lunes, 21 de febrero de 2011

El levantamiento popular del mundo árabe
El genio ha salido de la botella

Gush-shalom.org...21/02/2011


Ésta es una historia sacada directamente de “Las mil y una noches”. El genio se escapó de la botella, y ningún poder en la tierra puede hacerlo regresar.

Cuando sucedió en Túnez, bien se podría haber dicho: Muy bien, en un país árabe, pero de menor importancia. Siempre fue un poco más progresista que los demás. Sólo un incidente aislado.

Y entonces sucedió en Egipto. Un país de referencia fundamental. El corazón del mundo árabe. El centro espiritual del Islam suní. Pero, se podría haber dicho: Egipto es un caso especial. La tierra de los faraones. Miles de años de historia anteriores a la llegada de los árabes.

Pero ahora se ha extendido por todo el mundo árabe. En Argelia, Bahrein, Yemen. Jordania, Libia, incluso Marruecos. Y a los países que no son árabes, también al Irán no suní.

El genio de la revolución, de la renovación, del rejuvenecimiento, ahora inquieta a todos los regímenes de la región. Los habitantes del “chalé en medio de la jungla” (1) pueden despertarse una mañana y descubrir que la selva se ha ido, que estamos rodeados de un paisaje nuevo.

Cuando nuestros padres sionistas decidieron establecer un refugio seguro en Palestina, tuvieron la posibilidad de elegir entre dos opciones: podían haber aparecido en Asia Oriental como conquistadores europeos que se veían a sí mismos como un puente entre los hombres "blancos" y como dueños de los "nativos”, igual que los conquistadores españoles y los colonialistas anglosajones en América. Es lo que hicieron los cruzados en su época.

El otro camino sería viéndose a sí mismos como un pueblo asiático que regresa a su patria, heredero de las tradiciones políticas y culturales del mundo semita, dispuesto a participar, con los demás pueblos de la región, en la guerra de liberación de la explotación europea.

Escribí estas palabras hace 64 años en un folleto que apareció apenas dos meses antes del estallido de la guerra de 1948. Me encuentro con estas palabras actualmente. Estos días tengo un sentimiento creciente de que estamos una vez más en una encrucijada histórica. La dirección que elijamos en los próximos días determinará el destino del Estado de Israel para los próximos años, tal vez de forma irreversible. Si elegimos el camino equivocado, “nos lamentaremos durante generaciones", como dice el refrán hebreo.

Y tal vez el mayor peligro es que no elegimos ninguna opción, ni siquiera somos conscientes de la necesidad de tomar una decisión, que solamente continuamos en el camino que nos trajo adonde estamos hoy, ocupados con trivialidades -la batalla entre el Ministro de Defensa y el saliente Jefe del Estado Mayor, la lucha entre Netanyahu y Lieberman por el nombramiento de un embajador, la falta de acción en el "Gran Hermano" y sandeces similares de la televisión– sin darnos cuenta de la realidad que está pasando dejándonos atrás en la historia.

Cuando los políticos y expertos encontraron tiempo suficiente -en medio de todas las distracciones diarias- para enfrentarse a los acontecimientos que nos rodean, fue al viejo y (lamentable) estilo familiar. Incluso en los pocos y parciales espectáculos mediáticos, demostraron superficialidad para referirse a la idea de que "los árabes" podrían establecer democracias.

Eruditos profesores y comentaristas de los medios "demostraron" que tal cosa simplemente no podía suceder, el Islam es "por naturaleza" antidemocrático y, en una mirada retrospectiva, las sociedades árabes carecían de la ética protestante cristiana necesaria para la democracia, o de las bases del capitalismo para una clase media sólida, etc. A lo sumo, un estilo despótico sería sustituido por otro. La conclusión más utilizada era que las elecciones democráticas llevarían inevitablemente a la victoria de los "islamistas" fanáticos, quienes establecerían una brutal teocracia al estilo talibán, sino algo peor.

Parte de esto, por supuesto, es la propaganda deliberada, diseñada para convencer a los ingenuos estadounidenses y europeos de que deben apuntalar a los Mubarak regionales o la alternativa de caudillos militares. Muchos de ellos fueron muy sinceros: la mayoría de los israelíes creen realmente que los árabes, confiados en su propia mecánica, crearán regímenes "islamistas" asesinos, cuyo objetivo principal sería borrar a Israel del mapa. Los israelíes del montón no saben nada sobre el Islam y el mundo árabe. Como un general (de izquierda) israelí respondió hace 65 años cuando le preguntaron cómo veía el mundo árabe: "a través de mi fusil”. Todo se reduce a un tema de "seguridad", y la falta de seguridad impide, por supuesto, cualquier reflexión seria.

Esta actitud se remonta a los inicios del movimiento sionista. Su fundador, Theodor Herzl, escribió en su famoso tratado histórico que el futuro Estado judío sería "un muro de civilización" contra la barbarie asiática (es decir, los árabes). Herzl admiraba a Cecil Rhodes, el abanderado del imperialismo británico que junto a sus seguidores compartió una actitud cultural que luego se extendería a toda Europa, y que Edward Said llama "Orientalismo".

Visto en retrospectiva, quizás fue natural, teniendo en cuenta que el movimiento sionista nació en Europa a finales de la era imperialista, y que tenía la intención de crear una patria judía en un país en el que otro pueblo -un pueblo árabe– ya vivía. La tragedia es que esta actitud no cambió en 120 años y que hoy es más fuerte que nunca. Aquellos de nosotros que proponemos un camino diferente -y siempre hubo algunos– resultan voces en el desierto.

Esto se hace evidente estos días en la actitud de Israel hacia los acontecimientos que agitan el mundo árabe y más allá. Entre el israelí común no había demasiada simpatía espontánea por los egipcios que se enfrentaban a sus opresores en la Plaza Tahrir –contemplaban el espectáculo desde fuera, como si estuviera sucediendo en la Luna- La única cuestión práctica que los inquietaba era si se mantendría el tratado de paz entre Israel y Egipto. O si tendríamos que crear nuevas divisiones del ejército para una posible guerra con Egipto. Cuando casi todos los "expertos en seguridad" nos aseguraron que el tratado seguiría firme, la gente perdió interés en el asunto.

Pero el tratado -en realidad un armisticio entre los regímenes y ejércitos- sólo debería ser una preocupación secundaria para nosotros. La pregunta más importante es: ¿cómo será el nuevo mundo árabe?, ¿será la transición a la democracia relativamente suave y pacífica, o no? ¿Realmente sucederá? ¿O podría significar la posibilidad de que emerja una región islámica más radical? ¿Podemos tener alguna influencia en el curso de los acontecimientos?

Por supuesto ninguno de los actuales movimientos árabes está interesado en que Israel se involucre. Sería un abrazo de oso. Casi todos los árabes ven en la actualidad a Israel como un Estado colonial, un Estado enemigo de los árabes que oprime a los palestinos y se obstina en desposeer a los árabes tanto como sea posible, aunque en mi opinión también existe una admiración silenciosa hacia Israel por los logros tecnológicos y en otros terrenos.

Pero cuando pueblos enteros se levantan y emerge una revolución desafiando todas las actitudes arraigadas, existe la posibilidad de un cambio de las viejas ideas. Si los líderes políticos e intelectuales israelíes salieran a declarar hoy abiertamente su solidaridad con las masas árabes en su lucha por la libertad, la justicia y la dignidad, se podría plantar una semilla que daría sus frutos en los próximos años.

Por supuesto estas declaraciones realmente deben venir del corazón. Como táctica política superficial sería justamente despreciada. Deberán ir acompañadas de un cambio profundo de nuestra actitud hacia el pueblo palestino. Es por eso que la paz con los palestinos ahora, al mismo tiempo, es una necesidad vital para Israel.

Nuestro futuro no está con Europa o América. Nuestro futuro está en esta región, a la que pertenece nuestro Estado, para bien o para mal. No se trata sólo de un cambio de nuestras políticas, también nuestra perspectiva básica de orientación geográfica debe cambiar. Debemos entender que no somos una cabeza de puente de algún lugar lejano y sí parte de una región a la que ahora -por fin– debemos unirnos en una marcha de semejantes hacia la libertad.

El despertar árabe no es una cuestión de meses o pocos años. Bien puede ser una lucha prolongada, con muchos fracasos y derrotas, pero el genio no volverá a la botella. Las imágenes de los 18 días en la plaza Tahrir se mantendrán vivas en los corazones de toda una nueva generación desde Marakksh hasta Mosul y cualquier nueva dictadura que emerja aquí o allá no será capaz de borrarlas. En mis sueños más dulces no podría imaginar un curso más sabio y más atractivo para nosotros los israelíes, que el de unirnos a esta marcha en cuerpo y espíritu.

Nota de la traductora:

(1) Frase acuñada por el autor en otro artículo al referirse a una declaración de Ehud Barak de la que se desprendía que los israelíes estaban “rodeados de fieras salvajes dispuestas a devorarlos”.

Traducido para Rebelión por J. M. y revisado por Caty R.

Fuente: http://zope.gush-shalom.org/home/en/channels/avnery/1298070207/

domingo, 20 de febrero de 2011

Los llamamientos en Internet para manifestarse este domingo en Marruecos se han convertido en una bola de nieve
¡Tiembla, Mohamed VI!

Guin Guin Bali...20/02/2011


Marruecos ha decretado el estado de alerta. Los arrestos entre las filas de los jóvenes del Movimiento 20 de febrero se han venido produciendo en los últimos días: Yasser Charaq, de 19 años; Sanaa Zrikem, de 24; y Badr Arich, de 22, fueron detenidos el jueves 17 de febrero en un cruce de Marrakech y obligados a subirse a un coche policial para ser liberados al día siguiente. A comienzos de la tarde, dos adolescentes, Oussama Bsioussa, de 15 años, y Walid Hesbou, de 17, fueron detenidos en Kénitra y puestos en libertad poco después. Otro partidario del Movimiento, Saïd Sakhi, fue golpeado por la Policía en pleno centro de la ciudad de Casablanca antes de ser trasladado a la comisaría. Luego fue liberado.

El mensaje del Majzén es claro: no permitirá al pueblo marroquí expresar su descontento este domingo. A medida que se acerca el 20 de febrero, cada vez más personalidades independientes y ONG anuncian su adhesión al movimiento de protesta. Veinte organizaciones de la sociedad civil expresaron mediante un comunicado conjunto su determinación a participar en las manifestaciones populares en todas las ciudades de Marruecos.

“Esto no significa que las organizaciones firmantes sean las únicas que se adhieren al Movimiento. Numerosas asociaciones y representantes de la sociedad civil, tanto nacionales como regionales, han expresado de igual forma su apoyo incondicional”, declaró Khadija Riyadi, presidente de laAsociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH), durante una rueda de prensa muy esperada que se celebró el 17 de febrero en la oficina central de esta asociación en Rabat.

Numerosos periodistas independientes presentes en la rueda de prensa firmaron un comunicado en el que anuncian también su apoyo y su movilización este domingo y en el que, además, instan a las autoridades marroquíes a no obstaculizar su trabajo y a cesar en la campaña de propaganda pro régimen en los medios oficiales del Gobierno.

Oussama El Khlifi y Tahani Madmad, dos jóvenes facebookeros del Movimiento 20 de febrero, también presentes en la rueda de prensa, expusieron sus intenciones a una sala abarrotada. “Una constitución democrática”, insiste Tahani, quien ha denunciado las intimidaciones sufridas por parte de la policía. Por su parte, Oussama asegura haber sido objeto de una campaña de difamación en toda regla desde los medios próximos al poder. “El comisario de la policía de Rabat en persona llamó a mi padre para decirle que si él no me disuadía de hacer campaña por el 20 de febrero, ellos (la policía) utilizarían otros métodos contra mí”, explica.

REIVINDICACIONES LEGÍTIMAS

Para movilizar a los ciudadanos, los jóvenes del Movimiento han elaborado un vídeo que está circulando por todos los foros. En él se puede ver a jóvenes y menos jóvenes explicando por qué han decidido manifestarse en las calles. Sanidad, educación, libertad, igualdad; estas son las reivindicaciones legítimas que el poder no muestra ninguna inclinación a satisfacer.

Amenazas telefónicas, insultos, ciberpirateo; esta ha sido la respuesta dada por el Estado a quienes han aparecido en el vídeo y a los internautas que han hecho campaña a favor del 20 de febrero. Sin embargo, pese a la cargada atmósfera de la pequeña sala abarrotada de la oficina central de la AMDH, una buena parte del ‘núcleo duro’ de los demócratas marroquíes muestran una sonrisa.

El entusiasmo es evidente. La pasión por salir a manifestarse el domingo es tal que, pese a que prefieren guardar silencio, saben que habrá sin duda un antes y un después de este 20 de febrero. El listón de las reivindicaciones está situado a una altura a la que el Mazjén nunca ha consentido negociar con los marroquíes. Una monarquía que reina, pero que no gobierna , a la imagen de las coronas española o británica, libertades públicas e individuales, independencia de la Justicia, igualdad, fin de la impunidad… Estas son las reformas que la sociedad civil espera exigir el 20 de febrero. “Estamos cansados de esperar, generaciones enteras han esperado antes que nosotros. No pondremos fin a las protestas hasta conseguir estos derechos”, insisten los jóvenes del Movimiento.

DESCRÉDITO DE LOS PARTIDOS

Las medidas oficiales del Gobierno marroquí para evitar la crisis no parecen convencer a nadie. Ni el anuncio del mantenimiento del precio de los productos subvencionados, ni las promesas de reforma y de creación de puestos de trabajo han podido detener los movimientos de adhesión al llamamiento del 20 de febrero. Por parte de los sindicatos, numerosas secciones de la Confederación Democrática del Trabajo (CDT) y de la Unión Marroquí del Trabajo (UMT) han llamado también a sus miembros a salir a las calles. Sin embargo, los partidos políticos se muestran mucho más cautos.

El conjunto de las formaciones políticas representadas en la Cámara de Diputados ha anunciado su boicot a las manifestaciones. Sólo los partidos de la izquierda radical, Annahj (la Vía Democrática), el Partido de la Vanguardia Democrática Socialista (PADS), el Partido Socialista Unificado (PSU), han anunciado su participación. Convocados el lunes por Taïeb Charkaoui, ministro del Interior, a la sede del Parlamento, los líderes de los partidos tradicionales recibieron la orden de tomar posesión contra la rebelión de los jóvenes. Esto no ha impedido, sin embargo, que miembros de la Unión Socialista de Fuerzas Populares (USFP) y del Partido del Progreso y del Socialismo (PPS) se hayan unido a la causa de los jóvenes.

En opinión de muchos de los organizadores de las protestas del 20 de febrero, los partidos políticos han perdido una oportunidad histórica de desempeñar su papel de contrapeso frente a la monarquía y de restaurar su imagen entre los ciudadanos. Por su parte, el “partido de Palacio” ha escogido una posición cuanto menos “fantasiosa”, según los internautas del Movimiento 20 de febrero. El Partido Autenticidad y Modernidad (PAM) de Fouad Ali El Himma, amigo íntimo de Mohamed VI, ha asegurado que “las reivindicaciones del pueblo son legítimas”. Los activistas del 20 de febrero ven aquí un intento desesperado por ganarse para sí a las movilizaciones populares.

MOVILIZACIÓN SIN PRECEDENTES

En el bando de los islamistas, la posición del Partido Justicia y Desarrollo (PJD) contrasta con la del partido Al Adl Wal Ihsane de Cheikh Yassine. Los primeros se sitúan al lado del Ministerio del Interior anunciando su boicot a las protestas, mientras que los segundos planean participar. Los salafistas encarcelados, uno de los dossieres más duros en materia de Derechos Humanos en Marruecos, también han declarado desde sus celdas que se pondrían en huelga de hambre el domingo 20 de febrero para protestar contra la tortura y la farsa de procesos judiciales por los que fueron condenados.

En el otro extremo ideológico, los estudiantes del grupo Vía Democrática Basista (comunistas), encarcelados en la prisión de Boulmharez en Marrakech se sumarán también a esta huelga de hambre. Nunca Marruecos había conocido una movilización tal de actores políticos, asociaciones, intelectuales, islamistas, laicos, bereberes, etc. Manifestaciones de apoyo a la revuelta de la juventud marroquí están previstas también este domingo en Madrid, Barcelona, París y en otras muchas ciudades europeas.

LA HORA DE LA VERDAD PARA EL RÉGIMEN

¿Ha sonado la sentencia de muerte para el Mazjén? La ferocidad con la que los reaccionarios del sistema han atacado a los partidarios del cambio en los foros sociales transmite un pánico que alcanza a los estamentos más altos del Estado. Un grupo de Facebook denominado “El Ejército de Defensa del Territorio Nacional” ha llamado a sus miembros a señalar en masa los perfiles de los defensores del Movimiento para que los administradores de Facebook pudieran cerrar sus cuentas. Otros usuarios anónimos han llamado a los ciudadanos a armarse de palos y cascos para “ayudar” a las fuerzas del orden a “corregir” a los manifestantes. En opinión de numerosos observadores, el Estado marroquí juega a un juego peligroso multiplicando las incitaciones al odio y las llamadas a la violencia.

Según ha asegurado en SlateAfrique Ali Amar, periodista marroquí y autor del censurado libro “Mohamed VI, el gran malentendido”, (Calmann Levy), el “nacional-monarquismo” que transmite el discurso oficial “ha sido forjado en el espíritu de toda una generación, rechazando todo tipo de debate crítico en torno al poder real”.

Antes de que comenzara la ola de detenciones, el régimen intentó situar a los líderes del 20 de febrero frente a la ira popular por todos los medios posibles: acusándolos de homosexualidad, de apostasía, de contactos con Argelia, el Polisario y España, los eternos chivos expiatorios del Mazjén. Desde hace semanas, los despachos del poder se emplean a fondo para intentar minimizar el impacto de las movilizaciones.

Totalmente bajo control del régimen, las televisiones públicas evitan cuidadosamente tocar el tema de la revuelta que crece. Los periódicos próximos al poder se dedican a hacer circular las tesis más odiosas contra “los traidores y enemigos de la estabilidad” y a prometer el caos a la población en el caso de que se unan a las protestas. Incluso los ciudadanos comunes han recibido SMS llamándoles a permanecer en sus casas el 20 de febrero “como gesto de amor a Su Majestad el Rey, al que Dios asista”. En Facebook, una publicidad pagada “anti 20 de febrero” muestra la foto de Mohamed VI en los perfiles de los internautas marroquíes.

A medida que se aproxima el día J, el pánico cunde en el Mazjén, que no escatima esfuerzos en su intento de hacer durar una situación que es cada vez más insostenible para el pueblo marroquí. En los salones de Casablanca o Rabat, cierta élite económica también muestra su descontento. El afán por los negocios y la depredación económica del rey y sus próximos han terminado por exasperar incluso a las clases altas marroquíes. “Hace falta que el rey deje los negocios, no puede combinar el poder político, espiritual y económico. Debe asumir sus responsabilidades”, ha asegurado Ahmed Ben Seddik, ingeniero de Puertos y ex coordinador del proyecto, abortado por el Gabinete Real, de celebración de los 1.200 años de la ciudad de Fès.

Aquel que se ha autobautizado como “rey de los pobres” es, en realidad, el séptimo monarca más rico del Planeta, justo después de las petromonarquías y muy por delante de la reina de Inglaterra. Los gastos de gestión de sus numerosos palacios, de su flota de automóviles y las lista de miembros de la numerosa familia real alcanzan cifras que dan vértigo a los marroquíes. Nunca la glotonería económica de Palacio había sido abiertamente criticada por la población como ahora. Si una revista como el Journal Hebdo pagó un alto precio por sus informaciones sobre la fortuna real y sus investigaciones sobre los negocios de Mohamed VI, Internet se ha convertido en un espacio donde la libertad de expresión no tiene límites.

Un dibujo animado caricaturizando al rey ha tenido un gran éxito en la red. “Hace tres siglos que mi familia vive de Marruecos. ¡Todo es mío, incluso vosotros! Los marroquíes deben trabajar, pagar los impuestos y cerrar sus g… Soy el único que puede hacer negocios!”, dice Mohamed VI con tono amenazante.

A la espera del día fatídico, decenas de miles de panfletos llamando a la población a unirse al Movimiento 20 de febrero están siendo distribuidos en las grandes ciudades, especialmente en Casablanca. Aunque aún es prematuro especular sobre el éxito de las manifestaciones, los jóvenes marroquíes ya han superado un límite, ha surgido una nueva libertad, se está formando una oposición alternativa y, por primera vez, las reivindicaciones democráticas de una gran parte de la sociedad civil están siendo expresadas con claridad.

Fuente: http://www.guinguinbali.com/index.php?lang=es&mod=news&task=view_news&cat=3&id=1569

sábado, 19 de febrero de 2011

La vergüenza de ser estadounidense…

Global Research...19/02/2011


El gobierno de EE.UU. ha sobreestimado la cantidad de vergüenza que él y los ciudadanos estadounidenses pueden aguantar. El 15 de febrero “el pueblo indispensable” tuvo que sufrir la hipocresía de que la secretaria de Estado de EE.UU. pronunciara un discurso sobre el compromiso de su país con la libertad de Internet mientras el Departamento de Justicia (sic) emprendía una acción inconstitucional contra Twitter para revelar cualquier conexión entre WikiLeaks y Bradley Manning, el héroe estadounidense que, obedeciendo el Código Militar de EE.UU., sacó a la luz crímenes de guerra del gobierno de EE.UU. y está encarcelado en condiciones despiadadas no permitidas por la Constitución de EE.UU. El corrupto gobierno de EE.UU. trata de crear un caso de “conspiración” contra Julian Assange a fin de castigarlo por revelar documentos gubernamentales que prueban más allá de toda duda la mendacidad de ese gobierno.

Es algo bastante malo, pero palidece en comparación con las implicaciones reveladas el 15 de febrero en el periódico británico, The Guardian.http://www.guardian.co.uk/world/2011/feb/15/curveball-iraqi-fantasist-cia-saddam

The Guardian obtuvo una entrevista con “Curveball”, la fuente del discurso totalmente mentiroso de Colin Powell ante las Naciones Unidas sobre las Armas de Destrucción Masiva de Iraq. El discurso de Colin Powell preparó la escena para la invasión ilegal de Iraq por parte de EE.UU. The Guardiandescribe a “Curveball” como “el hombre que logró cometer el mayor timo en la historia de los servicios modernos de inteligencia”. Como dice The Guardian”, “Curveball”, “fabricó un cuento de horror”.

La “inteligencia” de EE.UU. nunca entrevistó a “Curveball.” Los estadounidenses iniciaron una guerra basada en información de segunda mano que les fue entregada por la incompetente inteligencia alemana, que se dejó engañar por las mentiras de “Curveball” en las que los servicios alemanes actuales no creen.

Como ahora sabe el mundo Sadam Hussein no tenía armas de destrucción masiva (ADM). El régimen Bush/Cheney, por supuesto, lo sabía, pero las mentiras de “Curveball” fueron útiles para sus intenciones ocultas. En su entrevista con The Guardian “Curveball”, Rafid Ahmed Alwan al-Janabi, admitió que había inventado toda la historia. Quería dañar a Sadam Hussein y contó cualquier fantasía que pudo imaginar que sirviera su propósito.

Si el régimen Bush/Cheney hubiera creído realmente que Sadam Hussein tenía armas de destrucción masiva que amenazaban al mundo, habría sido un acto criminal concentrar la fuerza invasora de EE.UU. en una pequeña área de Kuwait donde unas pocas ADM podrían haber borrado del mapa a toda la fuerza invasora estadounidense, poniendo así fin a la guerra antes de que comenzara.

Algunos estadounidenses son tan irreflexivos que dirían que Sadam Hussein nunca hubiera utilizado las armas, porque habríamos hecho esto o aquello a Irak, incluso bombardeando Bagdad con armas nucleares. ¿Pero por qué le iba a importar a Sadam Hussein si él y su régimen ya estaban marcados para la muerte? ¿Por qué un hombre condenado iba a desistir de infligir una extraordinaria derrota a la superpotencia de EE.UU., alentando así a los árabes de todas partes? Además, si Sadam Hussein no estaba dispuesto a utilizar sus ADM contra una fuerza invasora, ¿cuándo iba a usarlas? Para el gobierno de EE.UUU. era obvio que esas armas no existían. Los inspectores de armas lo dejaron bien claro al régimen Bush/Cheney. No había ADM iraquíes y todo el gobierno de EE.UU. lo sabía.

¿Por qué entonces no hubo sorpresa o comentario en los medios “libres” ante el hecho de que la Casa Blanca acusase a Iraq de poseer terribles armas de destrucción masiva, pero no obstante concentró su fuerza de invasión en un área tan pequeña que esas armas podrían haber aniquilado fácilmente a la fuerza invasora?

¿Existe realmente la democracia en un país en el cual los medios son incompetentes y no se puede responsabilizar al gobierno que miente descaradamente cada vez que abre la boca?

“Curveball” representa un nuevo grado de inmoralidad. Rafid al-Janabi comparte la responsabilidad de un millón de muertos iraquíes, 4 millones de iraquíes desplazados, un país destruido, 4.754 soldados estadounidenses muertos, 40.000 soldados estadounidenses muertos y mutilados, 3 billones [millones de millones] de dólares de EE.UU. desperdiciados, de los que cada dólar es una carga de la deuda para la población estadounidense y una amenaza para el dólar como moneda de reserva, diez años de propaganda y mentiras sobre el terrorismo y conexiones con al-Qaida, una “guerra contra el terror” de EE.UU. que está destruyendo innumerables vidas en Afganistán, Pakistán, Yemen, Somalia, y que apunta a Irán, y ha destruido la Declaración de Derechos, la Constitución de EE.UU., y las libertades civiles que garantizan. Y el pedazo de mierda mentiroso, Rafid al-Janabi, se enorgullece de haber producido la caída de Sadam Hussein a un precio tan enorme.

Ahora, cuando Rafid al-Janabi ha sido puesto al descubierto por la entrevista del Guardian, ¿cómo está de seguro? Hay millones de iraquíes capaces de exterminarlo por sus sufrimientos, y decenas de miles de estadounidenses cuyas vidas han sido arruinadas por las mentiras de Rafid al-Janabi.

¿Por qué persigue el gobierno de EE.UU. a Julian Assange y a WikiLeaks por decir la verdad, cuando “Curveball”, cuyas mentiras destruyeron a inmensas cantidades de personas junto con la reputación de EE.UU., piensa que puede formar un partido político en Iraq? Será un milagro si ese montón de mierda, Rafi al-Janabi, no es asesinado en cuanto aparezca en Iraq.

Así que sólo nos queda contemplar cómo un gobierno de EE.UU. totalmente incompetente ha causado enorme inestabilidad en sus Estados títeres en Medio Oriente, porque deseaba desesperadamente creer en la “inteligencia” defectuosa de Alemania de que un sinvergüenza suministró evidencia de que Sadam Hussein tenía Armas de Destrucción Masiva.

Y EE.UU. es una superpotencia, una nación indispensable.

¡Qué chiste!

© Copyright Paul Craig Roberts, Global Research, 2011

Paul Craig Roberts fue editor del Wall Street Journal y secretario adjunto del Tesoro en el gobierno de Ronald Reagan. Su último libro,How the Economy Was Lost, fue publicado recientemente por CounterPunch/AK Press. Se puede contactar con él en:paulcraigroberts@yahoo.com

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Fuente: http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=23237

viernes, 18 de febrero de 2011

Egipto ayer y hoy

La Jornada...18/02/2011


La liberación de Palestina fue una motivación política central del nacionalismo árabe y el panarabismo en las décadas posteriores al triunfo en Egipto (1952) del Movimiento de los Oficiales Libres encabezado por Gamal Abdel Nasser. Hoy también el pueblo palestino y sus derechos inalienables están en la mente y en el corazón de los millones de jóvenes tunecinos, egipcios y árabes en general, que junto con sus padres, madres y hermanas marchan por la justicia social y la libertad. No por una democracia occidental donde decidan el dinero y las elites a espaldas de los gobernados.

Nasser derrocó la monarquía títere de Inglaterra, proclamó la república, nacionalizó el canal de Suez y enfrentó resueltamente la agresión anglo-franco-israelí (1956). Con el apoyo de la Unión Soviética construyó la monumental represa de Asuán, comenzó un importante proceso de industrialización, una reforma agraria y otras medidas que hicieron más justa la distribución de la riqueza. Egipto pasó a ocupar un puesto de primera línea en el movimiento anticolonial. Ello le granjeó a Nasser una enorme simpatía de sus compatriotas. Hasta su muerte (1970) las masas árabes miraban hacia El Cairo como un faro de su dignidad e independencia.

Después todo cambió radicalmente. Al asumir la presidencia Anuar Sadat se inició el camino hacia la subordinación del gobierno egipcio a Washington y a un repugnante concubinato con Israel, sellados con los acuerdos de Camp David (1978). A partir de Camp David, Egipto pasó a convertirse en la columna vertebral de la pax americana en Medio Oriente y el facilitador de una frenética y casi impune actitud agresiva del Estado hebreo en la región. Éste, que siempre se ha distinguido por el incumplimiento de todas las resoluciones de la ONU sobre el conflicto árabe-israelí, sintió llegada la hora de ampliar su expansión colonial a costa de los palestinos y de recrudecer su vieja campaña terrorista contra ese pueblo y contra los estados árabes que resistían. Agredió varias veces a Líbano, bombardeó Irak y Siria, enjauló a los palestinos en condiciones peores que las del apartheid e inició una descarada campaña de asesinatos selectivos de sus líderes y activistas, lo mismo en los territorios ocupados que en capitales árabes como Beirut y Damasco. A partir de Camp David el número de colonos judíos en los ilegales asentamientos dentro de los territorios palestinos subió de 10.000 a 300.000. A la vez Washington acentuó su política hostil contra la independencia de los pueblos de Medio Oriente y de apoyo a sus corruptos y sanguinarios regímenes aliados. Pero en 1979 se llevó la sorpresa de la gran revolución de masas iraní y, por consiguiente, del derrocamiento del Sha Reza Pahlevi, su principal aliado y gendarme en la región hasta entonces.

En vísperas de la desintegración de la Unión Soviética, Estados Unidos se sintió en libertad de lanzar la primera agresión contra el pueblo iraquí a la que siguieron años de bloqueo inmisericorde. Su objetivo era ampliar el dominio sobre el petróleo y las vías marítimas del área, el cual intentó completar con una nueva invasión, y ahora ocupación, de Irak (2003), que aún continúa. Estas aventuras y todas las de Israel desde Camp David se hicieron con la complicidad de Sadat y luego de Mubarak. En cambio el pueblo egipcio siente un profundo repudio e indignación por la capitulación de sus gobernantes ante el imperialismo y el sionismo. La calle egipcia es consciente de los hilos que unen al régimen militar heredero de Mubarak con Washington y Tel Aviv y que éstos hacen, y harán, cuanto puedan por impedir una revolución democrática en su país, como reseñan los corresponsales que dan prioridad a conocer sus pensamientos. Las nuevas autoridades no han derogado el estado de emergencia, liberado a los presos políticos, creado un gobierno de transición representativo de la sociedad, ni hablado siquiera de enjuiciar a Mubarak y recuperar la millonada que robaron él y sus cómplices. El fantasma de la represión flota ominosamente en el ambiente en medio de amenazas veladas de los militares contra la proliferación de las huelgas obreras y el deseo manifiesto de los protestantes de mantenerse movilizados. Pero como decía uno de los jóvenes organizadores: ya conocemos el camino a la plaza Tahrir. En algún momento no lejano se exigirá allí al gobierno el levantamiento del bloqueo a Gaza y la solidaridad sin reservas con el pueblo palestino. Nadie lo dude.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2011/02/17/index.php?section=opinion&article=028a1mun

jueves, 17 de febrero de 2011

Egipto
Por qué el ejército no aceptará la democracia

Insumissia...17/02/2011

El presidente egipcio Hosni Mubarak se ha rendido a las exigencias de los manifestantes hoy, dejando el Cairo y retirándose del poder. Esto tiene lugar horas después de un discurso, emitido en todo el mundo ayer, en el cual rechazaba esto mismo. Antes ese mismo día, el Consejo Supremo Militar emitió una nota - a la que llamaron «primer» comunicado - que proclamaba que el ejército aseguraría una transición pacífica con Mubarak fuera del gobierno. En la práctica, parece que el poder ha sido traspasado a las fuerzas armadas. Este acto ha sido el último en una serie de movimientos que ha llevado a cabo el ejército en este mes de protestas, pasando de parecer un aplaudido observador neutral a garante de las fuerzas del orden. Desde que el movimiento de protesta tomó forma el 25 de enero, el ejército, con paciencia infinita, ha extendido y profundizado el control físico del alrededor de la plaza Tahrir (el foco principal de las protestas) con barreras físicas, grandes láminas de acero y rollos de cable de espino. Por sí misma, la creciente presencia de los militares era el siguiente paso en un golpe de estado a cámara lenta - del control indirecto al control directo - cuyos cimientos fueron establecidos en 1952.

Occidente puede estar preocupado porque la crisis traiga la democracia demasiado rápido a Egipto y empodere a los Hermanos Musulmanes. Pero el peligro real es que el régimen sólo se ha despojado de sus civiles corruptos, dejando a sus componentes militares como el único jugador en pie. De hecho, cuando el general Omar Suleiman, el recientemente investido vicepresidente al que Mubarak dio poderes presidenciales anoche, amenazó con que el pueblo de Egipto debía elegir entre el régimen actual o un golpe de estado militar, sólo aumentó la sensación de que el país estaba siendo tomado como rehén.

El sistema político egipcio bajo el mando de Mubarak es un descendiente directo de la república establecida en el golpe militar de 1952 que llevó a Gamal Abdel-Nasser y los Oficiales Libres al poder. Nasser y los oficiales abolieron la limitada monarquía parlamentaria egipcia y expulsaron a una generación entera de figuras políticas y judiciales de la vida pública. Crearon su propia república custodiada por cuadros militares leales. Su primer experimento de un gobierno tecnocrático, permitiendo a expertos legales egipcios escribir una nueva constitución, fue un fracaso. El borrador de los expertos preveía un parlamento fuerte y una presidencia limitada, lo que los oficiales consideraron como demasiado liberal. Así que literalmente la tiraron a la papelera y empezaron de nuevo, escribiendo una constitución que pusiera un poder inmenso en la figura del presidente.

Esta solución funcionó muy bien para los militares, ya que todos los presidentes egipcios desde 1953 han sido mandos militares. Durante dos generaciones, el ejército ha sido capaz, a través del presidente, de dirigir todos los recursos del país hacia la seguridad nacional, armándose para una serie de guerras desastrosas con Israel. Estas derrotas, combinadas con el descuido de la economía, casi llevaron al país a la bancarrota. De forma que entre 1975 y 1977 estallaron revueltas populares contra las políticas económicas del gobierno. Para recuperar el control, los militares desviaron su atención de la guerra y la centraron en el desarrollo. El ejército se retiró gradualmente del control directo sobre la política, cediendo poder a las fuerzas de seguridad locales y el otro poderoso patrocinador del partido del poder en Egipto - los pequeños grupos de empresarios civiles que se beneficiaban de su acceso privilegiado a las ventas y compras del gobierno para expandir sus propias fortunas.

En los 90, el presidente Hosni Mubarak llevó a cabo una guerra interna contra los islamistas y el papel de los militares cambió de nuevo. Mientras el gobierno se hacía dependiente de los crecientes cuerpos policiales, el ejército se reducía en tamaño e importancia. Con el tiempo, la policía y el ministerio de interior sustituyeron a las fuerzas armadas y el ministerio de defensa como el pilar que sostenía al régimen. Mientras tanto, las facciones de la élite empresarial que se beneficiaban del estado, como el ahora caído en desgracia magnate del acero y antiguo líder del partido Ahmad Ezz, se ganaron poder. Mubarak les dio acceso privilegiado al partido Nacional Democrático, al que convencieron para abrir la economía egipcia al comercio exterior - enriqueciéndose todavía más.

Los cuadros de generales estaban aplacados hasta cierto nivel a pesar de todo, debido a su propia buena situación económica. Durante los noventa, el ejército expandió su participación en la economía. En esta década, se estima que las industrias en poder del ejército controlaban entre el 5 y el 20% de la economía egipcia. Igualmente, los generales del ejército gozaban de una serie de privilegios, como el acceso preferente a bienes y servicios.

Hoy, el ejército se presenta a sí mismo una fuerza del orden y un árbitro neutral entre los oponentes enfrentados, pero tiene grandes intereses que proteger, y no es, de hecho, neutral. La estructura básica del estado egipcio actual beneficia al ejército. Las demandas de los manifestantes parecen sencillas: fin del estado de emergencia, nuevas elecciones, y garantía de libertad de formar nuevos partidos políticos sin intervención del estado. Pero estas demandas significan abrir el espacio político a todo el mundo a lo largo de la estructura social y política egipcia. Esto supondría cambios constitucionales, como reformar Egipto como un sistema parlamentario en lugar de presidencial, dejando que la mayoría electa seleccione al primer ministro (que ahora es elegido por el presidente). Estos cambios borrarían la estructura de poder creada en 1952 que se ha mantenido hasta ahora.

Un parlamento elegido libremente y un gobierno restituido debilitaría el papel de la presidencia, la posición que el ejército previsiblemente intentará mantener bajo su control. Por otra parte, unas elecciones abiertas podría situar a las nuevas élites empresariales en una situación de poder en la que pudieran debilitar el papel del ejército en la economía. Esto pondría los vastos intereses económicos del ejército - desde las omnipresente bombonas de propano que proporcionan gas para cocinar en los hogares egipcios a alimentación y hoteles - en peligro. Además, el ejército siempre ha preferido que la estructura del país fuera fuertemente jerárquica. Se siente incómodo con el creciente festival de participación en las calles y, incluso si los mandos militares permitieran más competencia que la que permitieron sus abuelos en los cincuenta, probablemente intentarían limitar la participación política manteniendo el sistema de nombramiento de los ministros del gobierno por decisión del presidente.

De hecho, en lugar de perseguir un cambio institucional, los mandos militares probablemente traten de satisfacer al público con gestos simbólicos. Seguramente investigarán a los empresarios más corruptos y sus socios en el ministerio por el desvío de fondos públicos y propiedades públicas. Al mismo tiempo, probablemente investigarán al antiguo ministro de interior por asesinar intencionadamente manifestantes durante las protestas.

Si los militares ganan más control, dos de los protagonistas de la escena actual serán cruciales. En primer lugar, Suleiman, quien tiene fuertes lazos con los militares y al que Mubarak nombró vicepresidente la semana pasada, está en el centro de toda negociación entre las facciones opositoras y aparece continuamente en la televisión. No es sorprendente que haya dejado claro que no tiene intención de modificar el sistema presidencial. Jugando a ganar tiempo, ha insistido fuertemente que incluso las negociaciones deberían estar limitadas a cambiar únicamente los tres artículos de la constitución que tienen que ver con las elecciones.

En segundo lugar, aunque el general ministro de defensa Hussein Tantawi ha sido mucho menos visible, no es menos importante. Esta detrás del anuncio del ejército de que no disparar contra los egipcios, al contrario que las odiadas fuerzas de policía. De hecho, el ejército no ha disparado contra los manifestantes ni contra los matones que atacaron las manifestaciones. E incluso llegaron a proclamar que los manifestantes tenían demandas legítimas. He visto informes sobre el ejército arrestando a algunos manifestantes y miembros de movimientos en defensa de los derechos humanos. Algunos de los detenidos y liberados cuentan que una facción de los mandos del ejército siguen leales a Mubarak. Aun así, bajo el mando de Tantawi, el ejército tratará por lo menos de parecer neutral mientras negocia con el resto de la oposición para conseguir una transición, incluso mientras Suleiman procura que esa reforma sea limitada.

El régimen de Mubarak como ha existido esta última década - un gobierno crecientemente corrupto e incompetente que ha dado inmensas ventajas económicas a un puñado de empresarios bien conectados políticamente - ha quedado hecho trizas. Un sistema político más abierto y un gobierno más receptivo que recorte el poder y los privilegios de los militares aún puede surgir. Y el ejército podría tomar cartas en el asunto como un poder de transición y reconocer que, por mucho que quieran, no pueden retomar el control absoluto. El ejército egipcio es más profesional y más educado que en los 50, y algunos generales podrían ver los beneficios de la democracia. Sin embargo, lo más probable es que lleven a cabo este golpe de estado a cámara lenta, retornando al austero autoritarismo militar de las últimas décadas.

Traducido por Insumissia

Fuente: http://www.antimilitaristas.org/spip.php?article4811