sábado, 18 de septiembre de 2010

EL CINISMO DE EEUU, UTILIZANDO UNA FACULTAD QUE NADIE SE LA HA DADO, CERTIFICANDO PAÍSES, SIENDO ELLOS EL PRIMER CONSUMIDOR DEL MUNDO.

Venezuela califica de inmoral su inclusión en la lista de países que no colaboran con lucha antidrogas

teleSUR...18/09/2010


El Gobierno de Venezuela rechazó este viernes de manera categórica la inclusión del país en la lista de países que no colaboran en la lucha antidrogas, la cual calificó de inmoral irresponsable, unilateral y arbitraria.

En un acto del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), el presidente Hugo Chávez, leyó un comunicado que será publicado por la cancillería en el se acusa al Gobierno de los Estados Unidos, de pretender erigirse como "juez de la lucha antidrogas a nivel mundial"

"El Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, considera que no tiene moral el gobierno de los Estados Unidos ni ninguna de sus instituciones, para señalar los esfuerzos de Estados independientes como el de la República Bolivariana de Venezuela en la lucha internacional contra el tráfico ilícito de drogas", dice el texto.

El estado venezolano considera que el gobierno estadounidense, dirigido por Barack Obama, "debería ocuparse de los enormes problemas internos que aquejan tanto a su población como a su institucionalidad, que los ha convertido en los principales consumidores de drogas ilícitas del mundo".

Un estudio presentado este jueves por la Administración de Servicios Sanitarios Mentales y de Abuso de Sustancias (Samhsa, por sus sigla en inglés) informó este viernes que a 8,7 por ciento subió el consumo de drogas ilegales en Estados Unidos en 2009 y alcanzó el nivel más alto registrado en ese país en casi una década.

En el comunicado, Venezuela también denuncia la acción del sistema financiero de EEUU "continúa prestando servicios a organizaciones criminales para el blanqueo de capitales"

Además acusa a ese país de ser cómplice para "motorizar la producción ilícita de drogas, alimentando el negocio del tráfico internacional de estas sustancias".

Ante esto el Gobierno latinoamericano, "como parte de la responsabilidad compartida que tienen todos los países del mundo, ratifica su compromiso en la lucha contra el tráfico ilícito de drogas, mediante la aplicación de políticas sobera nas, sin recibir ni aceptar presiones ni chantajes".

A continuación el comunicado enviado por la cancillería:

REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA RELACIONES EXTERIORES

COMUNICADO


El Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela rechaza categóricamente la abusiva e intervencionista calificación de Venezuela como "país que ha fallado demostradamente durante los últimos doce meses en adherirse a las obligaciones que le son exigibles en virtud de los acuerdos internacionales antidrogas", realizada de manera irresponsable, unilateral y arbitraria por el Gobierno de los Estados Unidos, pretendiendo erigirse en juez de la lucha antidrogas a nivel mundial.

De igual manera, denuncia el carácter coercitivo de esta medida y demanda que se revisen y deroguen todas las leyes con efectos extraterritoriales que sirven de base legal del funcionamiento del Estado imperialista estadounidense y que contravienen el derecho internacional, entre otros lo dispuesto en el artículo 32 de la Carta de Deberes y Derechos Económicos de los Estados: "Ningún Estado podrá emplear medidas económicas, políticas o de ninguna otra índole, ni fomentar el empleo de tales medidas, con objeto de coaccionar a otro Estado para obtener de él la subordinación del ejercicio de sus derechos soberanos" (Resolución 3281 XXIX de la Asamblea General de las Naciones Unidas, del 12 de diciembre de 1974).

El Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, considera que no tiene moral el gobierno de los Estados Unidos ni ninguna de sus instituciones, para señalar los esfuerzos de Estados independientes como el de la República Bolivariana de Venezuela en la lucha internacional contra el tráfico ilícito de drogas. El gobierno estadounidense debería ocuparse de los enormes problemas internos que aquejan tanto a su población como a su institucionalidad, que los ha convertido en los principales consumidores de drogas ilícitas del mundo, en un paraíso para la legitimación de capitales provenientes del narcotráfico y, hoy por hoy, en el principal productor de marihuana del mundo.


Por citar sólo algunos ejemplos, según informes internacionales, la población de EEUU presenta los más altos índices del uso indebido de drogas, comúnmente referido como "consumo de drogas ilícitas". Además, desde ese país, con la actitud cómplice de sus instituciones, se motoriza la producción ilícita de drogas, alimentando el negocio del tráfico internacional de estas sustancias.

Es conocido internacionalmente, que los mayores centros de producción de marihuana en el mundo se encuentran en los parques nacionales y en cultivos "bajo techo" localizados en EEUU. Al mismo tiempo, organizaciones delictivas localizadas en ese país se han especializado en la producción de drogas "emergentes" como el K-2 o marihuana sintética, así como de marihuana genéticamente modificada (con concentraciones de THC cuatro veces superiores a las muestras de control), aprovechando el conocimiento generado por los centros de investigación estadounidenses.

Además, el sistema financiero de EEUU continúa prestando servicios a organizaciones criminales para el blanqueo de capitales mal habidos, como lo demuestra el caso del banco Wachovia, que admitió, en marzo de este año, su participación en el blanqueo de unos 420 mil millones de dólares provenientes de organizaciones narcotraficantes mexicanas.

Por todo ello, el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela considera inadmisible que el Gobierno de los Estados Unidos utilice políticamente el tema del tráfico y uso ilícito de las drogas para atacar a un gobierno democrático y con una conducta impecable en la lucha contra esta aberración de la producción y tráfico de drogas, creada por la cultura del consumismo capitalista y el modo de vida estadounidense; cuestionando las políticas que el Estado soberano de Venezuela ha aplicado en esta materia, y que presentan un balance positivo, incautando, tan sólo este año, 46.390 kilogramos de diferentes drogas, imputando a más de 7 mil personas, y mostrando una efectividad en la persecución penal de estos delitos que sobrepasa los están dares internacionales.

En los últimos cuatro años, luego de haber suspendido los indignantes acuerdos con la DEA, que se ha convertido en un verdadero cartel de las drogas, el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela logró, entre otros, la detención de 51 jefes de organizaciones criminales dedicadas al tráfico ilícito de drogas, 16 de ellos en el transcurso de este año, quienes fue ron entregados a las autoridades requirentes, incluyendo el Gobierno norteamericano.

Además, entendiendo que el problema de drogas es multicausal y requiere un abordaje integral, más de 10 mil toneladas métricas de sustancias químicas que pretendían ser desviadas para la elaboración de cocaína en Colombia fueron incautadas. También se logró el desmantelamiento de un total de 29 laboratorios ilícitos en la frontera con Colombia y por quinto año consecutivo nuestro país se ha declarado territorio libre de cultivos ilícitos, gracias al esfuerzo de nuestras fuerzas militares y policiales.

Al mismo tiempo, hemos incorporado a las comunidades organizadas como cogestores de los programas de prevención integral y de la creación del Sistema Público Nacional para el Tratamiento de las Adicciones, todo ello en concordancia con la nueva Ley Orgánica de Drogas, adaptada a las nuevas amenazas que debe enfrentar el Estado en esta materia, la cual ha sido recientemente aprobada por la Asamblea Nacional venezolana y promulgada de manera inmediata por el Presidente Hugo Chávez.

Las políticas públicas nacionales, a diferencia de la doble moral en las políticas de los Estados Unidos, son integrales y atienden por igual a todos los temas asociados a la oferta (producción y tráfico ilícitos de drogas), así como a los temas asociados con la demanda (uso indebido de drogas).

El Gobierno Revolucionario del Presidente Hugo Chávez, como parte de la responsabilidad compartida que tienen todos los países del mundo, ratifica su compromiso en la lucha contra el tráfico ilícito de drogas, mediante la aplicación de políticas so be ra¬nas, sin recibir ni aceptar presiones ni chantajes que pretendan ejercerse sobre la base de leyes y prácticas imperialistas, que desde el Gobierno de los Estados Unidos intentan asumir el papel de policías del mundo, por lo cual repudiamos este informe que el Presidente Obama ha dado a conocer que viola los principios de convivencia internacional y utiliza la mentira para su política de agresión permanente contra la Revolución Bolivariana, demostrando su ignorancia sobre los exitosos programas de la República Bolivariana de Venezuela en la lucha contra el flagelo de las drogas, que están a la vista de la comunidad nacional e internacional, y que son un objetivo en el que seguiremos avanzando.

Caracas, 17 de septiembre de 2010

Fuente: http://www.telesurtv.net/noticias/secciones/nota/78481-NN/venezuela-califica-de-inmoral-inclusion-a-lista-de-paises-que-no-colaboran-con-lucha-antidrogas/

viernes, 17 de septiembre de 2010

LA AGRESIÓN IMPERIALISTA CONTRA VENEZUELA SE RECRUDECE, CUANDO SE DAN CUENTA QUE SUS LACAYOS INTERNOS SON DEMASIADO TORPES CUMPLIENDO ORDENES.

Ayer Chile, hoy Venezuela

Rumbo de México / Rebelión...17/09/2010


El 4 de septiembre de 1970, en horas de la noche, la nación chilena tomó conocimiento del triunfo electoral del candidato a la Presidencia de Chile, el doctor Salvador Allende Gossens. A esas horas, millones de chilenos salieron a festejar la victoria de la “Unidad Popular”, la coalición de partidos de izquierda y centroizquierda que esa noche, a fuerza de votos y en plena guerra fría, había logrado abrir las puertas de La Moneda a un movimiento de orientación socialista.

Esa misma noche sonaron las alarmas en el seno de la oligarquía chilena y en Washington. Henry Kissinger, secretario de Estado, hizo patente su disposición a poner término, lo más pronto posible, a la experiencia de la vía chilena al socialismo.

Lo mismo pasó en los centros del poder económico de Chile. La conspiración para derrocar a Salvador Allende empezó esa misma noche. Y comenzó a tomar forma dos meses después, apenas el nuevo presidente tomó posesión de su cargo el 4 de noviembre.

Parte central del plan de derrocamiento del gobierno popular chileno fue el financiamiento estadounidense a la subversión interna. Millones y millones de dólares fueron destinados al pago de las actividades de la oposición golpista.

Hasta el 11 de septiembre de 1973 nada había dado resultados. Como ahora ocurre en Venezuela, el gobierno de Allende no pudo ser descarrilado.

Del catálogo de medidas subversivas y golpistas puesto en operación en Chile hace cuarenta años, todo ha sido ensayado ya en Venezuela. Incluso el golpe de Estado. Al imperialismo y a la derecha chilena sólo les quedan ya dos cartas: el magnicidio y la invasión militar estadounidense.

El magnicidio, desde luego, no es sencillo. Hugo Chávez ha aprendido a protegerse. Por eso mismo pueden crecer los deseos de Washington por jugar la carta de la invasión militar directa.

Para Hugo Chávez y sus millones de seguidores y simpatizantes, la experiencia chilena ofrece muchas enseñanzas. No sólo en el conocimiento de los mecanismos golpistas y de los antídotos para éstos. También en las dolorosas, sangrientas y prolongadas consecuencias del derrocamiento y asesinato de Salvador Allende.

Pero no quisiera uno imaginar qué pasaría en Venezuela si, en un momento de locura, la cúpula estadounidense se decidiera a repetir en la patria de Bolívar las insensateces cometidas en Vietnam, Irak y Afganistán. Quizás en la Casa Blanca prefirieran recordar las experiencias de las invasiones en la República Dominicana en 1965 y de Panamá en 1979. En estos dos casos los resultados de la agresión fueron positivos y casi sin costos políticos y en vidas de soldados para EU.

Sin embargo, desde mediados del siglo XX, la constante histórica en estas aventuras colonialistas es mucho más parecida a Vietnam, Irak y Afganistán que a Panamá o la República Dominicana: inmensos sufrimientos del pueblo invadido, pero la derrota final del invasor.

www.miguelangelferrer-mentor.com.mx

jueves, 16 de septiembre de 2010

A PESAR DE ESTA FEROZ CAMPAÑA MEDIÁTICA CONTRA VENEZUELA, NO OBTENDRÁN EL IMPACTO DESEADO ELECTORALMENTE CONTRA EL GOBIERNO

Desinformar sobre la economía de Venezuela

guardian.co.uk...16/09/2010




Si quiere un ejemplo perfecto de obediencia de los medios de comunicación a la versión oficial, no busque más allá de los pronósticos de catástrofe económica para Venezuela.

La inmensa mayoría de los medios de comunicación se suele ver arrastrada por la marea cuando el gobierno de Estados Unidos lleva a cabo alguna campaña política o de relaciones públicas importante en el ámbito de la política exterior. Pero casi en ningún otro caso la situación es tan monolítica como con Venezuela. Incluso durante los preparativos de la Guerra de Iraq hubo un número importante de periodistas y editorialistas que no aceptaron la versión oficial. Sin embargo, en lo tocante a Venezuela, los medios de comunicación se parecen más a un jurado compuesto por doce miembros con un único cerebro.

Desde que la oposición venezolana decidió hacer campaña para las elecciones de septiembre con el tema de la elevada tasa de homicidios de Venezuela, la prensa internacional se ha visto inundada de reportajes sobre el asunto, algunos de ellos tremendamente exagerados . En realidad, se trata de un logro propagandístico sorprendente de la oposición venezolana. Si bien en términos de audiencia la mayor parte de los medios de comunicación venezolanos sigue siendo propiedad de la oposición política local, la prensa internacional no. Por lo general, para que arranque una campaña mediática de semejante magnitud es preciso encontrar algún tipo de gancho informativo, aunque se trate de un dato como el asesinato número diez mil o una declaración política de la Casa Blanca. Pero, en este caso, lo único que hizo falta fue la decisión de la oposición política venezolana de que el asunto de los homicidios sería su principal tema de campaña... y la prensa internacional se abalanzó sobre la cuestión .

El lema «sólo malas noticias, siempre malas noticias» ha prevalecido de forma abrumadora incluso durante la época de expansión económica de Venezuela, que entre los años 2003 y 2008 ha batido todos los récords. La economía creció como nunca , la pobreza se redujo a más de la mitad y hubo grandes conquistas en cuestiones de empleo. El gasto social real por persona se multiplicó por más de tres y la atención sanitaria gratuita se amplió a millones de habitantes. Hará falta mucho esfuerzo para encontrar estos datos básicos expuestos en un artículo periodístico importante, pese a que los economistas de las organizaciones internacionales que se ocupan de las estadísticas apenas discutan su veracidad.

En mayo, por ejemplo, un organismo vinculado a Naciones Unidas, la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) descubrió que entre los años 2002 y 2008 Venezuela había reducido la desigualdad más que cualquier otro país de América Latina, lo que la situaba como el país con una distribución de la renta más equitativa de toda la región. El dato todavía espera ser mencionado en la prensa internacional de primera línea.

Venezuela entró en recesión en el año 2009, y es fácil imaginar que, desde ese momento, la prensa ha prestado mucha más atención a la evolución del PIB del país que cuando Venezuela crecía más deprisa que cualquier otra economía del continente. Entonces, en el mes de enero, el gobierno devaluó la moneda, y la prensa pronosticó un aumento desaforado de la inflación: nada menos que hasta del 60 por ciento para este año . La denominada «estanflación», la suma del estancamiento de la recesión y el incremento de la inflación, pasó a ser el concepto de moda.

La inflación «descontrolada» no se produjo; de hecho, con los datos de los últimos tres meses la inflación, cuya proyección anual la haría ascender al 21 por ciento, es considerablemente más baja que antes de la devaluación. He aquí otro indicador más de que los economistas que emplean como fuente los medios de comunicación dominantes han puesto barreras a la comprensión del funcionamiento real de la economía de Venezuela.

Ahora parece como si Venezuela hubiera salido de la recesión en el segundo trimestre del año en curso. Con el ajuste anual estacional, la economía creció un 5,2 por ciento en el segundo trimestre. En el mes de junio, Morgan Stanley preveía que la economía se contraería un 6,2 por ciento este año y un 1,2 por ciento el próximo. Las predicciones a largo plazo del Fondo Monetario Internacional (FMI) auguran para Venezuela pesimismo y fatalidad: decremento del PIB per cápita durante los próximos cinco años. Es preciso señalar que el FMI planteó a los autores del libro Dow 36,000una especie de concurso para realizar pronósticos imaginativos, repletos de estimaciones a la baja reiteradas, inexactas y estrambóticas de la economía venezolana para la fase de expansión.

Todo esto puede parecer normal si lo comparamos con la cobertura informativa dada a la economía más poderosa del mundo, la de Estados Unidos, donde la inmensa mayoría de los medios de comunicación pasaron por alto, sin que se sepa cómo, las dos mayores burbujas bursátiles de la historia del mundo: la del mercado de valores y, a continuación, la burbuja inmobiliaria. Pero hubo excepciones importantes al respecto (por ejemplo, The New York Times en 2006). Con Venezuela... bueno, se hace uno la idea.

Como es natural, el crecimiento sostenido de Venezuela no está garantizado; dependerá de que el gobierno formule y respete el compromiso de mantener los elevados niveles de demanda agregada. En ese sentido, su situación inmediata es semejante a la de Estados Unidos, la Eurozona y muchas otras economías más desarrolladas, cuya recuperación económica es ahora mismo lenta e incierta.

Venezuela dispone de las reservas de divisas adecuadas, cuenta con superávit comercial y de la balanza por cuenta corriente, sus niveles de deuda pública exterior son bajos y, si lo precisa, tiene cierta capacidad de endeudamiento exterior. Todo esto ha quedado patente hace muy poco, en el mes de abril, con la suscripción en China de un crédito de 20.000 millones de dólares (aproximadamente, el 6 por ciento del PIB de Venezuela). Así, es extremadamente improbable que se encuentre con escasez de divisas. Por consiguiente, puede utilizar el gasto y la inversión públicos todo lo que sea necesario para garantizar que la economía crezca lo bastante para hacer aumentar el empleo y los niveles de vida, como hacía antes de la recesión de 2009. (En Estados Unidos el gobierno podría actuar igual, incluso, con más facilidad; pero no parece verse venir por el momento.) Esta situación puede seguir así muchos años.

Al margen de lo que suceda, podemos esperar recibir cobertura de los medios informativos de una de las partes de la historia. De modo que no lo olvide: aun cuando lea The New York Times u oiga hablar de Venezuela en la emisora NPR, no deja de recibir información de Fox News. Si quiere acceder a algo más ponderado, tendrá que buscarlo en internet.

Traducido para Rebelión por Ricardo García Pérez

Fuente: http://www.guardian.co.uk/commentisfree/cifamerica/2010/sep/10/venezuela-economics

miércoles, 15 de septiembre de 2010

CNN EN ESPAÑOL FUNCIONA COMO ARIETE DEL IMPERIO, PARA AGREDIR A VENEZUELA POR TAN SOLO SER UN PAÍS QUE DECIDIÓ CAMINAR HACIA SU LIBERACIÓN DEFINITIVA.

CNN en español promueve terrorismo contra Venezuela

Cubadebate...15/09/2010


Durante la noche del lunes,13 de septiembre, la periodista de CNN en Español, Patricia Janiot, entrevistó en vivo a Raúl Díaz Peña, venezolano convicto en 2003 por terrorismo, quien hace días se fugó de la carcel.

En 2003, Díaz Peña fue detenido por las autoridades venezolanas en conexión con los atentados terroristas contra las sedes diplomáticas de España y Colombia ocurridos en Caracas el 25 de febrero de 2003. Diaz Peña fue enjuiciado y condenado por un tribunal venezolano, y sentenciado a nueve años y ocho meses de prisión.

El atentado terrorista ocurrió justo hacia el final del sabotaje económico y paro petrolero promovido por grupos anti-chavistas en Venezuela que solo meses antes habían ejecutado un golpe de estado contra el Presidente Chávez que apenás duró 48 horas. Desde diciembre 2002, organizaciones y partidos políticos de la oposición lograron parar la industria estatal petrolera, PDVSA, y los grandes medios de producción del país - que aún estaban en manos de la élite política y económica - con el objetivo de forzar la salida del poder del Presidente Chávez. A estas fuerzas desestabilizadoras, se unieron los grandes medios de comunicación en Venezuela, que prestaron todo sus horas de transmisión para apoyar el plan golpista. Los atentados terroristas formaron parte de la misma conspiración.

En 2003, también fue detenido Silvio Mérida Ortiz, luego condenado por ser el principal responsable de haber colocado bombas de C-4 en las sedes diplomáticas de España y Colombia en Caracas junto a Díaz Peña. Con ellos fueron imputados los tenientes José Antonio Colina y Germán Rodolfo Varela, quienes se fugaron de Venezuela y desde entonces han permanecido en Miami, protegidos por el gobierno estadoundiense.

Según el periodista canadiense Jean-Guy Allard, también es reclamado por la justicia venezolano el Coronel del Ejército Yucepe Pilleri Carmono, “otro beneficiario de la complacencia del gobierno de Estados Unidos”.

“Pilleri es también inculpado en su país de la muerte de tres soldados y una joven en la Plaza Altamira, cuando se encontraba ocupada por los militares” en octubre 2002.

CNN = PERIODISMO PORNOGRÁFICO

Durante la entrevista que le realizó al terrorista fugitivo Raúl Díaz Peña, la periodista veterana de CNN en Español, Patricia Janiot, lo llamó “un estudiante venezolano”, “preso político”, y le preguntó cuántos otros “estudiantes” como él eran “presos políticos” del gobierno de Hugo Chávez. Janiot también dijo que el caso de Díaz Peña era un caso de “derechos humanos”.

En lugar de reconocer que Díaz Peña había sido enjuiciado por un tribunal venezolano y sentenciado por el poder judicial, Janiot sigió insistiendo en que el joven terrorista era perseguido por “Chávez”. Janiot le preguntó a Díaz Peña “cuántos otros presos políticos habían” en el “régimen” de Chávez.

El terrorista convicto también confesó como logró burlarse del sistema penitenciario venezolano que permite visitas a familia y programas de trabajo y educación - todos fueron creados por el gobierno de Hugo Chávez - para los presos con buen comportamiento. Luego de salir varios fines de semana desde mayo 2010 en el programa de buen comportamiento, Díaz Peña se fugó del país.

Al final de la entrevista, la periodista de CNN le deseó “suerte” al terrorista venezolano.

Horas antes, Díaz Peña también fue entrevistado por el programa miamero “Maria Elvira Live”, durante lo cual habló de supuestas “torturas” a manos de funcionarios de la DISIP (seguridad de estado venezolano). También confesó que había pagado seis mil dólares para lograr fugarse de Venezuela y llegar a Miami, “vía una isla caribeña”.

Varios venezolanos de la oposición mantienen propiedades, avionetas y yates en las islas de Aruba y Curazao, apenás pocos kilómetros de la costa de Venezuela.

Según el periodista Jean-Guy Allard, en Miami el terrorista venezolano Díaz Peña fue recibido por la congresista cubana-americana Ileana Ros-Lehtinen, representante republicana por el Estado Florida. Ros-Lehtinen también ha sido protectora del terrorista nefasto Luis Posada Carriles y su socio, Orlando Boscho, los dos responsables por el ataque terrorista contra el avión de Cubana de Aviación en 1976 que mató a los 73 pasajeros abordo.

Allard también reveló que el sábado 11 de septiembre, Díaz Peña fue recibido por el grupo venezolano “Venezuelan Awareness Foundation” en Miami, encabezado por Patricia Andrade, quien también es socia de la organización UnoAmérica de Alejandro Peña Esclusa, otro acusado del terrorismo y violencia en Venezuela. Andrade anunció el sábado que Díaz Peña solicitará “asilo político” en Estados Unidos.

El gobierno de Estados Unidos ha acusado a Venezuela de “no cooperar suficientemente” con la “lucha contra el terrorismo” desde el 2006. No obstante, es Estados Unidos, y sus medios de comunicación, que protegen a los más peligrosos terroristas de América Latina.

La entrevista en CNN con el terrorista venezolano ocurre justo días antes de las elecciones legislativas en el país suramericano. Hace dos semanas, CNN estrenó un documental, “Los Guardianos de Chávez”, que intentaba vincular al gobierno de Hugo Chávez con grupos criminales y terroristas.


Vean la entrevista en CNN en Español de Patricia Janiot con el terrorista venezolano Raúl Díaz Peña aquí:http://edition.cnn.com/video/#/video/spanish/2010/09/13/WEBpena.cnn

Vean la entrevista con el terrorista Raúl Díaz Peña en “Maria Elvira Live” aquí: http://www.youtube.com/watch?v=LVawzqPAv-w

Fuente: http://www.cubadebate.cu/opinion/2010/09/14/cnn-promueve-terrorismo-contra-venezuela/

martes, 14 de septiembre de 2010

LAS MÁGICAS COMPUTADORAS DE RAUL REYES, EL ARMA LETAL DE LA GUERRILLA PARA FABRICAR TERRORISTAS A GRANEL.

Para “ser” guerrillero y terrorista

Rebelión...14/09/2010


¿Quiere usted “ser” de las FARC o del ELN, las guerrillas colombianas? ¿Quiere “pertenecer” a ellas sin pedir militancia, y sin que ningún mando de ellas lo sepa? No deberá tratar de “compañero” o “camarada” a nadie, ni asistir a reuniones políticas. No es necesario saber utilizar ni un cuchillo, menos una escopeta de caza, tampoco marchar por selvas repletas de mosquitos y serpientes. Le aseguro que es facilísimo “ser” reconocido como guerrillero, y según la motivación que ponga puede colgarse el título de “terrorista”. No necesita ni vivir en Colombia: quédese en Washington o Tokio.

Doy fe de que “ser” guerrillero colombiano es simple. La clave: por algún medio informativo exprésese objetivamente sobre el gobierno o algún otro ente estatal. Demuestre que los servicios de seguridad, fuerzas armadas y sus paramilitares torturan, asesinan y hacen desaparecer a indefensos ciudadanos por miles, haciéndolos pasar por guerrilleros. Insista en mostrar las tantísimas pruebas que hacen de muchísimos representantes de ese Estado honorables narcos paramilitares. También sirve que exprese sus deseos de una paz con dignidad para todos los colombianos, o la necesidad de un diálogo con la guerrilla. Ya con esto es más que suficiente. Aunque no será tan reconocido públicamente, también sirve que haga esos comentarios ante un grupo de amigos del gobierno.

Usted sabrá cuándo “ingresó” a la guerrilla, porque sin que lo perciba empezará a emanar un insoportable olor que hasta los zorrillos cruzarán la calle para no saludarlo. Muchos que se decían amigos ya no le contestarán la llamada, y su dirección mail la clasificarán como “spam”, o sea correo basura. ¡Vaya y los pongan en la lista de sospechosos! Lo bueno de ello es que ya serán menos los que le pidan dinero prestado o lleguen a su casa a buscar un trago o cena. Esa especie de soledad o tranquilidad, según como tome la situación, puede sucederle viviendo en Londres o en Sídney.

Otra “prueba” de “su” militancia son los insultos que se empiezan a recibir en las páginas web donde escribe. Ahí la agarrarán contra la dignidad de su mamá, su papá, su mujer, sus hijos, sin que falten el perro y el gato. Nunca tratarán de discutir, de exponer sus puntos de vista. No, porque no pueden defender lo indefendible. Porque su nivel de educación, coeficiente intelectual y de sensibilidad humana están por debajo del piso. Para ellos usted es la peor calaña de la tierra porque sí, porque usted no está de acuerdo con el gobierno y sus crímenes. Porque “eso” que escribe “sólo” sirve al reforzamiento de las guerrillas, le dicen. Cuando usted compara los 20 o 160 mensajes insultantes se da cuenta de algo curioso: casi todos dicen las mismas barbaridades, así sea en 33 páginas web diferentes. Parecen una computadora que sólo sabe sinónimos de improperios, injurias, epítetos. (Ah, pero le aconsejo: pida que no publiquen los comentarios a sus textos, y se dará cuenta que los insultos casi desaparecerán. Es que si sus bajezas no ven la luz no logran el orgasmo. O no les pagan).

Las emanaciones que usted va expulsando con olor a guerrillero o terrorista, o ambas, pues desde el año 2002 en Washington se decidió que era lo mismo, es lo delicado del asunto. Todos aquéllos que perciben sus efluvios saben que desde ese momento se ha ganado el “derecho” a que le pase cualquier cosa, pero ninguna buena.

Y entre los derechos ganados está el que un día cualquiera se entere por la prensa de que en una, dos o tres computadoras capturadas a la guerrilla después de violentos bombardeos, se dice que usted mantiene estrechas relaciones con la dirigencia de las FARC o el ELN, con las cuales acordó macabros planes criminales. También se enterará de que un juez antiterrorista le dictó orden de detención internacional, porque, además, en una, dos o tres memorias USB capturadas a cualquier comandante “terrorista” de la guerrilla su nombre, con tres o cuatro alias, aparece ligado al tráfico de armas o cocaína.

Usted podrá patalear, gritar, jurar por todos los dioses que quiera, pero los jueces dicen que esos computadores y las memorias no mienten. Y para que no existan dudas, los servicios de seguridad, en particular el DAS, lo certifican.

Entonces la cárcel es uno de los primeros “derechos” que usted gana, con la gran posibilidad de que pase un buen tiempo encerrado mientras se comprueba que ese no era usted. Otro, el peor, y siendo colombiano sabe que es así, puede ser asesinado en cualquier esquina, andén o cama por “desconocidos”.

Esos dos “derechos” se los gana después de que lo aprueben como terrorista y guerrillero, y sin que las FARC o el ELN lo reivindiquen. Porque usted no es guerrillero de armas, pero tampoco de tribuna u oficina y ni de papel. Porque quizás nunca ha querido serlo, así entienda sus luchas. O lo que es el colmo: así esté en contra de ellas. Sólo porque usted cree en la democracia, pero no en esa que han armado los que deciden quienes “somos” guerrilleros o terroristas.

El autor es periodista y escritor colombiano residente en Francia. Colaborador de Le Monde Diplomatique.

http://hcalvospina.free.fr/

lunes, 13 de septiembre de 2010

LA CRUZADA IMPERIALISTA HA CONVERTIDO A LOS POLÍTICOS EN CRIMINALES DE GUERRA, A LOS SOLDADOS EN ASESINOS Y A LOS DESPIADADOS ENEMIGOS EN HÉROES.

El 11-S y nosotros
Nueve años, dos guerras, cientos de miles de muertos y nada aprendido

The Independent...13/09/2010




¿Acaso el 11 de septiembre nos vuelve locos a todos? Nuestra conmemoración de los inocentes que murieron hace nueve años ha sido un holocausto de fuego y sangre…

¿Acaso el 11 de septiembre nos volvió locos a todos?

¡Qué ajustado (en una extraña, alocada manera) que la apoteosis de esa tormenta de fuego iniciada hace nueve años tenga que ser la de un predicador desquiciado amenazando con otra tormenta de fuego; o la de una quema estilo nazi del Corán; o la de la edificación de una supuesta mezquita a dos cuadras de “zona cero”!

Como si el 11-S hubiera sido una arremetida sobre cristianos adoradores de Jesús, en vez de sobre el occidente ateo.

¿Pero por qué deberíamos estar sorprendidos? Nada más miren a esos otros desquiciados que eclosionaron con las secuelas de esos crímenes de lesa humanidad: el medio-enloquecido Admadineyad, el insoportable Gadafi post-Guerra Fría, Blair con su alocado ojo derecho y George W Bush con sus prisiones y torturas “en negro” y su lunática “guerra al terror”, y ese espantoso hombre que vivió (o vive todavía) en una cueva afgana, y los cientos de “al-qaedas” que él creó, y el Mulá tuerto, sin mencionar los canas lunáticos, las agencias de inteligencia y los matones de la CIA que nos han fallado –completamente- el 11 de septiembre porque estaban demasiado inactivos o demasiado estúpidos como para identificar a 19 hombres que iban a atacar a los EE.UU.

Recuerden una cosa: incluso si el Reverendo Terry Jones mantiene su decisión de retroceder, algún otro de nuestros chiflados va a estar listo para tomar su lugar.

Ciertamente, en este sombrío noveno aniversario (y que el cielo nos libre el año que viene del décimo), el 11-S parece haber producido no paz, o justicia o democracia, o derechos humanos… sino monstruos. Estos monstruos han merodeado por Iraq (tanto la especie occidental como la variedad local) y han masacrado 100.000 almas, o 500.000, o un millón, y… ¿a quién le importa? Han matado decenas de miles en Afganistán, ¿y a quién le importa?

Y a medida que la enfermedad se extendía a lo largo de Oriente Medio y luego a lo largo del globo, ellos (los pilotos de la fuerza aérea y los insurgentes, los marines y los suicidas con bombas, los al-Qaedas del Magreb y los de Jalij’, los del califato de Iraq y los de las fuerzas especiales, los muchachos del apoyo aéreo táctico y los degolladores) han arrancado las cabezas de mujeres y niños, de viejos y enfermos, de jóvenes y sanos, desde el Índico al Mediterráneo, desde Bali al subte de Londres. ¡Vaya un memorial para los 2.966 inocentes que perecieron hace nueve años! Hecha en nombre de ellos, aparentemente, ha sido nuestra ofrenda de holocausto de fuego y sangre, sacralizada ahora por el demente pastor de Gainsville.

Ésta es la pérdida, por supuesto. ¿Pero quién ha sacado la ganancia?

Bueno, los vendedores de armas, naturalmente. Y también Boeing y Lockheed Martin y todos los muchachos fabricantes de misiles y “drones” (aviones no tripulados) y las plantas de fabricación de repuestos de F-16 y los despiadados mercenarios que acechan las tierras musulmanas en nuestro nombre ahora que hemos creado 100.000 enemigos más por cada uno de los 19 asesinos del 11-S.

Los torturadores la pasaron bien, puliendo su sadismo en las prisiones ilegales de EE.UU (sería apropiado que el centro de tortura de EE.UU en Polonia se revelase en este noveno aniversario), y también lo hicieron los hombres (y las mujeres, me temo) que perfeccionaron los grillos y las técnicas de “submarino” con las que ahora peleamos nuestras guerras. Y (no nos olvidemos), cada religioso delirante en el mundo, sea de la variedad Bin Laden, los groupies barbudos del Talibán, los verdugos suicidas, los predicadores “mano de garfio”, o nuestro propio pastor de Gainsville.

¿Y Dios? ¿Dónde encaja? Un archivo de citas sugiere que casi todo monstruo creado en o después del 11-S es un seguidor de este redentor quijotesco. Bin Laden reza a Dios…”para convertir a EE.UU. en una sombra del mismo”, como me dijo en 1997. Y Bush le rezó a Dios y Blair le rezó (y reza) a Dios, y todos los asesinos musulmanes y una enorme cantidad de soldados occidentales, y el (honorario) Doctor Pastor Terry Jones y su treintena (o tal vez cincuentena, ya que las estadísticas son difíciles de obtener en la “guerra al terror”) le rezan a Dios.

Y el pobre Dios, por supuesto, tiene que escuchar estas oraciones ya que Él siempre está sentado entre ellos durante nuestras guerras demenciales. Recuerdo las palabras atribuidas a Él por un poeta de otra generación: “Dios esto, Dios aquello, Dios lo otro. ‘¡Dios santo!’, dijo Dios. ‘¡cuánto trabajo!’. Y eso que era sólo era la Primera Guerra Mundial…

Hace apenas cinco años -en el cuarto aniversario de los ataques a las Torres Gemelas/Pentágono/Pennsylvania- una niña de una escuela me preguntó en una conferencia dictada en una iglesia en Belfast si acaso el Medio Oriente se beneficiaría de más religión. ¡No! ¡Menos religión!, aullé como repuesta. Dios es bueno para contemplación, no para la guerra. Pero (y acá es donde nos conducen a los acantilados y rocas ocultas que nuestros líderes quieren que ignoremos, olvidemos y abandonemos) todo este lío de mierda involucra al Medio Oriente. Se trata de pueblos musulmanes que han conservado su fe mientras esos occidentales que los dominan (militar, económica, cultural y socialmente) han perdido la de ellos.

¿Cómo puede ser? Se preguntan los musulmanes. Ciertamente; es una excelente ironía que el Reverendo Jones sea creyente, mientras que el resto de nosotros –por lejos- no lo somos. De allí que nuestros libros y nuestras documentales nunca se refieren a musulmanes contra cristianos, sino a musulmanes contra “Occidente”.

Y por supuesto, el tema tabú del que no debemos hablar -la relación de Israel con EE.UU, y el apoyo incondicional de los EE.UU. al robo de tierras musulmanas por parte de Israel- yace en el corazón de esta crisis terrible en nuestras vidas.

En la edición de ayer del The Independent había una fotografía de manifestantes afganos cantando la consigna “muerte a EE.UU.”

Pero al fondo de la foto se ve a los mismos manifestantes con una pancarta negra con un mensaje escrito en lengua Dari con pintura blanca. Lo que realmente decía era: “El gobierno del régimen sionista chupasangre y los líderes occidentales que son indiferentes [al sufrimiento] y no tienen conciencia, están celebrando el nuevo año derramando la roja sangre de los palestinos”.

El mensaje es tan extremista como vicioso; pero prueba una vez más que la guerra en la que estamos enfrascados es también sobre Israel y “Palestina”. Nosotros podemos preferir ignorar esto en “Occidente”, donde supuestamente los musulmanes “nos odian por lo que somos” u “odian nuestra democracia” (ver Bush, Blair y otros políticos mendaces), pero este gran conflicto yace en el corazón de la “guerra al terror”. Es por eso que el igualmente vicioso Bejamin Netanyahu reaccionó a las atrocidades del 11-S declarando que el evento sería bueno para Israel. Israel sería ahora capaz de declarar que ellos, también, estaban peleando la “guerra al terror”; que Arafat (éste era el reclamo del ahora comatoso Ariel Sharón) es “nuestro Bin Laden”. Y así los israelíes tuvieron el estómago de reclamar que la ciudad de Sderot –bajo su cascada de misiles de hojalata de Hamás- era “nuestra zona cero”.

No lo era. La batalla de Israel contra los palestinos es una horrible caricatura de nuestra “guerra al terror”, en la que se supone que nosotros tenemos que apoyar al último proyecto colonial en la tierra (y aceptar sus miles de víctimas) porque las torres gemelas y el Pentágono y el vuelo 93 de United fueron atacados por 19 árabes hace nueve años. Hay una suprema ironía en el hecho de que un resultado directo del 11-S haya sido la corriente de policías y “tabicados” (agentes encubiertos) occidentales que han viajado a Israel para mejorar sus “especialidades anti-terroristas” con la ayuda de oficiales israelíes que podrían –de acuerdo a las Naciones Unidas- ser criminales de guerra. No fue una sorpresa encontrar que los héroes que dispararon contra el pobre Jean Charles de Menezes en el subterráneo londinense en 2005 hayan recibido asesoramiento “antiterrorista” de los israelíes.

Y sí, conozco los argumentos. No podemos comparar la acción de malvados terroristas con el valor de nuestros jóvenes hombres y mujeres que defienden nuestras vidas –y sacrifican las suyas- en la línea del frente de la “guerra al terror”. Pero sabemos que vamos a matar inocentes; nosotros aceptamos de buena gana que vamos a matar inocentes, que nuestras acciones van a crear tumbas masivas con familias, con los pobres, los débiles y los desposeídos.

Por esta razón hemos creado la obscena definición de “daños colaterales”. Como “colateral” significa que estas víctimas son inocentes, entonces “colateral” significa también que somos inocentes de sus muertes. No era nuestro deseo matarlos, incluso si sabíamos que era inevitable que lo hiciéramos. “Colateral” es nuestro eximente. Esta palabra es la diferencia entre “nosotros” y “ellos”; entre nuestro Derecho Divino a matar y el Derecho Divino de Bin Laden a asesinar. Las víctimas, escondidas de la vista como cadáveres “colaterales”, ya no cuentan más porque fueron masacradas por nosotros. Tal vez no fue tan doloroso. Tal vez morir por un avión no-tripulado es una partida más suave de este mundo; un descuartizamiento causado por un misil aire-tierra modelo AGM-114C fabricado por Boeing-Lockheed es menos doloroso que una muerte causada por los fragmentos de una mina improvisada en el camino o por un cruel suicida con un cinturón de explosivos.

Por eso sabemos cuántos murieron el 11-S: 2.966 (aunque el número puede ser mayor), y por qué no hacemos “cuenteo de cuerpos” de aquéllos a quienes matamos. Porque ellos –“nuestras” víctimas- no deben tener identidad, ni inocencia, ni personalidad; no deben tener una causa o creencias, y porque nosotros hemos matado muchos, muchos más seres humanos que Bin Laden y los talibanes y al-Qaeda.

Los aniversarios son eventos para la televisión y los diarios, y pueden tener el hábito horripilante de aunar a la gente en el marco de una funesta conmemoración. Así conmemoramos la Batalla de Britania -un episodio caballeresco en nuestra historia- y el bombardeo de civiles británicos por parte de los alemanes llamado Blitz en la segunda guerra mundial (un progenitor del asesinato masivo, por supuesto, pero un símbolo de la valentía inocente) tal como conmemoramos el comienzo de una guerra que ha destrozado nuestra moralidad, ha convertido a nuestros políticos en criminales de guerra, a nuestros soldados en asesinos y a nuestros despiadados enemigos en héroes de la causa antioccidental.

Y mientras en este sombrío aniversario el Reverendo Jones quería quemar un libro llamado el Corán, Tony Blair trató de vender un libro llamado “Una travesía”. Jones dijo que el Corán era “malvado”; algunos británicos se preguntaron si el libro de Blair no debería clasificarse como “crimen”.

Ciertamente, el 11-S se vuelve fantasía cuando el reverendo Jones puede acaparar la atención de los Obama y de los Clinton, del Santo Padre y de las incluso más santas Naciones Unidas.

Quem deus vult perdere, dementat prius…

(Aquéllos a quienes destruirán los dioses enloquecen antes. De la obra Medea, de Eurípides. Nota del traductor

Traducción: El Negro Gómez

Fuente: http://www.independent.co.uk/opinion/commentators/fisk/robert-fisk-nine-years-two-wars-hundreds-of-thousands-dead-ndash-and-nothing-learnt-2076450.html

domingo, 12 de septiembre de 2010

¿QUIEN PONDRÁ FIN A UNA CARNICERÍA QUE CORRE EL RIESGO DE NATURALIZARSE COMO SISTEMA DE VIDA?

Mexico: País Cementerio

ALAI AMLATINA...12/09/2010


Cualquiera, y todos, pueden ser asesinados. Así de simple y tremendo a la vez. Los puestos de venta de diarios y revistas, en distintas ciudades de México, chorrean sangre desde las portadas, matizadas con alguna modelito desnuda o semidesnuda.

“Si esto sigue así tendremos que irnos a otro país”, se escucha decir a algunas gentes que creen que todavía el Distrito Federal no ha sido ganado por la guerra. Aunque en su periferia no han faltado cadáveres, montados arriba de otros, con leyendas que advierten que las batallas recién comienzan. Queda mucho por matar y poco dónde guarecerse, si se observan la militarización creciente y los millones de personas que para salvar el día a día deben ir pasando a gusto, o a disgusto, a las filas de los contendores, o, mientras puedan, caminar por la cornisa neutral sin que una bala, no tan perdida, se los lleve por delante.

México quedó encapsulado en una trampa mortal. Por sus tierras se pasean fuerzas del ejército y policiales, divididas en bandos que confrontan. Paramilitares, parapoliciales, sicarios orgánicos e improvisados; agentes –soterrados y de superficie- de la CIA y la DEA; comandos de elites dependientes del gobierno de Felipe Calderón y las “Compañías de la Muerte S.A.” encargadas de trasegar inmigrantes de un lado a otro.

Recordemos que en los últimos diez años –según cifras que repican por distintos medios, dentro y fuera de México-, fueron desaparecidas unas sesenta mil personas, la mayoría mexicanas y mexicanos y muchas otras provenientes de países centroamericanos, que nunca llegaron a destino, sea el de ida: EE.UU, o el de regreso: a sus casas, luego de haberse arrepentido cuando estaban a mitad de camino de uno y otro punto.

Entre asesinados y desaparecidos, tomando como medida las últimas tres décadas, se puede arriesgar –sin salirse siquiera de las cantidades que se conocen como revelaciones oficiales- que en México ha habido aproximadamente cien mil víctimas directas de una guerra civil no declarada como tal, ni admitida, incluso, por no pocos de aquéllos que la padecen a diario. Una guerra civil, en la que EE.UU. tiene una enorme injerencia y graves responsabilidades, que vienen de lejos en el tiempo y se ahondaron con el Tratado de Libre Comercio (TLC): componendas y negocios que, como lo denunciaran miles de trabajadores mexicanos, no fueron más que parte de las atrocidades económicas y sociales, afines a las recetas neoliberales.

Tirando de esa cuerda, con la inestimable ayuda del ex presidente Vicente Fox –un títere grandullón de George W. Bush- EE.UU., que no pudo clavar el ALCA en el corazón del conjunto de la región, aceleró el desangre de un país que con una población de más de ciento diez millones de habitantes, lo único que vio crecer, tras el acuerdo, fue la economía informal y amplios bolsones de miseria lacerante. Caldo de cultivo, innegable, de violencia, en este caso: armada hasta los dientes y signada por la ferocidad que impone toda lucha por el final del botín, o el principio del control total del mercado. El del petróleo, las drogas duras y blandas y los nichos de negocios selectos, para clases también selectas.

En el País Cementerio, así como se muerde el polvo de la derrota en la esquina menos pensada, se puede, aún, sorberse unos tragos en los cafetines con terrazas, tipo París, cerca del monumento a Benito Juárez. Así, como si tal cosa; como si todo fuera ajeno, hasta el día en que llega la noticia de una víctima cercana.

Como suele ocurrir en el mundo entero, ahora en México hay mexicanos a los que su propio país, con esa escalofriante ristra de muertos y desaparecidos, les queda demasiado distante. Los archiconocidos contrastes sociales entre ricos y pobres –siempre expuestos en una urbanización que no disimula nada- se han acentuado. La pretensión de la topadora yanqui quizás se salga con las suyas: demostrar que México se sumerge en la “categoría” de inviable. “País fallido”. “Estado fallido”. Y, entonces, más brutalmente que hoy, se le facilitaría a EE.UU. una intervención directa sobre una sociedad descuartizada.

Nada más y nada menos que eso es lo que está en juego en una realidad de tierra, aparentemente, de nadie. Sólo aparentemente.

Hay organizaciones de derechos humanos y de periodistas –entre éstas la Federación de Asociaciones de Periodistas de México, FAPERMEX-, que aseguran que del total de asesinatos a periodistas –y otros-, ocurridos en los últimos tres años, el seis por ciento está vinculado a represalias ejecutadas por el narcotráfico en sus diferentes versiones. Y que en el porcentaje más alto de crímenes –por arriba del treinta por ciento- están implicadas las fuerzas armadas que, en teoría, responden al poder político. Y otras fuerzas, tan armadas como las “institucionales”, de neto corte paraestatal: grupos con status de “autónomos”.

¿Quién pondrá fin a una carnicería que corre el riesgo de naturalizarse como sistema de vida?

Si no llegaran a ser las fuerzas políticas y sociales más progresistas de México y de la sociedad mundial, entonces los bárbaros guerreristas, amarrados al diagrama global del caos, pergeñado por el Pentágono, lo harán a su manera. Destrozándolo todo menos sus negocios. Entre éstos, los de la reconstrucción, a manos de las mismas empresas que hoy azuzan la muerte.

Sin dudas asistimos a una muestra más del único futuro posible que nos propone el actual círculo vicioso de la reproducción capitalista y la expansión imperialista.


Juan Carlos Camaño es Presidente de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP)

sábado, 11 de septiembre de 2010

LOS EXTRAÑOS ATENTADOS TERRORISTAS QUE ORIGINAN LAS GUERRAS QUE NECESITA EL IMPERIO, PARA REACTIVAR SU COMPLEJO INDUSTRIAL MILITAR.

Nueve años después del 9/11
Vamos a dejar de cumplir los objetivos de Bin Laden

washingtonpost.com...11/09/2010




Los atentados del 11 de septiembre 2001, lograron mucho más de lo que Osama bin Laden podría haber imaginado. Esto es no sólo debido a que produjeron cerca de 3.000 muertes, ni tampoco porque golpearon en el corazón del poder financiero y militar estadounidense. Los resultados fueron sólo un cebo, para que los Estados Unidos cayeran en la trampa.

LA HISTORIA

Nueve años después de 9 / 11, es hora de dejar de ayudar a bin Laden

Una guerra más costosa de lo que pensábamos

¿Dónde estaba usted el 9 / 11?

El objetivo de cualquier ataque terrorista organizado es incitar a un enemigo mucho más poderoso a una respuesta excesiva. Y en los últimos nueve años, Estados Unidos ha caído en la trampa del 9 / 11 reaccionando una y otra vez exageradamente. Bin Laden merece nuestra hostilidad, nuestra angustia nacional y nuestro desprecio pero además se merece ser tomado en serio como el táctico astuto que es. Sin embargo gran parte de lo que ha conseguido lo hemos hecho nosotros y lo seguiremos haciendo. Bin Laden no merece que nosotros, aún sin darnos cuenta, le ayudemos a cumplir muchos de sus inimaginables sueños.

No tendría que haber sido así. La respuesta inicial del gobierno de Bush era justa. La equilibrada combinación de agentes de la CIA, fuerzas especiales y fuerza aérea quebró a los Talibán en Afganistán y obligó a bin Laden y a los restos de al-Qaeda a merodear por la frontera pakistaní. La reacción estadounidense fue rápida, potente y eficaz - una clara advertencia a cualquier organización que intentara otro ataque terrorista contra los Estados Unidos. Ese fue el momento en que el presidente George W. Bush debería haber declarado: "misión cumplida", con la advertencia, sin entrar en detalles, de que las agencias de EE.UU. y el ejército continuarían en la búsqueda del líder de Al Qaeda. El mundo habría entendido y la mayoría de los estadounidenses hubieran quedado probablemente satisfechos.

Pero lo insidioso del terrorismo es que no existe la seguridad absoluta. Cada incidente provoca la sospecha de que algo peor puede suceder. La administración Bush se convenció de que las mentes que conspiraron para convertir aviones de pasajeros en misiles balísticos podrían descubrir la forma de incorporar a esos "misiles" armas químicas, biológicas o cargas nucleares. Y eso se convirtió en una pesadilla existencial que dio lugar, en lo inmediato, a una progresión de hipótesis sin fundamento: que Saddam Hussein había desarrollado armas de destrucción masiva, incluso armas nucleares; que existía una conexión entre el líder iraquí y Al Qaeda.

Bin Laden no tuvo nada que ver con el fomento de esas falsas ideas. Nada de eso tenía conexión real con el 9 / 11. No hubo en ese momento ningún grupo conocido como "al-Qaeda en Irak". Pero el clima político existente superó la débil oposición a que se debía invadir Irak y Estados Unidos entró en un segundo teatro de guerra, un teatro que demostró ser mucho más difícil y doloroso y drenante que lo que sus partidarios habían imaginado.

Cuando el presidente Obama declaró sólo recientemente, que el papel de combatiente de los EEUU en Irak habían terminado, pasó por alto la probabilidad de que decenas de miles de soldados de los EE.UU. tendrán que permanecer posiblemente allí, por varios años más porque Irak carece de capacidad militar para protegerse contra agresiones externas (léase: Irán) La ironía final es que Hussein, con el objeto de mantener a sus vecinos en jaque, permitió que el resto del mundo creyera que podía tener armas de destrucción masiva. Provocó con ello su propia destrucción, así como la actual necesidad de las fuerzas de los EEUU. de llenar el vacío que él y su amenazadora presencia produjeron.

En cuanto a los 100.000 soldados de EE.UU. desplegados en Afganistán muchos de ellos permanecerán también allí en los próximos años, - no a causa del compromiso de los Estados Unidos de instalar allí una democracia que funcione, ni mucho menos por lo que lo que les sucedería a las niñas y mujeres afganas si los Talibán recuperaran el control. Tiene que ver con las armas nucleares. Pakistán tiene un arsenal de 60 a 100 ojivas nucleares. No se sabe cuales serían las consecuencias si algunas de ellas llegaran a caer en manos de los aliados fundamentalistas de Al Qaeda en Pakistán.

Una vez más, este dilema es parte de nuestra propia fabricación. La guerra estadounidense contra el terrorismo es ampliamente percibida en todo Pakistán como una guerra contra el Islam. Un fuerte fundamentalismo islámico está allí ganando terreno y amenazando la estabilidad del gobierno, del cual dependemos para garantizar la seguridad de las armas nucleares. Aunque una nutrida presencia militar de EE.UU. en Pakistán es insostenible para el gobierno de Islamabad, decenas de miles de soldados EE.UU. permanecerán probablemente desplegados en Afganistán durante algún tiempo.

Quizá Bin Laden preveía algunos de estos resultados cuando lanzó su operación 9 / 11, desde las seguras bases de los Talibán en Afganistán. Dado a que las naciones víctimas de grupos terroristas abandonan rutinariamente una parte de sus tradicionales principios, puede haber previsto también algo así como lo de Abu Ghraib, "sitios negros," rendiciones extraordinarias y hasta la prisión de la Bahía de Guantánamo. Pero en estas y en muchas otras acciones, Bin Laden necesitaba nuestra involuntaria colaboración, y se la hemos proporcionado - más de mil millones se han gastado en las dos guerras, más de 5.000 de nuestros soldados han muerto, decenas de miles de iraquíes y afganos también. Nuestras fuerzas armadas están tan sobrecargadas que las pocas industrias que siguen creciendo en nuestra maltratada economía son la de las empresas contratistas privadas que proporcionan toda clase de servicios desde los interrogatorios hasta la seguridad en los sectores de inteligencia.

Hemos corrido a Afganistán y a Irak, y más recientemente a Yemen y a Somalia, hemos creado un aparato de seguridad nacional hipertrofiado y estamos tan absortos en nuestra propia furia y tan ajenos a las intenciones del enemigo que convertimos la construcción de un centro islámico en el Bajo Manhattan en un debate nacional y permanecemos impotentes, mientras un ministro protestante en la Florida ultraja hasta a nuestros amigos del mundo islámico con la amenaza de quemar ejemplares del Corán.

Si bin Laden no previó todo esto, seguro que no tardó en entenderlo. En un mensaje de vídeo de 2004, se jactó de conducir a los Estados Unidos al camino de su propia destrucción. "Todo lo que tenemos que hacer es enviar dos mujaidines... con un pequeño trozo de tela en el que esté escrito “al-Qaeda” para poner en carrera a los generales y causarles pérdidas humanas, económicas y políticas a los EEUU"

A través del gasto inicial de unos cientos de miles de dólares, entrenando y luego sacrificando a 19 de sus soldados de a pie, Bin Laden ha visto a su relativamente pequeña y todo menos anónima organización de unos pocos cientos de fanáticos contar con la franquicia más internacionalmente conocida después de McDonald's. ¿Podría haber logrado más con menos algún enemigo de los Estados Unidos?

¿Podría Bin Laden, haber tenido, en su más locas fantasías, la esperanza de provocar un caos mayor? Ya es hora de reflexionar sobre lo que nuestros enemigos buscaban y todavía se proponen llevar a cabo - y cómo los hemos ayudado

Ted Koppel, quién fuera jefe de redacción de la "ABC" Nightline "desde 1980 hasta 2005, es un analista que colabora con la BBC World News America.

Traducción de Susana Merino

http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2010/09/09/AR2010090904735.html?wpisrc=nl_pmheadline

viernes, 10 de septiembre de 2010

LA SUPERVIVENCIA DEL VIEJO ESTADO Y LA BUROCRACIA REPRESENTA UN PELIGRO MORTAL PARA LA REVOLUCIÓN.

Las elecciones en Venezuela. ¡Derrotemos la contrarrevolución y luchemos por el socialismo!

Corriente Marxista Internacional...10/09/2010


El 26 de septiembre el pueblo de Venezuela elegirá una nueva Asamblea Nacional. La oligarquía reaccionaria, apoyada por el imperialismo, se aprovecha de las carencias de la revolución para fortalecer su posición y prepararse para la contrarrevolución. La revolución venezolana ha recorrido un largo camino, pero las palancas claves de la economía aún están en manos de la oligarquía. Lo que hace falta es llevar a cabo plenamente la revolución socialista y expropiar a los capitalistas y terratenientes. Esa es la única manera de hacer irreversible la revolución.

La revolución se ha venido desarrollando en Venezuela durante más de una década y ha llegado a un punto crítico. El imperialismo y su agente local, la oligarquía venezolana, están empeñados en poner fin a la Revolución Bolivariana. Utilizan constantemente los medios de comunicación prostituidos para llevar a cabo una feroz campaña de difamación, calumnias y desinformación.

Esta campaña ha llegado a niveles sin precedentes. Chávez ha sido descrito como un " populista de cuartel ", un "agitador ", un "instigador" y "un psicópata". Se supone que es un "matón agresivo" que "coquetea con la megalomanía" y cuyo comportamiento "se aproxima a lo paranoico". Anteriormente, se le solía describir como un "dictador" (algunos todavía lo hacen), pero este lenguaje no cuadra muy bien con el hecho bien conocido de que durante los últimos once años ha ganado más elecciones que cualquier otro líder político en el mundo.

Para encajar este hecho desafortunado, se han visto obligados a inventar categorías que antes eran desconocidas en el léxico político. Hablan de una "autocracia elegida". El Financial Times de Londres lo ve como "cada vez más autocrático" y presidiendo algo que describe como una "democracia perversa". Detrás de este lenguaje está el miedo y el odio: el odio de los ricos y poderosos a un hombre que ha despertado a las masas a luchar contra sus opresores y su temor arraigado del poder de estas mismas masas.

Hay muy buena razón por la ferocidad de los ataques contra Venezuela por parte de los imperialistas y sus lacayos en América Latina. Temen con razón que la revolución venezolana no se detenga en las fronteras, sino que se extienda a otros países. Las nacionalizaciones en Venezuela son un ejemplo que otros querrán seguir. Los discursos del Presidente Chávez abogando por el socialismo a escala mundial han hecho sonar la alarma en los pasillos del poder desde Washington a la Ciudad de México y más allá.

La revolución latinoamericana

En la actualidad, Venezuela se encuentra en la primera línea del proceso revolucionario que se está afianzando en toda América Latina. Las políticas radicales de Hugo Chávez, su abierta oposición al imperialismo y sus continuas llamadas a la revolución mundial se han convertido en un faro para todos los luchadores anti-imperialistas en América Latina y en todo el mundo.

Lo que realmente preocupa a los imperialistas es el hecho de que, con el fin de llevar adelante la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez está empezando a tomar medidas contra la propiedad privada, como la nacionalización de empresas y tierras pertenecientes a la oligarquía venezolana y las grandes transnacionales extranjeras. También ha llamado a los obreros a ocupar las fábricas abandonadas por sus patrones y ha introducido elementos de control obrero en las empresas de propiedad estatal.

En el contexto de la crisis del capitalismo, los imperialistas están aterrorizados de que este ejemplo sea seguido en otros países (esto ya está ocurriendo), y que los obreros, no sólo en América Latina sino también en Europa y Estados Unidos, comiencen a reivindicar medidas similares contra las grandes empresas que saquean a los países pobres y explotan a sus trabajadores para extraer enormes beneficios, que dañan el medio ambiente con derrames de petróleo y otras formas de contaminación, y que cierran fábricas como si fueran cajas de cerillas, con el fin de obtener mayores beneficios.

No sería difícil señalar los problemas y deficiencias de la Revolución Bolivariana, que se deben al hecho de que no se ha llevado hasta el final. Pero a pesar de todas sus deficiencias y limitaciones, la revolución venezolana representa un peligro mortal para las clases dominantes.

En toda América Latina las masas están despertando. En el Ecuador hemos tenido la elección de Rafael Correa, de quien se dice que sigue el modelo de Chávez y que contaba con el respaldo de más del 80 por ciento de la población. En Bolivia, Evo Morales, animado por las nacionalizaciones en Venezuela, planteó la cuestión de la nacionalización de los recursos naturales del país y se enfrentó a una rebelión de la oligarquía, que sólo puede resolverse con la acción revolucionaria de las masas.

El dilema del imperialismo

Los estrategas del imperialismo han llegado a las mismas conclusiones que los marxistas: están dadas las condiciones para un movimiento revolucionario general en América Latina que tendrá enormes consecuencias en los Estados Unidos y a escala mundial. El ojo del huracán sigue siendo Venezuela, donde, tras una década de lucha, la revolución está llegando al punto de no retorno. Esto explica por qué el imperialismo estadounidense ha dado nuevos pasos para controlar la situación.

La acusación de que Chávez está llevando a cabo una política agresiva hacia Colombia pone la verdad patas arriba. El acuerdo para el uso de bases militares en Colombia (que ha sido temporalmente paralizado por los tribunales), el golpe de Estado en Honduras, el despliegue de fuerzas militares en Costa Rica y, por último, el intento de establecer nuevas bases militares en Panamá, lo que en la práctica rodearía a Venezuela con una poderosa presencia militar estadounidense, todo demuestra quién es realmente el agresor.

Esto es lo que ha llevado a un rápido deterioro de las relaciones entre Caracas y Bogotá, del que fuimos testigos en agosto. Bajo ciertas condiciones, este conflicto, que a primera vista parece haber amainado, podría conducir a un brote de hostilidades entre Venezuela y Colombia, a la que Washington ha convertido en un campo armado. La formación de una milicia popular y la compra de armas a Rusia no son la expresión de una política exterior agresiva, sino que son exclusivamente medidas defensivas tomadas por Venezuela para contrarrestar las políticas agresivas de los Estados Unidos.

Todo esto demuestra que los imperialistas no han abandonado sus planes para derrocar a Chávez, si fuera necesario por la fuerza. Sin embargo, las opciones del imperialismo en Venezuela son muy limitadas. El imperialismo estadounidense, con toda su riqueza y poderío militar, tiene su margen de maniobra sumamente restringido. En el pasado, no habría dudado en intervenir directamente, enviando a los marines. Pero esto no es posible en la actualidad. Se han visto obligados a abandonar Irak y están involucrados en una guerra impopular e imposible de ganar en Afganistán. Tras el fracaso de la aventura en Irak, la opinión pública en los EE.UU. se vuelve contra la guerra. Por tanto, es poco probable que Washington pudiera iniciar otra aventura militar en América Latina en este momento.

La posibilidad de una intervención militar directa puede que haya disminuido, pero hay muchas otras armas en el arsenal del imperialismo norteamericano. Washington está tratando constantemente de aislar a Venezuela internacionalmente. La aplicación de la presión diplomática, militar y económica para socavar al gobierno de Hugo Chávez es constante. Además de la difamación, queda la opción del asesinato, el cual, sin duda, la CIA ha estado preparando desde hace algún tiempo.

El cristiano evangelista, estafador experimentado y rabioso reaccionario, Pat Robertson, dijo: "Usted sabe, yo no sé de esta doctrina del asesinato, pero si él cree que estamos tratando de asesinarlo, creo que realmente deberíamos ir adelante y hacerlo ... Es mucho más barato que iniciar una guerra ... y no creo que el suministro de petróleo se detenga". Cuando pronunció estas palabras, tan solo estaba diciendo lo que otros en puestos más poderosos estaban pensando. Y estos pensamientos no han desaparecido.

El asesinato sigue siendo una posibilidad. Pero a pesar de sus evidentes atractivos, lo que el reverendo Robertson propone tiene graves riesgos para el imperialismo estadounidense. A pesar de las opiniones optimistas del Sr. Robertson, el primer resultado sería el corte de suministro de petróleo a los EE.UU.. El asesinato podría causar una oleada de ira y repugnancia en América Latina y en todo el mundo. Probablemente no quedaría una embajada de EE.UU. en pie en toda la región. La amargura contra los EE.UU. duraría durante generaciones y daría lugar a nuevos levantamientos y explosiones.

La preparación de un golpe de Estado parlamentario

Por todas estas razones, Washington se ve obligado a confiar en los mecanismos de "democracia" burguesa en un intento de derrocar a la revolución por medios constitucionales. He aquí la importancia de las elecciones a la Asamblea Nacional del 26 de Septiembre en Venezuela. Lo que Washington está planeando no es ni más ni menos que un golpe de Estado parlamentario. Su objetivo es liquidar la Revolución Bolivariana, no por la intervención externa, sino basándose en los enemigos internos de la revolución. Para ello, se valdrá de las contradicciones internas de la Revolución Bolivariana y del propio Movimiento Bolivariano.

La oposición está calculando que puede ganar un número considerable de escaños en la nueva Asamblea Nacional, tal vez incluso una mayoría absoluta. Si fuera a ganar la mayoría en la Asamblea Nacional en septiembre, o si fuera a ganar un número considerable de escaños, esto podría marcar el comienzo de una espiral descendente de la Revolución Bolivariana. Las masas pequeño burguesas, que han estado desmoralizadas y pasivas en el pasado reciente, se sentirían alentadas por una victoria electoral y pasarían a la ofensiva.

Si los contrarrevolucionarios tienen éxito el 26 de septiembre, van a utilizar su posición en la Asamblea para sabotear el funcionamiento del gobierno, movilizar a la clase media para salir a la calle y provocar disturbios siempre que sea posible. Incluso si sólo ganaran un tercio de los escaños estarían en condiciones de bloquear determinadas decisiones claves. Provocarían una serie de enfrentamientos entre la Asamblea y el Presidente. Su objetivo final es desestabilizar el país y crear una situación en la que puedan librarse de Chávez, ya sea por medios parlamentarios o extraparlamentarios. La amenaza es muy grave.

Nadie en su sano juicio cree que las decisiones fundamentales sean tomadas mediante las leyes y los parlamentos. En última instancia, todas las decisiones importantes se toman en las calles, en las fábricas, en los pueblos y en los cuarteles del ejército. Pero el parlamento puede desempeñar un papel importante como punto aglutinador, ya sea para las fuerzas de la revolución o de la contrarrevolución. Por eso, el resultado de las elecciones de septiembre es tan importante para el futuro de la revolución.

Si triunfa la contrarrevolución, ¿acaso alguien cree que ésta va a respetar las leyes? La Constitución Bolivariana se suprimiría al día siguiente. Todas las reformas de la última década se revertirían. ¿Y qué pasaría con todos los que apoyaron la revolución? ¿Alguien cree que la oposición contrarrevolucionaria les abrazaría? ¿Acaso los contrarrevolucionarios harían los gestos conciliatorios que Chávez ha hecho a ellos tan a menudo, sin ningún resultado? ¡No! Ellos tienen la misma actitud implacable y vengativa que ha caracterizado a todas las clases dominantes en la historia cuando han derrotado a una revolución, resumida en el dicho romano: ¡Vae Victis! (¡Ay de los vencidos!)

La victoria de la contrarrevolución en Venezuela representaría un duro golpe a la revolución en toda América Latina. Bolivia y Ecuador estarían inmediatamente bajo una terrible presión. La Revolución Cubana, que ya está amenazada por la contrarrevolución capitalista, estaría en mayor peligro que nunca. Los efectos se dejarían sentir a escala mundial, con una nueva ofensiva ideológica de la burguesía contra el socialismo. Es suficiente plantear la cuestión concretamente para entender lo que hay que hacer.

¿Puede tener éxito la contrarrevolución?

¿Es concebible que la oposición pudiera tener éxito en sus planes? Todo obrero y campesino consciente esperará fervientemente que no sea así. Pero en la política, como en la guerra, las esperanzas no son nunca suficientes. No hay nada más peligroso que el tipo de optimismo ciego que se esconde detrás de frases vacías como "la Revolución es irreversible". Es necesario proceder sobre la base, no de esperanzas e ilusiones endulzadas, sino de hechos concretos. Estamos en una guerra, y en una guerra siempre es preferible exagerar la fuerza del enemigo en lugar de subestimarla.

¿Dónde está el principal peligro? Se encuentra en el hecho de que la revolución socialista no se ha llevado a su fin y que la burguesía sigue controlando los puntos clave de la vida económica y social del país. Esto fue señalado por el presidente Chávez en el Congreso Extraordinario del PSUV. Dijo que no puede haber una transición al socialismo en Venezuela, mientras que el Estado burgués de la República siga de pie y sectores clave de la economía sigan en manos de la oligarquía.

Esto fue cien por ciento correcto. Los dos principales obstáculos que se interponen en el camino del avance de la revolución son la propiedad privada de los sectores clave de la economía, y la existencia continuada del Estado burgués. Es imposible mantener esta situación de una llamada economía mixta en la que el elemento capitalista prevalece, porque provoca el desbaratamiento de planes, caos, la escasez de alimentos, la inflación, el cierre de fábricas y la fuga de capitales.

Todas estas cosas tienen un grave efecto sobre las masas. La supervivencia del capitalismo se refleja en una caída del nivel de vida. Es cierto que las masas siguen teniendo fe en Chávez y son leales a la revolución. Pero no hay que abusar de esta lealtad, que no se puede mantener sólo con discursos y exhortaciones. El hecho de que la oposición fue capaz de ganar las elecciones para alcaldes y gobernadores en zonas pobres, como Petare, en noviembre de 2008, ya era una advertencia. Si el gobierno no toma medidas decisivas para resolver las necesidades de las masas, se podría extender la desmoralización que se manifestaría en forma de abstención en las próximas elecciones.

Por otra parte, la supervivencia del viejo Estado y la burocracia representa un peligro mortal para la revolución. La burocracia se opone ferozmente al socialismo y la revolución y está haciendo todo lo posible para sabotearla. Nadie en su sano juicio podría imaginar que es posible avanzar hacia el socialismo, mientras que este monstruo corrupto siga existiendo. Esto fue señalado por Chávez en el Congreso Extraordinario del PSUV, cuando citóEl Estado y la revolución, donde Lenin explica que la destrucción del Estado burgués y su sustitución por una democracia obrera es la condición previa para avanzar hacia el socialismo.

Los reformistas no quieren hablar de estos problemas. Ellos usan mil argumentos "inteligentes" para demostrar que la clase obrera no puede ni debe tomar el poder. Consideran que el socialismo es una utopía, mientras que ellos son los realistas. Frente a la arremetida de la contrarrevolución, entierran sus cabezas en la arena como un avestruz asustado y esperan que el peligro desaparezca. Este "realismo" es en realidad el peor tipo de utopía. Representa un peligro muy grave para la revolución.

El Presidente Chávez ha advertido reiteradamente del peligro de la burocracia contrarrevolucionaria, que no es ni más ni menos que la quinta columna de la burguesía dentro de la Revolución y el Movimiento Bolivariano. La deserción reciente del PPT es sólo el último de una larga serie de ejemplos, que demuestra la existencia de esta quinta columna reformista y burocrática. ¿Cuántos más están todavía presentes y dispuestos a traicionar? Si la oposición no gana una mayoría, ¿cuántos diputados "bolivarianos" estarían dispuestos a hacer un trato con ella para crear esa mayoría?

El CMI y las elecciones

¿Cuál es la actitud de la Corriente Marxista Internacional en estas elecciones? Ni que decir tiene que los marxistas pedirán el voto para el PSUV en estas elecciones. Debemos luchar para derrotar a la oposición contrarrevolucionaria. La única manera de lograr este objetivo es movilizando a las masas –la verdadera base y la fuerza motriz de la revolución–. Los obreros y campesinos deben estar motivados y entusiasmados. Pero esto sólo es posible si el PSUV se posiciona claramente y sin ambigüedades a favor de una política socialista y revolucionaria, y la lleva a cabo en la práctica.

Sin embargo, la lucha por el socialismo consiste en una serie de batallas parciales. La revolución no debe dar ni un paso atrás, sino asestar golpe tras golpe contra el enemigo de clase. La tarea más urgente e inmediata es derrotar a la oposición contrarrevolucionaria, para bloquear su intento de volver al poder mediante el uso de los mecanismos democráticos previstos en la Constitución Bolivariana. Hacemos un llamamiento a todos los obreros y campesinos, a los jóvenes, a las mujeres, a los sindicalistas, a todas las fuerzas vivas de la sociedad venezolana a votar por los candidatos del PSUV el 26 de septiembre.

Algunas personas que se autodenominan de "izquierda" o, peor aún, "marxistas" han adoptado una actitud frívola e irresponsable hacia las elecciones de septiembre. Abogan por la abstención o, peor todavía, a unirse a las filas de la oposición contrarrevolucionaria. Se trata de un abandono total de la política revolucionaria. Cuando las líneas de clase están claramente delineadas, y cuando la elección es entre la revolución y la contrarrevolución, el que cruza la línea es culpable de traición.

Desde el comienzo mismo de la revolución venezolana, los marxistas de la CMI han defendido la Revolución, destacando su importancia para los revolucionarios de todo el mundo. Esto lo hicimos cuando muchos autodenominados izquierdistas negaban la existencia de una revolución, y negaron categóricamente la posibilidad de un giro hacia el socialismo. Once años más tarde nuestra postura ha sido completamente confirmada. A pesar de que la revolución no ha dado el paso decisivo hacia el socialismo, es evidente que la idea del socialismo ha ganado el oído de las masas que están luchando para lograr este objetivo.

El fortalecimiento de la corriente marxista dentro de las filas del PSUV, la juventud del PSUV y la UNT sería una poderosa herramienta en el avance de este proceso. Sería la manera de derrotar a la contrarrevolución de una vez por todas mediante la destrucción de su poder económico y completando así la Revolución Socialista de Venezuela. La Corriente Marxista Internacional, organizada en Venezuela en torno al periódico Lucha de Clases está luchando para empujar hacia adelante la revolución, para avanzar hacia la victoria final y decisiva. Pero la victoria final depende del resultado de una serie de batallas parciales. Quienquiera que sea incapaz de defender el terreno conquistado en el pasado nunca será capaz de avanzar a la conquista del poder.

¡Llevemos a cabo la revolución hasta el final!

Al mismo tiempo que defendemos la revolución contra los ataques del imperialismo y la oposición contrarrevolucionaria, los marxistas tenemos el deber de advertir de los peligros en la situación actual. La oposición venezolana contrarrevolucionaria está tratando de aprovecharse de cada error cometido por el gobierno. Problemas no resueltos tales como la vivienda, el crecimiento de la delincuencia y, recientemente, los apagones de la electricidad, están siendo utilizados por la oposición para generar apatía entre las masas que apoyan la revolución.

No es posible detener la revolución a medio camino. No es posible hacer una revolución a medias. Las masas son leales a la revolución, pero no aceptarán permanentemente esta situación. Tarde o temprano debe resolverse. Chávez ha dado pasos importantes hacia delante, pero es necesario terminar el trabajo. Una vez que la revolución venezolana lleve a cabo la tarea de eliminar el latifundismo y el capitalismo, podrá extenderse muy rápidamente a otros países de América Latina. Ese es el auténtico significado de la revolución bolivariana: la necesidad objetiva de unificar el continente dividido de América Latina y elevarlo a un nivel cualitativamente superior de desarrollo de acuerdo con su colosal potencial económico.

El líder socialista español Largo Caballero señaló que no se puede curar el cáncer con una aspirina. Problemas serios exigen soluciones serias. Cuando Abraham Lincoln ganó la Guerra Civil, entendió que no se puede dejar el poder económico en manos del enemigo. Expropió la riqueza de los esclavistas del Sur que hoy tendría un valor de billones de dólares. Al hacer esto, no prestó mucha atención a las sutilezas constitucionales. De hecho, él nunca habría ganado la guerra si hubiera estado obsesionado con las leyes y constituciones.

Hace mucho tiempo, Cicerón escribió la famosa frase: Salus populi est suprema lex (La salvación del pueblo es la ley suprema). Ahora podemos decir, con igual justificación, la salvación de la Revolución es la ley suprema. Evitar que los contrarrevolucionarios ganen el control de la Asamblea Nacional es un paso necesario para impedir la liquidación de las conquistas de los últimos once años. Pero en sí mismo no es suficiente. La única manera de derrotar a la oposición y eliminar la amenaza de la contrarrevolución para siempre es liquidando el poder económico de la oligarquía, expropiando a los terratenientes, banqueros y capitalistas, e introduciendo un plan socialista de producción bajo control obrero democrático.

Los reformistas argumentan que actuar de esta manera sería provocar a los imperialistas y reaccionarios. Eso es absurdo. Los imperialistas y reaccionarios han demostrado con sus acciones que no necesitan ninguna provocación para actuar. Los obreros, campesinos y pobres de Venezuela están mirando hacia Hugo Chávez para llevar a cabo su promesa de hacer irreversible la revolución venezolana. Esto sólo puede hacerse desafiando frontalmente el llamado derecho sagrado de la propiedad privada. A menos que se elimine el poder económico de la oligarquía contrarrevolucionaria, la revolución bolivariana nunca podrá ser victoriosa y las conquistas de la revolución nunca estarán a salvo.

Para aquellos que están hipnotizados por las consideraciones jurídicas, señalamos que hay un mecanismo constitucional que se puede utilizar para este propósito: una ley habilitante para nacionalizar la tierra, los bancos y las principales industrias. Chávez aún tiene el poder formal, una amplia mayoría en la Asamblea Nacional y el mandato popular para llevar a cabo la expropiación de la oligarquía –la condición previa para un movimiento hacia el socialismo–. Pero el momento de actuar es ahora. Mañana será demasiado tarde.

Esta es la única perspectiva posible si queremos poner fin a la dominación del imperialismo estadounidense y mundial sobre América Latina. Pero es una perspectiva que está radicalmente opuesta al nacionalismo. Representa la abolición radical de fronteras que han dividido artificialmente y balcanizado América Latina durante 200 años. Necesariamente, también es una perspectiva anti-capitalista (socialista), ya que sólo se puede lograr mediante una ruptura total con la burguesía. El poder debe pasar a la clase obrera y a sus aliados naturales: los campesinos pobres y los pobres urbanos y semi-proletarios.

La idea de los Estados Unidos Socialistas de América Latina es una idea que puede unir y movilizar a las masas de obreros, campesinos y jóvenes revolucionarios de América Latina, por una lucha frontal contra el imperialismo y el capitalismo. No contiene un solo átomo de utopía, sino que es consecuencia de la necesidad objetiva. Es la consigna del presente que contiene la clave para el futuro.

  • ¡Defendamos la Revolución Bolivariana!
  • ¡Derrotemos la oposición contrarrevolucionaria!
  • ¡Luchemos por una mayoría del PSUV en la Asamblea Nacional!
  • ¡Llevemos a cabo el programa de la Revolución Socialista!

Londres, 7 de septiembre 2010


Fuente: http://www.corrientemarxista.org/internacional/8-america-latina/222-las-elecciones-en-venezuela-iderrotemos-la-contrarrevolucion-y-luchemos-por-el-socialismo.html