lunes, 2 de julio de 2012


         
El día del cese, legisladores negociaban instalar una base militar
Destitución de Lugo, maniobra política de Estados Unidos


La Jornada...02/07/2012

Mientras se realizaba el juicio político exprés contra el presidente democráticamente electo de Paraguay, Fernando Lugo, el pasado 22 de junio, considerado ilegal por los países vecinos, diputados paraguayos se reunían con militares de Estados Unidos para negociar la instalación de una base castrense en el Chaco, territorio extenso y despoblado del país sudamericano.El legislador José López Chávez, quien respondía al grupo disidente del Partido Colorado (la Unace) –encabezado por el general golpista Lino Oviedo, con el cual tiene algunas diferencias– y es presidente de la Comisión de Defensa de la cámara baja, expresó su esperanza en que Estados Unidos instale bases militares en el Chaco, según fuentes de ABC Color (www.abccolor.com.py).
De acuerdo con ese medio, el más poderoso complejo mediático de la derecha en Paraguay y clave en la destitución de Lugo, el diputado López Chávez –acusado de conductas mafiosas– confirmó que dialogó con jefes militares estadunidenses sobre la posibilidad de instalar bases, aunque el tema está siendo analizado por el Pentágono
En declaraciones a una radiodifusora paraguaya (789 AM), el legislador argumentó que es necesario instalar dichas bases, ya que, según su apreciación, Bolivia constituye una amenaza para Paraguay, debido a la carrera armamentista que desarrolla. Asimismo alega que su país necesita mejorar su seguridad en las zonas despobladas.
La ayuda humanitaria
El posible acuerdo bilateral llevaría ayuda humanitaria de tropas estadunidenses para la población local. Como se sabe, la acción cívica y laayuda humanitaria, que ya han realizado tropas de Estados Unidos en Paraguay, a las que se dio inmunidad diplomática en mayo de 2005, es un esquema de contrainsurgencia, espionaje y control poblacional y territorial.
Según las fuentes, esa propuesta tomó estado público el pasado 23 de junio, luego de un encuentro entre referentes de la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados con un grupo de generales de Estados Unidos, el cual llegó al país para dialogar sobre eventuales acuerdos de cooperación.
Esta podría ser una de las causas de la rapidez con que se sacó a Lugo del gobierno, por los compromisos con el Mercado Común del Sur (Mercosur) y la Unión de Naciones Sudamericanas, lo que no habría permitido avanzar en el proceso de bases castrenses.
En 2009 Lugo había rechazado, aunque débilmente, la posibilidad de grandes maniobras del Comando Sur en Paraguay, aduciendo los compromisos con naciones asociadas.
Pero desde mayo de 2005 –antes de la llegada de Lugo al gobierno– se permitió el ingreso de tropas estadunidenses a Paraguay con inmunidad, permiso de libre tránsito y permanencia para sus soldados con vigencia hasta diciembre de 2006, prorrogable automáticamente, como entonces publicó este periódico.
Fue uno de los golpes más fuertes que Washington asestó contra el Mercosur, el cual renunció así a su poder jurisdiccional, ya que las tropas pueden trasegar armamento, equipo y medicamentos y actuar en cualquier lugar del territorio, y sin nuevas autorizaciones en esos momentos entraron un contingente de 400 soldados –el primero– y grupos especiales.
En realidad, este tipo de tropas nunca se fueron de Paraguay. Cuando el dictador Alfredo Stroessner fue derrocado por un golpe entre amigos en febrero de 1989 se mantuvieron en el poder militares que habían participado en su larga dictadura (1954-1989).
Paraguay perdió el derecho de investigar los delitos que pudieran cometer las tropas extranjeras y no podrá demandar a Washington ante la Corte Penal Internacional, violando así su legislación.
En Paraguay, informes detallados de analistas militares advirtieron sobre la poderosa infraestructura de Estados Unidos en un país de importancia geoestratégica, porque limita con Bolivia, Brasil, Argentina y está relativamente cerca de otros donde hay bases castrenses estadunidenses.
Los militares del Comando Sur han marcado el territorio que está sobre el extenso acuífero guaraní, uno de los más grandes de agua potable del mundo, ubicado en la triple frontera que tiene Paraguay con Argentina y Brasil.
Según los informes castrenses, todos los cuarteles paraguayos cercanos a las fronteras están preparados como infraestructura para tropas estadunidenses, las cuales incluso han cavado pozos artesianos para agua potable, supuestamente para campesinos, que en realidad éstos no utilizan.
Así, el cuartel Mariscal Estigarribia, situado a sólo 250 kilómetros de Bolivia, tiene una pista de casi 3 mil 800 metros de largo, en un país que tiene escasas fuerzas aéreas.
Ésta fue construida por tropas estadunidenses, las cuales la modernizaron en años recientes y está diseñada para recibir aviones Galaxy y B-52, así como otras aeronaves portadoras de equipo y armamento de gran escala; también está preparada la pista de la base de Palmerola, en Honduras.
De la misma manera, allí pueden ubicarse miles de soldados si se requiere hacerlo en cualquier momento. Está catalogada como una de las bases con infraestructura más poderosa de Estados Unidos en América Latina.
Sin embargo, es evidente que ante la ofensiva en marcha contra los gobiernos de Sudamérica que posibilitaron un escenario golpista en Bolivia y Paraguay, en junio de este año, así como conatos desestabilizadores en Argentina, se necesita ubicar más tropas en ese lugar estratégico.
La noticia de los acuerdos mencionados entre los diputados ligados con la dictadura pasada y los generales estadunidenses no sorprende en estas circunstancias. Y precisamente en un país donde la lucha por las tierras robadas y mal habidas, como las caracterizó la Comisión por la Memoria, la Verdad y la Justicia, el conflicto social es cuestión permanente.
Para los campesinos, recuperar sus tierras es cuestión de vida o muerte. Especialmente por los ataques de los llamados brasiguayos y sus grupos de choque, empresarios soyeros de Brasil, pero como sostiene Martín Almada, defensor de los derechos humanos, forman parte de las grandes corporaciones, como Monsanto, que avanzan sobre el continente.
Detrás de la destitución de Lugo hay elementos que deben verse como un ataque estratégico para el proyecto de desestabilización, tendiente a golpear la integración latinoamericana.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2012/07/01/mundo/025n1mun

domingo, 1 de julio de 2012


         
Ascenso, vía crucis y caída de Fernando Lugo


Brecha...01/07/2012

En 2008 un obispo de la combativa región de San Pedro -sede de importantes luchas campesinas- llegaba a la presidencia de Paraguay mediante la Alianza Patriótica para el Cambio. Aprovechando una fuerte división dentro del Partido Colorado -con 61 años ininterrumpidos en el poder, incluyendo los 35 de la dictadura de Alfredo Stroessner-, Fernando Lugo logró ganar las elecciones y abrir una nueva etapa. 

Pero apenas decidió dar su salto a la política, alentado por los pedidos de ciudadanos y movimientos sociales, especialmente campesinos, el "obispo de los pobres" tuvo un dilema: presentarse con su pequeño partido Tekojojá (Igualdad) y perder, o tratar de ganar aliándose al Partido Liberal Radical Auténtico (plra), una fuerza política tradicional opositora a la dictadura stronista. El fantasma de lo ocurrido en México, donde López Obrador denunciaba haber sido víctima de fraude, parecía bastante familiar en Paraguay. Por eso Lugo optó por aliarse con los liberales -capaces de proveer votos y garantizar que sean contados- y aprovechar la oportunidad -quizás irrepetible- de un Partido Colorado profundamente dividido entre Blanca Ovelar -la candidata de Nicanor Duarte Frutos, que al final de su mandato hizo una conversión discursiva al "socialismo humanista"- y Luis Alberto Castiglione, considerado el candidato "de la embajada" (de Estados Unidos). El trípode stronista gobierno-fuerzas armadas-Partido Colorado ya se había ido desarmando con la caída del dictador.

Y Lugo ganó. Pero con el costo de tener un vicepresidente liberal -Federico Franco- que luego se distanciaría del mandatario en medio de una división del plra, y al mismo tiempo carecer de una mínima base de apoyo propia en el Congreso: un diputado y unos dos senadores. Aunque desde la caída de Stroessner en 1989 hubo protestas importantes (como la de marzo de 2006 contra los planes reeleccionistas de Duarte Frutos), Paraguay estaba lejos de ser el Ecuador donde Rafael Correa tenía apoyo social para cerrar el Congreso y convocar a una Asamblea Constituyente, o la Bolivia donde Evo Morales tiene una enorme base social indígena-popular con amplia capacidad de movilización.
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Lugo heredó además un país impregnado por la cultura política colorada donde la lucha por el control del aparato estatal es despiadada, como lo patentó el asesinato del vicepresidente Luis María Argaña en 1999 -poco antes de que el presidente Raúl Cubas renunciara amenazado por el juicio político-. Un personaje de esos años fue el militar populista de derecha Lino Oviedo, alguna vez protegido por Carlos Menem, y hoy líder de la Unión de Ciudadanos (o Colorados) Éticos que participó del golpe parlamentario.
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La presidencia de Lugo se basó -al menos en sus inicios- en la política del poncho juru (en el centro, como en la boca del poncho). Pero aunque no hizo reformas consistentes, su gobierno fue -con contradicciones- un interlocutor de los campesinos y, por primera vez, dirigentes de izquierda ocupaban algunos ministerios. Ello causó suficiente inquietud en la elite empresarial para que a poco del golpe, el portavoz de los "brasiguayos" -terratenientes de origen brasileño-, Aurio Fighetto, declarara que con Lugo "los carperos (campesinos sin tierra que ocupan haciendas) estaban en el Palacio". Con ese argumento se aprestaba a pedirle a Dilma Rousseff que reconociera al nuevo gobierno. Y su colega y presidente de la Asociación de Empresarios Cristianos, Luis Fretes, sostuvo con brutal honestidad: "Yo creo que Franco va a ser mucho más firme en lo que hace a respetar la propiedad privada".
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El tema de la tierra es clave para entender cualquier cosa que pase en Paraguay (80 por ciento de las tierras fértiles están en manos del 2 por ciento de los propietarios), lo que se suma a una variedad de negocios ilegales -narcotráfico, contrabando, secuestros- con ramificaciones en un aparato estatal permeado por diversas mafias.
El Paraguay actual no explota masivamente el tanino (quebracho colorado) que esclavizó a miles de campesinos en las haciendas, y el centro de su actividad económica ya no es la producción forestal o yerbatera. Pero aunque esos productos fueron parcialmente reemplazados, la lógica del enclave regresó, de manera igualmente perversa, con un nuevo cultivo estrella: la soja. Las exportaciones sojeras suman más de 2.000 millones de dólares, alrededor del 40 por ciento de las exportaciones paraguayas. Hoy Paraguay es el quinto exportador mundial de aceite de soja. Y las fronteras entre legalidad y criminalidad son difusas. Por eso, en el norte del país ya se habla de "narcoganaderos".
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En medio de su extrema debilidad, Lugo tuvo que enfrentarse a una extemporánea guerrilla -el Ejército del Pueblo Paraguayo-, al parecer organizada por ex militantes del grupo Patria Libre (de donde también habrían salido los secuestradores de la hija del presidente Raúl Cubas Grau, Cecilia, finalmente asesinada en 2004) y con vínculos y finalidades no muy claras. Con un puñado de miembros, entre las acciones del EPP se contaron la destrucción de maquinaria agrícola de una hacienda sojera acusada de contaminar a todo un pueblo -en Concepción-, el ataque a un cuartel militar en San Pedro (la región donde Lugo fue obispo), la activación de una bomba en el Palacio de Justicia y -la más importante- el secuestro de los hacendados Luis Alberto Lindstron y Fidel Zavala en 2009, este último obligado a repartir carne a los pobres como "cortesía del EPP" antes de ser liberado previo pago del rescate después de tres meses de encierro. Todos estos hechos fueron reivindicados por la dirigente Carmen Villalba desde la prisión. Y algunos opositores no dudaron en acusar a Lugo de cómplice del EPP -¡e incluso de ser parte de él! 
A todo esto se suman los varios hijos del presidente que fueron apareciendo (pese a que se suponía que como obispo era célibe) y un cáncer que puso en juego su propia vida...
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En ese marco, la supervivencia política de Lugo se pareció a un milagro: además del Congreso, tuvo en contra a la justicia, coto de la vieja política corrupta-prebendaria; a la burguesía fraudulenta que, aunque seguía haciendo negocios, desconfiaba del entorno izquierdista del mandatario; a los medios de comunicación que conspiraban sin pruritos a favor del juicio político y alentaban a diario el fantasma de Hugo Chávez, y al propio vicepresidente de la República. Así, sólo las divisiones de la derecha y la movilización popular (o más bien la amenaza de ella) lograron mantener en el gobierno al ex obispo.
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Pero los problemas no surgían sólo del atrincheramiento de los partidos conservadores sino de la propia falta de unidad interna del gobierno. En el gabinete hay "desde obedientes discípulos del neoliberalismo en Hacienda, pasando por aprendices de represores en Interior, hasta supinos ignorantes en la materia en Agricultura y Ganadería, o biempensantes ex militantes en carteras sociales. (Así) se logró lo que se tenía que lograr: desconcierto primero y desilusión después", escribía el sociólogo Tomás Palau -recientemente fallecido- en el libro Gobierno Lugo. Herencia, gestión y desafíos (Base-is, Roxa Luxemburg-Stiftung, diciembre de 2009). Con todo, el sociólogo destaca que se creó la Coordinadora Ejecutiva para la Reforma Agraria y se logró redactar un informe de la Comisión Verdad y Justicia y el Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra sobre tierras mal habidas, unos 8 millones de hectáreas. Además de comenzarse una reforma tendiente a garantizar una salud gratuita y universal.
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La clave estaba quizás en lo que señalaba hace un tiempo el ex ministro Hugo Richer: "El gobierno de Lugo no puede calificarse como de izquierda, pero con Lugo la izquierda logró un espacio de crecimiento e influencia política que jamás tuvo en toda la historia paraguaya". Eso podría parecer poco en Bolivia, Venezuela o Ecuador, pero es bastante para alertar a las elites en un país "vigilado" por una enorme estatua del líder anticomunista chino Chiang Kai-Shek. Y es imposible comprender los sucesos recientes sin la clave "anticomunista", muy presente en la cultura política paraguaya de la mano de la secante dominación colorada, clave en el sostenimiento de Stroessner durante 35 años en el poder. 
En los últimos años, varios grupos y movimientos pusieron en marcha el Frente Guasú (grande, en guaraní) que articuló desde socialdemócratas a marxistas, como base de apoyo -a veces crítico- al gobierno.
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Pero -como ya era evidente en 2009- el juicio político estaba latente, a la espera de la oportunidad. En estos días se reveló que la propia embajada estadounidense en Asunción advirtió en 2009 que existía un plan para destituir a Lugo en cuanto el mandatario cometiera un error, y que el complot estaba encabezado por Lino Oviedo y Duarte Frutos para colocar a Franco en la presidencia del país (cable del 28-III-09, difundido por Wikileaks). Más allá de las simpatías estadounidenses con el nuevo presidente, el golpe parlamentario parece tener más que ver con causas internas -y formas brutales de disputa por el poder- que con el clásico "golpe de la cia".
El "error" en cuestión fue la reciente masacre de campesinos y policías por un conflicto de toma de tierras en Curuguaty y el posterior nombramiento como ministro del Interior del ex fiscal colorado Rubén Candia Amarilla. Esta designación desa­gradó a la izquierda y profundizó la ruptura de los liberales, al tiempo que activaba la interna del Partido Colorado, que desconoció a Candia. 

Como escribió el enviado de La Nación de Buenos Aires, los tres pilares de Franco son la Iglesia (que bendijo de inmediato al nuevo mandatario), el Congreso y los empresarios, sobre todo los agroindustriales. Se "olvidó", sin embargo, de los medios. ABC Color, de la familia Zucolillo, formó parte activa de la conspiración anti Lugo y no pasaron días desde 2008 en los que no advirtieran sobre el peligro chavista. Ahora en los diarios salen columnas "nacionalistas" que leen la reacción de Brasil, Argentina y Uruguay como la reactivación de la Triple Alianza que masacró a los paraguayos en el siglo xix. Y dicen que la "raza paraguaya" vencerá. 

Con Franco, los liberales llegan por primera vez a la presidencia y ahora podrán usar al Estado durante los meses que quedan hasta los comicios de 2013 para hacer campaña y mejorar sus posibilidades. Sin duda, como señaló el politólogo Marcello Lachi, "aquí la política no es refinada". Y el control estatal (del empleo público) es clave para ganar elecciones. Por eso la impaciencia cuando faltaba poco para unos comicios en los que Lugo no tenía posibilidades de reelección. 
Los colorados, por su parte, se entusiasman con volver al poder como el pri en México, previo desprestigio de los liberales ahora solos en el poder. Hasta ahora lograron romper la Alianza Patriótica para el Cambio, y las encuestas les sonríen para el año que viene. "Si la izquierda y los liberales se presentan por separado a unas elecciones, los colorados ganan al menos con el 35 por ciento de los votos", dice Lachi. En Paraguay no hay segunda vuelta.

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Lugo -que primero abandonó rápido el cargo ante su destitución y no llamó a la movilización social- recuperó la iniciativa y anunció que recorrerá el país en busca de apoyo, denunció que se trata de un gobierno "trucho" y recibió un contundente respaldo de la región. Sin embargo, no está claro si con ello busca realmente liderar la resistencia a un gobierno ya instalado en el poder o comenzar su campaña electoral para ser senador en 2013. 

* Jefe de redacción de la revista Nueva Sociedad.
http://www.brecha.com.uy

sábado, 30 de junio de 2012


       
El espejo paraguayo


La Jornada...30/06/2012

Un golpe de Estado es una acción desde arriba para interrumpir un proceso político. No importa quién la realice ni los métodos que utilice. Los golpes al estilo del que derrocó a Salvador Allende cayeron en desuso, por el alto costo internacional que tienen.
El golpe de Estado que apartó a Fernando Lugo de la presidencia de Paraguay se inscribe dentro de la nueva modalidad inaugurada con el derrocamiento de Manuel Zelaya en Honduras, en junio de 2009, por la Suprema Corte de Justicia. Es un nuevo tipo de golpe que comenzó a implementarse luego del estrepitoso fracaso del golpe al viejo estilo contra Hugo Chávez el 12 de abril de 2002. Cuando los sectores populares aprendieron a desbaratar el golpe clásico, aparece esta nueva modalidad de golpe institucional.
En los últimos 20 años los únicos golpes exitosos al viejo estilo sucedieron en Haití: en 1991 el general Raoul Cedrás derrocó a Jean Bertrand Aristide, y en 2004 sucedió algo similar, pero con la participación de tropas de Canadá, Francia y Estados Unidos. En 13 de los 15 casos en los que un presidente latinoamericano no pudo terminar su mandato fue porque la presión popular forzó la dimisión.
Lo destacable es que el método de la destitución por organismos del Estado es idéntico en los casos en que se hace a favor y en contra de los sectores populares. En Ecuador, Abdalá Bucaram y Lucio Gutiérrez fueron destituidos por el Congreso en medio de levantamientos populares. Por eso no sirve focalizarse en las formas, sino en los procesos. El nuevo golpismo puede repetirse en cualquier país de la región, ya que las clases dominantes retomaron su ofensiva y se ponen al servicio de un Pentágono deseoso de desestabilizar.
La caída de Lugo, como toda crisis política, desnuda los cambios que se están produciendo en la región desde que Barack Obama definiera la Nueva Estrategia de Defensa.
En primer lugar, la masacre de Curuguaty y el golpe contra Lugo fueron posibles por la alianza entre el agronegocio, los terratenientes propietariosde tierras malhabidas durante la dictadura de Stroessner, las mafias del contrabando y el narcotráfico, con sus ramificaciones en los medios de comunicación, el Estado y las iglesias. La gira regional del secretario del Pentágono, Leon Panetta, en abril pasado, parece haber sido una señalque activó a las derechas (La Jornada, 18/5/12).
El Pentágono tiene una larga experiencia en la aplicación de la “doctrina del shock”, que pasa por la destrucción de naciones enteras para reconstruirlas al servicio del capital y de la potencia hegemónica. La decadencia de Estados Unidos hace que la única estrategia viable sea la dominación sin hegemonía, que sólo necesita la fuerza militar; por eso la nueva estrategia instala la violencia golpista en el centro del escenario político.
En segundo lugar, el modelo económico extractivo, asentado en la minería a cielo abierto, los monocultivos y las megaobras de infraestructura, fortalece a las clases dominantes y al imperio, debilita a los sectores populares, pone en riesgo a los movimientos y las libertades democráticas.
Los gobiernos que han optado por profundizar este modelo se están enajenando el apoyo popular y, a la vez, están dando vida a sus propios sepultureros, como sucedió en Paraguay, donde el crecimiento exponencial de los cultivos de soya no hizo más que fortalecer a los usurpadores de tierras y a los asesinos de campesinos.
En tercer lugar, el movimiento campesino de Paraguay recorrió en medio siglo un camino del que algo podemos aprender para enfrentar el nuevo escenario. En la década de 1960 se crearon las Ligas Agrarias, impulsadas por las comunidades eclesiales, un impresionante movimiento de base que cambió la historia de los de abajo. A mediados de la década de 1970 fueron salvajemente reprimidas por el régimen de Stroessner. En 1980, sobre sus cenizas se crea el Movimiento Campesino Paraguayo. Hasta aquí la trayectoria habitual bajo dictaduras: organización-represión-reagrupamiento.
En la década de 1990, en democracia, el movimiento crece y gana visibilidad, pero se fragmenta. Aun así, la lucha por la tierra se intensifica y el movimiento irrumpe en la crisis política de 1999 por el asesinato del vicepresidente Luis María Argaña, creando un hecho político trascendente como el marzo paraguayo, que provocó la primera derrota de los herederos demócratas de la dictadura. El golpista Lino Oviedo huye a Argentina y el vicepresidente Raúl Cubas se asila en Brasil.
En 2002 la unidad de acción de todo el sector campesino-popular en el Congreso Democrático del Pueblo, donde confluyeron 60 organizaciones, impidió la privatización de empresas estatales y frenó la aprobación de una ley antiterrorista. Pese a las divisiones los movimientos fueron capaces de volver ingobernable la democracia de baja intensidad y derrotar el modelo neoliberal.
Ese escenario creado desde abajo tapizó el camino de Lugo a la presidencia en 2008. Los movimientos más importantes –no todos– optaron por crear partidos, o sea institutos del Estado financiados por el presupuesto, según el feliz aserto de Adolfo Gilly (La Jornada, 27/6/12). Se profundizaron la división y la atomización. Después de 2008 una parte de los mejores dirigentes se convirtieron en funcionarios y se instalaron en la capital, convencidos de que es el camino para adquirir más fuerza. Hoy, salvo excepciones, los movimientos sufren su mayor debilidad en décadas.
Medio siglo de movimiento campesino, el principal movimiento antisistémico del Paraguay, muestra que no hay atajos que puedan sustituir el conflicto de clases. Que la presión internacional por sí sola no puede modificar la relación de fuerzas. Que hay varios tipos de derrotas. Que la derrota por represión no es tan destructiva como la institucionalización. Que sólo podemos frenar la ofensiva del capital y del imperio en calles y plazas, y que lo demás es un espejismo, necesario para sobrevivir, dicen algunos, pero espejismo al fin.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2012/06/29/index.php?section=opinion&article=021a1pol

viernes, 29 de junio de 2012


           
¿Qué podemos esperar de las próximas elecciones presidenciales?


Alainet...29/06/2012

El domingo entrante, el 1° de julio de 2012, elegiremos al próximo presidente de México para el periodo 2012-2018. También renovaremos al Congreso de la Unión de la siguiente forma: 500 diputados (300 de mayoría relativa y 200 de representación proporcional), 64 senadores (32 de primera minoría y 32 de representación popular) y además habrá 15 elecciones locales y dos extraordinarias en las que se elegirán siete gubernaturas, 15 congresos estatales y el 72 por ciento de los municipios. Los estados que renovarán gobernador son Chiapas, Distrito Federal (jefe de gobierno), Guanajuato, Jalisco, Morelos, Tabasco y Yucatán.

El Partido Revolucionario Institucional (PRI) busca el carro completo, es decir, recuperar la presidencia de la República, la mayoría en el Congreso de la Unión y las gubernaturas en disputa. Además, pretende un amplio margen de victoria y evitar con ello una reedición del 2006. Para lograr lo anterior ha intentado proyectar la imagen de un nuevo PRI, una vez entendido que los ciudadanos mexicanos buscaron el cambio en el 2000, beneficiando en ese entonces con su voto a Vicente Fox Quesada, del Partido Acción Nacional (PAN).

La primera elección presidencial del siglo XXI fue importante porque además de dar término a un régimen de más de 70 años presentó una campaña moderna con un uso de la mercadotecnia política que rompió los esquemas en México. El expresidente de Coca Cola en México se hizo al panismo y supo imponerse como el candidato a base de un liderazgo campirano, con un discurso franco y altanero que trajo frescura ante las costumbres de la clase política. Fox se supo vender como un producto acorde con las tendencias mercadológicas del momento.

Pareciera que en este 2012 el PRI ha aprendido la lección y tiene un proyecto similar para el proceso electoral que está a escasos días de culminar. Sabedores que su pasado es su debilidad, quienes influyen en las decisiones del PRI buscaron un nuevo rostro para su partido, que debía ir de la mano de un candidato en esa tesitura. Enrique Peña Nieto, un hombre joven, fue el elegido y junto con él un plan bien pensado para recuperar la silla presidencial.

Hoy sabemos que detrás de ese plan existe una alianza con la principal empresa televisora del país, Televisa, para hacerse cargo de la proyección de la imagen deseada. Desde que Peña Nieto gobernaba el Estado de México hubo contratos con la televisora a fin de dar a conocer sus logros y callar sus fallos. Por ser un tipo bien parecido -que raya en el estereotipo de metrosexual-, por haber contraído matrimonio con la actriz Angélica Rivera y por sus constantes apariciones en revistas del jet set, parecía un candidato tipo vanidades que contaba con una preferencia electoral por arriba del 50 por ciento desde antes de ser ungido como el candidato de su partido.

En 2005 la revista Proceso detalló la alianza Televisa-Peña Nieto, cuando éste era gobernador del Estado de México. Siete años después retoma el tema el periódico británico The Guardian. El 8 de junio el rotativo publicó un conjunto de documentos de 2005 que supuestamente detallaban la venta por parte de la cadena de cobertura favorable a ciertos políticos, entre los que estaba incluido Peña Nieto, mientras se desprestigiaba a otros, principalmente a López Obrador. Este 27 volvió a afirmar que una unidad secreta de Televisa estableció y financió una campaña a favor de Peña Nieto.

El PRI decidió aliarse con el PVEM (Partido Verde Ecologista de México) y el Panal (Partido Nueva Alianza) y conformar así la coalición Compromiso por México. Sin embargo, para contar con un rostro nuevo, la presencia de la maestra Elba Esther Gordillo, fundadora del Panal y líder vitalicia del sindicato de maestros, esto resultaba una contradicción que podría costar caro a la idea original, puesto que la expriista tiene muchos enemigos en su otrora partido y representa una figura de cacique sindical. De tal modo, se decidió romper con el Panal el 19 de enero de este año, pero no en todos los casos; persistieron alianzas entre ambos partidos en elecciones locales y para legisladores en algunos estados.

A la vieja usanza, exservidores públicos priistas estaban listos para incorporarse a la campaña de Peña Nieto o de asegurar un lugar como diputados o senadores y conseguir así la ansiada inmunidad política. Pero en una medición de los posibles daños no fueron nombrados exgobernadores priistas como Fidel Herrera, de Veracruz; Humberto Moreira, de Coahuila; ni Mario Marín, de Puebla. Se ha cuidado evitar escándalos por corrupción u otras actividades ilícitas de viejos cuadros priistas. Sin embargo, sí continúa un candidato a diputado con enriquecimiento inexplicable y se trata del líder del sindicato de trabajadores del petróleo, Carlos Romero Deschamps, quien dejó de aparecer en los mítines de apoyo a Peña Nieto, con tal de evitar la foto de priistas de viejo cuño con el rostro nuevo.

La campaña electoral del PRI ha sido impecable y Peña Nieto un candidato muy disciplinado, quien gracias a su popularidad ha sorteado dificultades como el no ser un político letrado expuesto en la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, en diciembre pasado, o que no supiera cuál es el salario mínimo en México o el precio de la tortilla.

Su amplia ventaja de alrededor de 15 puntos porcentuales desde el inicio de la contienda electoral daba la impresión de que todo estaría decidido para el 1° de julio, que sólo le haría falta al PRI asegurar la mayoría de los diputados y senadores para poder modificar a modo a las leyes y emprender así las estructuras que considere necesarias para el país. Hablamos de restaurar el viejo régimen con un presidente cuya fuerza iría acompañada de la mayoría de los legisladores.

¿Cuál parecía la principal amenaza al proyecto priista? Una oposición fuerte que sólo se veía posible en una alianza PAN-PRD. Esto tuvo algunos ensayos como en Oaxaca, donde la Coalición Unidos por la Paz y el Progreso comprendía los partidos PAN, PRD (Partido de la Revolución Democrática), PT (Partido del Trabajo) y Convergencia (hoy Movimiento Ciudadano) y que derrotó al PRI, eligiendo como gobernador a Gabino Cué Monteagudo. Pero la posibilidad de una alianza para las elecciones federales se vio truncada en el Estado de México, donde no se reeditó la experiencia aliancista y el PRI retuvo el poder con Eruviel Ávila.

Las campañas electorales parecían no animar al electorado y junto con el alto abstencionismo registrado en las elecciones locales e intermedias para legisladores crecía la posibilidad de un alto abstencionismo para esta elección presidencial. Pero un actor irrumpió en el escenario y ha animado el proceso electoral: el viernes 11 de mayo Enrique Peña Nieto fue abucheado por estudiantes de la Universidad Iberoamericana y le recriminaron su relación con el expresidente Carlos Salinas de Gortari y su responsabilidad en las violaciones a los derechos humanos en el municipio de San Salvador Atenco, así como los feminicidios durante su mandato en el Estado de México.

Quien pareciera intocable, de la noche a la mañana fue vulnerable, gracias a los estudiantes. La ríspida reacción del presidente del PRI, Pedro Joaquín Coldwell, produjo la solidaridad de otros estudiantes, sobre todo del ITAM y la posterior conformación del movimiento #yosoy132 –pues se decía que el aforo de la ibero era de 131 estudiantes. Esta movilización estudiantil se ha convertido en la primera en México en contra de un candidato presidencial. A su vez ha tenido una coordinación por las redes sociales nunca antes visto en el país y por si fuera poco ha dado en el clavo al oponerse a la manipulación e imposición de un candidato por parte de una televisora y señalar que no existe un nuevo PRI.

Muchas de estas denuncias ya habían sido expresadas, sobre todo por Andrés Manuel López Obrador, candidato de la alianza Movimiento Progresista (compuesto por el PRD, PT y MC), pero gracias a estos jóvenes los escépticos a López Obrador tuvieron interés en sus denuncias y también muchos ciudadanos voltearon a ver con nuevos ojos el proceso electoral, hasta pensar que el abstencionismo rondará el 40% del electorado y no más como se esperaba.

Un aspecto más que encendió los focos rojos en el PRI fue la encuesta de Reforma publicada el 31 de mayo pasado, en que ponía a López Obrador en segundo lugar de las preferencias electorales, por vez primera arriba de la panista Josefina Vázquez Mota y a tan solo 4 puntos porcentuales de Peña Nieto. Parecía que se lograba lo impensable desde finales de 2011: una elección cerrada. Esto desató una guerra sucia contra López Obrador al estilo del 2006. Ha sido la única encuesta cerrada y el mismo Reforma ya publicó una más donde nuevamente hay una diferencia de alrededor de 13 por ciento.

El detonante para avivar las campañas electorales fue el movimiento #yosoy132; la confirmación de que las cosas venían cambiando, la encuesta de Reforma del 31 de mayo; la reacción más visible, la guerra sucia, el torpedeo contra López Obrador.

Si bien es difícil creer que realmente vaya a haber una elección cerrada, se están dando las condiciones para que los resultados sean impugnados. Y es que sí ha habido visos de iniquidad en las campañas electorales y se han presentado denuncias de probable compra y coacción de votos a través de sindicalistas del magisterio y ferrocarrileros enrolados como observadores electorales. Se publicó un video en youtube de una bodega de la Secretaría de Educación de Veracruz llena de despensas y herramientas presuntamente para comprar votos a favor de los candidatos priistas. El apoyo del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), en esta operación confirmaría que el nuevo PRI mantiene prácticas nocivas para la democracia.

La edición última de la revista Proceso –la del 24 de junio- publicó que esto se trata de algo más que un caso aislado, es una estrategia de enorme envergadura denominada Ágora. En ese plan se considera cubrir todas las casillas electorales con observadores electorales emanados de los sindicatos afines al PRI con un los propósitos de coaccionar o comprar los votos a favor del PRI, vigilar que esto se realice y manifestar que la jornada fue legítima o lo contrario en caso de perder la casilla. Ágora tiene un complejo análisis de fuerzas en cada distrito electoral y de acuerdo a las posiciones de los partidos se han determinado años atrás los pasos a seguir. Si la oposición es más fuerte se ha comprado a los líderes tanto del PAN como del PRD para su causa con todo y simpatizantes.

Por último se ha calculado contar con al menos el 30 por ciento de los votos para garantizar el triunfo y la estrategia ha sido por medio de las pirámides en que una persona convence y asegura que otras diez vayan a votar y esas diez a su vez se compromenten –con pago de por medio- a hacer lo mismo. Esto tiene un alto costo y recién se descubrió que hay un monto de 56 millones de dólares para tal efecto en una cuenta colocada en Monex y que distribuye el dinero en tarjetas tipo débito.

El PAN hizo la denuncia penal y demandó que congelen esa cuenta bancaria a fin de evitar la compra y coacción de los votos. Pero el secreto bancario lo impide a menos que medie una orden judicial, misma que tardaría más allá del 1° de julio. Lo que en cualquier otro país sería motivo de conflicto y crisis prelectoral, en México parece imposible hacer algo al respecto y sólo basta que los políticos nieguen que esto esté sucediendo.

Ante este escenario, sea cual sea el resultado de las votaciones habrá denuncias de fraude electoral y nos encaminaremos a un conflicto postelectoral, sin importar el margen de ventaja. El movimiento antiPeña y crítico de la manipulación televisiva encontrará cauce en uno encabezado por López Obrador, apoyado por algunos sindicatos como el de los electricistas y la CNTE (Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación), movimientos guerrilleros como el Ejército Popular Revolucionario (EPR) y por ciudadanos inconformes con la imposición. La moneda está echada, podemos esperar el triunfo de Enrique Peña Nieto y la impugnación también.


Hugo Benítez Thomas es Director de Pulso de México. pulsodiario@hotmail.com


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