miércoles, 21 de septiembre de 2011



Entrevista a Julio Escalona, embajador de Venezuela en la ONU
"Moreno Ocampo cometíó actos de guerra en Libia y debe ser juzgado"

Telesur: 21/09/2011

martes, 20 de septiembre de 2011

Corte Interamericana de Derecha


En 188 países emplean método anticorrupción aplicado a Leopoldo López

AVN...20/09/2011


La auditoría que practicó la Contraloría General de la República en la investigación que siguió a Leopoldo López, ex alcalde de Chacao, estado Miranda, fue hecha siguiendo una metodología que es aplicada, de forma similar, por la entidades fiscalizadoras superiores (contralorías) de 188 países miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Estas instituciones están agrupadas en la Organización Internacional de las Entidades Fiscalizadoras Superiores (Intosai, por sus siglas en inglés), ente que brinda apoyo a la ONU y fue fundado en 1953 como una organización autónoma, independiente y apolítica, con un estatus especial en el Consejo Económico y Social (Ecosoc) del organismo ecuménico.

El ex alcalde López fue inhabilitado administrativamente por la Contraloría General de la República en 2009 por el desvío de partidas (recursos orientados a fines distintos a los previstos originalmente) de la Alcaldía de Chacao por un monto superior a los 2.200 millones de bolívares.

Antes de estos hechos, era investigado por una “donación” de 60 millones de bolívares que recibió de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) para su partido político Primero Justicia.

En ese tiempo, López era funcionario de la petrolera estatal, al igual que su progenitora, quien gestionó y procuró la donación.

El proceso

Todo proceso de investigación que adelanta la Contraloría General de la República (CGR) se inicia con una auditoría que practica alguna de las tres direcciones generales de ese despacho, de acuerdo con el ámbito administrativo que le corresponda en la estructura del Estado.

Estas instancias son: Dirección General de Control de Estados y Municipios, Dirección General de Control de la Administración Central y Poderes Nacionales y la Dirección General de la Administración Descentralizada.

Estas direcciones producen un informe preliminar siguiendo una metodología que, como dijimos, es aplicada por las entidades fiscalizadoras superiores de 188 países de la ONU. Dicho informe es remitido a la dependencia donde se determinaron las irregularidades y las personas involucradas tienen la posibilidad, entonces, de presentar sus descargos y soportes.

Las informaciones son contrastadas y sólo queda en pie lo que no ha sido desvirtuado.

El expediente pasa entonces a la Dirección de Determinación de Responsabilidades Administrativas, donde se verifica la información, culmina el debido proceso para los involucrados y, finalmente, se orienta la determinación del caso hacia alguna de las sanciones previstas, que son, a saber: suspensión del ejercicio el cargo sin goce de sueldo por un período no mayor de 24 meses, destitución del cargo, destitución e inhabilitación del declarado responsable y la simple inhabilitación para el ejercicio de funciones públicas hasta por un máximo de 15 años.

Ámbito de la CGR

La vigente Ley Orgánica de la Contraloría General de la República y del Sistema Nacional de Control Fiscal consta de 127 artículos y fue promulgada en diciembre de 2001 (Gaceta Oficial 37.347, del 17 de diciembre de 2001).

Este instrumento derogó a la ley que vigente desde diciembre de 1995 y fue aprobado por unanimidad por todas las fuerzas políticas presentes en la Asamblea Nacional en aquel entonces.

De acuerdo con la ley, todos los funcionarios públicos, tanto los electos por voluntad popular como los designados por las altas autoridades de los poderes Ejecutivo, Legislativo o Judicial, así como los de cualesquiera otras ramas del Poder Nacional, o de los estados y municipios, son objeto de la tutela de la Contraloría General de la República.

Así lo establece el artículo 82 de la norma, que señala que los funcionarios, empleados y obreros que presten servicios en todos los órganos de la administración pública, así como los particulares que administren dineros públicos, “responden penal, civil y administrativamente de los actos, hechos u omisiones contrarios a norma expresa en que incurran con ocasión del desempeño de sus funciones”.

En su artículo 91, la referida ley establece 29 causales por las cuales un funcionario es susceptible de la declaratoria de responsabilidad administrativa, y en el artículo 9 enumera las entidades e instituciones sujetas al control, vigilancia y fiscalización por parte de la Contraloría General.

La actitud de los funcionarios ante el hecho delictivo y sus circunstancias es contemplada en el artículo 92, que señala que los directivos y gerentes de los organismos de la administración pública “comprometen su responsabilidad administrativa cuando no dicten las normas, manuales de procedimientos, métodos y demás instrumentos que constituyan el sistema de control interno, o no lo implanten, o cuando no acaten las recomendaciones que contengan los informes de auditoría o de cualquier actividad de control, autorizados por los órganos de control fiscal externo…”

Fuente: http://www.avn.info.ve/node/78093

lunes, 19 de septiembre de 2011

Elecciones presidenciales de 2012
Chávez frente a Obama


Rebelión...19/09/2011

Introducción:

Dos presidentes en ejercicio se postulan para su reelección en 2012: Hugo Chávez en Venezuela y Barack Obama en Estados Unidos. Lo que da realce a estas dos contiendas electorales es que representan, en contraste, respuestas antagónicas a la crisis económica mundial. Chávez, con su programa socialista-democrático, persigue la promoción de políticas de inversión pública a gran escala y largo plazo, y un gasto público orientado a crear empleo, bienestar social y crecimiento económico. Obama, guiado por su compromiso ideológico con el capitalismo financiero corporativo, canaliza miles de millones de dólares para rescatar a los especuladores de Wall Street, se centra en la reducción del déficit público y los impuestos, y ofrece subsidios gubernamentales a las empresas con la esperanza de que los bancos presten y el sector privado invierta. Obama espera que el sector empresarial comience a contratar desempleados. La estrategia económica de Chávez se dirige hacia el aumento de la demanda popular mediante el aumento del salario social. La estrategia de Obama va dirigida a enriquecer a la élite, con la esperanza de que se produzca el efecto de “goteo” (trickle down). El programa de recuperación económica de Chávez se basa en un sector público líder, el Estado, a la luz de la crisis inducida por el capitalismo de mercado y la falta de inversión por el sector privado. La recuperación económica de Obama y su programa de empleo dependen totalmente del sector privado, utilizando para ello los regalos fiscales, a fin de estimular una inversión nacional que genere empleo.

De acuerdo con los expertos y los políticos, el desempeño socioeconómico de cada uno de los dos presidentes será decisivo para determinar quién será reelegido en 2012.

Medir el desempeño de los presidentes Chávez y Obama ante las crisis económicas

En los últimos tres años, los dos presidentes se han enfrentado a una profunda crisis socio-económica que ha producido un aumento del desempleo, de la recesión económica y de las demandas populares de liderazgo político en la formulación de un programa de recuperación económica.

El presidente Chávez respondió a través de un programa a gran escala del gasto público en programas sociales. Se asignaron miles de millones de dólares a un programa de vivienda masiva diseñada para crear un millón de hogares en los próximos años. Chávez ha reducido las tensiones militares y ha desactivado los conflictos fronterizos mediante la negociación de un acuerdo político con el régimen derechista de Santos en Colombia.

Chávez aumentó el salario mínimo y los pagos por pensiones y seguridad social, aumentando con ello el consumo entre los grupos de bajos ingresos, estimulando la demanda y aumentando los ingresos de las pequeñas y medianas empresas. El Estado venezolano se embarcó en grandes proyectos de infraestructura, especialmente carreteras y transportes, y en la creación de puestos de trabajo en actividades intensivas en mano de obra. El gobierno de Chávez han sostenido el nivel de vida mediante el establecimiento de controles de precios de alimentos esenciales y otros, que han mantenido la demanda popular a expensas de la especulación por parte de los dueños de supermercados. El gobierno de Chávez ha nacionalizado lucrativas minas de oro y ha repatriado las reserva el extranjero a efectos de financiación del programa de recuperación económica basado en la demanda, dejando de lado las concesiones fiscales a los ricos y los rescates de bancos y empresas privadas en quiebra.

Obama rechazó realizar cualquier tipo de inversión pública a gran escala y a largo plazo destinada a crear puestos de trabajo: su propuesta Jobs for America ​​conseguirá, en el mejor de los casos, reducir temporalmente el desempleo en menos de cinco décimas de uno por ciento. En la búsqueda de políticas que beneficien a los poseedores de bonos de Wall Street, Obama se involucró profundamente en la reducción del déficit, es decir, en los recortes a gran escala del gasto público, en particular el gasto social. Obama, de acuerdo con la extrema derecha, aceptó sus regresivas propuestas de reducir los desembolsos destinados a la Seguridad Social y los populares programas Medicare y Medicaid. Sus propuestas de financiación de Jobs for America ​​dependen de los recortes a la Seguridad Social, lo que garantiza una reducción en los desembolsos y un déficit, o algo peor, que facilitaría su privatización, es decir, la entrega de la seguridad social a Wall Street: un caramelo de miles de millones de dólares.

Obama ignora a las víctimas de las ejecuciones hipotecarias, más de 10 millones de familias, los que no tienen hogar y la degradación de las viviendas, en beneficio del rescate de los bancos y los estafadores hipotecarios.

Obama ha aumentado el gasto militar y multiplicado las tropas de combate en el extranjero, las operaciones terroristas clandestinas y el aparato de espionaje interno, aumentando el déficit a costa de las inversiones productivas en educación, mejoras tecnológicas y promoción de las exportaciones.

A diferencia de Chávez, que lleva a cabo notables políticas educativas y laborales positivas a favor de los venezolanos de origen africano e indígena, Obama hace caso omiso del 50% de desempleo en las grandes ciudades entre los jovenes (18-25 años) afroamericanos y latinos, favoreciendo en cambio a los banqueros blancos de Wall Street.

En contraste con Chávez, que vinculó las pensiones y los salarios a la inflación y hacer cumplir los controles de precios, Obama congeló los salarios federales y los pagos de la Seguridad Social, con el resultado de una disminución del siete por ciento de los ingresos reales en los últimos tres años.

Según datos recientes de la Oficina del Censo de EE.UU. (septiembre de 2011) con Obama más de 46 millones de estadounidenses viven en la pobreza, la mayor cifra conocida. La mediana de ingresos de los hogares cayó un 2,3% entre los años 2009 y 2010. El número de estadounidenses en la pobreza aumentó del 13,2% en 2008 al 15,1% en 2010. Casi uno de cada cuatro niños vive en la pobreza en 2010, y más de 2,6 millones más de ciudadanos estadounidenses habrían descendido al nivel de la pobreza en un solo año. En el otro extremo, con la política económica del “goteo” de Barack Obama, el número de estadounidenses ricos –personas con ingresos de más de 100.000 dólares anuales– han sufrido poco o ningún impacto: las tiendas de artículos de lujo, como Tiffany’s, han experimentado un aumento del 15% en sus ventas.

El 10% inferior de la población ha sido el que más ha sufrido, con una caída en sus ingresos del 12,1% en 2009-2010, mientras que el 10% con mayores ingresos registró un descenso del 1,5%. De los 34 países miembros de la OCDE, EE.UU., junto a México, Chile e Israel, es el país con mayor desigualdad social. Las políticas de estímulo de Obama, “de arriba abajo”, han salvado a los banqueros a costa de sacrificar la clase media y la clase trabajadora.

Consecuencias políticas y económicas de las diferentes políticas

Las consecuencias políticas y económicas de las diferentes políticas socioeconómicas –“de arriba abajo” en el caso de Obama y “de abajo arriba” en el de Chávez– son notables en todos los sentidos. Venezuela creció un 3,6% en el primer semestre de 2011, mientras que EE.UU. se estancaba en menos del 2%. Peor aún, durante la segunda mitad del año, Obama y sus asesores expresaron su temor de que EE.UU. se encaminara hacia una recesión, con crecimiento negativo. En contraste, el Presidente del Banco Central de Venezuela prevé un crecimiento acelerado para el año 2012.

Mientras que el porcentaje de desempleados en EE.UU. sigue estando por encima del 9%, que sumado a los subempleados se eleva a más del 19%, las grandes inversiones públicas en viviendas y obras de infraestructura venezolanas generan empleo y reducen las cifras de parados y subempleados en el mercado de trabajo formal e informal. La complacencia de Obama hacia los banqueros de Wall Street y los halcones de la reducción del déficit, junto al enorme aumento de las guerras en el extranjero y del aparato de seguridad nacional, ha llevado a la Hacienda pública a la bancarrota. Por el contrario, Chávez ha nacionalizado minas lucrativas del sector privado, bancos y empresas de energía y ha reducido la tensión militar incrementando los recursos destinados a programas sociales, como los subsidios a los alimentos. La reducción del déficit de Obama ha llevado a despidos masivos en la educación y servicios sociales.

Los gastos sociales de Chávez han aumentado el número de universidades públicas, escuelas primarias y secundarias y hospitales. Millones de personas han perdido sus hogares mientras Obama hacía caso omiso a los desalojos forzados de los bancos hipotecarios, mientras que Chávez ha dado un paso en la solución del déficit habitacional mediante la construcción de un millón de hogares.

Obama presta dinero a los bancos privados a interés cercano a cero; con ese dinero, que los bancos privados no prestan a las empresas productivas para crear puestos de trabajo, prefieren especular en el extranjero comprando bonos del Tesoro (por ejemplo, brasileños) que ofrecen tasas de interés más altas. Chávez invierte directamente en programas de infraestructuras productivas intensivos en trabajo, proyectos agrícolas autosuficientes y plantas de procesamiento final, refinerías y fundiciones.

Como resultado de la reaccionaria política económica que practica y sus amenazas abiertas de cortar programas sociales básicos, como Medicare, Medicaid y la Seguridad Social, la popularidad de Obama ha caído en los últimos tres años del 80% al 40%, y sigue bajando. Por otra parte, sus políticas fiscales y militaristas pro Wall Street –profundizando y ampliando las guerras de Bush y Rumsfeld y las operaciones terroristas– han llevado a un giro del clima político estadounidense hacia la extrema derecha. Ante el último trimestre de 2011, Obama parece vulnerable a la derrota electoral.

En contraste, el presidente Chávez, en la cresta de la ola de la recuperación económica, con programas positivos de expansión social e inversiones públicas, ha visto aumentar su popularidad del 43% en marzo de 2010 a 59,3% en septiembre de 2011. La oposición, respaldada por EE.UU., está fragmentada y debilitada y es incapaz de desafiar la percepción popular abrumadoramente positiva de los proyectos de vivienda e infraestructura en beneficio de los trabajadores, las empresas y los contratistas de la construcción.

Chávez es vulnerable en cuestiones de seguridad personal y corrupción e ineficacia administrativas. Pero se ve que ha adoptado importantes medidas para corregir estos problemas. Los graduados de la nueva academia de policía proporcionan servicios de policía honestos y eficientes vinculados a la comunidad, que, en proyectos piloto han reducido los delitos violentos en un 60%. No obstante, siguen siendo necesarios esfuerzos para acabar con la corrupción y la ineficiencia burocráticas.

Conclusión La comparación entre las presidencias de Chávez y Obama presenta un marcado contraste entre un programa económico bien elaborado y exitoso, de carácter socialista y de tipo “de abajo arriba”, y un fracasado programa de estímulo capitalista “de arriba abajo”. Mientras que el público estadounidense expresa su hostilidad por el saqueo realizado por la banca privada de la hacienda pública, por las amenazas gubernamentales hacia lo que queda de la red de seguridad social, y por el fracaso de Obama para reducir unos niveles persistentemente elevados de desempleo y subempleo, la popularidad de Chávez aumenta junto con la opinión de “sentimientos positivos” que expresan las tres quintas partes de los electores de su presidencia. Si el gobierno de Chávez continúa y profundiza su programa de estímulo “de abajo arriba” y la economía sigue creciendo y él se recupera de un cáncer, con toda probabilidad será reelegido con un resultado en 2012.

Por el contrario, si Obama sigue unido a la élite empresarial y financiera y liquida los programas sociales, continuará su descenso hacia una merecida derrota y el olvido.

La recuperación económica de Venezuela, a través de avanzados programas sociales es un poderoso mensaje al pueblo norteamericano: hay una alternativa a las políticas económicas regresivas “de arriba abajo”: se llama socialismo democrático y su defensor es el presidente Chávez, que habla y trabaja para la gente, en oposición a un estafador Obama que habla para la gente y trabaja para los ricos.
Traducción por S. Seguí

domingo, 18 de septiembre de 2011

El imperio se autodevora


Progreso Semanal...18/09/2011


Las ceremonias conmemorativas que están planeadas para el 10mo. Aniversario de la masacre del 11/9 son de patetismo para las víctimas y sus familiares, de abalanzas tanto para la persecución de los que apoyan a los atacantes como al desempeño de los primeros en responder y a nuestros soldados en el exterior.

Las banderas y la música marcial subrayarán la atmósfera combinada de dolor y agresivo desafío ante aquellos terroristas que podrían amenazarnos. Estos actos serán momentos de silencio respetuoso y algunas expresiones de ira y ferocidad.

Pero muchos norteamericanos podrían desear hacer una pausa para reconocer –u olvidar– esas reacciones, algunas exageradas, al 11/9 que han hecho daño a nuestro país. ¿De qué manera, en esta forma adelantada, podemos respetar el 11/9?

He aquí algunas sugerencias:

  1. No exagerar la fuerza de nuestro adversario a fin de producir un clima de histeria que provoque la represión de las libertades civiles, representada por la exaltada Ley Patriota, e inmenso daño a largo plazo a nuestra economía. Considérese al enorme desvío de billones de dólares de las necesidades civiles internas debido a la enorme expansión y malgasto en los presupuestos militares y de seguridad.
  1. No permitir a nuestros líderes mentir y exagerar como cuando nos dijeron que había células financiadas de al-Qaeda, suicidas y llenas de odio, por todo el país. Nunca estuvieron aquí. En realidad, las invasiones al por mayor a Irak y Afganistán se convirtieron en razones de reclutamiento para más ramas de al-Qaeda, allí y en otros países –un hecho reconocido por el entonces jefe de Estado Mayor del Ejército George Casey y el entonces director de la CIA Porter Goss.
  1. No crear un clima de temor o monopolizar una definición partidista del patriotismo a fin de silenciar la disidencia de otros partidos políticos, la ciudadanía o los injustamente arrestados o acosados.
  1. No tolerar a presidentes que violan nuestra Constitución o comienzan guerras sin discusión en el Congreso y una declaración de guerra (Artículo 1, Sección 8, Párrafo 11). No permitirles que desobedezcan las disposiciones federales y los tratados internacionales para meternos en la arena movediza de sus guerras ilegales y mal encauzadas.
  1. No permitir al Congreso que emita un cheque en blanco sin pasar el normal proceso de audiencias del Comité de Asignaciones para las enormes exigencias presupuestarias del poder ejecutivo para financiar las guerras de Irak. Afganistán-Pakistán y otras no declaradas..
  1. No permitir al poder ejecutivo que realice sin aprobación judicial recurrentes actos inconstitucionales e ilegales, como la intervención telefónica y otros métodos de vigilancia de los norteamericanos, además de arrestos sin acusaciones, encarcelamiento indefinido, tortura y negativas de habeas corpus y otros derechos al debido proceso establecidos por nuestros Padres Fundadores. El Congreso no ha aprobado reformas para detener el ejercicio continuado de un poder presidencial dictatorial sin límites.
  1. No permitir al gobierno ocultar al pueblo los horrores de la guerra al prohibir fotos de bajas norteamericanas, la operación de crueles y secretas prisiones; acoso a periodistas; y negarse a contar las bajas civiles en Irak, Afganistán y Pakistán. Hay demasiada intimidación a los soldados que regresan –muchos de ellos dañados de por vida– para que no cuenten a la gente lo que experimentaron y piensen acerca de esas guerras y su gran externalización a las corporaciones que especulan con la guerra.
  1. No permitir a los líderes que violen principios norteamericanos como la tortura u otros crímenes de guerra prohibidos por las Convenciones de Ginebra. Ni que los altos jefes militares o miembros del poder ejecutivo estén por encima de nuestras leyes y eludan su responsabilidad.
  1. No permitir a nuestro Congreso que abdique o transfiera su propia autoridad constitucional a manos del presidente. Nosotros, el pueblo, no hemos cumplido lo suficiente con nuestros deberes cívicos para obligar a nuestros representantes en el Congreso a cumplir sus obligaciones bajo la Constitución de decidir, y vamos a la guerra y actuamos como perros de presa de la conducta del presidente. La guerra de Libia fue decidida y financiada por el presidente Obama sin aprobación congresional.
  1. Denunciar a los que en los medios noticiosos se convierten en voceros del presidente y sus ministerios implicados en estas hostilidades. ¿Qué más están haciendo realmente los militares en Libia, Somalia y Yemen más allá de la versión oficial? ¿Con qué autoridad legal?

Adicionalmente, exigir que los medios noticiosos busquen los hechos inconvenientes, no importa las consecuencias, a diferencia del período previo a la invasión de Irak.

El famoso teólogo-filósofo norteamericano Reinhold Niebuhr escribió de manera adecuada hace décadas que “hasta el fin de la historia, los órdenes sociales probablemente se autodestruirán en su esfuerzo por demostrar que son indestructibles”.

Al final, todos los imperios se comen a los suyos y se autodevoran.

Ralph Nader es un defensor de los consumidores, abogado y autor de Solo los súper ricos pueden salvarnos. Él está proponiendo a la gente en todo el país que se reúna el 10 de septiembre en sus pueblos y ciudades para discutir la manera de evitar la reacción exagerada a las amenazas.

Fuente: http://progreso-semanal.com/4/index.php?option=com_content&view=article&id=3788:el-imperio-se-autodevora&catid=3:en-los-estados-unidos&Itemid=4

sábado, 17 de septiembre de 2011

Libia, el botín del Rey Sarkozy


Asia Times Online,..17/09/2011

Hazte a un lado, Lawrence de Arabia. El Gran Liberador Gálico de Libia (y de cualquier otro árabe ingenuo a la vista), el neo-napoleónico presidente francés Nicolas Sarkozy, junto con su compinche el primer ministro británico David Cameron de Arabia, caminaron a grandes pasos hacia un aeropuerto militar acordonado en Trípoli para cantar La vie en rose junto al Mediterráneo, celebrando así el éxito del prolongado bombardeo de la OTAN para llevar la "democracia" a Libia.

Pegado a ellos para la sesión de fotos iba el insufrible auto-promotor y auto-pregonado “nuevo filósofo” Bernard-Henri Levy, el del torso perennemente revelado bajo una camisa blanca bien planchada, el del tristemente célebre llamado telefónico desde Bengasi que “vendió” una guerra al acosado Liberador Gálico (como si el Rey Sarko fuera a rechazar algún empujoncito para aumentar su grandeza).

No es necesario utilizar las metáforas de Roma Imperial de “vuelta de la victoria” a “laureles” y el inevitable “al vencedor el botín (de guerra), porque es exactamente lo que pasó.

El Rey Sarko y Little Dave tal vez no se parezcan a la adorable dama de Angola que acaba de ser coronada Miss Universo, pero no podrían haber estado de un humor más “libre de disfrutar mi resplandor”. Una vuelta de la victoria en la periferia del imperio -aunque no sea más que un modesto procónsul- ciertamente es mejor que ser aplastado sin piedad la debacle económica europea.

Acompañado por el sonido de helicópteros Apache que patrullaban el Mediterráneo, y escoltado por docenas de policías antidisturbios, el Rey Sarko sintió la necesidad de decir a un mundo crédulo: “Lo que hicimos fue por razones humanitarias. No existía un plan oculto.”

Pero por si acaso –mientras los dos principales hoteles de Trípoli están repletos de multilingües contratistas/buitres– el presidente del sospechoso Consejo Nacional de Transición (CNT), Mustafa Abdul Jalil, tuvo que detallar los planes: “los aliados y amigos tendrán prioridad dentro de un marco de transparencia” en el reparto del botín. Con tantos jugosos contratos de petróleo y gas (y agua y uranio y reconstrucción) que embolsarse, y tan poco tiempo.

Haciéndose eco del Rey Sarko, Little Dave proclamó pomposamente: “la primavera árabe debería convertirse en un verano árabe”. Es el nombre de código para una OTAN lista para enviar al olvido a bombazos a más dictadores, mientras haya algunos “rebeldes” oportunistas dispuestos a llamar a la caballería (europea) exhibiendo credenciales pro democracia, falsas o de alguna otra forma.

El Rey Sarko incluso delineó el próximo capítulo: el camino de Damasco. Querido Bashar, es hora de comenzar a reservar ese pasaje de ida.

¿Una nueva Somalia?

La visita relámpago del Rey Sarko y Little Dave a Trípoli se planeó cuidadosamente para eclipsar la visita del primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan. Sin embargo, en lo que tiene que ver con el alma de la Primavera Árabe –Egipto– Recep es el hombre, no los bombarderos anglo-franceses de la OTAN.

Y pensar que solo ayer los servicios de inteligencia británicos y franceses estaban tan felices acostados con el aparato de seguridad de Gadafi. Qué pena que Little Dave no haya pasado parte de su valioso tiempo con el comandante militar de Trípoli Abdelhakim Belhaj, ex emir del Grupo Islámico de Combate Libia (LIFG, por sus siglas en inglés), ex hombre de al-Qaida, ex torturado por la CIA pero (para su suerte) eterno enemigo de Gadafi.

Belhaj, por su parte, perdió una gran oportunidad de pedir a Little Dave –ante la ausencia de los estadounidenses– una excusa oficial inglesa por la tortura y los seis años de cárcel; tal vez ahora opte por el Tribunal Penal Internacional.

Esencialmente la OTAN conquistó en Libia una franja de carretera sembrada de unas pocas ciudades a orillas del Mediterráneo. Nadie sabe lo que pasa realmente en el desierto. El verdadero propósito de la OTAN es esperar y ver si Gadafi y sus fuerzas se reagrupan y rearman en Níger y el sur de Argelia e inician una verdadera guerrilla. Será la excusa perfecta para que la OTAN se quede, como en Afganistán.

También existe el asunto importante de cientos, tal vez miles, de africanos subsaharianos acosados o masacrados por los “rebeldes de la OTAN”, lo que garantizará que grandes áreas de África respalden activamente a Gadafi.

Como la OTAN espera poder ampliar su diversión, no sorprende que a los amantes anglo-franceses les importe un comino la promesa de su anfitrión Jalil de tirar a la basura el Estado secular de Libia (que la Sharía se convierta en la “principal fuente de derecho”). Una razón más para que Occidente esté “vigilante”. Hay que esperar importantes disputas. Hay que estar pendientes de Ali as-Salabi –un islamista de la línea dura alineado con el jeque Yusuf al-Qaradawi. Ya ha lanzado una guerra contra el primer ministro del CNT Mahmud Jibril, quien hasta ahora ha sido el rostro mediático global de los rebeldes de la OTAN. As-Salabi define a Jibril y a su séquito de “secularistas extremos” que llevan a Libia a “una nueva era de tiranía y dictadura”. Sucede que el hombre de al-Qaida Belhaj –que comanda a miles de rebeldes armados hasta los dientes– es un estrecho aliado de as-Salabi.

No existe evidencia de que el CNT tenga la fuerza necesaria para desarmar al actual infierno de las milicias en Trípoli y más allá, que ya adquiere estilo iraquí. Si el CNT no reacciona, será un placer para la OTAN hacerlo. En este caso, se apuesta a que Libia se convertirá no en un Afganistán 2.0 o en Iraq 2.0, sino en Somalia 2.0. ¿Jugada final? Enviar a los marines y convertir Trípoli en Faluya. Tal vez Barack Obama incluso gane la elección en 2012 en EE.UU. gracias a ello.

Apuesto a que la diversión (trágica) recién comienza. Veamos cuánto tardará hasta que el Rey Sarko y Little Dave vuelvan a presentar su vuelta de la victoria y en qué clase de Trípoli aterrizarán. ¿Kabul, Bagdad o Mogadiscio?

Pepe Escobar es autor de “ Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War ” (Nimble Books, 2007) y “ Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge ”. Su último libro es “ Obama does Globalistan ” (Nimble Books, 2009). Puede contactarse con él en:pepeasia@yahoo.com .

(Copyright 2011 Asia Times Online (Holdings) Ltd. All rights reserved.)

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

viernes, 16 de septiembre de 2011

Entrevista a Pepe Escobar sobre Libia
"Ha habido una intervención ilegal con el pretexto de que 'podía' llegar a suceder una masacre"


Rebelión...16/09/2011


Pepe Escobar es un fino y excelente analista geopolítico que ha sido entrevistado en varias ocasiones por Rebelión. Es autor de Globalistan: How the Globalizad World is Dissolving into Liquid War (Nimble Books, 2007) y Red Zone Blues: a shapshot of Baghdad during the surge. Más recientemente ha publicado Obama does Globalistan (Nimble Books, 2009), un libro que todavía no ha sido traducido al castellano. La situación de Libia es el eje de nuestra conversación.

Hace unos meses escribías (copio la traducción castellana de German Leyens): “[…] Me estoy refiriendo al Discurso del Rey; al discurso del Rey de Reyes africano. Puede que el furioso, delirante, poseído y profeta-psicópata Muammar Gadafi haya improvisado la disparatada perorata final que llenó de escalofríos la espina dorsal del pueblo libio y del mundo entero, pronunciada exactamente desde la casa familiar que el ex Presidente estadounidense Ronald Reagan bombardeó en 1986. Su mensaje quedó claro: habrá baño de sangre”. ¿Estaba justificada entonces la intervención de la OTAN?

Ninguna intervención está justificada. Inicialmente, la situación de Libia era un caso más o menos típico de un gobierno reprimiendo una rebelión interna, o, si me apuras, una situación de pre-guerra civil. La represión en Bahrain no justificó una intervención. Tampoco la actual represión en Siria ni las represiones permanentes en Myanmar/Burma o en Uzbekistan.

Gaddafi interpretó correctamente el baño de sangre que se iba a producir en los dos lados. Lo que ocurrió fue una intervención político-militar ilegal, que intentó justificarse con el pretexto de que una masacre “podía” llegar a suceder. Sería lo mismo que intervenir en Tibet o Xinjiang con la excusa de que el ejército chino “podría” exterminar tibetanos y uygures (como, de hecho, lo hace reiteradamente). Con la intervención asegurada, la resolución de la ONU para, en teoría, “proteger” a civiles se transformó en otra cosa, en luz verde para cambio de régimen político. Esto, desde luego, ya lo sabían los cuatro países del BRIC y también en Alemania, que, como recordarás, se abstuvieron en la votación. Por otra parte, las victimas civiles en Libia fueran más numerosas después de la intervención OTAN / Estados Unidos.

Algunos meses después escribiste: “Que no hablen de la “democracia”; Libia, a diferencia de Egipto y Túnez, es una potencia petrolera. Muchas lujosas oficinas de las elites de EE.UU. y Europa se deben de estar regodeando ante la perspectiva de aprovechar la pequeña oportunidad ofrecida por la revolución contra Muamar Gadafi para establecer –o expandir– una cabeza de puente. Está todo ese petróleo, por cierto. También existe la seducción, cercana, del gasoducto trans-Sáhara, –que cuesta 10.000 millones de dólares y tiene 4.128 kilómetros de largo– desde Nigeria a Argelia, que debe empezar a funcionar en 2015”. ¿Ha cambiado tu posición inicial? ¿La intervención otánica exige ver con otros ojos a Gadafi?

Yo no tenía una “posición inicial”. Mi visión, mi análisis, se fue metamorfoseando práctica, diariamente, a partir de lo que iba sucediendo, de las nuevas informaciones. Como decían los surrealistas, nuestra cabeza es redonda para permitir al pensamiento cambiar de dirección. Por ejemplo, inicialmente no sabíamos que los franceses estaban organizando este –para todos los efectos- golpe militar desde el octubre de 2010, cuando el jefe de protocolo de Gaddafi, Nuri Mesmari, visitó Paris. Poco días después quedó clara también la motivación y finalidades de la Casa de Saud, de los Qataris, los planees de Africom para establecer una base estratégica en África, etc.. Y también, por otra parte, la formación y la motivación de los “rebeldes NATO”, la influencia del LIFG, sus relaciones con al-Qaeda.

Gilbert Achcar ha escrito por su parte: “[…] Más allá de eso, hemos visto cómo las fuerzas de Gadafi, bien entrenadas y bien armadas desde hace tiempo, fueron capaces de llevar a cabo una ofensiva tras otra, a pesar de estos varios meses de bombardeos de la OTAN, así como la dificultades y el costo en vidas humanas que ha pagado la resistencia, primero para asegurarse Misrata, mucho más pequeña que Bengasi, y después para romper el bloqueo del frente occidental antes de entrar en Trípoli. Cualquiera que, desde lejos, cuestione el hecho de que Bengasi hubiera sido totalmente aplastado no tiene decencia, desde mi punto de vista. Decirle a un pueblo sitiado, desde la seguridad de una ciudad occidental, que son unos cobardes -porque a eso equivale cuestionar si se estaban enfrentando a una masacre- es una indecencia, simplemente”. En tu opinión, ¿justifica esta aproximación la corrección de la resolución aprobada por el consejo de seguridad de la ONU?

En mi opinión, no la justifica. Sin duda, las fuerzas de Gaddafi estaban a punto de reprimir a los líderes de la revuelta en Benghazi, pero Gaddafi no estaba tan loco como para organizar un pogrom. Tenía que contar siempre con el apoyo de las tribus del este. Como ya comenté en Asia Times, ¿qué vértice es el limite que no justifica una intervención? ¿Dónde puede trazarse una línea de demarcación? ¿Se trata de no asesinar más que a algunas decenas, máximo 200 o 300 personas, como en el caso de la dictadura monárquica de Bahrain? ¿Se trata de informar de todo, con un buen inglés, a la “comunidad internacional”? ¿Se trata de no tener petróleo, agua o uranio, por ejemplo? ¿Consiste en tener muy buenas relaciones con el sistema financiero internacional? Y mejor aún, sin duda, si en tu territorio se ubica una base americana. Entonces, en esos casos, se te deja en paz para masacrar -o al menos reprimir en silencio, pero con máxima violencia- a tu población civil. No es una simple conjetura; es el caso de Bahrain o de Arabia Saudí.

¿Por qué ha intervenido entonces la OTAN en Libia? ¿No era Gadafi uno de los suyos, un amigo occidental de toda confianza, en los últimos años?

Gadafi era un “amigo” pero no un esclavo. Era muy independiente de las estructuras centrales del turbo-capitalismo. La intervención se produjo por todas las razones de las que vengo hablando desde hace meses. Sobre todo, por intereses comerciales franceses: petróleo (Total), agua (privatización total), uranio para la industria nuclear (Gaddafi rechazó comprar Rafales y una planta nuclear construida por franceses). Gadafi amenazó también con retirar una importante cantidad de euros del Libya Investment Fund y colocarlos en bancos chinos. Sin olvidar, desde luego, los intereses ingleses de la BP por controlar más yacimientos del petróleo libio. y el interés de Arabia Saudí, Qatar y Emiratos en estrechar la colaboración con la OTAN para proteger aún más sus gobiernos autocráticos. También hay que tener en cuenta el odio del Rey Abdullah de Arabia Saudí hacia Gaddafi, desde que éste lo llamó traidor antes de la invasión americana de Iraq. El interés de los Qataris – muy próximos de Sarkozy– de hacer buenos negocios en el norte de África también ha jugado su papel. El interés del Pentágono, el verdadero señor de la OTAN, en facilitar la construcción de un Mediterráneo como un “lago de la OTAN” y la posibilidad de tener una base estratégica para Africom son elementos que no deben olvidarse. El desafío de Gaddafi al FMI y al sistema financiero internacional al querer establecer una moneda única africana –el dinar de oro– y su propensión a financiar grandes proyectos de integración subsaharianos, sin intervención del Banco Mundial, es un elemento más.

En tu opinión, ¿lo que ha sucedido, lo que está sucediendo, representa una derrota para Rusia y China?

Claro, claro. Lo sucedido es parte de una estrategia atlantista que, cuanto menos, intenta debilitar un poco la blitzkrieg [literalmente: guerra relámpago] económica de China en África. Militarización versus estrategia comercial. Pekín lo sabe muy bien y va a continuar sus inversiones (si no en Libia, al menos en otras docenas de países africanos). Es mejor para estos “rebeldes OTAN” no enfrentarse a China. Existen muchos contratos en vigor y los chinos van a hacer todo lo que sea necesario para que se cumplan.

En lo que concierne a Rusia, Gazprom, como esabido, estaba presente en Libia, y los mismos rusos ya admiten que será muy difícil mantener su presencia.

¿Ves puntos de contacto entre lo sucedido recientemente en Túnez y Egipto y lo que está pasando en Libia? ¿Se trata también, en este último caso, de una revolución popular?

No. Había un elemento de revolución popular en los sectores de la Google generation en Cyrenaica, en algunos suburbios obreros de Trípoli, pero todo esto fue secuestrado por oportunistas disidentes del régimen, por jefes tribales, por redes de islamistas, por gentes de una parte del país –no de Tripolitania, no de Fezzan- que tuvieron que pedir a las potencias extranjeras que lanzaran bombas en su propia tierra para “liberarlos”, legitimando de este modo la ofensiva neocolonialista.

¿Cuál es la actuación situación? ¿Gadafi y sus partidarios están totalmente derrotados? ¿Por qué ha sido tan importante la Operación Sirena?

El régimen de Gaddafi ya no existe, lo mismo que pasó en Iraq en 2003. Ahora estamos en otra fase, en una estrategia de guerrillas, que depende de dos importantes variables. La primera: ¿cuántas son las tribus que apoyan realmente a Gaddafi?. La segunda: ¿tendrá Gaddafi, en el desierto o en el exilio, los medios financieros necesarios para apoyar a la guerrilla?

Sin Operación Sirena no hubiera ocurrido nada diferente. Las bombas otánicas, las 30.000 bombas de la OTAN, han ganado la guerra, no los “rebeldes OTAN”.

¿Y quiénes son estos rebeldes? ¿Qué intereses defienden? Se habla de tres tendencias principales: exgadafistas, proeuropeístas y árabos-islámicos. ¿La ciudadanía libia ha tomado posición a su favor?

Es un conjunto de oportunistas que abandonaran el régimen de Gaddafi. Jefes tribales, sobre todo de Cyrenaica; exilados que vivían en Inglaterra o en USA; algunos agentes de la CIA que volvieron a Libia durante los últimos meses; una mini-galaxia de Islamistas, muchos con entrenamiento en Afganistán y con relaciones directas con al-Qaeda en el sur de Bengasi, y, claro está, libios laicos, profesionales liberales, que no formaban parte de la maquinaria del régimen, y que querían y quieren una verdadera democracia. No se conoce bien la extensión del poder de la “ciudadanía libia”, porque como en toda dictadura no había mucho de sociedad civil en Libia.

El problema principal es que esta ya probada jauría de perros que es el TNC [Comité Nacional de Transición] se comprometió a sortear el país entre las grandes corporaciones de los países de la OTAN. Sólo hay que esperar unos pocos meses para comprobar la extensión de la rapiña.

¿Crees que la OTAN cumplió -o casi cumplió- la resolución de la ONU? Si no fuera así, ¿por qué no se han producido más protestas internacionalmente?

Desde luego no la cumplió, en absoluto. No se trataba de eso.

Sobre las protestas: la opinión pública internacional está anestesiada por un bombardeo monumental de propaganda –la técnica de generar consenso ya analizada por Chomsky hace más de una década – y, sobre todo, porque las clases medias en todo el mundo están más preocupadas con su propia problemática, por su propia supervivencia, claramente amenazada por la crisis casi terminal del neoliberalismo.

¿Cómo vislumbras el futuro próximo de Libia? ¿La fragmentación territorial y tribal es tan decisiva? ¿Habrá presencia militar permanente de la OTAN en Libia en el futuro?

Con una probabilidad que no puedo precisar, veo la posibilidad de una guerrilla doble. Gaddafi y sus próximos contra un gobierno débil al estilo Karzai en Trípoli, y, por otra parte, los islamistas contra la OTAN, y también contra Trípoli, si son eliminados de la futura división de poder. Por no hablar del ajuste de cuentas, en sangre, entre las diversas tribus. La OTAN, como se vio en los planes divulgados por el gobierno inglés en la prensa londinense de Murdoch, va a intentar una presencia interpuesta, a través de las fuerzas de las monarquías del Golfo Pérsico –Qatar y Emiratos–, más Jordania y posiblemente Turquía (que quieren el máximo de contratos comerciales con el nuevo gobierno).

En mi opinión, no habrá probablemente soldados europeos en Libia.

Como sabes, la intervención otánica ha dividido a la izquierda en Europa y en otros lugares del mundo. ¿Crees que la izquierda y la ciudadanía democrática tenía que haber apostado por el derrocamiento de Gadafi?

La respuesta de la mayor parte de las organizaciones de izquierda ha sido un desastre, y muestra, una vez más, como el turbo-capitalismo conoce todas las tácticas capaces de paralizar la opinión pública progresista. Se puede al mismo tiempo condenar los aspectos dictatoriales del régimen de Gaddafi –y elogiar sus iniciativas en beneficio de una mayor autonomía africana- y condenar, al mismo tiempo, una intervención neo-colonial europea para defender determinados intereses económicos. Pero la izquierda, en general, sobre todo en Europa y en los USA, no ha sido capaz de hacerlo. En Latinoamérica, en cambio, quedó muy claro desde el principio el carácter neocolonialista de la intervención.

¿Quiénes son los ganadores en tu opinión? ¿El pueblo libio? ¿La democracia, la primavera árabe ¿Francia? ¿Estados Unidos? ¿China y Rusia han salido muy tocadas tras lo sucedido?

Ganadores claros: Francia y sus intereses comerciales; Inglaterra; el Pentágono; la OTAN y su papel de RoboCop global; la Casa de Saud; los Qataris; las monarquías represivas del Golfo, que ahora son amigos íntimos de los países occidentales, pudiendo continuar con sus regímenes de opresión interna sin ningún problema; las élites y los mercenarios del capitalismo de desastre que ahora tienen acceso a un nuevo mercado. Estos son los ganadores principales.

Perdedores: la ley internacional y, sobre todo, la ONU, que ha legitimado el neocolonialismo a través de una guerra de intervención atlantista. Ban ki-Moon es un personaje lamentable –ya se sabía que era un oscuro payaso, un simple lacayo del Occidente. Más perdedores: Rusia, China y los BRICS en general; la Unión Africana (sus propuestas de negociación, todas ellas, fueron rechazadas por los occidentales); la África entera, que se dirige, la mueven hacia una nueva fase de colonialismo 2.0, y el espíritu original de la Primavera Árabe. La Primavera Árabe fue capaz de enterrar la narrativa de la islamofobia, del choque de civilizaciones y del fin de la historia, proponiendo una narrativa alternativa de conquista de las masas árabes de la democracia parlamentaria –hasta que los occidentales cambiaron de nuevo la narrativa de deseo de democracia por la falsaria historia del “imperialismo humanitario”.

En lo que concierne al pueblo libio, ellos tienen la última palabra. Vamos a esperar un año y después conversamos.

De acuerdo. Tomo nota de la fecha que me propones: 11 de septiembre de 2012.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Chavismo y oposición: el proceso ante una nueva coyuntura


Rebelión...15/09/2011

La oposición dice, abiertamente, que sus propuestas serán realizadas por los intelectuales más avezados del país. O sea, nada que ‘huela’ a pueblo. Pregunta: ¿Ismael García, Ledezma, Radonski, López, María Corina, Henrique Mendoza? Esa intelectualidad “pasma”. Más allá de eso, ¿realmente podríamos hablar de democracia si aceptáramos la tesis meritócrata que siempre ha abanderado la derecha burguesa para mantener sus privilegios? ¿Es realmente la clase “ilustrada” (perdonen el anacronismo) la que está en capacidad de dirigir los destinos nacionales? ¿No fue la tecnocracia la que creó y dio soporte al modelo de exclusión, casi diría de confinamiento, que intentamos derribar? ¿No fueron los tecnócratas los que segregaron a las masas populares hasta sumirlas en una apatía política que nos condujo a las puertas del infierno al final del ‘bipartidismo’ cuya expresión última fue ‘el caracazo’?

El chavismo asegura que el proyecto revolucionario debe ser conducido por las bases populares, por las comunidades organizadas, con acompañamiento del Estado. Me parece lógico, pero ¿esto se cumple? ¿Realmente las comunidades, más allá de participar y ser protagónicas en los problemas estrictamente comunitarios, tienen alguna ingerencia en las grandes decisiones? ¿Están involucradas las comunidades indígenas “realmente” en la demarcación de sus territorios? ¿Podemos decidir sobre, o al menos incidir en, la política estatal acerca de la explotación minera, léase carbón, coltán, oro, bauxita? ¿Quién decide sobre las minas a cielo abierto en Perijá? ¿Podría consultarse, abierta y públicamente, sobre la explotación hidrocarburífera en la faja del Orinoco o en el lago de Maracaibo? ¿Tiene el pueblo organizado alguna incidencia en cuanto a las relaciones internacionales; pongamos por caso, sobre la colaboración que el gobierno venezolano está prestando a Colombia, respecto a los “detenidos” de las FARC en territorio venezolana, como pasó con Juaquín Pérez Becerra o está pasando con Julián Conrado? ¿O estos son temas tabú, solo aptos para ‘especialistas’? Hay que hacer una revisión profunda de esto. Si la participación y el protagonismo son los ejes transversales no sólo de la Constitución sino del proyecto político en sí, estas no puede estar limitadas a decisiones ‘menores’, sino que debe atravesar el tejido todo de la vida pública del país.

La oposición dice que el 7 de octubre es una fecha “inconveniente” para el país, sin duda porque les deja menos margen para hacer ‘campaña’; pero, ¿no tienen 12 años haciendo una agresiva campaña mediática, no sólo en contra de cualquier iniciativa gubernamental, sino también y sobre todo vacía de cualquier proyecto de país? ¿O sea, que si la elección no fuera en octubre sino en diciembre, esos dos meses sí les daría el suficiente tiempo para plantear qué harían realmente si llegaran a tomar de nuevo el poder? Urge una oposición que, más allá de la pantalla mediática, haga política, pero sobre todo que mire la realidad del país con transparencia, que reconozca logros y critique malas prácticas, que vigile y controle sin poner por delante intereses personalísimos, que coloque a un lado sus ansias de poder y participe más activamente de la vida política nacional. Una oposición que no haga un teatro en la Asamblea Nacional, ignorando arrogantemente el debate de sus contrarios, sino que haga de ese espacio lo que verdaderamente debería ser: un lugar para la confrontación, pero también para el diálogo y el consenso. Similar comportamiento debería tener la denominada “bancada oficialista”, e ir del atropello a la argumentación sin reproche y sin señalamientos, aunque sin permitir tampoco la conspiración y el sabotaje.

El chavismo, aunque reconoce sus fallas en temas clave como (in)seguridad, vivienda e inflación, por no hablar del innombrable tema de la electricidad, sabe que no podrá darle una solución cabal a estas problemáticas en el corto tiempo y que ya es mucho el que ha perdido en intentos insuficientes, desacertados, inconstantes. Por otro lado, ¿no habrá necesariamente que recoger algunas de las fichas gastadas, repensar algunas estrategias, redireccionar algunas políticas? El tema de la inseguridad nacional es tan candente, que pareciera no vislumbrarse una solución definitiva que regrese la paz social a los venezolanos. No soy ducho en estos menesteres, por lo que no me toca, ni me atrevería en modo alguno, indicar recetas o sugerencias en este espinoso campo, pero lo cierto es que urge disminuir al menos los niveles de homicidios si quiere consolidarse un proceso social duradero, de derecho y de justicia, y no estoy hablando en modo alguno de “plomo al hampa”, porque sabemos que ese no es el camino. Además esta el tema carcelario, que no es sino un síntoma de lo podrido que está el sistema judicial: desde las policías, pasando por la GN, hasta Corte Suprema. Vivimos atados al viejo esquema judicial y en Venezuela, ahora como antes, nomas pagan cárcel los pobres, el lumpen; los miserables que valen menos que el juez que les compraría la libertad. Para seguir con los tres ejemplos que dimos al principio de este párrafo, recocemos el enorme esfuerzo que se ha hecho con el tema vivienda, pero lo que queda por delante aparece como avasallante y no parece tener solución ni a corto ni a mediano plazo. En cuanto a la explotación ilegal del oro, las críticas que ha asomado algún opositor son ciertas, ¿realmente no se había advertido el problema en 12 años? (No toco el tema de las reservas internacionales, sino el de la explotación; pues creo que la decisión de repatriar las reservas en oro y la inversión en economías más sanas que las de los Estados Unidos y las europeas es, más que acertada, obvia). Lo que quiero decir es que no se trata solo de reconocer las fallas, sino de dar respuesta de una vez por todas a las problemáticas centrales del país.

La oposición abandera una unidad que se resquebraja en cada declaración; en cada presentación de cada uno de sus candidatos, en las contradicciones internas, en la imposibilidad de presentar un solo plan de gobierno conjunto más allá del odio a Chávez. Pero más allá de eso, que es un secreto a voces, abruma la forma en la que los viejos dirigentes, rechazados en una y mil oportunidades por los electores, incapaces de convocar siquiera el 10% de lo que convoca Chávez, sigan imposibilitando, obstaculizando, ridiculizando cualquier posibilidad de emergencia de una oposición seria, renovada, de vanguardia, inteligente, que sepa dar la cara al país y no este de rodillas ante la embajada estadounidense.

El chavismo, por el contrario, se ha centrado de tal manera en el liderazgo de Chávez que, ahora que se le ha brindado espacios al equipo ministerial, ahora que las circunstancia se los exige y, por qué no decirlo, ha habido un giro político interesante; los responsables de salir a la luz, salvo excepciones, aparecen deslucido, al menos en cuanto a capacidad discursiva, carisma, manejo de los medios y convocatoria de masas. Hay que reconocer los esfuerzos de cada uno, sin embargo no se perfila en ninguno de ellos una figura política capaz de convertirse en un relevo del presidente Chávez a mediano o largo plazo. Aunque sea duro decirlo, ese liderazgo hay que construirlo, no podemos esperar hasta el último minuto.

No estoy diciendo que el presidente vaya a faltar hoy o mañana, pero la coyuntura actual nos ha dado una señal importante y no estamos preparados para asumirla si lo peor llegara a pasar, y eso que esta crítica viene haciéndosele al proceso desde, por lo menos, 2005. Pero además no se trataría, en modo alguno, de elegir un heredero. Chávez, política, histórica, carismáticamente, es insustituible, literalmente hablando. El espacio que Chávez deje el día en el que, por voluntad propia o por causas de fuerza mayor, se aleje del escenario político, no solo no puede llenarlo otro, sino que no debe llenarlo nadie. Nadie, sino un amplio frente popular, una avanzada vanguardia política de diversos sectores sociales, será el llamado a ocupar ese vacío; un liderazgo colectivo que garantice la continuidad, no por uno o dos períodos electorales más, que no es de eso de lo que se trata una revolución, sino en un proyecto que se extienda en el tiempo, pues los procesos históricos son de largo aliento o no son más que reformas conservadoras que pueden borrarse de un plumazo. Acordémonos del 2002.

Queda, más allá de los bandos políticos en pugna, una ardua tarea ciudadana, popular y revolucionaria. Más allá de la simpatía por el líder, de los afectos, de la necesidad de darle el apoyo necesario para que continúe al frente, al mando; se presenta como reto la consolidación de un poder popular independiente, soberano, que vele por sus propios intereses, que tenga poder suficiente no solo para hacer ‘contraloría social’, bien y mejor, en serio; sino para tomar las decisiones a que haya lugar, en el terreno que sea, sobre los temas que sean.

Gustavo Pereira dijo hará unas horas (¿ayer?) que “la verdadera transformación se crea en la conciencia de los seres humanos” y está, desde nuestro punto de vista, en lo cierto. Solo añado que ese proceso nos pertenece y que nadie puede dirigirlo, direccionarlo, perfilarlo, domeñarlo. Además, no se trata de un proceso individual, sino colectivo. Solo estando el uno al lado de los otros, debatiendo, conversando, tocándonos, construyendo juntos las soluciones, equivocándonos también, pero sobre todo en una relación recíproca de respeto y solidaridad, podremos tomar conciencia de lo que quiere decir socialismo.