lunes, 15 de agosto de 2011



Seguid el ejemplo que Ecuador nos dio


Aporrea...15/08/2011


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“Los pequeños tenemos que ganar con el esfuerzo la talla que la naturaleza nos niega”, decía el irreductible Cipriano Castro, quien pactó restablecer la Gran Colombia con Zelaya de Nicaragua, Uribe Uribe de Colombia y Eloy Alfaro de Ecuador. Midamos la talla que da el pequeño Ecuador.

2

Como Venezuela, gemía Ecuador bajo la la Deuda Externa, equivalente al 19,8% de su PIB. Entendió Correa que no bastaba con quejarse, creó una Comisión de Auditoría integral del Crédito Público que denunció fraude y violación de la Constitución, esperó a la baja en el mercado, y en secreto y por sorpresa recompró parte de la Deuda con rebaja, reduciéndola al 13,7% del PIB.

3

Ecuador, como Venezuela, vio desatarse las furias de los medios de comunicación contra su gobierno progresista. Venezuela, como Ecuador, padeció un golpe de Estado propiciado y ejecutado por los medios. Ecuador, como Venezuela, rescató a su gobernante electo con movilización popular y lealtad militar. En Ecuador, como en Venezuela, los medios acusaron al presidente secuestrado de haber ordenado disparar contra el pueblo. En Ecuador, a diferencia de Venezuela, el Presidente demandó al diario calumniador, y obtuvo indemnización de 40 millones de dólares. “No se olviden: a reaccionar todos contra la prensa corrupta. Los ciudadanos venceremos al gran capital”, advirtió. Los medios en Venezuela siguen difamando sin pensar; los de Ecuador pensarán dos veces antes de hacerlo.

4

Mantenía Estados Unidos una base militar en Ecuador, Correa los obligó a desalojarla. Gobiernos neoliberales impusieron como moneda nacional el dólar; pero el Sumak Kawsay es el más firme promotor de la instauración del SUCRE. El movimiento étnico CONAIE exigió a Correa que le transfiriera el control sobre los recursos naturales del país, y ante la negativa fue a la oposición, sacó un solo diputado, apoyó el golpe en comunicado que tildaba al gobierno legítimo de “dictadura democrática” y fracasó en imponer la dictadura étnica neoliberal. Los recursos de Ecuador siguen siendo de todos los ecuatorianos.

5

Ecuador, como Venezuela, carecía de soberanía jurisdiccional, porque las controversias sobre contratos de interés público nacional no eran resueltas por sus tribunales, sino por árbitros o tribunales extranjeros. Uno de ellos, la dependencia del Banco Mundial llamada Centro Internacional de Arreglo de las Diferencias sobre Inversiones (CIADI) para 2007 ostentaba el infamante récord de 230 sentencias a favor de las transnacionales en 232 casos. Por ello, y por contrario a su Constitución, Bolivia abandonó ese año el CIADI, y por iguales motivos Ecuador lo dejó el 2009. A diferencia de Ecuador y de Bolivia, Venezuela espera mansamente a que el Banco Mundial decida en su contra una veintena de demandas que suman cerca de 40.000 millones de dólares, a pesar de que el artículo 151 de la Constitución Bolivariana manda que las controversias sobre contratos de interés público deben ser decididas según nuestras leyes y por nuestros tribunales.

6

Venezuela, como Ecuador, padece una inmigración narcoparamilitar delincuente que blanquea capitales instalando casinos. Ecuador planteó el problema en reciente referendo, y la mayoría de los distritos consultados se pronunció por la ilegalización de los garitos. En Venezuela el Código Penal castiga la apertura de salas de juego al público, y el 6 de diciembre de 2009 Hugo Chávez Frías declaró: “¿Hasta cuándo vamos a permitir que hayan casinos ilegales? ¿Nos da miedo, es? He ordenado de nuevo que se revise esos casos. ¿Este es un país de casino, entonces? ¿Esto es parte del socialismo?” Para celebrar sus palabras, Diputados y Jueces crearon una Comisión para legalizar lo ilegalizable, e instalaron la sede de la Comisión de Casinos en el rascacielos que antes ocupaba la Embajada de Estados Unidos, país que una vez nos trató como semicolonia. No necesita instalar bases militares para reconquistarnos, con tal enclave del Poder Narcoparamilitar extendiendo gangrenas de corrupción en desacato del Código Penal y de las órdenes del Presidente.

CONSULTE TAMBIÉN:

http://laplantainsolente.blogspot.com.
http://luisbrittogarcia.blogspot.com

http://luisbritto.wordpress.com
Versión en francés, gracias a la inteligente ayuda del amigo Romain Vallée: http://luisbrittogarcia-fr.blogspot.com
Libros de Luis Britto en Internet:
Rajatabla: www.monteavila.gob.ve
Dictadura mediática en Venezuela: www.minci.gob.ve


Fuente: http://aporrea.org/internacionales/a128385.html

domingo, 14 de agosto de 2011

Polémica por una supuesta cesión de datos de ciudadanos de la UE

Google y el espionaje de Estados Unidos

14/08/2011

La protección de los datos personales de los ciudadanos europeos vuelve a estar en tela de juicio. Una fuente de Google ha asegurado al semanario alemán Wirtschafts Woche que las agencias de inteligencia de EEUU tienen acceso a los datos de ciudadanos de la Unión Europea gracias a la Ley Patriótica, promulgada tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 para aumentar el poder de vigilancia de los servicios de seguridad.

Agencias como el FBI o la CIA podrían así, según la publicación alemana, solicitar el contenido de todos los mensajes de correo electrónico enviados y recibidos por un ciudadano europeo a través de su cuenta de Google. El servicio de correo de la multinacional estadounidense, Gmail, tiene más de 200 millones de usuarios en todo el mundo.

Fuentes de Google España rechazan categóricamente la información publicada en Wirtschafts Woche. " Google no da ni un dato sin una orden judicial . Para obtener información de España hay que tener una orden emitida en España", aseguran de manera tajante. "Denegamos peticiones de información constantemente. Europa tiene su propia legislación", añaden.

Desde su publicación en el semanario alemán, la noticia se ha diseminado por las páginas web especializadas. Una de ellas, ZDNet, recuerda que el responsable de Microsoft en Reino Unido, Gordon Frazer, ya admitió que, al estar la sede de su empresa en EEUU, estaban obligados a cumplir la legislación estadounidense, incluida la Ley Patriótica.

Recorte de libertades

Esta legislación, fabricada por el Gobierno de George W. Bush y heredada sin rechistar por la Administración de Barack Obama, es muy criticada por multitud de organizaciones de derechos humanos por recortar libertades en beneficio de una supuesta mayor seguridad frente al terrorismo. Empresas como Microsoft, Google, Apple o Amazon, con sede en EEUU, tendrían que ceder datos personales de usuarios europeos a las agencias de inteligencia estadounidenses. Hotmail, el servicio de correo electrónico de Microsoft, cuenta con 360 millones de usuarios en todo el mundo.

El abogado David Maeztu, especializado en derecho de las nuevas tecnologías, pide un cambio de la Directiva de Protección de Datos de la UE, aprobada en 1995, cuando internet comenzaba a expandirse. Según explica en su blog, el ámbito de aplicación de la norma debería cambiar. "Si una empresa americana, o china, o indonesia quiere prestar servicios o que estos sean accesibles desde la Unión Europea, o cualquiera de los países que la forman, deberá cumplir con la normativa de protección de datos , siendo la Directiva una buena referencia", subraya.

"Los datos personales deben tratarse de acuerdo a la nacionalidad o residencia de la persona o al lugar al que se destinan y no a la ubicación de los medios de tratamiento de la empresa. Ese es el error y eso es lo que, a mi juicio, se debe cambiar ", añade el abogado.

sábado, 13 de agosto de 2011

Esa chusma de los rebeldes libios


CounterPunch...13/08/2011

Los rebeldes, desde las Guerras de las Rosas hasta la actual guerra civil en Libia, tratan normalmente de evitar escindirse en facciones y empezar a asesinarse unos a otros hasta que han alcanzado el poder y lo controlan totalmente. Y, por muy profundas que sean sus divisiones, las mantienen en secreto frente al mundo exterior.

No ocurre lo mismo con los rebeldes libios. Los miembros del Consejo Nacional Transitorio (CNT) en Bengasi detuvieron el pasado mes a su líder militar, el General Abdel Fatah Yunis, bajo la sospecha de traición, consiguieron despistar a sus guardaespaldas y le asesinaron. Esta semana, el jefe del CNT, Mustafa Abdel Jalil, echó a todo su gobierno alegando que algunos habían sido cómplices del asesinato. Al parecer se vio obligado a hacerlo así para calmar la rabia de la poderosa tribu Obedi a la cual pertenecía Yunis.

Uno de los aspectos absurdos de todo el asunto es que en el mismo momento en que los dirigentes rebeldes andan a la greña unos con otros, país tras país los está reconociendo como el legítimo gobierno de Libia. Esta semana, los diplomáticos del CNT se apoderaron de las embajadas de Londres y Washington y se disponen a hacer lo mismo en Ottawa. En una exhibición de error total de cálculo, Gran Bretaña reconoció al gobierno rebelde el día en que algunos de sus miembros estaban disparando a su comandante en jefe y quemando su cuerpo.

Si así es como actúan hoy los rebeldes, cuando deberían tener gran interés en mostrarse unidos, ¿cómo actuarán cuando estén instalados en el poder en Trípoli? Pero la OTAN no tiene más política que esa. Una resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que en marzo trataba de impedir, por razones humanitarias, que los tanques de Gadafi tomaran Bengasi, se convirtió a toda velocidad en un intento de derrocamiento. Gran Bretaña y Francia, con el esencial apoyo de EEUU, mantienen aún que el bienestar del pueblo libio exige la sustitución de Gadafi por esos sólidos demócratas de Bengasi y el este de Libia representados por el CNT.

¿Podría la estrategia de la fuerza bruta funcionar de forma puramente militar? ¿Podrían las columnas rebeldes de camiones dotados de metralletas retroceder y capturar Trípoli tras una buena andanada de bombardeos de la potencia armamentística de la OTAN? La capital libia carece cada vez más de combustible, alimentos y electricidad.

Los rebeldes han estado consiguiendo avances sobre el terreno hacia el este y suroeste de la capital. Pero incluso con el apoyo de los ataques aéreos de la OTAN ese avance ha sido lento. Si a los rebeldes les cuesta tanto tomar una ciudad como Brega, con una población de 4.000 habitantes, en el golfo de Sirte, ¿pueden realmente abrirse camino hacia Trípoli con una población de 1,7 millones?

Puede que Gadafi caiga, pero parece cada vez más que, si así ocurre, será a manos de una buena colección de milicias cada vez más dependiente para su éxito de que la aviación de la OTAN les proporcione apoyo táctico. Dado que los rebeldes carecen de liderazgo coherente y no forman tampoco una fuerza militar unida, no es probable que el resultado sea una clara victoria. Aunque la alcanzaran, los rebeldes dependerán del apoyo exterior a todos los niveles para poder ejercer su autoridad sobre este inmenso país.

Al igual que ocurrió con Afganistán en 2001 y con Iraq en 2003, EEUU y Gran Bretaña se encontrarán con que una cosa es derrocar a los talibanes o a Sadam Husein y otra muy diferente sustituirles. Tratar a los cuestionables aliados locales como legítimo gobierno tiene valor propagandístico pero es poco sensato pretender que los socios locales tengan una autoridad real. Gran Bretaña, con las experiencias ya cosechadas, demuestra ser verdaderamente irresponsable al precipitarse en otro conflicto pensando que esta vez está apostando por el seguro ganador. Puede que derroquen a Gadafi pero probablemente la lucha por el poder entre las facciones proseguirá.

Pintoresco, pero deplorablemente engañoso

Los medios extranjeros tuvieron sus fallos en Iraq y fue aún peor en Afganistán, pero han alcanzado su cenit en la cobertura de la guerra de Libia. La información se ha convertido en una cuestión totalmente militarizada. Gran parte de la misma no es más que una serie de historias pintorescas desde la línea del frente acerca de las carreras adelante y atrás de los milicianos rebeldes. Hay que tener valor para informar desde ahí y los periodistas simpatizan naturalmente con los jóvenes con los que están compartiendo una trinchera. Su cobertura de los hechos tiende a estar completamente a favor de los rebeldes y en oposición a Gadafi.

Cuando asesinaron a Abdel Fatah Yunis, en los medios de comunicación extranjeros casi nadie sabía explicar cómo o por qué había sucedido. Los líderes rebeldes, anteriormente retratados como una heroica banda de hermanos, parecían estar divididos en rivalidades y vendettas homicidas. Algunos periodistas se limitaron a regurgitar la imposible afirmación de las autoridades rebeldes de que al general le habían matado los combatientes a favor de Gadafi con campos en Bengasi, mientras otros mencionaban que había treinta milicias islámicas diferentes en la ciudad.

Hasta este mismo día, los políticos tratan de justificar la intervención de la OTAN en Libia citando las supuestas atrocidades perpetradas por las fuerzas leales a Gadafi, tales como violaciones masivas y amplio uso de mercenarios. Las organizaciones por los derechos humanos, como Amnistía Internacional y Human Rights Watch, hace tiempo que revelaron que no había pruebas de la mayoría de las historias contadas sobre atrocidades, al igual que hizo una comisión de la ONU encabezada por el distinguido jurista académico Cherif Bassiouni. Pero los medios que publicaron primero las historias de las atrocidades de Gadafi han ignorado casi totalmente esos bien investigados informes.

La militarización de la información en Iraq y Afganistán fue auspiciándose a través del sistema de periodistas “empotrados” en las unidades militares. Esto era inevitable hasta cierto punto dado el peligro de insurgentes iraquíes o talibanes. Pero el resultado ha sido que la información de guerra ha vuelto a ser lo que fue durante las escaramuzas del siglo XIX, por lo que al mundo solo le llega un relato parcial y a menudo engañoso de cuanto está aconteciendo en Libia.

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

viernes, 12 de agosto de 2011

Aunque Obama se enoje, el imperio no es más AAA


Rebelión...12/08/2011

Una de las calificadoras de riesgo le rebajó la nota a la principal potencia mundial. El presidente norteamericano reclamó que EE UU sigue siendo AAA. Sus títulos ya tienen una A menos.


En el mundo hay muchas agencias calificadoras de riesgos, pero el 95 por ciento de ese negocio lo detentan Standard & Poor´s, Moody´s y Fitch. Sus propietarios no son monjes trapenses sino grupos financieros, estadounidenses en los dos primeros casos, europeo el restante.

Su negocio es poner buenas o regulares notas a los títulos que emiten los gobiernos, según su aparente solvencia económica. Últimamente también se han puesto más en la superficie los aspectos políticos de esas calificaciones, que pesan en los examinadores.

Como todo negocio del capitalismo global, el de estas agencias no es muy santo. Suelen recibir presiones y dinero para subir sus notas, o para bajarle el pulgar a un país con autoridades molestas para el poder mundial. De ese entramado de agencias, trasnacionales y gobiernos surgen notas regaladas y aplazos inmerecidos, estos últimos reservados para el Tercer Mundo. Hay que recordar cómo trataron a Argentina en 2001; la empujaron al abismo con la tenaza del “riesgo país” manejado por el banco JP Morgan, y las calificaciones de las citadas agencias.

Ahora le tocó a Estados Unidos, cuando el viernes 5 de agosto S&P le quitó una letra: era AAA y quedó AA+. Fue un suceso inédito de las últimas décadas pues la otra vez pasó en 1941.

Era hora que el imperio tuviera algún aplazo. Si de economía se trata, no se podía pasar por alto el doble déficit (comercial y fiscal), el estancamiento del PBI y la alta tasa de desempleo, del 9,1 por ciento; un enorme endeudamiento público que en mayo había superado el límite de 14.3 billones de dólares, etc.

Los argumentos de la agencia fueron inobjetables: EE UU padece un elevado déficit fiscal y su sistema político no lució adecuado para solucionarlos. Esta última referencia aludía a la torpe negociación entre el gobierno demócrata y la oposición republicana, que desperdició todo julio en peleas hasta que llegó a un agónico acuerdo el 1 de agosto. Al día siguiente, si no se elevaba el tope de la deuda, el país entraba en cesación de pagos.

Aclarado que las tres agencias de rating son mercenarias, hay que decir que en el Norte se enojaron con Standard & Poor´s. Los demócratas dijeron que estaba operando con la ultraderecha y el Tea Party, lo que puede o no ser verdad. Sí es cierto que el panorama desastroso no fue obra de la agencia. En este sentido se la agarraron con el cartero.

La rabia del secretario del Tesoro, Tim Geithner y de Obama les hacía salir espuma por la boca. Estaban furiosos. El presidente dijo que, a pesar de S&P, “nosotros siempre fuimos y seguiremos siendo un país AAA” (a los argentinos molesta esta sigla por la reminiscencia con el grupo de tareas de Isabel y López Rega). Otros acudieron al archivo para enrostrar a S&P que mantuvo la buena nota del fallido Lehman Brothers hasta setiembre de 2008.

Tiempo de cavernas

Por ahora la rebaja no fue compartida por Moody´s ni Fitch. S&P, redoblando la apuesta, anunció que si dentro de algunos meses no ve mejoras volverá a rebajar los papeles norteamericanos.

Como AAA es el sinónimo de mayor solvencia en un país que emite títulos, al podarse una vocal querría decir que técnicamente que le podrían cobrar más intereses por sus emisiones. Esto, porque está puesta en duda su capacidad de pago en tiempo y forma.

La noticia impactó fuerte en el mundo. El 8 fue un “lunes negro” para todas las bolsas del mundo, incluida la de Buenos Aires, que cayó 10 por ciento. Los inversionistas en acciones de empresas consideraron que habrá recesión, caída del comercio mundial y eso afectará la cotización de esos papeles. Juzgaron mejor venderlas y con ese efectivo comprar dólares o invertir en campos, ladrillos u oro.

Que el oro sea la inversión más buscada de estos días es la mejor prueba del retroceso y crisis del capitalismo global. Invertir en oro es como volver a las cavernas, para una humanidad que es capaz de crear invenciones tecnológicas espectaculares, poner hombres en el espacio y descubrir la cadena del genoma humano. Este capitalismo global es tan decrépito que vuelve a apreciar lo del siglo XIX con los aventureros buscando oro en el oeste norteamericano. O peor aún, a los colonialistas españoles con su conquista genocida desde fines del XV para dar con la plata y el oro de este continente.

En julio y lo que va de agosto, al compás del desarreglo mundial, los medios de comunicación se han llenado de palabras muy empleadas luego del episodio Lehman Brothers. Ahora se las repite con mayor angustia. Verbigracia: densos nubarrones, Tsunami, catástrofe, lunes negro, volatilidad, caída libre, recesión, abismo, default, pánico, naufragio, índices a la baja, déficit, deuda, rebajas, hipotecas, desempleo, pérdidas, ajustes, contagio, subprime, derrumbe, inestabilidad, riesgo país, debacle, incendio, hundimiento, quiebra, devaluación, colapso, pobreza, depresión, desastre, especulación, etc.

Detrás de la nota rebajada puede haber una opinión de la agencia en el sentido que EE UU no arreglará sus dramas económicos con el acuerdo de último momento alcanzado el 1 de agosto. Hacer ahora un ajuste de 917.000 millones de dólares y luego otro de 1.4 billones en rubros que aún no se han especificado ni acordado, puede resultar un fracaso en el corto plazo, como en Grecia.

La filosofía del ajuste norteamericano no contempla la creación de empleo ni el fomento del consumo y la producción. Más bien sigue la línea del FMI y de los gobiernos europeos en dificultades, que centran en la contención del gasto público, incluyendo recortes de salarios, pensiones y programas sociales. Esa amarga medicina, que tantas veces hicieron tragar a países tercermundistas, tiene también un efecto devastador en los países centrales.

Potencia en baja

Los problemas estadounidenses combinan en dosis cambiantes las cuestiones económicas y políticas. Es un círculo vicioso: el imperio está endeudado y con una economía estancada, y los dos partidos de gobierno y oposición no tienen recetas para resolverla. Bailan en la cubierta del Titanic y quieren arrojar al mar a los marineros, cocineros y lavanderas. En uno de ellos, el republicano, ha ganado un amplio poder el grupo extremista de derecha Tea Party. Así, el escenario de la crisis está servido…

Lo concreto es que el imperio va para atrás. Como dijo bien en la televisión pública Alfredo Zaiat, “cuando un presidente insiste en que su país sigue siendo AAA es porque ya está dejando de serlo”.

Los que critican a Obama desde posiciones de derecha, lo acusan de estar convirtiendo al país en una república bananera o países muy atrasados de África.

Los defensores del imperio, por su parte, contraatacan y afirman, como Moisés Naím, “Wall Street, el Pentágono, Hollywood, Silicon Valley, las universidades y otras fuentes de donde emana el poder norteamericano siguen sólidas” (La superioridad de EE.UU., indiscutible a pesar de todo, “La Nación”, 8/8).

Sin embargo son más las voces que hablan de un retroceso de la vieja superpotencia. Paul Krugman, Nobel de Economía y columnista del The New York Times, no tiene nada de antiimperialista. Y escribía el 17 de julio pasado que “EE.UU. no puede o no quiere bajar el desempleo”. Se preguntaba: “¿Dónde están los grandes proyectos de obras públicas? ¿Dónde están los ejércitos de trabajadores estatales? Hay medio millón de empleados del Estado menos ahora que cuando asumió Obama”.

Muchísimo más duro fue Noam Chomsky, quien en una nota titulada “Estados Unidos en decadencia”, cuestionó al capital financiero internacional. “Al triturar los restos de la democracia política, las instituciones financieras están echando las bases para hacer avanzar aún más este proceso letal… en tanto sus víctimas estén dispuestas a sufrirlo en silencio”, opinó.

Este último punto es para la polémica. Chomsky y muchos progresistas parecen creer que la población afectada va a resignarse a sufrir “en silencio”. Si piensan eso están en un error. También en EE UU puede haber una fuerte movilización social y política frente al plan de hacer pagar la crisis a los que menos tienen. En marzo pasado ya hubo huelgas y marchas en estados como Wisconsin, donde se ajustaron los salarios y negaron los convenios laborales.

Que se preparen las autoridades y banqueros estadounidenses. Si llevan adelante el ajuste salvaje que han pactado, tendrán que acostumbrarse a que de a poco la postal de Atenas se refleje en Nueva York. La protesta puede ir desde el Partenón hasta la Estatua de la Libertad, con paradas intermedias en Londres, Madrid y Roma.