martes, 26 de julio de 2011

El Mosad, la CIA y la OTAN atacan a la democracia en Oslo, Noruega


The Excavator...26/07/2011

Como suele suceder, acerca de los ataques terroristas cometidos el 22 de julio en Oslo en Noruega están apareciendo informaciones y evidencias nuevas que despiertan sospechas de que el suceso ha estado orquestado por fuerzas secretas del Mosad, la CIA y la OTAN.

Yo las llamo a las tres «la coalición de la muerte».

Wayne Madsen, un periodista de investigación, informó el domingo 24 de julio de que Anders Behring Breivik, el responsable de los ataques tildado de pistolero solitario, tiene vínculos con la francmasonería y defiende el programa sionista. Madsen ha escrito lo siguiente:

Por sí solo, el hecho no significa que debamos depositar la culpa directamente ante las puertas del Mosad. Pero es una pieza más de un puzle que estamos resolviendo a oscuras, y hará falta algún tiempo para que todas las piezas encajen.

El otro día me equivoqué cuando dije que el Mosad estaba detrás de los ataques de Oslo. Olvidé mencionar a la astuta CIA y a la OTAN como sospechosas de los asesinatos.

No es únicamente un delito sionista. Es un delito del conjunto del eje del mal que ha apresado a las democracias occidentales: la astuta CIA, el delincuente Mosad y la ilegal OTAN. Todos sus intereses estaban amenazados por el gobierno democrático de Noruega.

El periodista de investigación Webster G. Tarpley cuenta en su artículo «Norway Terror Attacks a False Flag» («El terrorismo noruego realiza una operación de bandera falsa») que Noruega estaba lista para cancelar en el mes de agosto sus misiones de bombardeo en Libia y poner fin a su participación en ese crimen de guerra en curso.

Tarpley también menciona el hecho de que hay testigos que informaron de que había dos pistoleros en la escena del crimen, lo que siembra dudas de que este sea otro golpe terrorista de un «asesino solitario». Tarpley prosigue:

      La presencia de un segundo pistolero es sin duda muy inoportuna para la teoría del asesino solitario, ya que constituye una prueba incontrovertible de conspiración criminal, algo que los medios de comunicación suelen preocuparse de evitar. En el caso noruego, las informaciones de la existencia de un segundo hombre armado parecían seguir siendo bastante persistentes 36 horas después de los sucesos, hasta el extremo de soportar que se pueda derribar la totalidad de la versión oficial sobre el particular.

Así pues, Noruega hizo de sí misma un enemigo democrático de Israel por apoyar el esfuerzo palestino de adquirir la condición de Estado en Naciones Unidas el próximo mes de septiembre, y un enemigo democrático de la CIA y la OTAN porque ya no quería tomar parte alguna en la conquista de los campos petrolíferos de Libia.

Para obtener más información sobre la decisión de Noruega de abandonar la guerra de Libia, véase este artículo del día 10 de junio: «Norway to quit Lybia operation by August» («Libia abandonará la operación de Libia en agosto»)

Noruega fue atacada por las fuerzas secretas y corruptas que se esconden tras la CIA, la OTAN y el Mosad, por negarse a secundar sus agendas globales. Se imaginaban que podrían matar a dos pájaros de un tiro volviendo a meter en cintura a Noruega en las cuestiones de Israel y Palestina y Libia. De lo que estamos siendo testigos es de la estrategia de tensión que se libra en Noruega.

II. El regreso de los villanos de «Gladio»

Durante la Guerra Fría, las redes secretas «Gladio» de la OTAN llevaban a cabo en ciudades europeas lo que se denomina «ataques de bandera falsa», operaciones encubiertas de las que se culpaba en falso a grupos izquierdistas y con las que se pretendía crear un clima de miedo.

Los principales beneficiarios de los ataques terroristas eran las fuerzas de seguridad del gobierno, los servicios de inteligencia y las coaliciones políticas gobernantes.

Pero la violencia y el terrorismo de Estado no acallarán la voz del pueblo de Noruega y su gobierno democrático. Después de los ataques, el primer ministro noruego, Jens Stoltenberg, ha declarado:

      «Nadie nos hará callar con bombas. Nadie nos hará callar con disparos. Nadie nos impedirá a base de miedo ser Noruega. No vais a destruirnos. No vais a destruir nuestra democracia ni nuestros ideales de un mundo mejor.» (En una conferencia de prensa ofrecida en Oslo. La cita procede del la noticia de la BBC «As it happened: Norway attacks» [«Tal como sucedió: los ataques contra Noruega»].)

Dios bendiga a Noruega y Dios bendiga a la libertad. Los criminales de la CIA, el Mosad y la OTAN tienen que pagar por su delito contra seres humanos inocentes y contra la voz del pueblo.

Y hay un modo de salir de esta era oscura de terrorismo de Estado. Tenemos que cavar hasta encontrar la verdad y, luego, contarla, escribirla, gritarla. No estamos condenados a ser rehenes de los terroristas de Estado.

No podemos ceder al miedo que artificialmente pretenden inducirnos, ni a la presión de unos congéneres ignorantes, ni a la mentalidad ciega de la manada que dice «eso es dejarse llevar por la teoría de la conspiración, no tenéis pruebas, no tenéis ninguna prueba de que el Mosad y la CIA estén dirigidas por criminales». Mierda.

Tenemos todas las pruebas del mundo de que los mayores terroristas del planeta están en el Mosad, en la CIA, en el MI6 y en otros servicios de inteligencia occidentales. Están aniquilando el autogobierno, la libertad de expresión y nuestra humanidad más elemental.

Madsen escribe:

      Con tantas evidencias de la participación del Mosad en los sucesos de Oslo, cualquiera de nosotros puede referir hasta el enésimo grado cualquier contacto sospechoso con israelíes o simpatizantes israelíes.

Contar la verdad es una tarea que todos debemos suscribir. Para explicar unos asesinatos y unos ataques terroristas con motivación política tenemos que sepultar la absurda teoría del «pistolero loco y solitario»; sencillamente porque no es cierta. Los conspiradores políticos de los Estados son responsables de los ataques de Oslo y de otros ataques terroristas en Estados Unidos y el mundo occidental.

No podemos dejar que los granujas y demonios del Mosad y de la CIA se escapen impunemente con el asesinato de gente inocente. Para hacer justicia se debe contar la verdad sobre los ataques terroristas puestos en escena por el Estado... y hay que hacerlo cuanto antes, en voz lo más alta posible y todo lo que se pueda.

*Saman Mohammadi es estudiante universitario de Toronto (Canadá) y activista de la guerra de la información.

Traducido para Rebelión por Ricardo García Pérez

lunes, 25 de julio de 2011


La “crisis” del techo de la deuda: Una farsa política bipartidista
La economía política del militarismo de EE.UU.


Global Research...25/07/2011

A la luz del hecho de que en las actuales negociaciones presupuestarias el presidente Obama y los dirigentes republicanos comparten el objetivo común de recortar drásticamente los gastos sociales no militares, todos los dimes y diretes entre las dos partes parecen algo enigmáticos. Considerando que los recortes que persiguen en gastos sociales son casi idénticos, ¿por qué riñen tanto?

Cuando demócratas y republicanos tenían posiciones marginalmente diferentes respecto a la política fiscal, era fácil comprender el debate entre los dos partidos sobre temas presupuestarios. Los demócratas partían de centroizquierda, los republicanos de centroderecha, y usualmente se encontraban a medio camino. Era una división muy sutil del trabajo ya que ambos lados proveían la cobertura política para las posiciones o fingimientos de cada cual.

Los altercados durante las actuales negociaciones presupuestarias, sin embargo, son un poco diferentes: no están tan provocadas por un choque de posiciones divergentes de las dos partes como por una competencia por una posición idéntica o similar de ambas, una competencia por ganar los corazones y las mentes de los peces gordos de Wall Street. Los republicanos están enojados porque piensan que el presidente ha roto reglas tradicionales del juego bipartidista y ha ocupado su posición acostumbrada a la derecha. Y el señor Obama está indignado porque los miembros del Tea Party dentro del Partido Republicano no juegan según las reglas convencionales, y no le dan la cobertura tributaria que necesita a fin de justificar sus recortes mayores que los de los republicanos en los gastos sociales.

Desde este punto de vista, el desacuerdo entre Barack Obama y John Boehner es esencialmente similar al desacuerdo entre dos generales o comandantes militares que combaten a un enemigo común –en este caso el público estadounidense– pero no están de acuerdo respecto a las tácticas para derrotar a ese enemigo. En otras palabras, comparten un objetivo estratégico (desmantelar los programas de la red de seguridad social) pero tienen diferentes tácticas para lograr esa meta. Es la esencia del actual intercambio de críticas entre las dos partes.

El techo de la deuda nacional de EE.UU. se ha aumentado muchas veces desde mediados de los años setenta a fin de facilitar los drásticos crecimientos de los gastos militares, las grandes ventajas fiscales para los ricos y, lo más importante, los rescates multibillonarios para los tahúres de Wall Street. Después de haber acumulado de esta manera casi tanta deuda como producto interno bruto (14,3 billones [millones de millones]) de dólares, los sirvientes bipartidistas de la plutocracia afirman ahora que el techo de la deuda llegaría a sus límites de “crisis” el 2 de agosto, y que no puede elevarse más allá de ese límite “crítico” sin desequilibrar los recortes en los gastos sociales no militares.

La dirigencia republicana trató inicialmente de aprovechar la negociación presupuestaria haciendo depender el techo de la deuda de severos recortes en los gastos sociales a fin de sacar ventaja a Obama ante Wall Street. “Esos cálculos, sin embargo, sufrieron un revés, cuando Obama propuso recortes aún mayores en los gastos que los exigidos por los republicanos de la Cámara… Incluso propuso que se discutieran recortes en la Seguridad Social, llevando a quejas de los republicanos de la Cámara de que habían sido ‘aventajados’ por la Casa Blanca.

En una etapa anterior de negociaciones, el líder republicano de la Cámara, su presidente John Boehner, insistió en que la legislación para aumentar el techo de la deuda debería incluir recortes en los gastos (dólar por dólar) igual al aumento del límite. Propuso un aumento de 2,4 billones de dólares del techo, coincidente con recortes en los gastos sociales de la misma magnitud.

El presidente Obama rebatió proponiendo un paquete mucho mayor, 4 billones, que incluía el cobro de algunos impuestos vagamente definidos de los más pudientes. La inclusión de la provisión tributaria hizo que el paquete propuesto por el presidente pareciera más equilibrado y algo progresista. Un escrutinio más cuidadoso del paquete, sin embargo, reveló dos problemas. Primero, el ingreso de impuestos sugerido para ser cobrado a los ricos estaba calculado en solo 1 billón de dólares, lo que dejaba que los restantes 3 billones de dólares se recortaran de los gastos sociales, obviamente más que el recorte de 2,4 billones propuesto por Boehner. Segundo, los presuntos nuevos impuestos a los ricos de 1 billón de dólares no debían provenir de tasas más altas de impuestos a los mayores ingresos, sino del cierre o limitación de algunas lagunas de la legislación tributaria para grandes corporaciones, lo que eventualmente sería recuperado por esas corporaciones mediante tasas de impuesto más bajas:

“Sus propuestas para cerrar unas pocas escapatorias tributarias que benefician a las corporaciones y a los ricos fueron consideradas en gran parte por la aristocracia financiera como un inconveniente menor que suministraría una cobertura política para una reducción general del presupuesto… Además, se ha asegurado a los multimillonarios que cualesquiera pequeños cambios de su riqueza incorporados en un eventual paquete de reducción de déficit serán más que recobrados en propuestas de reforma tributaria que reducirán drásticamente las tasas generales de impuestos a las corporaciones y a las familias de altos ingresos”.

A cambio de su impávido servicio al gran capital, el señor Obama ha sido generosamente recompensado mediante la generosa infusión de contribuciones en dinero a su campaña por la reelección, más del doble de las de todos los candidatos republicanos en conjunto.

A pesar de su éxito en aventajar a sus rivales republicanos en el logro de la confianza y de las contribuciones en dinero de Wall Street, el señor Obama se ha mostrado inusualmente agitado durante las actuales negociaciones presupuestarias. Por ejemplo, se fue indignado de una reunión con los dirigentes republicanos el 13 de julio cuando se rompió la discusión por el aumento del techo de la deuda. En un ataque verbal al líder de la mayoría en la Cámara, Eric Cantor (republicano de Virginia), el presidente dijo abruptamente: “¡no se imagine que me voy de farol!”, y agregó que opondría su veto a cualquier ley a corto plazo que Cantor le enviara. El presidente “inflamó a Eric Cantor como nunca ha sido inflamado”, escribió Joe Klein del New York Times. La pregunta es ¿por qué? ¿Por qué el presidente, tan imperturbable usualmente, ha estado tan inusualmente nervioso durante estas negociaciones?

Sospecho que el motivo es su plan de camuflar sus grandes recortes en gastos sociales envolviéndolos en un aumento simbólico o falso de los impuestos a los ricos que ha sido sacado a la luz por los elementos del Tea Party del Partido Republicano que se oponen inflexiblemente a todo cambio en la tributación, privándolo así de la cobertura que necesitaba para falsear su plan presupuestario: al pretender que estaba combatiendo los “recortadores republicanos del presupuesto” a favor de los trabajadores mientras trabaja febrilmente por servir el sistema de bienestar de las corporaciones.

De esta breve discusión se puede extraer dos conclusiones.

Primero, es obvio, como han señalado tantos otros, que la “crisis” del techo de la deuda es utilizada como farsa por los responsables políticos bipartidistas tanto en la Casa Blanca como en el Congreso a fin de recuperar de la gente trabajadora y necesitada los billones de dólares que dieron (y siguen dando) a los truhanes de Wall Street, a los beneficiarios de la guerra y del militarismo, y a los super ricos (en forma de inmensas ventajas fiscales). De la misma manera, también es obvio que la mayor parte del fingimiento y de los litigios bipartidistas, significativamente aumentados y privados de significado por los medios corporativos, tienen el propósito de asustar a la gente ante una “inminente crisis de la deuda” para ocultar sus verdaderas intenciones de reducir su pan de cada día y granjearse el cariño del gran capital en busca de contribuciones de dinero para su reelección.

Segundo, los partidarios sindicales y liberales del presidente Obama tienen una importante lección que aprender de esas negociaciones presupuestarias: que sus políticas económicas (así como exteriores) no son diferentes de las de sus colegas neoliberales/neoconservadores en el Partido Republicano, que su lealtad y dedicación van primordialmente al sistema de bienestar de las corporaciones, y que es hora de desprenderse de la negación de esos hechos, y no desperdiciar sus votos en Obama en la próxima elección presidencial.

Ismael Hossein-zadeh, autor de The Political Economy of U.S. Militarism (Palgrave-Macmillan 2007), y de Soviet Non-capitalist Development: The Case of Nasser’s Egypt (PraegerPublishers 1989) ,es profesor emérito de economía en la Universidad Drake, Des Moines, Iowa.

© Copyright Ismael Hossein-zadeh, Global Research, 2011

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

domingo, 24 de julio de 2011

La Unión Europea hacia la desintegración


Alai-amlatina...24/07/2011

Los países de Europa se encaminan hacia el desfiladero porque padecen una crisis de unidad; es decir, van hacia la desintegración. La Unión Europea (UE) no da otra señal que la "desUE". Sabido es que toda crisis representa una oportunidad grandiosa para cambiar de raíz lo que está podrido, o hundirse si no se aprende la lección. Pero la voluntad política de los liderazgos que conforman la UE no muestra señal alguna de que todos marcharán parejos; además no hay estadistas. Todo lo contrario, cada país está jalando agua para su molino. A ninguno le interesa la suerte de los demás. Y eso significa que tampoco están aprendiendo la lección de la actual crisis estructural.

El problema es que para cuando quieran tapar el pozo el niño, o varios de ellos, se habrá ahogado y todos pagarán las consecuencias. España, Portugal, Irlanda, Grecia y recientemente Italia. Se lo advirtió el especulador George Soros hace unos días (el 11 de julio para ser precisos) en elFinancial Times: los europeos necesitan un “Plan B”. Pero Soros se quedó corto, porque la realidad les exige ir más allá. Necesitan avanzar hacia el otro extremo, ir al fondo del asunto: replantarse los términos de Maastricht, el Tratado bajo el cual los gobiernos dieron sustento en febrero de 1992 a la Unión Europea y al euro que comenzó a circular como moneda única en enero de 2002. De ese tamaño es el reto, y los europeos no parecen verlo ahora. Pese a que la crisis toca a la puerta.

Y en tanto no avancen por ahí, para apuntalar todo lo que sea pertinente del acuerdo matriz, no estarán más que lanzando piedras al fondo del pozo para tratar de taparlo (ayudas monetarias pírricas para el rescate); lo que no evitará que en cualquier momento se presente el incidente del tropiezo, el ahogamiento del niño.

Porque está claro que los países en crisis ahora no pueden solos. Incluso con las ayudas y los planes restrictivos que les están colocando las instituciones financieras, el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Los países débiles ahora requieren más que un soporte técnico, necesitan todo el apoyo de los demás países de la UE. Sencillamente porque de eso dependen Grecia, Portugal, España, Irlanda e Italia, pero no únicamente ellos; también está de por medio la suerte, ni más ni menos que del euro y hasta la supervivencia de la UE.

Si no llegan a entenderlo de ese modo los países integrantes de la UE, claramente los presidentes de Alemania, Angela Merkel y el de Francia, Nicolas Sarkozy, así como el resto de primeros ministros europeos, la situación estará en la tablita esperando el mal paso de un país al precipicio o un solo movimiento hacia abajo para que devenga el caos. Lo peor es que arrastrarán también al resto de economías hacia el abismo y también —salvo las economías del BRIC (Brasil, Rusia, India y China) que están mejor preparadas— al mundo. Además de Europa peligran Japón, Estados Unidos, Asia, Latinoamérica. Todos irán al caos.

Hay un camino que podrían escudriñar pero que nadie aplica: cobrar impuestos reales a los especuladores, sin concesiones para el sistema financiero en su conjunto que apuesta siempre, aún con crisis, a llevarse las mayores ganancias de cualquier situación. Son los multimillonarios —individuos y empresas— del mundo que tienen exenciones fiscales, tasas de interés favorables, no pagan lo que deben y evaden sin ser castigados. Ellos son los que concentran la riqueza. Por eso todo el peso de las crisis recae en las clases trabajadoras y pobres del mundo.

Siquiera porque los especuladores son los que provocan las crisis pagan algo. Las restricciones se aplican como planes de ajuste por la vía del instrumento del poder que es el Estado. Y los estados de la Unión aplican la misma medicina. Las restricciones son para las personas de a pie, los ciudadanos que no la deben pero sí la pagan. Por eso son justas las protestas de los jóvenes en todo el mundo, de los trabajadores, de los ciudadanos en su conjunto.

George Soros también planteó que las elites europeas necesitan revertir los principios que guiaron la creación de la Unión, reconocer que el entendimiento de la realidad es imperfecto, que las percepciones pueden ser tendenciosas y las instituciones imperfectas. La realidad demostraría, sigue Soros en su reflexión, que pronto el euro era una moneda incompleta porque contaba con un banco central pero “sin un tesoro”. Los fundadores de la UE creyeron que la mera voluntad política sería suficiente.

Pero ya se ve ahora que no es así. Y todo comenzó en Alemania, continúa Soros, cuando Merkel planteó que “no apoyarían la garantía europea porque cada país debería hacerse cargo de su propias instituciones”. Eso le dejó la experiencia de la integración de las "Alemanias", con todo y se trató de un proceso “nacional” y un ajuste con su pasado reciente. Pero también fue el comienzo de la crisis del euro. “De ahí data la división de la eurozona entre estados deudores y estados acreedores”, concluye Soros.

Desde entonces las divisiones comenzaron. Por eso ahora, con esta crisis, la desUE aparece más dispersa; porque avanza a pasos acelerados hacia su propia desintegración. Casi sin importar las medidas que tomen ahora los líderes políticos, porque no van más allá de los rescates que ahorcan a los países, en lugar de sacarlos a flote. Para eso se necesita reencontrarse con el desarrollo económico y no cuentan con bases para lograrlo por ahora.

El acuerdo al que llegaron este jueves los miembros de la eurozona y el FMI fue otorgar otro préstamo a Grecia, ahora por 110.000 millones de euros. La misión ortodoxa; del divisionismo de la UE. Recuérdese que la deuda del país heleno asciende a 350.000 millones de euros. Y dijo Paul Thomsen, el enviado del FMI a Atenas, que Grecia debe poner en práctica las reformas convenidas en la ley. No sólo eso, que la deuda es “sostenible”, pero el país está “en el filo de la navaja”.

Por todo, la UE va camino a su desintegración. Si no se toman las medidas de apuntalamiento del tratado de Maastricht, que presentó fallas de origen. Ello no ocurrirá. No se ve a mediano ni hacia el largo plazo. Por lo tanto, la desUE pronto se hará realidad; mejor dicho, en la práctica ya lo es.

http://maniobrasdelpoder.blogspot.com

Fuente: http://alainet.org/active/48193