martes, 19 de julio de 2011

Libia
EEUU reconoce a “los rebeldes”, mientras las operaciones militares se estancan


WSWS...19/07/2011

El gobierno de Obama junto con decenas de países europeos y de Oriente Próximo, ha reconocido formalmente al rebelde Consejo Nacional de Transición (CNT) como el “legítimo” gobierno de Libia, en el marco de una cumbre celebrada ayer en Turquía. Este movimiento diplomático refleja una frustración considerable por parte de Washington debido a que tras cuatro meses de guerra aérea de la OTAN y numerosos intentos de asesinar a Muamar Gadafi, no se ha conseguido derrocarlo del poder en el país norteafricano, rico en gas y petróleo.

El CNT, ubicado en la oriental ciudad libia de Bengasi, está compuesto por ex ministros de Gadafi, fundamentalistas islámicos y otros que han conspirado contra Gadafi durante años en nombre de agencias de inteligencia occidentales. Se formó, con el apoyo indudable de los gobiernos francés, británico y estadounidense, en marzo pasado para agrupar el descontento popular contra el régimen de Gadafi en una guerra civil respaldada por el imperialismo.

La secretaria de Estado de Obama, Hillary Clinton, explicó qué cálculos subyacen en el reconocimiento de un CNT —que no ha sido elegido y que no es representativo— como gobierno de Libia. “Todavía tenemos que trabajar en diversas cuestiones jurídicas”, dijo Clinton a los periodistas, “pero esperamos que este paso a favor del reconocimiento permita al CNT acceder a fuentes adicionales de financiación”.

Un asesor libio-estadounidense de los “rebeldes” aseguró a Los Angeles Times el jueves que el CNT estaba en la actualidad “en quiebra”. No podía pagar los envíos de combustible ni los sueldos de sus combatientes, y mucho menos comprar nuevas armas y municiones.

Ahora el CNT puede reclamar los 30 mil millones de dólares en activos libios depositados en instituciones financieras con base en Estados Unidos y que fueron congelados como resultado de las sanciones de la ONU contra el régimen de Gadafi. Parte del dinero se entregará directamente al CNT o será utilizado como garantía de préstamos. Miles de millones en activos —estimados en un total 130 mil millones de dólares— permanecen congelados en varios países europeos y a nivel internacional. El gobierno italiano ya ha anunciado que pondrá a disposición del CNT 142 millones de dólares utilizando los fondos depositados como garantía.

Los recursos pueden ser utilizados para comprar municiones y suministros, contratar mercenarios y sobornar a las fuerzas favorables a Gadafi para que cambien de bando. Sin embargo, la expropiación de la riqueza de la elite de Libia es, por encima de todo, una clara señal dirigida al círculo íntimo de Gadafi de que sus intereses materiales dependen de la marginación del anciano dictador y de que lleguen a un acuerdo con las principales potencias.

El reconocimiento del CNT se produce en un momento en que la situación militar está en un absoluto punto muerto. Los combatientes rebeldes bajo el mando del CNT están mal equipados y mal entrenados. Muchos de sus combatientes, en particular en el oeste, han sido reclutados por consideraciones tribales y regionales y tienen poca motivación para luchar más allá de sus propias aldeas y ciudades. No han logrado avances significativos en el terreno contra las unidades del ejército leales a Gadafi, a pesar de que los aviones de Estados Unidos y de Europa han masacrado a un número desconocido de soldados libios.

La capital, Trípoli, donde vive la cuarta parte de la población del país, sigue bajo el control firme de Gadafi, al igual que los principales campos petroleros, refinerías y plantas de tratamiento de agua. Las repetidas ofensivas de los “rebeldes” contra Trípoli han acabado desmoronándose en rutas desorganizadas, tanto en el este como en el oeste del país.

Entre los aliados de la OTAN cada vez se cuestiona más el carácter de los combatientes del CNT. El jueves, The New York Times publicó un artículo elaborado a partir de fuentes militares estadounidenses que expresaba su preocupación por la captura por parte de los “rebeldes” de cientos de misiles antiaéreos. Se cree que el ejército de Gadafi cuenta con un arsenal de más de 20.000 armas de ese tipo. Las fuentes del periódico informaban sobre casos de individuos que han saqueado depósitos de armas sin control y que se han llevado misiles.

Es de todos conocido que entre los elementos de la oposición libia hay fundamentalistas islámicos que simpatizan con la resistencia que se libra en Afganistán contra la ocupación de ese país por parte de Estados Unidos y de la OTAN. Andrew Shapiro, adjunto a la secretaria de Estado para asuntos político-militares del gobierno Obama, declaró a The Times que la perspectiva de que se estén exportando misiles desde Libia es “una de las cosas que me quitan el sueño”.

Las fuerzas del CNT en el este llevaron a cabo esta semana otro fracasado intento de avanzar hacia la capital y ahora se centran únicamente en tomar el control de Brega, la ciudad libia situada más cerca de las refinerías de petróleo más importantes. Los informes de los últimos días indican que se han librado batallas en sus alrededores. Informes de periodistas occidentales que se hacen eco de la opinión de los observadores militares estadounidenses y europeos lamentan que al haberse centrado en Brega se ha permitido a las fuerzas pro-Gadafi recuperar la estratégica ciudad de Asabah, a 80 kilómetros de Trípoli.

La guerra contra Libia se ha convertido en una debacle y en fuente de inmensa frustración en Washington y en las capitales europeas. Si en la conferencia de ayer se produjeron las habituales declaraciones de que “Gadafi se tiene que ir”, hay importantes indicios de que al menos algunas de las potencias de la OTAN están dispuestas a aceptar un acuerdo que permita a Gadafi permanecer en Libia posiblemente, incluso, en algún tipo de posición oficial.

Según Saif al-Islam Gadafi, hijo del dictador y que ejerce gran influencia por derecho propio, la administración francesa del presidente Nicolas Sarkozy ha presentado una oferta de acuerdo que podría obligar al CNT a entrar en un gobierno de “unidad nacional” con el régimen de Gadafi. El ministro de Defensa francés Gerard Longuet ha dado credibilidad a esta afirmación al hacer esta semana un llamamiento al CNT para que “se siente en una mesa” con el régimen, y acepte que Gadafi pueda estar “en otra habitación de su palacio, con otro título”.

Otra preocupación central del imperialismo estadounidense, británico y francés es que los considerables recursos energéticos de Libia se hallen bajo su influencia directa. Las principales potencias explotaron la represión de Gadafi contra el malestar social a principios de año para justificar una intervención militar que tenía por objeto establecer al CNT como un régimen títere con el fin de promover sus intereses económicos y estratégicos en Libia y en toda la región.

Subrayando el fraude de las afirmaciones de Estados Unidos y de OTAN acerca de que la guerra se está llevando a cabo para proteger la vida de civiles, incluso los medios de comunicación occidentales se ha visto obligados a señalar que las unidades rebeldes disparan indiscriminadamente cohetes contra ciudades y pueblos bajo control de Gadafi.

El mayor número de víctimas civiles, sin embargo, están siendo causadas por las misiones de bombardeo de aviones estadounidenses y europeos.

Muhammad Zikri al-Mahjubi, fiscal general de Libia, anunció el miércoles que iba a presentar cargos contra el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, por “una agresión deliberada contra civiles inocentes, por el asesinato de niños, así como por tratar de derrocar al régimen libio”.

Mahjubi declaró en conferencia de prensa que: “Como secretario general de la OTAN, Rasmussen es el responsable de las acciones de esta organización, que ha atacado a un pueblo desarmado, matando a 1.108 civiles y herido a otros 4.537 en los bombardeos de Trípoli y otras ciudades y pueblos”.

Esta cifra de muertos no se puede confirmar pero es indiscutible que los miles de ataques aéreos llevados a cabo por la OTAN han causado centenares de muertos y muchos heridos más.

Traducción para Rebelión de Loles Oliván

lunes, 18 de julio de 2011

¿Por qué un cambio de régimen en Libia?


Global Research...18/07/2011

A la vista de la brutal destrucción y muerte inflingida a Libia por el bombardeo implacable de la OTAN/EEUU, las declaraciones de “preocupaciones humanitarias” como motivos para la intervención se pueden descartar fácilmente como una treta imperialista descaradamente engañosa en la búsqueda de un “cambio de régimen” en ese país.

Hay pruebas innegables de que, al contrario de las manifestaciones de protesta espontáneas, desarmadas y pacíficas en Egipto, Túnez y Bahréin, la rebelión en Libia ha sido alimentada, armada y orquestada en gran parte desde el extranjero, en colaboración con grupos de la oposición expatriados y sus aliados locales dentro del país. Es más, las pruebas muestran que los planes para un “cambio de régimen” en Libia se trazaron mucho antes de que la insurgencia empezara de hecho en Bengasi; esto tiene todas las características de una guerra civil bien orquestada [1].

Es muy tentador buscar la respuesta a la pregunta de “¿por qué un cambio de régimen en Libia?” en el petróleo/energía. Aunque el petróleo es sin duda una preocupación, se queda corto como explicación satisfactoria ya que las principales compañías petroleras occidentales ya estaban fuertemente involucradas en la industria libia del petróleo. De hecho, desde que Gadafi cedió a la presión de EEUU y el Reino Unido en 1993 y estableció relaciones económicas y diplomáticas “normales” con estos y otros países occidentales, grandes compañías petroleras de EEUU y europeas cerraron acuerdos bastante lucrativos con la empresa Petrolera Nacional de Libia.

Por lo tanto, la respuesta a la pregunta de “por qué las potencias imperialistas quieren deshacerse de Gadafi” tiene que ir más allá del petróleo, o las risibles “preocupaciones humanitarias.” Quizás la pregunta se puede responder mejor a la luz de las siguientes preguntas: ¿por qué estas potencias imperialistas quieren derrocar también a Hugo Chávez de Venezuela, Fidel Castro (y/o su sucesor) de Cuba, Mahmoud Ahmadinejad de Irán, Rafael Correa Delgado de Ecuador, Kim Jong.il de Corea del Norte, Bashar Al-assad de Siria y Evo Morales de Bolivia? O, ¿por qué derrocaron a Mohammad Mossadeq de Irán, Jacobo Arbenz de Guatemala, Kusno Sukarno de Indonesia, Salvador Allende de Chile, los sandinistas en Nicaragua, Jean-Bertrand Aristide en Haití y Manuel Zelaya en Honduras?

¿Qué tiene en común Gadafi con estos líderes nacionalistas/populistas? La pregunta es por supuesto retórica y la respuesta es obvia: lo mismo que ellos, Gadafi es culpable de insubordinación al padrino proverbial del mundo: el imperialismo de EEUU, y sus aliados. Lo mismo que ellos, ha cometido el pecado capital de desafiar al desenfrenado reinado del capital global, de no seguir las “directrices” económicas de los que capitanean las finanzas globales, es decir, el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y la Organización Mundial del Comercio (OMC); a su vez de rehusar unirse a las alianzas militares de EEUU en la región. También como otros líderes nacionalistas/populistas, propugna programas de protección social (o estado del bienestar) - no para las grandes corporaciones, como es el caso en los países imperialistas, sino para la gente necesitada.

Esto significa que la agenda criminal de los Sres. Obama, Cameron, Sarkozy, y sus aliados cómplices de derrocar o matar al Sr. Gadafi y otros “insubordinados” proponentes de los programas de protección social en el extranjero, es esencialmente parte de la misma agenda funesta de desmantelamiento de tales programas en sus países. Mientras que la forma, el contexto y los medios de destrucción pueden ser diferentes, las rondas de incansables ataques contra el nivel de vida de los pueblos libio, iraní, venezolano y cubano, son esencialmente lo mismo que los ataques igualmente brutales contra las condiciones de vida de los pobres y la clase trabajadora en EEUU, Reino Unido, Francia y otros países capitalistas degenerados. De manera sutil (pero inconfundible) todos son parte de una guerra de clases unilateral que está teniendo lugar a escala global – si se lleva a cabo por medios militares y bombardeos, o a través de procesos aparentemente “no violentos” con medios legislativos o judiciales, no supone una diferencia sustancial en lo que se refiere a la naturaleza de las rondas de ataque contra la vida o los medios de subsistencia de la gente.

En sus esfuerzos para consolidar el reinado del gran capital a nivel mundial, los que capitanean las finanzas globales usan una variedad de métodos. El método preferido es normalmente no militar, es decir, las estrategias neoliberales de Programas de Ajuste Estructural, llevadas a cabo por los representantes del gran capital disfrazados de dirigentes elegidos, o por las instituciones multilaterales como el FMI y la OMC. Esto es lo que está pasando actualmente en las economías atormentadas por el déficit y la deuda de Estados Unidos y Europa. Pero si un país como Libia (o Venezuela o Irán o Cuba) no acepta la agenda neoliberal de “ajustes estructurales,” o deslocalizaciones y privatizaciones, y de permitir que su sistema financiero esté ligado a la red del cartel financiero global, entonces se embarcan en la opción militar para llevar a cabo la agenda neoliberal.

Los poderosos intereses del capitalismo global no parecen sentirse cómodos con que se desmantele la economía del New Deal, la de las reformas socialdemócratas y los programas de protección social en los países capitalistas centrales mientras que la gente en países más pequeños, menos desarrollados, como Libia, Venezuela o Cuba, disfrutan de robustos programas públicos de protección social tales como educación gratuita o fuertemente subsidiada y asistencia sanitaria. De hecho, los guardianes de los mecanismos del mercado a nivel mundial han sido siempre intolerantes ante cualquier intervención “indebida” del gobierno en los asuntos económicos de cualquier país del mundo. “Las economías reglamentadas,” declaró el Presidente Harry Truman en un discurso en la Baylor University (1947), eran el enemigo de la libre empresa, y “al menos que actuemos, y actuemos contundentemente,” afirmó, esas economías reglamentadas se convertirían “en el modelo del nuevo siglo.” Para ahuyentar el peligro, Truman argumentó que “el mundo entero debería adoptar el sistema estadounidense.” El sistema de libre empresa, prosiguió, “puede sobrevivir en Estados Unidos solo si se convierte en un sistema mundial” [2].

Antes de que fuera devastada por la destrucción y guerra civil orquestada por el imperialismo, Libia tenía el nivel de vida más alto de África. Usando estadísticas de las Naciones Unidas, Jean-Paul Pougala de Dissident Voice informa,

“El país se encuentra ahora en el puesto 53 del índice HDI [Índice de Desarrollo Humano, por sus siglas en inglés], en mejor posición que ninguno de los demás países africanos y también que la más rica y apoyada por Occidente Arabia Saudita….Aunque los medios se refieren con frecuencia a un desempleo juvenil de un 15 a un 30 por ciento, no mencionan que en Libia, a diferencia de otros países, todos tienen su subsistencia garantizada…El gobierno proporciona a todos los ciudadanos atención médica gratuita y ha conseguido una gran cobertura en las áreas de salud más básicas….La esperanza de vida se elevó a 74,5 años y es ahora la más alta de África…La tasa de mortalidad infantil descendió a 17 muertes por 1000 nacimientos y no es ni de lejos tan alta como en Argelia (41) y también más baja que en Arabia Saudita (21).

“El UNDP [Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas, por sus siglas en inglés] certificó que Libia ha hecho también ‘un progreso significativo en la igualdad de genero,’ particularmente en los campos de la educación y la salud, mientras que aún queda mucho por hacer en la representación en la economía y la política. Con un ‘índice de desigualdad de genero’ relativamente bajo el UNDP sitúa al país en el Informe de Desarrollo Humano 2010 respecto a la igualdad de genero en la posición 52 y así muy por delante de Egipto (situado en el 108), Argelia (70), Túnez (56), Arabia Saudita (128) y Qatar (94)” [3].

Es verdad que después de resistir las demandas egocéntricas y presiones onerosas de las potencial occidentales durante más de treinta años, Gadafi cedió en 1993 y abrió la economía libia al capital occidental, llevó a cabo una serie de reformas económicas neoliberales, y otorgó lucrativos acuerdos de inversión/negocio a las principales compañías petroleras de Occidente.

Pero de nuevo, como el padrino proverbial, el imperialismo de Europa/EEUU requiere subordinación total, incondicional; una conformidad poco entusiasta y reticente con la agenda global del imperialismo no es suficiente. Para ser considerado un “aliado” real, o un verdadero “estado cliente,” un país tiene que otorgarle a EEUU el derecho a “guiar” su economía, geopolítica y políticas extranjeras, es decir, básicamente renunciar a su soberanía nacional. A pesar de algunas concesiones económicas desde principio de los 90s, Gadafi fracasó en la crítica prueba de “conformidad total” con los diseños imperialistas en la región.

Por ejemplo, se resistió a sumarse a la alianza militar patrocinada por EEUU/OTAN en la región. Libia (junto con Siria) son las únicas dos naciones mediterráneas y los únicos estados árabes que quedan que no se han subordinado a los diseños de EEUU y de la OTAN para el control de la Cuenca del Mediterráneo y Oriente Medio. Tampoco han participado Libia (o Siria) en las patrullas navales y ejercicios en el mar Mediterráneo de laOperation Active Endeavor de la OTAN, que se inició hace casi diez años, ni es un miembro de la asociación militar de la OTAN Diálogo Mediterráneo, que incluye a la mayoría de los países de la región: Israel, Jordania, Egipto, Túnez, Argelia, Marruecos y Mauritania [4].

Para disgusto del imperialismo estadounidense, el libio Gadafi también rehusó unirse al Mando para África de EEUU (AFRICOM), diseñado para controlar los valiosos recursos en África, salvaguardar el comercio y los mercados de inversión en la región, y contener o expulsar a China del Norte de África. “Cuando EEUU creó AFRICOM en 2007, unos 49 países refrendaron la carta militar de EEUU para África pero un país rehusó: Libia. Tal acto traicionero por parte del líder de Libia Muamar Gadafi plantaría inevitablemente la semilla para un futuro conflicto más adelante en 2011.” [5].

Lo que es más, promoviendo proyectos de comercio, desarrollo e industrialización a nivel local, nacional, regional o africano, a Gadafi se le veía como un obstáculo para las estrategias de las potenciales occidentales de proyectos de comercio y desarrollo sin restricciones a nivel global. Por ejemplo, la Libia de Gadafi desempeñó un papel de liderazgo en “conectar todo el continente [africano] por teléfono, televisión, emisiones de radio y otras aplicaciones tecnológicas como la telemedicina y la educación a distancia. Y gracias al puente de radio WMAX, se proporcionó una conexión a bajo costo que se hizo disponible en todo el continente, incluyendo las áreas rurales” [3].

La idea de lanzar un sistema panafricano de una red avanzada tecnológicamente de telecomunicaciones empezó a principios de los 90s, “cuando 45 naciones africanas establecieron RASCOM (la Organización Regional Africana de Comunicaciones por Satélite, por sus siglas en inglés) de forma que África tuviera su propio satélite y rebajar drásticamente los costes de comunicación en el continente. En ese tiempo las llamadas telefónicas a y desde África eran las más caras del mundo debido a la tasa anual de 500 millones de dólares que se embolsaba Europa por sus satélite como INTELSAT por las conversaciones telefónicas, incluyendo aquellas que se realizaban dentro del país…..Un satélite africano solo cuesta un único pago de 400 millones de dólares y el continente ya no tenía que pagar un alquiler anual de 500 millones de dólares” [3].

En la búsqueda de financiación para el proyecto, las naciones africanas frecuentemente pedían la asistencia del FMI y el Banco Mundial. Mientras las promesas vacías de estos gigantes financieros se prolongaron durante 14 años,

“Gadafi acabó con las fútiles súplicas a los ‘benefactores’ occidentales con sus exorbitantes tasas de interés. El líder libio puso 300 millones de dólares sobre la mesa; el Banco Africano de Desarrollo añadió otros 50 millones de dólares y el Banco de Desarrollo del África Occidental 27 millones de dólares adicionales – y así es como África consiguió su primer satélite de comunicaciones el 26 de diciembre de 2007.

“China y Rusia imitaron la idea y compartieron su tecnología y ayudaron a lanzar satélites para Sudáfrica, Nigeria, Angola, Argelia y un segundo satélite africano fue lanzado en julio de 2010. El primer satélite de fabricación totalmente autóctona y manufacturado en suelo africano, en Argelia, está programado para 2020. El satélite aspira a competir con el mejor en el mundo, pero a un coste diez veces inferior, un verdadero reto.

“Así es como un gesto simbólico de unos meros 300 millones de dólares cambió la vida de un continente entero. La Libia de Gadafi costó a Occidente, no solo la pérdida de 500 millones de dólares al año sino los miles de millones en deuda e intereses que el préstamo inicial generaría durante los años siguientes y de forma exponencial, de ese modo ayudando a mantener un sistema oculto para saquear el continente.” [3].

Los arquitectos de las finanzas globales, representados por los gobiernos imperialistas de Occidente, también veían a Gadafi como a alguien que les estropeaba los planes en el área de la banca y el dinero internacional o global. Las fuerzas del capital global tienden a preferir un mercado global uniforme, contiguo y sin fronteras a múltiples mercados soberanos a los niveles local, nacional, regional o continental. La Libia de Gadafi no solo ha mantenido la propiedad pública de su propio banco central, y la autoridad para crear su propia moneda nacional, sino que ha trabajado también asiduamente para establecer un Fondo Monetario Africano, un Banco Central Africano, y un Banco de Inversiones Africano.

Los 30.000 millones de dólares del dinero libio congelados por la administración Obama pertenecen al Banco Central de Libia, los cuales

“habían sido destinados a la contribución libia a tres proyectos clave que añadirían los toques finales a la Federación Africana – el Banco Africano de Inversión en Sirte (Libia), el establecimiento en 2011 del Fondo Monetario Africano con sede en Yaoundé (Camerún)…, y el Banco Central Africano radicado en Abuja, Nigeria, el cual cuando empiece a imprimir dinero dará la estocada final al franco CFA [la moneda francesa] a través del cual París ha sido capaz de mantener sometidos a algunos países africanos durante los últimos cincuenta años. Es fácil entender la ira francesa contra Gadafi.

“Se espera del Fondo Monetario Africano que sustituya totalmente las actividades en África del Fondo Monetario Internacional el cual, con solo 25.000 millones de dólares, fue capaz de poner al continente entero de rodillas y hacerlo tragar privatizaciones cuestionables como la de forzar a los países africanos a pasar de monopolios públicos a privados. No es sorprendente por lo tanto que el 16-17 de diciembre de 2010, los africanos de forma unánime rechazaran los intentos por parte de países occidentales de unirse al Fondo Monetario Africano, afirmando que estaba abierto solo a las naciones africanas” [3].

Las potencias occidentales también ven a Gadafi como un obstáculo a sus estrategias imperialistas por otra razón: por interponerse en el camino de las políticas de un siglo de antigüedad de “divide y vencerás.” Para contrarrestar los incansables esfuerzos de Gadafi para establecer los Estados Unidos de África, la Unión Europea intentó crear la Unión para el Mediterráneo. “África del Norte tenía que ser separada de alguna manera del resto del continente, usando el viejo y gastado cliché racista de los siglos XVIII y XIX, el cual afirmaba que los africanos de origen árabe eran más evolucionados y civilizados que el resto del continente. Este intento fracasó porque Gadafi rehusó tragárselo. Pronto entendió cual era el juego cuando solo un puñado de países africanos fueron invitados a unirse al grupo mediterráneo sin informar a la Unión Africana, pero invitando a todos y cada uno de los 27 miembros de la Unión Europea.” Gadafi también rehusó tragarse otras agrupaciones promovidas/inspiradas por el imperialismo en África tales como ECOWAS, COMESA, UDEAC, SADC y el Gran Magreb, “que nunca vio la luz del día gracias a Gadafi, que entendió lo que estaba pasando” [3].

Gadafi se ganó aún más la ira de las potencias Occidentales por realizar extensos acuerdos comerciales y de inversión con los países del BRIC (Brasil, Rusia, India y China), especialmente con China. Según el Ministerio de Comercio de Beijing, los contratos de China en Libia (anteriores a lademolición controlada del país por parte del imperialismo) no son menos de 50 grandes proyectos, implicando contratos que exceden los 18.000 millones de dólares. Incluso una lectura superficial de los informes estratégicos del Mando para África de EEUU (AFRICOM) muestra que uno de las ideas centrales de su misión es la contención de China. “En efecto, de lo que estamos siendo testigos aquí,” señala Patrick Henningsten, “es del alba de una nueva Guerra Fría entre las potencias euro-estadounidenses y China. Esta nueva guerra fría mostrará muchos de los mismos elementos de la larga y extensa confrontación EEUU-URSS que vimos en la segunda mitad del siglo XX. Tendrá lugar en lugares alejados como África, Sudamérica, Asia Central y a través de antiguos puntos calientes como Corea y Oriente Medio” [5].

Es obvio (de esta breve discusión) que el pecado de Gadafi por el que ha sido puesto en el corredor de la muerte del imperialismo consiste en gran medida en los retos que representaba para el libre reinado del capital occidental en la región, en su negativa a ceder la soberanía de Libia para convertirse en otro “estado cliente” incondicional de las potencias occidentales. Su salida del poder está por lo tanto diseñada para eliminar todas las “barreras” a la movilidad sin restricciones del capital euro-estadounidense en la región, instalando un régimen más maleable en Libia.

La salida del poder de Gadafi serviría a otro objetivo adicional de las potencias euro-estadounidenses: acortar o arruinar la Primavera Árabe haciendo descarrilar sus protestas pacíficas, conteniendo sus revoluciones no violentas y saboteando sus aspiraciones de autodeterminación. Pronto, tras ser cogidos por sorpresa por los gloriosos levantamientos de Egipto y Túnez, las potencias imperialistas (incluyendo el mini-imperialismo sionista en Palestina) se embarcaron en un “control de daños.” En la búsqueda de su objetivo, adoptaron tres estrategias simultáneas. La primera estrategia fue un desganado “apoyo” a los levantamientos en Egipto y Túnez (por supuesto, una vez que se convirtieron en imparables) para controlarlos – de ahí que el control militar siguió a la marchas de Mubarak de El Cairo y de Ben Alí de Túnez. La segunda estrategia de contención ha sido el apoyo y el fomento de ofensivas brutales contra otros levantamientos espontáneos en países gobernados por “regímenes clientes,” por ejemplo, en Bahréin y Arabia Saudita. Y la tercera política de sabotaje de la Primavera Árabe ha sido promover la guerra civil y el caos orquestado en países tales como Libia, Siria e Irán.

En sus estadios tempranos de desarrollo, el capitalismo promovió naciones-estado y/o soberanía nacional para liberarse a sí mismo de las restricciones de la iglesia y el feudalismo. Ahora que los imperativos de un capital financiero global sumamente avanzado pero degenerado requieren movilidad sin estorbos en un mundo uniforme y sin fronteras, la soberanía nacional es considerada problemática – especialmente el lugares como Libia, Irán, Siria, Venezuela, Bolivia y otros países que no están gobernados por “estados cliente” del imperialismo. ¿Por qué? Porque la movilidad global sin obstáculos del capital requiere acabar con los programas estatales de protección social y estado del bienestar; significa acabar con las propiedades de dominio público o las empresas del sector público y ponerlas bajo la propiedad privada del libertino capital global.

Esto explica por qué los medios corporativos, los expertos en política y otros portavoces del imperialismo hablan cada vez más de la “responsabilidad de proteger” de las potencias occidentales, con lo que quieren decir que estas potencias tienen la responsabilidad de proteger a los ciudadanos libios (o iraníes, o venezolanos o sirios o cubanos o….) de sus gobernantes “dictatoriales” instigando cambios de régimen y promoviendo la “democracia” en ese lugar. Significa además que, en la búsqueda de ese objetivo, las potencias imperialistas no deberían verse constreñidas por las “limitaciones” de la soberanía nacional porque, argumentan, “los derechos democráticos universales son más importantes que las consideraciones de soberanía nacional.” De una forma notoriamente selectiva, este uso utilitario de la “responsabilidad de proteger” no se aplica a las naciones o pueblos gobernados por los estados clientes del imperialismo tales como Arabia Saudita y Bahréin. [6].

Esto significa también que la guerra imperialista contra pueblos y estados tales como Libia y Venezuela es esencialmente parte de la misma guerra de clases contra los pueblos y estados en el corazón de la bestia, es decir, en EEUU y Europa. En cada caso y lugar, ya sea en casa o en el extranjero, ya sea en Libia o California o Wisconsin o Grecia, la ofensiva de la incansable guerra de clases global es la misma: eliminar garantías de subsistencia, o programas de protección social, y redistribuir los recursos nacionales o globales a favor de los ricos y poderosos, especialmente los poderosos intereses creados del capital financiero y el capital militar.

Es incuestionable que el capitalismo global ha unido así el destino y fortunas de la inmensa mayoría de la población mundial en una lucha cada vez más intensa por la subsistencia y la supervivencia. Nadie puede predecir cuando esta mayoría de la población mundial (la clase media, media-baja, los pobres y la clase trabajadora) se dará cuenta de que sus luchas aparentemente separadas por la supervivencia económica son esencialmente parte de la misma lucha contra los mismos enemigos de clase, los guardianes del capitalismo mundial. Una cosa está clara, sin embargo: solo cuando lleguen a esa comprensión liberadora, unirán fuerzas en un levantamiento global a través de las fronteras contra las fuerzas del capitalismo mundial, y buscaran administrar sus economías de forma independiente frente a los imperativos de beneficio de la producción capitalista – solo entonces podrán liberarse de los grilletes del capitalismo y controlar su futuro en un modo de producción, distribución y consumo coordinado, centrado en la gente.

Ismael Hossein-Zadeh, autor de The Political Economy of U.S. Militarism (La política económica del militarismo de EEUU) (Palgrave-Macmillan 2007), es profesor de economía en la Drake University, Des Moines, Iowa, EEUU.

Notas

1. Michel Chossudovsky, “When War Games Go Live: Staging a ‘Humanitarian war’ againts ‘SOUTHLAND’ Under an Imaginary UN Security Council Resolution 3003,” (Cuando los juegos de guerra se convierten en realidad: ensayando una ‘guerra humanitaria’ contra ‘LA TIERRA DEL SUR’ bajo una resolución imaginaria 3003 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas) Global Research: http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=24351

2. D.F. Fleming, The Cold War and Its Origins (La Guerra Fría y sus orígenes) (New York: Double Day, 1961), p. 436.

3. Jean-Paul Pougal, “ Why the West Wants the Fall of Gaddafi? ” (¿Por qué Occidente quiere la caida de Gadafi?) Dissident Voice :http://dissidentvoice.org/2011/04/why-is-gaddafi-being-demonized/

4. Rick Rozoff, “ Libyan Scenario for Syria: Towards a US-NATO ‘Humanitarian Intervention’ directed against Syria? ” (Escenario libio para Siria: ¿hacia una ‘intervención humanitarian de EEUU/OTAN dirigida contra Siria?) Global Research : http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=24562

5. Patrick Henningsten, “ WEST vs. CHINA: A NEW COLD WAR BEGINS ON LIBYAN SOIL ,” (OCCIDENTE FRENTE A CHINA: UNA NUEVA GUERRA FRÍA EMPIEZA EN SUELO LIBIO) 21 ST Century Wire : http://21stcenturywire.com/2011/04/12/2577/

6. Para una discussion en profundidad e informativa sobre este tema ver (1) F. William Engdahl, “Humanitarian Neo-colonialism: Framing Libya and Reframing War—Creative Destruction Part III,” (Neo-colonialismo humanitario: incriminando a Libia y reconstruyendo la guerra – Destrucción creativa Parte III) Global Research: http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=24617; (2) Marjorie Cohn, “The Responsibility to Protect - The Cases of Libya and Ivory Coast,” (La Responsabilidad de Proteger – los casos de Libia y Costa de Marfil) Counter Punch:http://www.counterpunch.org/cohn05162011.html

Traducido para Rebelión por Mariola y Jesús María García Pedrajas

domingo, 17 de julio de 2011

“La resolución 1973 de la ONU permite hacer cualquier cosa”


Diagonal...17/07/2011

El conflicto libio, empantanado entre los desencuentros en el Consejo de Seguridad de la ONU y las llamadas de la Unión Africana por alcanzar una solución política.

Muamar Gadafi se dirigió, mediante un mensaje grabado, a los miles de seguidores que el viernes 1 de julio se concentraban en la céntrica Plaza Verde de Trípoli: “Los libios son capaces de llevar un día esta batalla a Europa, hacia sus oficinas, sus hogares y sus familias, que se convertirían en objetivos militares legítimos, tal y como ellos han hecho con los nuestros. […] Si lo decidimos, somos capaces de trasladarnos a Europa como langostas, como abejas. Aconsejamos que se retiren antes de que se convierta en un desastre”.

El líder libio, que permanece aún en Trípoli, según fuentes oficiales, tensaba así las relaciones diplomáticas entre los estados miembros de la OTAN marcadas en primer lugar por la orden de detención emitida por el Tribunal Penal Internacional de la Haya contra Gadafi, su hijo Saif Al Islam, y el jefe de los servicios de Inteligencia, Abdulá al Senussi. Y, en segundo lugar, por el reconocimiento por parte de Francia de haber aprovisionado de armas a las milicias opositoras.

El miércoles 29 de junio el periódico Le Figaró informaba, sin citar fuentes, que a principios de ese mes aviones franceses habían suministrado armas a los rebeldes en las montañas de Nafusa, al suroeste de Trípoli. Según el periódico francés, una gran cantidad de lanzacohetes, rifles de asalto, ametralladoras y misiles cayeron en paracaídas sobre un territorio en el que desde hace semanas se desarrollan los combates entre fuerzas gadafistas y opositoras.

Foreign and Commonwealth Office

El portavoz del ejército francés, Thierry Buckard, no tardó en responder. Justificó la intervención en tanto que se hizo “en defensa de la población civil y ante la constatación de una agravación de la situación humanitaria en la zona”. El ministro de Exteriores francés, Alain Juppé, fue más lejos. Corroboró las palabras de Buckard y añadió: “La población civil era muy vulnerable y por eso se lanzaron en paracaídas comida, medicina, y también armas para la defensa propia”. Además, recordó que si bien la resolución 1970 del Consejo de Seguridad de la ONU, aprobada en febrero, prohibía suministrar armamento de ningún tipo, la 1973, firmada un mes después por Naciones Unidas, autorizaba a “tomar cuantas medidas fuesen necesarias” para proteger a la población civil.

El gobierno de Rusia no se tomó bien las noticias llegadas de Francia. El 30 de junio un visiblemente molesto ministro de Exteriores pidió explicaciones de lo ocurrido a su homólogo galo, con quien precisamente debía reunirse en San Petesburgo el día siguiente. “Se trataría de una grave violación de la resolución 1970 de la ONU, la cual imponía un embargo sobre la venta de armas a Libia”, dijo el ministro Serguei Lavrov. Tras el encuentro oficial, ambos políticos anunciaron, en una rueda de prensa conjunta, que de ahora en adelante no permitirían “puntos poco claros” en documentos internacionales. Aún así, Juppé apuntó que los epígrafes 4 de ambas resoluciones de la ONU amparaban la intervención francesa. Y Lavrov matizó: “El punto cuarto de la resolución 1973 permite a quien sea hacer cualquier cosa”.

El 30 de junio, Lavrov, ministro de Exteriores ruso, pidió explicaciones a Francia por las armas lanzadas sobre Nafusa

Si bien no vetó la resolución 1973, Rusia sí ha criticado durante los últimos meses la misión de la OTAN, a la que ha acusado en repetidas ocasiones de actuar fuera del alcance de los mandatos de Naciones Unidas. Este incidente supone un palo más en la rueda de los intereses de Francia y Reino Unido, cuya propuesta de resolución de condena a las agresiones contra la población civil de Bachar al Assad en Siria se topó desde el principio con el rechazo de Moscú, aliado del gobierno de Damasco. La ingeniería diplomática se afana en que Rusia o China, opuesta también al borrador presentado y apoyado por la mayoría de Estados europeos, no ejerzan su derecho al veto en una resolución cuya ausencia por el momento levanta cada día más críticas entre víctimas y simpatizantes de la causa siria.

La Unión Africana pide diálogo

Por otra parte, la Unión Africana (UA), que engloba a 53 Estados del continente, llamó a los países miembros a no secundar la orden de arresto contra Muamar Gadafi, su hijo y el jefe de la Inteligencia libia emitida por el Tribunal Penal Internacional de la Haya. Para la UA, ejecutar esta resolución dificultaría los esfuerzos africanos para encontrar una solución política a la situación en Libia. Además, el presidente de la Unión, Jean Ping, acusó al Tribunal de La Haya de actuar de forma “discriminatoria” al obviar los crímenes cometidos por Occidente en países como Iraq, Afganistán y Pakistán.

DECLARACIONES SOBRE EL TERRENO

GADAFI
“Los libios son capaces de llevar un día esta batalla a Europa, hacia sus oficinas, sus hogares y sus familias, que se convertirían en objetivos militares legítimos tal y como ellos han hecho con los nuestros”. Muammar el Gadafi, líder libio.

FRANCIA
“Estamos exactamente dentro del marco de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU y de nuestros socios de la OTAN, a quienes informamos de nuestra actuación. Todos los medios son buenos para proteger a la población libia”. Alain Juppé, ministro de Exteriores de Francia.

DIÁLOGO
“Es bueno que la hoja de ruta de la Unión Africana permita reunirse a todas las partes y alcanzar una solución”. Bashir Saleh, jefe de gabinete de Gadafi.

Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/La-resolucion-1973-de-la-ONU.html

sábado, 16 de julio de 2011


El kabuki del techo de la deuda
Vuelven a dejar a Wall Street en la estacada


CounterPunch...16/07/2011

Barack Obama salió en tromba el miércoles de una reunión con dirigentes republicanos cuando se rompieron las negociaciones sobre un aumento del techo de la deuda de 14.300 billones [millones de millones] de dólares. Según un informe, el normalmente imperturbable Obama se desahogó con el líder de la mayoría de la Cámara de Representantes Eric Cantor (Republicano de Virginia) y lo regañó frente a sus colegas.

Joe Klein escribe en un artículo de Time: “Hizo echar chispas a Eric Cantor como nadie lo había hecho”, contó un demócrata que describió que Obama dijo al líder republicano que pondría su veto a cualquier ley a corto plazo que Cantor le enviara.”

Y el presidente gritó a Cantor: “No trate de ver si estoy hablando en serio”.

De nuevo Klein: “El presidente de EE.UU. se abalanzó sobre el representante Eric Cantor en el jaleo por el techo del déficit del miércoles. Es tan refrescante desde tantos puntos de vista. Cantor ha estado utilizando esta crisis para debilitar a su dirigente John Boehner, jugando la carta recalcitrante del Tea Party/Grover Norquist. El muchacho necesitaba terriblemente que alguien se le enfrentara y al parecer Barack Obama, justamente él, lo hizo y le dijo claramente, que vetaría cualquier arreglo del déficit a corto plazo o, por cierto, cualquier plan que no incluyera aumentos de los ingresos.” ("Cantor to the Woodshed", Joe Klein, Time)

Por lo tanto, ¿de qué estamos hablando?

En realidad solo es un poco más de teatro político. ¿Quieren que nos entusiasmemos por el hecho de que Obama finalmente haya encontrado esa chispa de pasión que los liberales esperan desde hace más de 3 años? Ciertamente, nunca se trastornó cuando arrebataron a los trabajadores sus derechos a la negociación colectiva en Minnesota, o cuando el congreso dirigido por el partido republicano impidió que cerrara el gulag de la tortura de EE.UU. en Guantánamo, o cuando inocentes mujeres y niños perecieron en uno de los tantos ataques con bombas errantes de drones estadounidenses en Afganistán o en el norte de Pakistán. ¿Y ahora está furioso porque los republicanos no le permiten que aumente el límite de la deuda y que imponga sus salvajes recortes de 4 billones de dólares en los servicios públicos y asignaciones?

¡Déjenme en paz!

Vean, el objetivo de Obama es el mismo que el de los republicanos: recortar los gastos públicos tanto como sea posible para poder desviar más capital a las guerras y a Wall Street. Punto y sanseacabó. La única diferencia es que Obama quiere que parezca que los recortes fueran el resultado de duras negociaciones con los halcones republicanos del déficit y no solo parte de su propia agenda favorable a las corporaciones. De esa manera los republicanos pueden sufrir el golpe en las tasas públicas de aprobación mientras el "presidente teflon" vuela hacia la victoria en 2012. Todo es política.

Un poco más de antecedentes del Congreso:

“A pesar de la tensión, parece que Obama y los republicanos encontraron un común denominador de cerca de 1,7 billones de dólares en recortes durante 10 años, recortes que se señalaron en conversaciones dirigidas por el vicepresidente Biden.

“Y estamos dispuestos a ir más lejos”, dijo el funcionario demócrata. “Es una señal bastante clara de hasta dónde ha ido el presidente en cuanto a su disposición a apartarse de su posición maximalista”….

“Tuvimos una discusión bastante empalagosa sobre los datos concretos con los cuales la Casa Blanca estaba dispuesta a estar de acuerdo, o por lo menos en lo que ellos pensaban que eran opciones viables”, dijo Hoyer en una entrevista poco después de la reunión en la Casa Blanca”. ("Obama warns Cantor: 'Don't call my bluff' in debt-ceiling talks", The Hill)

¿Ven? Obama ya se rindió y quiere entregar más todavía, ¿verdad? Por eso está furioso, porque los republicanos no están dispuestos a cooperar y suministrarle la cobertura que necesita para seguir aprovechándose una vez más de los trabajadores.

A propósito, hay que tomar nota de que los recortes de impuestos de Bush –que Obama aprobó y que agregarán 3,3 billones de dólares a los déficits en los próximos 10 años– no han formado parte de las actuales negociaciones. Tampoco el presupuesto militar. Todo tiene que ver con recortes de programas sociales populares y de los gastos públicos.

Así es, Obama se irrita cuando no puede cumplir con su tarea como le gustaría; cuando los puntillosos miembros del Tea Party no comprenden la forma en que realmente funciona el sistema de bienestar corporativo de Washington. Luego tiene que lanzar bufidos y patalear como un petulante niño de 5 años. Pero no es más que fingimiento vacío; en realidad no significa nada. El artículo de Klein sólo es puras tonterías.

Sin embargo esas negociaciones sobre el techo de la deuda tienen un lado serio, pero generalmente no lo consideran los medios. Si el techo no se aumenta antes del 2 de agosto, EE.UU. podría caer en default técnico. Ahora bien, es seguro que el establishment político removerá cielo y tierra para asegurar que eso no suceda, pero a pesar de todo, el contingente del Tea Party –inflexiblemente opuesto a aumentar el límite sin importantes concesiones– podría fastidiarlo todo y descarrilar los esfuerzos por encontrar una solución.

Y si no hay un acuerdo presupuestario antes del 2 de agosto lo que podemos esperar es lo siguiente:

“Los gastos federales tendrían que reducirse inmediatamente en unos 100.000 millones de dólares mensuales. A finales de 2011 los gastos federales serían aproximadamente 500.000 millones menos para el año de lo que hubieran sido de otra manera… los recortes de gastos de ese tamaño reducirían el PIB de EE.UU. de 2011 en múltiples puntos porcentuales. Las tasas de crecimiento para el tercer y cuarto trimestre serían probablemente algo entre -5% y -10%. Hay que recordar que durante la recesión de 2008 y 2009, el PIB solo cayó en total cerca de 4%. La tasa de desempleo probablemente aumentaría en varios puntos porcentuales de su actual nivel de 9,2% a tal vez 15% o más de la población de EE.UU. Hay que recordar que en su peor situación, la tasa de desempleo durante la Gran Recesión solo llegó a un 10%... Los gastos federales tendrían que reducirse inmediatamente en cerca de 100.000 millones de dólares mensuales. A finales de 2011 los gastos federales serían casi 500.000 millones de dólares menos en el año de lo que hubiera sido de otra manera.

Por lo tanto cuando se lee a alguien que escribe despreocupadamente que el gobierno federal no caerá en default por falta de un acuerdo sobre el techo de la deuda, y en en vez de eso simplemente tendrá que reducir los gastos excesivos, hay que recordar que realmente están propugnando una nueva Gran Depresión causada deliberadamente. Y no solo para economistas como yo.”

("Great Depressions", Streetlight Blog)

Por mal que suene, un default de EE.UU. sería mucho peor que los terribles pronósticos de Streetlight. ¿Por qué? Porque el llamado sistema bancario fantasma está apuntalado por bonos del Tesoro de EE.UU. que componen el fundamento de la operación de financiamiento bancario que sufrirá repentinos y significativos recortes si bajan los bonos del Tesoro. Y tampoco estamos hablando de nimiedades. Hay 4 billones de dólares en colateral de Triple A que se rebajarían si no se eleva rápidamente el techo de la deuda. Lo que sigue es un resumen de The Economist:

“Un default técnico de EE.UU. convulsionaría los mercados. Nada más es seguro… Si no se llega a un acuerdo antes del 2 de agosto el Tesoro dice que se verá obligado a hacer default

Los bancos del interior no tendrían que clasificar sus considerables tenencias de títulos del Tesoro como no rentables si pensaran que eldefault es de poca duración. Pero sufrirían en todo caso. Actualmente los bonos del Tesoro representan aproximadamente un 30% del colateral que instituciones financieras como los bancos de inversiones utilizan para pedir prestado en el mercado de recompra (“repo”) de 4 billones de dólares. Representan otros 4-5% del billón de dólares en colateral utilizado en el mercado de derivados. Un defaultpodría provocar demandas de prestamistas como fondos del mercado monetario de un colateral superior o diferente.

Matthew Zames de JPMorgan Chase, quien escribió por cuenta de la industria bursátil en abril, advirtió que esto podría “llevar a desapalancamiento y a una fuerte caída de los préstamos”. Los propios fondos del mercado monetario tienen otros 338.000 millones de dólares en bonos del Tesoro. En caso de un default, por lo menos uno probablemente no podría devolver el capital a los inversionistas, con la amenaza de una “corrida más amplia sobre los fondos monetarios”, dijo el señor Zames…” ("The Mother of all Tail Risks", The Economist)

Hay que tener en cuenta que la crisis financiera comenzó en el mercado repo en agosto de 2007 cuando el banco francés Paribas PNB decidió que ya no podía valorar los activos respaldados por hipotecas (MBS) que poseía. Por lo tanto detuvo las redenciones. Es lo que inició la catástrofe financiera que llegó al máximo cuando Lehman Brothers quebró un año después, en septiembre de 2008. En otras palabras, hubo una corrida en el sistema bancario fantasma de 10 billones de dólares porque el colateral que tenían los bancos perdía rápidamente su valor. Eso agotó el capital de los bancos y produjo la caída libre del sistema financiero.

No estamos diciendo que eso SUCEDERÁ, sino solo que PODRÍA suceder. De eso se trata el lío del techo de la deuda. Y por eso Obama intenta todo lo que puede para resolver el problema antes del plazo, porque, una vez más, Wall Street está en la estacada y necesita que Washington le rescate.

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Mike Whitney vive en el Estado de Washington. Para contactos: fergiewhitney@msn.com

Fuente: http://www.counterpunch.org/whitney07152011.html