lunes, 1 de marzo de 2010

EN LA FAMILIA URIBE NO HAY HUESO SANO, PARAMILITARES, NARCOTRAFICANTES, LACAYOS DEL IMPERIO, Y OTROS OFICIOS CRIMINALES...

Mario Uribe llegó al Senado gracias a una alianza con Mancuso
Ex senador primo de Alvaro Uribe será juzgado por aliarse con los paramilitares

Verdad Abierta...01/03/2010


El político fue capturado en Medellín por agentes del CTI después de que la Corte Suprema de Justicia librara una nueva orden de captura y se espera que sea trasladado a Bogotá, en donde será reseñado por la Fiscalía y puesto a disposición de la Sala Penal.

El proceso de Mario Uribe Escobar había vuelto al terreno de la Corte Suprema, luego de que el Fiscal General encargado lo hubiera dejado libre el 19 de agosto de 2009 pero vinculado al proceso por sus presuntos nexos con paramilitares.

Ahora la Corte considera, en su acusación, que Uribe y los paramilitares se aliaron para lograr el poder político en lo que llamaron "estados liberados".

"Nunca satisfechos y en procura de lograr una representación política que compartiera sus idearios de “Nación”, desde aproximadamente el año 2001 diseñaron un plan de expansión que les permitiera obtener una representación nacional a través de aliados que o bien llegarían por primera vez al Congreso, o estándolo, coadyuvarían a la afirmación de sus propósitos. En ese sentido, diseñaron una propuesta convencional que entre otros lideraron Miguel de la Espriella y Eleonora Pineda, el uno un curtido político del Departamento de Córdoba y la otra concejal de un pueblo apartado de la Región del San Jorge con aspiración de convertirse a nivel nacional en la representante de las autodefensas", dice la Corte en su comunicado anunciando la decisión.

Para la Sala, "la alusión a la manera como operó el aparato paramilitar en sus orígenes, permite explicar mediante una visión de conjunto, la razón de ser de la gravedad del injusto que se atribuye al doctor Uribe Escobar, al pactar con Salvatore Mancuso, líder de esas fuerzas ilegales, la promoción de grupos armados al margen de la ley que inicialmente fueron concebidos como un medio de presión sobre pueblos enteros, pero que luego pretendieron asumir la condición de “actores” políticos, con el respaldo y auspicio de quienes ostentaban la condición de representantes del Estado".

En la acusación cuestiona que, después de estudiar las votaciones en Sahagún, Montelíbano, Planeta Rica y Chinú en las elecciones de 1998, 2002 y 2006, "cómo puede alguien (refiriéndose a Mario Uribe), quien quiera que sea, que no es de la región y que tiene una vinculación de otra especie más que política, obtener unos niveles de votación como nunca los había tenido y luego volver a sus cauces normales sin mayor explicación".

La Corte resalta el testimonio de Jairo Castillo Peralta alias 'Pititrri' quien aseguró que la relación de Mario Uribe con las autodefensas no era nueva, pues él le había colaborado cuando fue parte de esos grupos ilegales durante el año de 1998 para apoderarse de tierras en la región de San Marcos en el departamento de Sucre, obligando a los dueños de predios a cederlos a precios por debajo de su valor real.

El proceso contra Mario Uribe Escobar


Desde mediados de la década del noventa, el ex senador Mario Uribe Escobar habría estado a la sombra del paramilitarismo: lo han dicho ex integrantes de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc) ante la justicia y lo confirman los casos de cinco congresistas de su movimiento político que hoy están vinculados a investigaciones por parapolítica, uno de cuales fue condenado recientemente a 40 años de cárcel.

No ha sido fácil para este abogado de la Universidad de Antioquia, primo del Presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez, fundador del partido Colombia Democrática y uno de los políticos antioqueños más reconocidos en los últimos 30 años, librarse de esos señalamientos que hoy lo llevan de nuevo a la cárcel para que responda por el delito de concierto para delinquir agravado.

La investigación en su contra comenzó el 26 de septiembre de 2007, cuando la Corte Suprema de Justicia lo llamó a indagatoria. En este alto tribunal valoraron los testimonios aportados por varios ex paramilitares, quienes lo señalaron de haber usado sus relaciones con la Auc para comprar tierras baratas en Córdoba y de hacer acuerdos políticos para alcanzar una curul en el Senado de la República en las elecciones del 2002.

El proceso arrancó en noviembre de 2006, cuando la Corte Suprema de Justicia escuchó los testimonios del ex paramilitar Jairo Castillo Peralta, alias ‘Pitirri’, quien declaró desde Quebec, Canadá, donde se encuentra exiliado, que Uribe Escobar se reunió dos veces con varios paramilitares, la primera vez a finales de 1998 en Sahagún, Córdoba, y al año siguiente en Caucasia, Antioquia. Según este testigo, en esas reuniones se discutió la compra de tierras a bajo precio para tener el control en esas regiones.

Si bien Uribe Escobar rebatió esos señalamientos alegando que no tenía tierras a su nombre en esas regiones del país, su situación se complicaría el 15 de mayo de 2007 cuando compareció en Medellín ante fiscales de la Unidad de Justicia y Paz el ex comandante de las Auc Salvatore Mancuso.

El ex jefe paramilitar declaró que el entonces candidato al Senado lo buscó para que le ayudara a conseguir votos en zonas de influencia de las Auc en Córdoba y Sucre, donde Mancuso era ampliamente conocido. De acuerdo con este ex comandante, en dos encuentros estuvo la ex Representante a la Cámara Eleonora Pineda, quien fue condenada por sus nexos con el paramilitarismo.

La versión fue corroborada el 23 de agosto de ese año por Mancuso ante funcionarios de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia. Allí explicó que le había pedido a Eleonora Pineda que le presentara a Mario Uribe, con quien la congresista había hecho una coalición política. Según dijo, ese encuentro tenía como punto central hablar "del tema del apoyo político a nuestras aspiraciones de lanzar un proceso de negociación".

En esa ocasión Mancuso explicó que la reunión duró entre 45 minutos y una hora, pero admitió que era la primera vez que se reunía con él y que no recordaba si ese encuentro fue antes o después de marzo de 2002, fecha de las elecciones de ese año. Luego hizo referencia a una segunda reunión, sobre la que no entregó mayores detalles, salvo que nunca le solicitó a las personas que vivían en las zonas bajo su influencia que votaran por Mario Uribe, y aclaró que sus candidatos eran Miguel de la Espriella y Eleonora Pineda. Según él, la ex Representante organizó el apoyo del político antioqueño.

En declaraciones a la Corte Suprema de Justicia el 18 de septiembre de 2007, Pineda hizo referencia a una de las reuniones entre Mancuso y Uribe Escobar, pero advirtió que se realizó después de las elecciones de marzo de 2002. Según dijo, ella le comentó al senador Uribe que unos amigos del municipio de Tierralta, Córdoba, lo querían conocer y sólo en el camino hacia una zona conocida como El 15, le contó que el encuentro sería con Salvatore Mancuso.

Los tres testimonios sirvieron de base para que la Corte expidiera orden de captura en su contra el 22 de abril de 2008. Al conocer de ello, Uribe Escobar y sus abogados se trasladaron de inmediato a la Embajada de Costa Rica, donde solicitó asilo político, pues consideraba que había una injusta persecución en su contra. No obstante, el gobierno del país centroamericano le negó la petición, por lo que se vio obligado a entregarse a las autoridades y acabó recluido en la cárcel La Picota, de Bogotá.

Bajo presión


No ha sido un proceso fácil para las autoridades judiciales. Un mes después de la captura de Uribe Escobar, se conoció que el presidente Álvaro Uribe Vélez había llamado al magistrado Cesar Julio Valencia Copete, para averiguar por el caso de su primo, asunto que se interpretó como un intento de injerencia indebida.

El asunto, que fue divulgado por el magistrado Valencia Copete en una entrevista concedida al diario El Espectador, molestó al Presidente de la República, quien negó esa versión e instauró una denuncia en su contra en la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes, sin que aún se haya resuelto el asunto.

Pero habría más controversias. El 19 de agosto de ese mismo año, Uribe Escobar fue dejado en libertad por orden del entonces vicefiscal Guillermo Mendoza Diago en una decisión cuestionada. El hoy Fiscal General de la Nación encargado sustentó su providencia en una falla en la sustentación de la medida de aseguramiento proferida contra el político antioqueño.

Otra discusión vendría meses después. El 5 de octubre de 2007, Uribe Escobar tomó la decisión de renunciar a su curul como Senador, pues con ello lograría que su caso lo investigara la Fiscalía General de la Nación y no la Corte Suprema de Justicia. Inicialmente, el expediente le fue asignada la Ángela Buitrago, una fiscal considerada de “línea dura” que está al frente de investigaciones tan complejas como la de los desaparecidos del Palacio de Justicia y la de Guillermo Valencia Cossio, hermano del Ministro del Interior y de Justicia.

Posteriormente, el fiscal Mario Iguarán Arana reasignó el caso y se lo entregó a Ramiro Alonso Marín Vásquez, un fiscal reconocido por su seriedad quien se vio obligado a renunciar al ente acusador a finales de agosto del 2008 argumentando que había recibido presiones para decidiera a favor del ex congresista.

El proceso siguió su curso y el 9 de julio de 2009 la Procuraduría General de la Nación le solicitó a la Fiscalía General de la Nación acusar formalmente al ex Senador por el delito de concierto para delinquir agravado. Su petición se fundamentó en los testimonios de los ex paramilitares con los cuales se inició este proceso. A partir de esa petición, el ente acusador debía determinar si avanzaba en el proceso y acogía los argumentos del Ministerio Público o, por el contrario, tomaba la decisión de precluirlo.

Pero cambios en la jurisprudencia colombiana llevó a que la Corte Suprema de Justicia reasumiera a finales de septiembre del año pasado varios procesos contra políticos relacionados con grupos paramilitares, entre ellos el de Mario Uribe Escobar, lo que nuevamente provocó una tensión, esta vez con la Procuraduría General de la Nación, que no acepta que el argumento esgrimido por esta Corte que advierte que el delito por el que se acusa al político antioqueño guarda relación con su función de congresista, así hayan renunciado a sus curules.

Se espera entonces que ahora, con Uribe Escobar nuevamente preso, se puede definir con claridad si el ex Senador estuvo bajo la sombra del paramilitarismo a partir de los acuerdos realizados para obtener beneficios personales, no solo en el ámbito electoral, sino en su gusto por la posesión de tierras.

No es claro si la orden de captura procede porque el caso está tan sólido que se viene una pronta condena o si es para evitar que Mario Uribe intente eludir la justicia como lo hizo la vez pasada que la Fiscalía le dictó orden de aseguramiento. En esa oportunidad, el 22 de abril de 2008, el ex senador se dirigió a la embajada de Costa Rica junto con sus abogados para solicitar asilo político y evadir la justicia. Al conocer la noticia, el presidente Uribe expresó su dolor pero también su compromiso con las instituciones jurídicas. Y cuando Costa Rica negó la solicitud de asilo, Uribe fue recluido en la Picota, en Bogotá. Durante su proceso también ocurrió el episodio de 'Tasmania', un complot para desvirtuar la investigación de la Corte.

http://www.verdadabierta.com/parapolitica/2236-lo-que-tiene-a-mario-uribe-escobar-de-nuevo-tras-las-rejas

Sobre los testimonios que incriminan al primo del presidente, ver: http://www.lasillavacia.com/historia/2937

COLOMBIA SALE DE GUATEMALA Y ENSEGUIDA ENTRARA EN GUATEPEOR...LA SOLUCIÓN NO ES CON LA OLIGARQUÍA ASESINA..





Fracasó el todopoderoso Uribe Vélez

Anncol...01/03/2010


El referendo reeleccionista se cayó porque Uribe fracasó. No por los vicios en su trámite. Eso debe quedar clarito.

Uribe hizo hasta lo imposible por cumplirles a los ricos. Criollos y foráneos. No pudo y no lo va a hacer tampoco su sucesor. Destruir la fortaleza histórica de la insurgencia colombiana y su fuente invencible: la capacidad de resistencia multiplicadora del movimiento popular.

Uribe ferió el país. Negoció a doble banda su impunidad con los recursos de 43 millones de colombianos o más. Hizo todo lo que le pidieron y hasta ñapa da, como dijo Bush alguna vez en sus chistes flojos.

Con un país en el fragor del combate insurgente no es posible saquearlo tan fácilmente. Por eso a Uribe hay que cambiarlo por otro ‘limpio’ pero que continúe en la misma senda del Terrorismo de Estado. De los falsos positivos. De los paramilitares reencauchados. De las agresiones a los vecinos.

No nos vayamos a equivocar. La Corte Constitucional no representa para nada el sentimiento ni los intereses del pueblo colombiano. Sí los de los dueños del país y sus testaferros. Al país, nueve representantes de los ricos, inducen a creer que la botada de Uribe es la salvación de la constitucionalidad. Vieja maña de la oligarquía colombiana en solucionar la hecatombe a espaldas del pueblo colombiano.

La Corte no es una rueda suelta, esta recibe órdenes de arriba. A pesar de la obsesión de Uribe en hacerse a un tercer periodo -así son los fascistas- el para, el narco, el corrupto, el tramposo, el mentiroso, es un sujeto incomodo e inservible para los poderosos. AUV intuye que una cosa es tener el poder otra quien puede garantizar su seguridad post presidencia. Tal vez el uribista Petro.

La solución política al conflicto social y armado por el que atraviesa Colombia, es el camino. Construyamos la Nueva Colombia entre todos.

http://www.anncol.eu/paracio-narino/5/fracasó--el-todo-poderoso-uribe-vélez465

domingo, 28 de febrero de 2010

LA AGRESIÓN A ECUADOR POR PARTE DE COLOMBIA, TUVO SUS CÓMPLICES DENTRO DE LAS FUERZAS ARMADAS ECUATORIANAS.



RAUL REYES, IVÁN RÍOS Y MANUEL MARULANDA. ¡ VIVOS EN LA MEMORIA Y LUCHA DE LOS PUEBLOS!

Dax Toscano Segovia (especial para ARGENPRESS.info)...28/02/2010

El mes de marzo de 2008 tiene una significación muy grande por el profundo dolor que para la insurgencia fariana y las fuerzas revolucionarias en Latinoamérica y el mundo entero tuvieron las muertes de los Comandantes Raúl Reyes, Iván Ríos y Manuel Marulanda Vélez.

Raúl fue asesinado el 1 de marzo tras producirse un bombardeo a su campamento guerrillero ubicado en Angostura, en la zona del Putumayo, lo cual además provocó la muerte de otras veinte y cuatro personas, entre ellas cinco estudiantes de nacionalidad mexicana que se hallaban en dicho lugar. Lucía Morett fue la única sobreviviente de ese grupo de estudiantes. Actualmente ella es perseguida por parte del gobierno narcoparamilitar colombiano y por representantes de la justicia ecuatoriana, que han procedido a criminalizarla por el hecho de haber estado en el campamento guerrillero de Raúl.

El desarrollo y ejecución de la “Operación Fénix” estuvo a cargo de las fuerzas de seguridad colombianas, las mismas que contaron con el respaldo de efectivos militares y de espionaje estadounidenses e israelitas. Miembros de los servicios de inteligencia del ejército y policía ecuatorianos también contribuyeron para infiltrar y posteriormente establecer la localización precisa del campamento del Comandante de las FARC-EP. El mayor de policía Manuel Silva y el coronel del ejército Mario Pazmiño fueron figuras claves en ésta tarea al trabajar directamente con la servicios de investigación policial colombianos, a espaldas del gobierno ecuatoriano.

La sevicia fue lo que caracterizó a ésta acción, resaltada positivamente por la industria mediática colombiana que, al mismo tiempo, se deleitaba con la exposición morbosa de las fotografías del abatido Raúl Reyes. Juan Manuel Santos, ex ministro de Defensa de Colombia, exhibía una sonrisa macabra al dar a conocer la noticia, presentando el cadáver de Raúl como un trofeo de guerra.

Sin todavía restablecerse del dolor, la insurgencia fariana se enteraba del asesinato del Comandante Iván Ríos, miembro también del Secretariado de las FARC-EP, el 3 de marzo de 2008. Iván fue victimado por Pedro Pablo Montoya, alías “Rojas”, un cobarde sujeto que obnubilado por el dinero y los “beneficios” que la política de seguridad democrática del uribismo ofrece a los sapos, a los traidores y asesinos del pueblo colombiano, le disparó en la cabeza así como a su compañera cuando estaban dormidos en su campamento, para luego cortarle una de sus manos y llevársela como prueba al ejército colombiano con el propósito de cobrar la recompensa de 5 mil millones de pesos que inicialmente se le había ofrecido. Una vez más Uribe, Santos y Padilla no podían esconder su cara de satisfacción frente a este nuevo golpe asestado a las FARC-EP. Las declaraciones de estos mafiosos a través de sus pirañas informativas se sucedían unas tras otras, señalando con euforia desmedida que la derrota de las FARC era cuestión de poco tiempo.

La embriaguez del régimen narcoparamilitar de Álvaro Uribe Vélez llegó a su clímax cuando en el mes de mayo las FARC-EP confirmaron la muerte de su Comandante en Jefe, Manuel Marulanda Vélez, a la edad de 78 años, el 26 de marzo de 2008, producto de un paro cardiaco. Excitado por dicha información, el criminal Juan Manuel Santos daba la orden al ejército colombiano de ir en busca del cadáver de Marulanda, para lo cual ofrecía una millonaria suma de dinero a quien entregue datos sobre su localización.

Esos días fueron muy difíciles y muy tristes para la guerrillerada de las FARC-EP. Pero, pese a la campaña mediática desatada por la propaganda del uribismo que ponía énfasis en señalar que la insurgencia estaba desorganizada y desmoralizada, las y los combatientes farianos no perdieron el rumbo trazado desde su origen para combatir por la construcción de la Nueva Colombia, a la vez que tomaban las medidas necesarias para recomponerse frente a los reveses y dificultades sufridas y surgidas como resultado lógico de la guerra en la que se halla inmerso el pueblo colombiano, producto de la política criminal de la oligarquía de ese país y del imperialismo yanqui. El Comandante Alfonso Cano fue designado como el nuevo líder de las FARC-EP.

Lo sucedido en ese aciago mes de marzo del año 2008 para la insurgencia fariana y para todas y todos los revolucionarios, no puede ser recordado con melancolía y en base a sentimentalismos que no conducen a la acción transformadora del sistema imperante y del orden vigente, porque eso es precisamente lo que pretenden lograr quienes detentan el poder a través de un sinnúmero de mecanismos de alienación y enajenación, entre los cuales está el sometimiento por medio del miedo a la muerte y a lo sucedido en situaciones pasadas que han sido negativas para las organizaciones revolucionarias y las de sus integrantes.

El revolucionario vasco Iñaki Gil de San Vicente dice que “un pueblo vive en la medida que hace que sigan vivas las personas que han muerto porque ese pueblo viva”. No basta entonces con recordar a nuestras heroínas y nuestros héroes cada aniversario de su muerte o tan sólo hacer actos en su homenaje en las fechas en las cuales ellas y ellos murieron. Eso solamente provocaría la momificación o petrificación de sus acciones, de sus pensamientos. Las recordaciones estériles son también auspiciadas por quienes detentan el poder para aprovecharse de esos momentos con el objetivo de vaciar de contenido la vitalidad de las y los combatientes revolucionarios muertos o para continuar denigrándoles o manchando su imagen rebelde. Así lo han hecho con el Che durante 43 años.

“Un pueblo vive en la medida que esa memoria sea presente, sea acción, sea práctica y no un mero recuerdo podrido entre los libros”, expresa Iñaki. Y añade que un pueblo sólo puede vivir “en la medida que sea capaz de mantener en la calle, en las acciones, en las movilizaciones las aportaciones de las personas que lucharon y que murieron y no dudaron en enfrentarse a los mayores riesgos por mantener unas reivindicaciones para ellos y las generaciones futuras, porque la memoria no es una cosa solamente del pasado, sino un arma cargada de futuro, un instrumento de liberación, de acción”.

Marx señaló en las tesis sobre Feurbach la necesidad no sólo de contemplar la realidad, sino de transformarla.

Para ello es imprescindible que no solamente (aunque tampoco sin dejar de hacerlo) se repitan consignas o se usen gorras o camisetas con las imágenes de las y los revolucionarios o se coloquen pósteres de las y los combatientes insurgentes en las puertas o paredes de una habitación u oficina.

La praxis revolucionaria implica nutrirse de un cuerpo teórico adecuado para comprender la realidad, no sólo para explicarla o profundizar en su conocimiento, sino para buscar constantemente cambiarla, modificarla, mucho más si esa realidad es de miseria y explotación para la mayoría de la población.

Pero no se trata de la acción individual, de una persona sola, aislada de los colectivos sociales. Por el contrario, son los pueblos y sus diversas organizaciones las que deben llevar adelante la tarea política revolucionaria de luchar contra los enemigos del género humano: el imperialismo, el sionismo, la burguesía mundial y las oligarquías, para así lograr la construcción de una sociedad distinta a la capitalista.

En ese proceso los pueblos no deben olvidar, ni perdonar a quienes les han infringido dolor y sufrimiento. Las acciones criminales cometidas por personajes como Uribe, Santos, Padilla, Bush y sus aparatos militares y paramilitares, no pueden ser relegadas al pasado, sino estar presentes en la memoria de los colectivos sociales con el propósito de dar impulso a la lucha revolucionaria para acabar precisamente con la política criminal y guerrerista de la oligarquía y del imperialismo. De igual manera hay que mantener vivos cada uno de los hechos cometidos por los criminales al servicio de quienes detentan el poder en la sociedad capitalista, para que más temprano que tarde rindan cuentas ante los tribunales revolucionarios.

A lo largo de estos últimos cincuenta años las FARC-EP han demostrado con su praxis y la de sus combatientes como Raúl, Iván y sobre todo la del “viejo querido”, el Comandante Manuel, ser consecuentes con los principios que ellos establecieron para defender al pueblo, practicando a su vez, con firmeza y decisión, el antiimperialismo y el internacionalismo revolucionario, ahora con mayores bríos al haber recuperado la espada de combate del Libertador Simón Bolívar.

Al cumplirse dos años del asesinato de Raúl Reyes e Iván Ríos y de la muerte natural del Comandante en Jefe, Manuel Marulanda Vélez, las y los revolucionarios deben practicar la solidaridad militante, activa y frontal con las FARC-EP. El temor, la claudicación, no pueden caber en la mente de quienes luchan por la construcción de un mundo distinto al impuesto por el sistema capitalista.

La oligarquía santanderista y el imperialismo pretenden que los pueblos del mundo internalicen y hagan suyas las mentiras que ellos repiten constantemente sobre la insurgencia colombiana.

Es triste escuchar a muchos personajes supuestamente progresistas, así como a organizaciones políticas aparentemente de izquierda, repetir los argumentos esgrimidos por la propaganda negra de la oligarquía colombiana y el imperialismo yanqui sobre las FARC-EP. Esa gente y esos movimientos que jamás han estado “donde las papas queman”, a decir del Che, no merecen ninguna consideración por parte de los pueblos que luchan contra sus enemigos, sus explotadores.

No cabe duda que la propaganda fascista ha tenido un efecto poderoso también en gran parte de la población, que diariamente es intoxicada con mentiras respecto al movimiento guerrillero colombiano.

Por ello es vital ir desmontando ese discurso y hacer conocer a las personas, en diversos espacios, lo que realmente es la insurgencia fariana. Ganar la hegemonía a los mentirosos oligarcas e imperialistas, es tarea fundamental de las y los revolucionarios. La derecha tiene muy claro ello. Por eso Uribe y el monigote Gabriel Silva, actual ministro de Defensa de Colombia, impartieron órdenes a sus embajadas para lanzar una campaña agresiva con el objetivo de denigrar a las FARC-EP, luego de que se diera a conocer en Argentina el documental “FARC-EP, la insurgencia del siglo XXI”, donde se presenta a la guerrilla colombiana en su verdadera dimensión, es decir como una fuerza popular, político-militar, al servicio de los pobres.

Guardar silencio, permanecer escondidos o sentados cómodamente al frente de un computador en una oficina de trabajo, no es digno de quienes dicen luchar por un mundo mejor. La solidaridad, el respaldo a la insurgencia colombiana, no obstante conocer los riesgos que ello implica, producto de la persecución desatada por el régimen narcoparamilitar dirigido por Uribe, tiene que ser a viva voz, como se hizo con los revolucionarios vietnamitas y argelinos y como se hace con el pueblo palestino víctima de los más bestiales crímenes por parte del Estado sionista de Israel.

Esa solidaridad también debe expresarse con quienes hoy son criminalizados por denunciar los violaciones a los derechos humanos cometidos por el régimen fascistoide colombiano y por defender a la insurgencia revolucionaria, como es el caso de los periodistas Jorge Enrique Botero y Dick Emanuelsson, entre otras y otros consecuentes comunicadores y pensadores sociales.

Ese es el mejor tributo para Manuel, Raúl, Iván, Martín Caballero, Efraín Guzmán, pero también para las y los revolucionarios que han sido capturados y confinados a las cárceles colombianas o estadounidenses por el delito de luchar por la construcción de la Nueva Colombia como Sonia, Simón Trinidad o Iván Vargas.

EL CUENTO DEL ESTADO MODELO DE DEMOCRACIA SE LES ESTA AGOTANDO. TENDRAN QUE BUSCARLE OTRO DISFRAZ.


TERRORISMO DE ESTADO.

Juan Diego García (especial para ARGENPRESS.info)...28/02/2010

Colombia es presentada siempre como una democracia modelo, un país que a lo largo del siglo pasado solo había sufrido un golpe militar, con elecciones periódicas y unas instituciones muy sólidas inspiradas en los más puros principios del estado de derecho. Las inocultables y graves diferencias sociales, la pobreza y otros males que desdibujaban este idílico panorama se justificaban por su condición de país subdesarrollado. Pero la guerra interminable (con sus inocultables episodios de guerra sucia), el interés que despierta el fenómeno del narcotráfico y en particular la política de “seguridad democrática” de Uribe Vélez hacen muy complicado aceptar sin más la imagen positiva que difunden los medios.

Algo debe fallar en los cimientos de esta “democracia modelo” cuando el tráfico de narcóticos alcanza una dimensión tan desmesurada invadiendo todo el tejido social, pervirtiendo la moral de trabajo, convirtiéndose en uno de los motores de su economía y creando una cultura del dinero fácil y la justificación de cualquier medio que garantice el éxito, sin excluir el asesinato y la masacre. Una sociedad que se descompone con tanta facilidad sugiere que sus estructuras básicas padecen una crisis profunda. El sistema, sencillamente no es capaz de eliminar sus propias toxinas.

Mucho más relevante resulta el prolongado conflicto armado frente al cual los sucesivos gobiernos oscilan entre ofertas de rendición a los insurgentes a cambio de algunas ventajas materiales y la negación categórica de su existencia, desconociendo sus raíces sociales y convirtiendo a los guerrilleros en un simple grupo de delincuentes y bandidos. Además, ya es práctica habitual por parte de las autoridades vincular con la guerrilla a opositores y movimientos reivindicativos, algo que no corresponde a un régimen democrático y de paso suscita preguntas inquietantes. En efecto, si tales vínculos son falsos, el gobierno miente y hace uso de métodos autoritarios que convierten la oposición en una actividad de alto riesgo y –lo que es mucho más grave- expone a los señalados a la acción criminal de los paramilitares y sus socios en las fuerzas armadas y cuerpos de seguridad. Pero si la acusación de connivencia o simpatía con la guerrilla es cierta, cabe preguntarse el motivo por el cual opositores, activistas sociales y movimientos reivindicativos hacen causa común con una insurgencia que según la versión oficial se reduce a un simple grupo de bandoleros.

También pierde credibilidad la explicación gubernamental que coloca al Estado y sus fuerzas armadas como protectores de una ciudadanía sometida al fuego cruzado de guerrilleros, paramilitares y narcotraficantes a quienes se combate por igual. La verdad es que cada día se confirman los vínculos estrechos del Estado con la guerra sucia y el paramilitarismo y sus responsabilidades innegables frente al surgimiento y expansión del tráfico de narcóticos. Términos como “narcoestado” y “estado paramilitar” se han vuelto populares. Y no sin razón. Los cambios institucionales introducidos en las últimas décadas (y en particular durante la administración de Uribe) no solo contrarían la Carta Magna que la actual administración ha retorcido a su gusto para beneficio propio, sino que chocan con el ideario liberal clásico por su deslizamiento hacia formas particulares de un fascismo criollo en expansión: se desmantela la institucionalidad, se limitan los derechos personales, se concentra el poder político en un ejecutivo que tiene sometido por completo al poder legislativo e intenta hacer lo propio con el poder judicial, reduciendo al ostracismo los últimos reductos de un grupo de jueces que persisten en la defensa de un Estado de Derecho que ellos se sienten en la obligación de defender.

El muy criticado “Estado de opinión” que hoy propone Uribe como supuesta culminación del Estado de Derecho en realidad no es otra cosa que un “estado de manipulación” apoyado por la clase dirigente y bien promocionado por los medios, propiedad de los poderes locales y de grandes multinacionales como los grupos españoles Prisa y Planeta que ya controlan lo fundamental del espacio informativo del país.

El reciente informe de Human Rights Watch confirma más allá de toda duda la responsabilidad gubernamental en relación a unos grupos paramilitares que no han desaparecido como sostiene el gobierno sino que siguen delinquiendo en las mismas condiciones de impunidad de antes, contando con autoridades que hacen la vista gorda y que en no pocas ocasiones están involucradas ellas mismas en las actividades delictivas de las ahora llamadas “bandas emergentes”. En el mismo sentido se han pronunciado varias delegaciones parlamentarias europeas y hasta los socios de Washington acaban de llamar la atención a Bogotá, incómodos con la generalización de la violencia contra las organizaciones sindicales y campesinas.

La cadena de escándalos sobre la violación de los derechos humanos en el país hace ya imposible entonces que el Estado intente eximirse de sus responsabilidades. A estas alturas es insostenible la versión oficial según la cual el asesinato de civiles que se presentan luego como guerrilleros dados de baja (los “falsos positivos”) corresponde siempre a casos excepcionales, manzanas podridas a extirpar del cesto impoluto de un ejército respetuoso de la ley y que tiene inclusive un departamento de “derechos humanos”. Pero la verdad es que formar grupos paramilitares es una vieja tradición gubernamental en Colombia. Ciertamente que nunca como hoy el fenómeno había alcanzado tal dimensión (con la directa asesoría de oficiales y mercenarios estadounidenses) pero con diversas denominaciones ha sido una práctica oficial habitual. Fomentar estos grupos forma parte de la estrategia militar y explica la colaboración permanente entre militares y paramilitares adelantada contra poblaciones que real o potencialmente pueden resultar simpatizantes de la insurgencia.

El deterioro de la legalidad en todas sus esferas reduce día a día los pocos espacios democráticos que quedaban en el país. Con amarga ironía un dirigente obrero afirmaba que en Colombia resulta menos arriesgado organizar una guerrilla que fundar un sindicato. Y razones no le faltan a juzgar por el interminable rosario de asesinatos de sindicalistas reportados entre otras por la OIT. Defender presos políticos, denunciar la violación de los derechos humanos, hacer uso de la libertad de expresión y condenar los crímenes oficiales acarrea por lo general malas consecuencias. Organizar un movimiento cívico, una marcha pacífica, una manifestación estudiantil o una huelga se puede saldar con cárcel, despidos, persecución, señalamiento, exilio o muerte, ya sea a manos de las “fuerzas del orden” o como la enésima víctima de las bandas armadas de la extrema derecha.

Existen pues muchos factores que llevan a pensar en la democracia colombiana como un ente al borde de convertirse en un estado autoritario con visos de ir a peor y en donde la guerra sucia, convertida en política oficial no merece otro calificativo que terrorismo de Estado, es decir, una política destinada a someter a la población a través del miedo y la violencia indiscriminada. Muy complicado lo tendrá un gobierno nuevo que salga de las próximas elecciones si es que se consigue derrotar al oficialismo. Ahora bien, si la estrategia de la “seguridad democrática” se mantiene (con o sin Uribe en la Casa de Nariño) nada promete mejores días a la sociedad colombiana. Las perspectivas no pueden ser más pesimistas y, sin duda, el terrorismo de Estado aparece desde ya como uno de los mayores obstáculos atravesados en el camino de la paz.

sábado, 27 de febrero de 2010

LOS RESPONSABLES DE ESTA MASACRE, CAP, ITALO DEL VALLE ALLIEGRO, ANTONIO LEDEZMA, ETC. TODAVÍA ANDAN SUELTOS. JUSTICIA PARA LAS VICTIMAS DEL CARACAZO.

Hace 21 años ....
El Caracazo: Cuatro millones de balas se dispararon contra un pueblo desarmado

ABN...27/02/2010


Alexis viajó de Portuguesa a Caracas el 28 de febrero de 1989. Su madre lo había llamado por teléfono desesperada porque ese día había corrido la noticia de que estaban liberando a los presos del Retén de Catia para masacrarlos a la entrada del internado, donde su otro hijo cumplía condena. Ya se hablaba de una gran cantidad de reclusos muertos.

“Cuando traté de acercarme al retén, junto a otras personas, para averiguar sobre nuestros familiares presos, nos dispararon”, cuenta Alexis, quien después acudió con su madre a la Fiscalía General de la República para buscar el nombre de su hermano en los listados de los asesinados en las cárceles venezolanas.

Para alivio de Alexis y su progenitora, en las interminables listas de internos muertos, el nombre de su familiar no apareció. Y es que en medio de la reyerta, él prefirió no intentar salir del extinto retén, por lo que sobrevivió a la masacre. Seis años después obtuvo la libertad.

“Había una gran cantidad de muertos que ni siquiera se sabe dónde los enterraron. Me imagino que en La Peste, que fue el gran cementerio que se creó aquí durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez (CAP)”, recuerda Alexis.

Una situación similar ocurrió en esos días en otros puntos de la ciudad contra familias enteras. Ejemplo de esto lo pueden corroborar los habitantes de la parroquia 23 de Enero, quienes debieron resistir por casi una semana a las balas que disparaban contra ellos los efectivos del Ejército y de la Policía Metropolitana (PM).

“Cuando el gobierno de CAP decretó el toque de queda nos pusieron un tanque de guerra frente al Bloque Uno con militares adentro”, cuenta Tirsia, habitante de Monte Piedad.

Tanto fue el miedo que se impuso durante esos días que el apartamento de muchas personas se redujo al espacio del baño, a un estrecho pasillo o a un rincón de la sala, donde pernoctaban, para no ser alcanzados por las balas. “Uno no se podía ni asomar por la ventana, hubo apartamentos que los dejaron como un colador de las balas”, comenta Tirsia.

“En esos días me asomé para guindar ropa en el tendedero. Cargaba puesto un reloj que brillaba con el reflejo del sol. Seguro la policía y el Ejército pensó que era un arma y por eso me dispararon. La bala me pasó cerquita, pegó en la pared y saltó. Un pedazo de la pared se introdujo en mi brazo”.

Para comprar alimentos, los habitantes de los bloques debían salir muy temprano para hacer las colas detrás de un camioncito de comida que se apostaba en la Avenida Sucre “y cuando el ejército y los efectivos de la PM empezaban a disparar teníamos que correr. Eso fue terrible, eso fue una cosa que no puede volver más nunca”.

El tanque de guerra desapareció de la vista de los habitantes de la parroquia el 06 de marzo de 1989, el día del cumpleaños de su hijo mayor, recuerda Tirsia.

Estos testimonios, contados 21 años después del estallido social conocido como El Caracazo, recogen la represión del ejército y la policía contra el pueblo que salió a las calles para protestar las medidas económicas implementadas por el gobierno de CAP, el acaparamiento de productos de primera necesidad y las alzas desmedidas en los precios.

Fueron cuatro millones de proyectiles los que se descargaron contra un pueblo desarmado, según refleja una investigación realizada por la revista Sic, del Centro Gumilla, lugar en el que confluyen religiosos jesuitas formados en diferentes disciplinas, profesionales laicos dedicados tanto al mundo académico como al empresarial, y líderes de organizaciones populares y de la sociedad civil.



El paquete de CAP

El 16 de enero de 1989 Carlos Andrés Pérez asumió por segunda vez la Presidencia de la República, alertando a los venezolanos que ha recibido un país en quiebra y que había que “apretarse el cinturón”.

Un artículo de la revista Sic, de marzo de 1989, refiere que la toma de posesión del presidente Pérez dejó a los venezolanos una imagen difícil de digerir, pues “la austeridad predicada y necesaria brilló por su ausencia”, además de los anuncios de las medidas económicas a implementar.

Parte del paquete económico del gobierno de CAP, de 1989, establecía la liberación de los precios y de las tasas de interés, aumentos en el precio de la gasolina (en 100%), de las tarifas de electricidad y teléfono (en 50%), así como la eliminación de subsidios y del control de cambio.

El paquete también contemplaba endeudamientos adicionales con el Fondo Monetario Internacional (FMI), restricción de las importaciones e incentivos para las actividades exportadoras, entre otras medidas, cuyo impacto se compensaría con un aumento salarial del 30% en el sector público, extensible al sector privado por convenios a negociar.

Estas medidas buscaban someter a la economía al rigor de las fuerzas del mercado, donde los precios los determinaría el juego de la oferta y la demanda. La soberanía de las decisiones económicas nacionales quedaría a merced del FMI.

“Un auténtico paquete para los sectores medios empobrecidos de Venezuela. No hay que ser muy sagaz para prever las consecuencias sociales de estas medidas: acentuación de la pobreza y la agudización de las ya escandalosas diferencias sociales en el país”, sentenció el editorial de Sic de enero-febrero de 1989.



Días previos al estallido social

Esperando la liberación de los precios, los industriales y comerciantes mantenían acaparados algunos productos de primera necesidad. Los principales titulares de la prensa nacional de los dos primeros meses del ‘89 destacaban la ausencia de leche, café, sal, arroz, azúcar, papel higiénico, detergente y aceite de los anaqueles de los abastos y supermercados de todo el país.

“Cinco horas para comprar dos potes de leche popular”, era uno de los titulares de esos días del diario El Nacional.

Aunada a esta situación de acaparamiento, el asesinato del estudiante de Ingeniería Eléctrica de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Dennis de Jesús Villasana Montaño, por parte de dos funcionarios de la PM, generó protestas en esta casa de estudios.

En la primera manifestación por la muerte de Dennis, falleció el empleado de la Facultad de Medicina de UCV, Carlos Yépez, a consecuencia de una bala en la cabeza disparada por otro efectivo de la PM.

La Universidad de Carabobo y la Universidad de los Andes se sumaron a las protestas en solidaridad por la muerte del estudiante y del empleado de la UCV, y en rechazo al denominado “paquetazo” de CAP.

El ministro de Educación de Pérez, Gustavo Roosen, había anunciado que dentro de las medidas económicas de ese gobierno estaba contemplada la privatización de la educación superior, y que los maestros no serían beneficiados con el decreto de aumento salarial del 30%, lo que generó también disgustos en el gremio y un paro de 48 horas.


El Caracazo

El aumento del precio de la gasolina se estableció el domingo 26 de febrero. Ante esto, los transportistas le exigieron al gobierno incrementar el costo del pasaje. Y así se dio: se les concedió un 30%, pero al siguiente día los usuarios se encontraron con un incremento de hasta un 80%.

El 30% del aumento salarial decretado por CAP aún no se había concretado para los empleados públicos, y Fedecámaras sólo querían negociar 6% del aumento en el sector privado. Ese lunes se generaron las primeras protestas, que se acentuaron en la ciudad capital, y que se conocieron posteriormente como “El Caracazo”.

El diario El Nacional describió lo que sucedió el 27 de febrero en una fotoleyenda de la siguiente manera: “Una ola de violencia y agitación sacudió ayer el país, en protesta por el alza de las tarifas de pasajes, gasolina y alimentos”.

Todo empezó en los alrededores del Nuevo Circo, cuando los usuarios de la ruta Caracas-Guarenas-Guatire se enteraron de las nuevas tarifas que deseaban imponer los choferes, mucho más altas que las aprobadas por el nuevo gobierno, y aún no publicadas en Gaceta Oficial.

Desde las 6:00 de la mañana decenas de pasajeros decidieron tomar la Avenida Lecuna, para protestar el alza, hasta la Avenida Bolívar, narró en un artículo Fabricio Ojeda, periodista de El Nacional, el 28 de febrero de 1989.

A medida que pasaba la tarde, seguía aumentando el número de personas que salían de sus casas espontáneamente para protestar. Todos los comercios cerraron sus puertas. En varios puntos de la ciudad se reportaban saqueos a camiones de comida y supermercados.

La situación se agudizó con la quema de autobuses y, en horas de la tarde, la PM ya había recibido instrucciones de reprimir.

El periodista de El Nacional Humberto Álvarez describió la situación de la siguiente manera: “En una acción de protesta por el alza inusitada del pasaje, el pueblo de Guarenas se lanzó ayer a la calle, saqueó y quemó más de 100 comercios, incendió 10 vehículos causando pérdidas millonarias, a la vez que colocó barricadas y mantuvo durante 7 horas incomunicada a Caracas con el oriente del país”.

El ministro de Defensa del gobierno de CAP, Italo del Valle Alliegro, anunció la noche del 28 de febrero, por decreto número 49, la suspensión de las garantías constitucionales.

Los derechos a la libertad y seguridad personal, a la inviolabilidad del hogar doméstico, a transitar libremente por el territorio nacional, a la libertad de expresión, a reunirse en público y a manifestar pacíficamente estuvieron suspendidos en esos días.

En una nota de marzo de 1989, el semanario Tribuna Popular denunció los abusos criminales perpetrados por efectivos de las Fuerzas Armadas Nacionales (FAN): “Hechos que cabe atribuir no ya al nerviosismo o la inexperiencia de algún recluta, sino a una decisión de castigar de la manera más violenta a un pueblo que protesta, legítimamente, ante una situación insostenible e insoportable de degradación de sus niveles de vida”.

En el editorial del semanario se agregó: “No pueden existir excusas, en un régimen que se proclama democrático, para el ametrallamiento de edificios, bloques, ranchos y barriadas enteras”.

Por otro lado, el editorial de Sic de abril de 1989 también describió los sucesos de entonces: “Durante la semana del 27 el pueblo actuó desarmado… La cuestión no eran los ricos sino las cosas que necesitaban y con las que siempre habían soñado y en definitiva la cuestión eran las reglas de juego que no sólo los condenaban en el presente sino que les mataban la esperanza”.

CAP refirió que el estallido social se debió a una guerra de los pobres contra los ricos, cuando en realidad la protesta se produjo porque el pueblo estaba pasando hambre: familias venezolanas se alimentaban con “perrarina” y a los más pequeños les hacían teteros con agua de espaguetis.

El editorial de la revista SIC continúa así: “Los de mayor poder adquisitivo, sin embargo, se vieron a sí mismos como los enemigos del pueblo: unos abandonaron inmediatamente el país, o al menos pusieron a sus hijos a salvo, y otros se aprestaron militarmente para la autodefensa. No hubo, claro está, ningún ataque del pueblo, como habrían señalado altos funcionarios de aquel gobierno.

La arremetida vino por la acción combinada de la policía y el Ejército porque el enemigo era el pueblo. De hecho, todos los muertos eran civiles. Se dispararon más de cuatro millones de balas. Porque el objetivo no era controlar la situación sino aterrorizar de tal manera a los vencidos que más nunca les quedaran ganas de intentarlo otra vez”, citó el editorial de Sic.



Las víctimas de un brutal genocidio

Según la cifra oficial emanada por el gobierno de CAP, los sucesos de febrero y marzo de 1989 dejaron un saldo de 276 muertos, numerosos lesionados, varios desaparecidos y cuantiosas pérdidas materiales.

Sin embargo, estos números de víctimas quedaron desvirtuados por la posterior aparición de fosas comunes como La Peste, en el Cementerio General del Sur, donde aparecieron otros 68 cuerpos sin identificar, fuera de la lista oficial.

“Nunca pudo conocerse la cifra exacta de civiles muertos en estos sucesos”, según se cita en el portal del Comité de Familiares de las Víctimas (Cofavic), de los sucesos ocurridos entre el 27 de febrero y los primeros días de marzo de 1989.

En esta organización no gubernamental sólo se reunieron 42 familiares de fallecidos y desaparecidos y otras tres víctimas que quedaron incapacitadas, no obstante, la cantidad de civiles masacrados el 27 de febrero de hace 20 años y los días que siguieron es incalculable. De hecho, se habla de entre 2.000 y 3.000 personas asesinadas, aunque el entonces ministro Ítalo del Valle Alliegro contaba poco más de 300.

En el libro Desaparición Forzada, sus autores, Yahvé Álvarez y Oscar Battaglini, señalan que las acciones por parte del gobierno de CAP el 27 de febrero alcanzan proporciones que las acercan al más brutal genocidio de la historia venezolana.

Un fallo de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos, 10 años después de la masacre al pueblo venezolano, ordenó al Estado venezolano indemnizar a los familiares de 45 personas asesinadas durante la revuelta social, todas representadas por Cofavic.

Todavía no se conoce el número exacto de muertos, heridos y desaparecidos en esos día de febrero y marzo de 1989. Aunque los hechos ocurrieron mucho antes de su mandato, el Gobierno del presidente Hugo Chávez reconoció la responsabilidad del Estado venezolano y en el año 2006, a través de su Ministerio de Interior y Justicia, anunció mecanismos para indemnizar también a las víctimas que no tuvieron acceso a la Corte Interamericana.


Fuente: http://abn.info.ve/noticia.php?articulo=222251&lee=4

LA OEA, MINISTERIO DE LAS COLONIAS GRINGAS, YA COLAPSO Y AHORA SE CONVIRTIÓ EN UN CASCARON VACÍO AL SERVICIO DEL IMPERIO.


El bloque latinoamericano y caribeño

La Jornada...27/02/2010


La creación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños forma parte del viraje mundial y continental, caracterizado por el declive de la hegemonía estadunidense y el ascenso de un conjunto de bloques regionales que van dando forma a un nuevo equilibrio global. La creación de este organismo sin la presencia de Canadá y Estados Unidos, se venía gestando desde tiempo atrás, pero comienza a cobrar cuerpo meses después del notable fracaso de la OEA para resolver la crisis provocada por el golpe de Estado en Honduras, país que por el momento no forma parte del organismo en gestación.

La decisión, que se preparó durante los dos años anteriores impulsada por el presidente Lula, completa un largo proceso de autonomización de la región respecto de la superpotencia. Miremos atrás para observar el profundo cambio producido en la región. Desde su creación en 1948, la OEA respondió a los intereses de Washington. Cuando Cuba fue expulsada en 1962, ningún país votó en contra para evitarse problemas con Estados Unidos, aunque seis se abstuvieron, entre ellos Argentina, Brasil y México. En 1983, la creación del Grupo de Contadora (Colombia, México, Panamá y Venezuela) para buscar salidas a las guerras civiles centroamericanas, representa el primer intento por dotar a la región de voces que se aparten del coro impuesto por la Casa Blanca y el Pentágono. Fue la intervención del primer ministro sueco, Olof Palme, la que resultó decisiva para que se formara este grupo que se fue ampliando, pese al rechazo de Washington.

En 1990 el Grupo de Río sustituyó a Contadora (ya convertido en Grupo de los Ocho), con la incorporación de los países sudamericanos que hasta ese momento no lo integraban, más la Comunidad del Caribe y los países de Centroamérica. En 2008 adquirió su actual fisonomía con la incorporación de Guyana, Haití y Cuba, y en 2010 durante la celebración de su 21 reunión, la Cumbre de la Unidad en la Rivera Maya, dio el paso definitivo al generar la nueva Comunidad de Estados. Son dos décadas y media de lenta construcción que culmina un proceso iniciado cuando la ofensiva imperial contra Nicaragua, El Salvador y Guatemala parecía omnipotente, que cuaja cuando se vive una coyuntura nueva.

La Declaración de Cancún, suscrita por los 32 presidentes (con la única ausencia de Honduras), señala que el objetivo del nuevo organismo esprofundizar la integración política, económica, social y cultural de nuestra región, defender el multilateralismo y pronunciarse sobre los grandes temas y acontecimientos de la agenda global.

En el apartado dedicado a crisis económica promueve la creación de una nueva arquitectura financiera regional o subregional, incluyendo la posibilidad de realizar pagos en monedas nacionales y evaluar la creación de una moneda común, así como la cooperación entre bancos nacionales y regionales de fomento. Un claro énfasis en la integración, sin establecer plazos, puede rastrearse en el espíritu del documento. Sin embargo, los dos aspectos centrales y los más concretos que firmaron los presidentes son los apartados dedicados a energía y a la integración física en infraestructura. Se propone enfrentar los desafíos energéticos promoviendo la expansión de fuentes de energía renovables y promoviendo el intercambio de experiencias y transferencia de tecnología sobre programas nacionales de biocombustibles, entre otros, para permitir a las economías más pequeñas y los países menos desarrollados alcanzar un acceso justo, equilibrado y constante a las diversas formas de energía.

Respecto de la infraestructura, se propone intensificar las obras para la conectividad y el transporte aéreo, marítimo, fluvial y terrestre, así como el transporte multimodal. Quien dice integración vía obras de infraestructura y biocombustibles, dice Brasil, país que lidera a la región en ambos rubros y es el primer productor mundial de etanol, a la par de Estados Unidos.

Pero el documento dedica un apartado a desastres naturales, en el que llama a crear mecanismos para dar una respuesta regional rápida, adecuada y coordinada a los mismos. También aquí puede verse la mano brasileña, escaldada doblemente luego de la anémica reacción de la OEA en Honduras y de la brutal intervención-invasión de la Cuarta Flota en Haití. Aunque la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe es aún una declaración de intenciones, que habrá de dar sus primeros y verdaderos pasos en las cumbres de Caracas (2011) y Chile (2012), cuando deberá dotarse de estatutos, el hecho de que se haya puesto en marcha es lo más significativo. Su creación debe leerse desde tres ángulos.

En el tiempo corto representa un freno al reposicionamiento de Estados Unidos en Colombia y Panamá con 11 bases militares, pero también en Honduras y Haití. Recordemos que cuando se produjo el ataque de Colombia a Ecuador, primero de marzo de 2008, con el bombardeo del campamento de Raúl Reyes, se aceleraron los tiempos que llevaron a la creación de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y del Consejo de Defensa Suramericano. El segundo tema se relaciona con el tiempo largo: la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe completa el largo ciclo de autonomización respecto del centro imperial. No es casual que los dos pasos se dieran en momentos de graves tensiones: guerras centroamericanas, hace 25 años; crisis económica y polarización mundial, ahora.

La tercera cuestión tiene carácter geopolítico. México y Centroamérica ya no estarán tironeados sólo desde el norte. El bloque regional tiene muchos problemas y contradicciones internas que lo harán caminar lentamente. Nada de eso le impidió tomar cuerpo desde comienzos de los años 80 del soglo pasado, en una situación de mucho mayor peso y presencia de Estados Unidos, luego ampliarse y, ahora, comenzar a consolidarse. El tiempo largo hace su trabajo; lenta, pero inexorablemente, pulveriza el tiempo corto.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2010/02/26/index.php?section=opinion&article=020a1pol

viernes, 26 de febrero de 2010

COMO PUBLICITAN EN EL IMPERIO LOS CASOS DE DELINCUENTES PRESOS QUE LES SERVÍAN DE PEÓN EN SUS ACCIONES CONTRAREVOLUCIONARIAS.


¿Por qué no dicen quién fue Orlando Zapata?
Por: Patria Grande
26/02/2010

Orlando Zapata Tamayo, de 42 años, no forma parte de los mercenarios que fueron juzgados en marzo del 2003 (no es uno de los 75), ni tiene un “grueso expediente político”, como dicen medios de prensa internacionales con tal de demonizar a Cuba.

Esta es la historia real:

Cumplía una sanción conjunta de privación de libertad de 25 años, después de haber sido sancionado en el 2004, a tres años, por Desorden Público, Desacato y Resistencia. Su historial delictivo es el de un delincuente común.

Desde julio de 1990, fue procesado y condenado en reiteradas ocasiones por delitos comunes, entre ellos por Alteración del Orden, Daños, Resistencia, dos cargos de Estafa, Exhibicionismo Público, Lesiones y Tenencia de Armas Blancas. Ya en cumplimiento de la sanción de privación de libertad, fue sancionado varias veces por Desorden en Establecimiento Penitenciario y Desacato.

En el 2001, se vincula a la contrarrevolución, contactado entre otros mercenarios por Oswaldo Payá Sardiñas y Marta Beatriz Roque.

En el 2003, ingresa nuevamente en prisión y a partir de entonces protagoniza varias acciones violentas en ella, agrediendo físicamente a funcionarios penitenciarios. Se negó en reiteradas ocasiones a consumir los alimentos del penal y solo consumía los alimentos que recibía de sus familiares.

Se declaró en huelga de hambre el 18 de diciembre de 2009, negándose a recibir asistencia médica. No obstante, fue trasladado primeramente al Puesto Médico del penal, posteriormente, al Hospital Provincial de la ciudad de Camaguey, y después al Hospital Nacional de Reclusos de La Habana.

En todos los lugares, se le realizaron estudios clínicos y se le prestó toda la asistencia médica necesaria, incluida terapia intermedia e intensiva y alimentación voluntaria por vía parenteral (endovenosa) y enteral (mediante levín) y se le garantizaron todos los medicamentos y tratamientos necesarios hasta su fallecimiento, lo cual fue reconocido por su propia madre.

El 3 de febrero, presentó fiebre que desapareció en 24 horas. Posteriormente, se le diagnosticó una neumonía que se trató con los antibióticos y procedimientos más avanzados. Al comprometerse ambos pulmones, fue asistido con respiración artificial hasta su muerte.

Después de su ingreso al establecimiento penitenciario, la madre de Zapata Tamayo, Reyna Luisa Tamayo, se vinculó a actividades de grupos contrarrevolucionarios, por las cuales recibía dinero de organizaciones contrarrevolucionarias que actúan en territorio de Estados Unidos como la Fundación Nacional Cubano Americana.

periodicopg@gmail.com

COLOMBIA EL MAYOR PRODUCTOR DE DROGAS DE LA REGIÓN, SIEMPRE CAPOTEA LAS DENUNCIAS ACUSANDO A OTROS DEL NARCOTRAFICO.


“La cocaína de las FARC”… una Falsimedia que esconde otra realidad…

Rebelión...26/02/2010

“Pretendían tapar con su desinformación acerca de las FARC los reiterado nexos del ejercito de la oligarquía colombiana con el narcotráfico…”


En días pasados se conoció la noticia de que dos miembros de la armada de la oligarquía colombiana habían sido descubiertos cuando participaban en el envío, en un buque de la armada, de nada más y nada menos que de 9 toneladas de cocaína hacia los Estados Unidos y Europa.

Enseguida, en los medios de desinformación de la oligarquía colombiana, apareció la noticia de que “según informantes”(que nadie conoce), Germán Briceño, comandante guerrillero conocido como "Grannobles", hermano del también guerrillero “Mono Jojoy”, se dedicaba desde Venezuela a coordinar envíos de narcotráfico a Estados Unidos.

Pretendían tapar con las FARC y su desinformación los reiterado nexos del ejército de la oligarquía colombiana con el narcotráfico.

En noviembre del 2009, Tras un accidente de tránsito en la vía Bogotá-Villavicencio, un camión del ejército de la mafia que gobierna a Colombia se volcó: se descubrió que este transportada insumos químicos para la elaboración de cocaína.

Del accidente quedó un soldado herido y sus compañeros huyeron del sitio en otro camión. El hecho puso de nuevo sobre el tapete como es la “lucha” del ejército de ocupación y sus amos los yanquis contra la producción de cocaína.

“¡Las FARC!”… acostumbran a gritar cada vez que ocurre un hecho de estos, pretendiendo desviar la atención. La “lucha contra el tráfico de drogas” es el Caballo de Troya del imperialismo para justificar su injerencia en los asuntos internos de otros países y para la anexión de Colombia; “lucha” en la que son socios de un hombre, sindicado por ellos mismos como el narcotraficante numero 82.

Habitualmente a través de sus medios de desinformación nos relatan historietas bobas, donde descubren a soldados de ese mismo ejército al servicio del narcotráfico, transportando insumos para producir cocaína, pero según ellos, la cocaína que decomisan o la que los narcotraficantes les entregan para sus “positivos”, son de las FARC-EP.

La historia de narcotráfico del ejercito de los narcotraficantes no es buena, es de vieja data, pero así y todo, tratan de posicionar la idea de que los narcotraficantes son los guerrilleros. Las historias de soldados descubiertos traficando cocaína es bien larga, como también la es la Uribe y su entorno.

Debemos recordar una vez más, que el padre de Álvaro Uribe, Alberto Uribe Sierra, hasta su muerte tuvo nexos con el narcoparamilitarismo y que fue solicitado en extradición por el imperio en 1982 bajo cargos de narcotráfico.

Varios ministros de guerra de la oligarquía colombiana han sido descubiertos: comprometidos con el narcotráfico. Uno de ellos, fue el general Miguel Vega Uribe quien está casado con una hija de Escrucería Delgado, un congresista de la oligarquía colombiana quien fue condenado por narcotráfico en Carolina del Norte, Estados Unidos.

El otro ministro de guerra afectado con un escándalo similar, fue el general Luis Carlos Camacho Leyva, cuyo hermano, Roberto, cayó preso con cocaína a bordo de un avión de Satena, empresa oficial, adscrita al Ministerio de guerra, donde era el único pasajero y que venía de Leticia.

El ministro de guerra Jorge Alberto Uribe, insignia del Plan Patriota y de la moral castrense, estuvo incurso en un escándalo cuyo detonante fue una publicación del diario estadounidense Nuevo Herald. Jorge Alberto Uribe, apareció visitando conyugalmente a Dora Adriana Alzate en una cárcel de Medellín.

La mujer, declaró en una indagatoria que hacía 18 años mantenía una relación sentimental con un gran empresario a quien posteriormente identificó como Jorge Alberto Uribe.

Alzate fue arrestada en el aeropuerto internacional "José María Córdoba" de Medellín el primero de febrero del 2.003, cuando se disponía a viajar a Miami, donde residía. Llevaba 1.750 gramos de heroína.

El hermano del General Oscar Naranjo, Juan David Naranjo, está preso en Alemania por narcotraficante; asimismo el flamante ministro del interior y la injusticia Fabio Valencia Cossio, tiene a su hermano, Guillermo Valencia, preso por el mismo delito.

Así y todo, todos ellos, en medio de narcotraficantes, con sus familiares y hasta la moza trabajando en la muy rentable profesión de narcotraficante, juran y perjuran que luchan contra el narcotráfico y gritan que los narcotraficantes son los guerrilleros.

Hace más de dos años, el 7 de agosto de 2007 en Brasil, fue capturado Juan Carlos Ramírez Abadía, alias Chupeta. De quien se dijo era otro Pablo Escobar.

Hoy están circulando informes extraídos de su computador que muestran que un grupo de detectives del DAS, policías, militares y funcionarios judiciales, estaban en la nómina del capo.

El computador del capo de capos (que fue presentado a los medios de desinformación en Colombia), contiene una larga lista de involucrados en el narcotráfico, entre los cuales están los denominados como “héroes de la patria”, los que según la propaganda oficial, luchan contra el narcotráfico.

Están registrados los precios que cobran los “héroes de la patria”:Treinta millones de pesos por 'levantar' un retén para dejar pasar un cargamento de droga. “50 millones por el “cuadre” con un fiscal para tumbar un proceso”. Seis millones mensuales por alertar sobre movimientos u operaciones.

Setenta mil dólares por mover una corbeta. Quinientos dólares para los “regalos de Navidad a los amigos de inteligencia”.

Mensualmente desembolsaba 10 millones de pesos a un ingeniero de una empresa de telefonía celular para que le advirtiera si sus teléfonos estaban siendo intervenidos y para que le 'chuzara' y le pasara los datos de números que el capo necesitaba.

En su nómina tenía funcionarios del Instituto Geográfico Agustín Codazzi quienes, por ocho millones de pesos mensuales, le avisaban cuándo los policías o fiscales solicitaban a esa entidad información para realizar allanamientos de predios que pertenecieran al capo o de alguien de su organización.

Ni los periodistas se salvaron: “Parar noticia periódico y recuperar videos”. Por estos dos favores 'Chupeta' pagó 7.000 y 10.000 dólares, respectivamente. Aunque no era nada económico, ya que mensualmente el pago de sobornos costaba en promedio 8.000 millones de pesos”

Son algunas de las cifras que se dicen, durante años pagó el narcotraficante a decenas de “honorables” funcionarios estatales por su colaboración.

Así y todo, todos ellos, en medio de narcotraficantes, con sus familiares y hasta la moza trabajando en la muy rentable profesión de narcotraficante, juran y perjuran que luchan contra el narcotráfico y gritan que los narcotraficantes son los guerrilleros.

"Rafael García, el ex directivo del DAS, condenado por la infiltración paramilitar de la entidad, que él mismo denunció, y que está bajo la directa dirección de Álvaro Uribe Vélez, entregó una declaración a policías de Estados Unidos en la que asegura que usando el DAS, Jorge Noguera y él hicieron envíos de cocaína a Estados Unidos y a otros países… García también asegura, en el documento, que el Presidente Uribe conocía y aprobaba las relaciones del DAS con grupos paramilitares…

Rafael García, exjefe de informática del DAS, reveló en ese informe, que fue entregado a los Estados Unidos, cómo desde el propio DAS conformó una red de narcotráfico y lavado de dólares con la participación de paramilitares del bloque norte y el frente contrainsurgencia wayuu… Según García, el grupo se consolido en el 2003 y fue bautizado como “el cartel de las tres letras” en alusión a la sigla del DAS.

Aseguró que entre el 2003 y 2004, con funcionarios del DAS, la AEROCIVIL y la DIAN, se introdujeron a Colombia cerca de 100 millones de dólares producto del narcotráfico. “Se definió que el dinero sería enviado desde los Estados Unidos a través de correos humanos, estas personas serían recibidas en el aeropuerto El Dorado de Bogotá por funcionarios del DAS, quienes se encargarían de que pasaran los controles sin problema alguno”.

Según Rafael García, el negocio de narcotráfico funcionaba perfectamente.

Una historia ya contada es la del buque escuela Gloria: buque insignia de la armada de la oligarquía Colombia, donde fueron descubiertos 16.5 kilos de heroína y diez kilos de cocaína.

El caso de “la Coca de Barranquilla”, que después de decomisada fue devuelta a los narcotraficantes y hasta al general Jorge Daniel Castro, en su momento Director de Policía de la oligarquía colombiana. A J. Daniel castro le fue descubierto, en octubre de 2005, un envió, según “controlado” de cerca de media tonelada de cocaína.

Así y todo, todos ellos, en medio de narcotraficantes, con sus familiares y hasta la moza trabajando en la muy rentable profesión de narcotraficante, juran y perjuran que luchan contra el narcotráfico y gritan que los narcotraficantes son los guerrilleros.

*Miguel Suárez es Director de Radio Café Estéreo Miembro de la Asociación Bolivariana de Comunicadores, ABC.

COMO ESTARÁN DE INVOLUCRADAS LAS FUERZAS MILITARES, QUE AHORA AMENAZAN A SUS ANTIGUOS SOCIOS EN LAS MASACRES.

Tras vincular a oficiales del ejército con paramilitarismo y ejecuciones extrajudiciales
Ex jefes paramilitares interrumpen denuncias al Ejército por amenazas

Verdad Abierta...26/02/2010

Por amenazas contra sus familias, ‘Don Mario’, ‘Pirata’ y cinco ex comandantes de las Auc en los Llanos postergan sus denuncias sobre los nexos con la fuerza pública y los falsos positivos del Ejército y las autodefensas.


Luego de que la semana pasada varios paramilitares del Bloque Centauros de las Auc señalaran presuntos nexos con miembros de la fuerza pública en el Meta, decidieron suspender sus declaraciones denunciando amenazas contra ellos y sus familias.

En versión libre conjunta Daniel Rendón Herrera, alias ‘Don Mario’, Manuel de Jesús Pirabán, alias ‘Pirata’, Luis Arlex Arango Cárdenas, alias ‘Chatarro’, Mauricio de Jesús Roldán, alias ‘Julián’, Edilson Cifuentes Hernández, alias ‘Richard’, Orozman Osten Blanco, alias ‘Flechas’, Ramiro Alberto Hernández, alias ‘Policía’ e Iván Gaviria Castañeda, alias ‘Miguel Fiscalía’, desmovilizados del Bloque Centauros de las Auc, dijeron que no podían seguir con las confesiones sobre los supuestos nexos entre los paramilitares y la fuerza pública, porque están siendo presionadas para callarlos.

‘Don Mario’ dijo que sus hijas fueron asaltadas el día anterior e interrogadas sobre lo que está haciendo su padre. El ex ‘para’ y narcotraficante denunció además que su primo estuvo involucrado en una balacera el 20 de febrero pasado en el centro comercial Ciudad Victoria de Pereira que dejó dos capturados y seis heridos, entre ellos un menor de edad.

A finales del 2009 ‘Don Mario’, después de señalar los presuntos nexos entre las autodefensas y el esmeraldero Víctor Carranza, ya había sido amenazado y le había pedido a la Fiscalía protección para su familia.

La semana pasada ‘Don Mario’ reveló los presuntos vínculos entre el Bloque Centauros y una decena de miembros de la fuerza pública en Meta, Guaviare y Casanare entre los que citó al general Mario Montoya, al capitán Chala del Gaula, al mayor José Luis Palomino de la Policía y al coronel Cabuya de León. Este último fue acusado de haber planeado ‘falsos positivos’ junto a los ‘paras’ para beneficiar su carrera militar
(Ver: La lista negra de 'Don Mario', 'Don Mario' salpica al General Montoya y 'Don Mario involucra al coronel Cabuya en falsos positivos).

‘Chatarro’, que comandó el Frente Alto Ariari, denunció que el fin de semana pasado uno de sus familiares fue abordado por desconocidos en una moto. Éstos lo amenazaron y le advirtieron que ‘Chatarro’ tenía que callarse si quería seguir tranquilo. “Este tema es demasiado espinoso, hay demasiada gente y unidades involucradas”, dijo el ex ‘para’.

‘Julián’, el hermano del también paramilitar ‘Monoleche’, le pidió a la Fiscalía tiempo para poder garantizar la seguridad de su familia antes de seguir con las revelaciones sobre las relaciones con el Ejército, el Das, la Policía y las autodefensas en los Llanos Orientales.

‘Pirata’ dijo que tenía varias denuncias pendientes y que su compromiso con la verdad era total, sin embargo también evocó amenazas contra sus familiares quee obstaculizan la revelación de sus relaciones con los uniformados.

Hasta el momento se desconoce la reacción de las autoridades frente a estas denuncias de los desmovilizados.

http://www.verdadabierta.com/justicia-y-paz/2230-ex-jefes-del-bloque-centauros-apagan-el-ventilador