
México: recuento de algunos daños al país que anteceden fuertes luchas y cambios radicales




"Nadie resulta inocente cuando su adversario es el Juez": Lucano.
El de Honduras ha sido un golpe de Estado militar y golpe de las mentiras. Cada vez que alguien del Departamento de Estado de los Estados Unidos visita Tegucigalpa, inmediatamente sale una falsa esperanza, antes para revertir el golpe de Estado militar y ahora para blanquear el golpe y hacerle creer al visitante (muchas veces con la complicidad de éste), a los hondureños y a la comunidad internacional de que en Honduras existe la justicia y no se conoce la palabra impunidad. Esto ha vuelto a ocurrir con la nueva visita del subsecretario de Estado adjunto para el Hemisferio Occidental de Estados Unidos, Craig Kelly.
Ahora el fiscal general de Honduras, Luis Rubí, anuncia con bombos y platillos requerimiento fiscal contra Romeo Vásquez Velásquez y otros generales implicados en el golpe de Estado militar, conocidos como La Junta. De hecho, así se le conocía a los fascistas (La Junta) que gobernaron Argentina dejando una estela de muerte, desaparecidos y crisis en el país a todo nivel. ¿Simple coincidencia?, quizá. El caso es que nadie cree en este nuevo acto del teatro del golpe de Estado militar que a estas alturas ha practicado tanto el arte de mentir que ya no les importa si solamente ellos creen lo que dicen.
Con este golpe de Estado militar los hondureños/as hemos perdido la fe, hemos dejado de creer en tantas cosas: en medios de comunicación, en autoridades, en flamantes señores y señoras, en las religiones, en Barack Obama, en fin, casi en todo. Asimismo nos ha atrapado la duda en los organismos internacionales como la OEA y la ONU, de si en verdad son efectivos contra delitos tan graves como cuando se asalta el poder en un país.
No sé cómo se ha logrado esto de que la mayoría (porque siempre están los brutos y embrutecidos capaces de defender lo que los envenena, como el golpe de Estado militar) de la población hondureña ya no crea así por así en lo que le dicen los medios de comunicación, es difícil creer ese nivel de madurez de la población hondureña porque el bombardeo mediático antes y durante el golpe de Estado militar ha sido (y es) avasallador, consistente.
No obstante, unas cuatro emisoras y un canal de televisión, unas cuantas publicaciones escritas, que a veces trabajan a medio vapor por la censura (interferencia) constante a la que han sido sometidos, pueden ser la respuesta. También deberíamos de agregar las nuevas tecnologías como la información alternativa del Internet, los celulares… y, por supuesto, radio bemba, a quien estas tecnologías le han multiplicado su poder comunicador. Otra razón tal vez sea la juventud de la población hondureña, su interacción con el mundo y de alguna manera el hecho de que cada vez es más el hondureño/a preocupado por mejorar su nivel educativo.
Así que cuando se anuncia algo como orden de captura contra Romeo Vásquez Velásquez y su Junta, es como que le contaran a Honduras un gran chiste, lo mejor del humor negro, es para que el eco sonoro de las carcajadas rebote en las montañas hondureñas e invadan el país entero.
Basta con dar un vistazo desde el 28 de junio, día del golpe de Estado militar: falsificaron la firma del presidente constitucional Manuel Zelaya Rosales (y sin ningún pudor la leyó el presidente de Facto del Congreso); lo enviaron a Costa Rica a fuerza de fusiles y en pijama y le llamaron sucesión; cuando la ONU dijo desconocer el gobierno de Facto, dijeron que Japón y otros países les reconocía (cosa que fue desmentida); El Plan Arias y el incumplimiento golpista; la falsa esperanza de muchos visitantes de la Casa Blanca; la traición de Thomas Shannon negociando un voto para que le quitaran el veto a él y Arturo Valenzuela; la reunión del Congreso Nacional el 2 de diciembre con la ambigüedad de que retrotraería el gobierno antes del 28 de junio, en otras palabras, la restitución del presidente constitucional; antes de las elecciones la noticia falsa de que la ONU reconocería dichas elecciones (desmentida por el secretario general Ban Ki Moon); durante el proceso electoral el falso abandono de Micheletti del poder; el conteo de votos y la discrepancia entre la firma contratada y los miembros del Tribunal Supremo Electoral; y si los lectores/as me ayudan seguro que habrá muchísimas más mentiras, entonces, ¿por qué creer en esa orden de captura contra Vásquez Velásquez y su Junta por muy documentada que está su participación en el golpe de Estado militar?
Por supuesto, siempre hay lugar para las especulaciones y no puede descartarse que algunos políticos crean que es el momento de achacarle a alguien la responsabilidad, para salvar la propia, y utilizar a los generales como conejillos de india. Otros, tal vez con ingenuidad, crean que al requerir a los generales dentro de las leyes hondureñas y salir absueltos les garantice exoneración de las leyes internacionales, como de la Corte Penal Internacional. También no se descarta la presión de los Estados Unidos para tratar de convencer a la comunidad internacional, pues la Casa Blanca ha fracasado en el reclutamiento de países, especialmente en Latinoamérica y Europa, para que le respalden en hacer del golpe de Estado militar en Honduras borrón y cuenta nueva…
Tampoco debemos de olvidar que la degradación económica de Honduras obliga a sus habitantes a emigrar a cualquier precio, y el destino no es otro, ya sea saltando muros, nadando ríos o exponiéndose a cualquier obstáculo, que los Estados Unidos. En donde ya de por sí la inmigración latinoamericana es uno de los temas de cabecera del gobierno de Obama y de la oposición. A medida ha pasado el tiempo los Estados Unidos parece ir comprendiendo que el tema de Honduras se le ha ido de las manos y tiene implicaciones internas y externas de un gran costo político y económico. Tal parece que con el ensayo del golpe de Estado militar estilo Siglo XXI, en contraposición al socialismo del Siglo XXI, les salió careta la venada y el muerto resucitado se les convirtió en Frankenstein.
Lo único positivo del requerimiento presentado por el Fiscal General Luis Rubí, contra Vásquez Velásquez y otros generales, es que con ello queda escrito en papel y grabado en cinta de que ellos mismos aceptan, por fin, que no queda la menor duda de que lo que hubo en Honduras fue golpe de Estado militar.
Roberto Quesada, escritor y diplomático hondureño.




A pocos días de la toma de posesión del ganador de las ilegítimas elecciones del pasado noviembre y cuando se anuncia ya la conformación de las comisiones de transición del golpista régimen y de su continuador, las contradicciones afloran por doquier. Si el gobierno de Zelaya nació débil por la oposición de las elites, la regencia de Lobo nace en peores condiciones.
Por el lado que se quiera analizar, las circunstancias en que Lobo intentará gobernar serán de una crisis profunda de la que sólo con el apoyo real de todos los sectores del país y de la comunidad internacional, algo muy remoto, podrá sortear con algún grado de éxito su mandato, que por naturaleza es sumamente frágil. Considerando sólo los datos electorales, aún los manejados por sus adeptos, no podemos esperar lo mínimo de esta jefatura en ciernes.
Las primeras señales que Lobo ha dado son inequívocas sobre el tipo de régimen que ejecutará. Mas allá de la retórica ampliamente publicitada sobre el diálogo nacional, sus intenciones están muy claras. Su primera reunión después de resultar elegido fue con la Junta de Comandantes de las Fuerzas Armadas. A buen entendedor, pocas palabras. Este acto más que simbólico envía un mensaje claro a quienes esperaban que las elecciones y el cambio de régimen lavaran la cara sucia del golpe. Nada mas equivocado y la gente se da cuenta. Con el golpe, los militares renegaron de su mandato constitucional y ahora se volvieron políticos, desobedientes y deliberantes. En otras palabras, se quitaron la molesta máscara que les obligaron a ponerse en décadas pasadas.
Una contradicción a lo interno de las Fuerzas Armadas surgió cuando el Presidente Zelaya -haciendo una consideración especial con su entonces buen amigo y compadre Romeo Vásquez- prorrogó a éste el período como Jefe de las Fuerzas Armadas y que oficialmente había concluido cuando terminó el mandato de Maduro. Con esto, Mel casi triplicó el período establecido en la Ley Constitutiva de las Fuerzas Armadas. Esto no supondría un problema si no es porque el sistema de ascensos, basado en las promociones de la Escuela Militar, deja un margen de tiempo demasiado pequeño a quienes ciertamente aspiran a llegar a formar parte de la Junta de Comandantes o al menos, del Estado Mayor Conjunto, lo que en la práctica representa las llaves de mucho poder y riquezas, basados en gran parte en el tráfico de influencias, corrupción, narcotráfico y crimen. Si una promoción no asciende en el tiempo estipulado, entonces todo el engranaje se detiene. Por lo tanto, por mucho que se quiera ocultar, los militares de por lo menos las dos promociones posteriores de la que hoy controla el Estado Mayor y la Junta de Comandantes no están para nada contentos con la situación. El problema es tal que, o asumen en este período la dirección de las Fuerzas Armadas o tendrán ambas que conformarse con su retiro sin haber cumplido “el ciclo natural”. En otras palabras, el golpe de Estado les ha quitado su derecho a “distribuir el pastel” y deberán conformarse con las migajas.
Esa contradicción se profundizará ahora porque le tocará a Lobo -si finalmente asume el control del gobierno, porque hay muchos rumores de lo contrario- decidir la sustitución de Romeo Vásquez y sus principales colaboradores para dar el poder a las siguientes promociones. El problema no está en si esto puede o no hacerse. El problema es que hay demasiadas presiones desde abajo, de las promociones que necesitan subir para asumir el control y desde arriba, para no ser sustituidos. Un elemento clave y definitorio lo juegan las consecuencias penales que el golpe tiene para sus perpetradores y sustentadores, entre los que tienen un papel clave quienes hoy dirigen las Fuerzas Armadas. Su preocupación debe ser mayor ahora dada la necesidad legal de su sustitución contemplada en la Ley -lo que evidentemente les quitará la mayor parte del poder que hoy disponen- y las consecuencias penales que sus acciones en el marco del golpe les están acarreando, principalmente las que encabeza la Corte Penal Internacional.
Hace unas semanas, el que fuera efímero canciller de facto les envió un mensaje fulminante a sus compañeros golpistas. En una declaración pública el tristemente célebre personaje les aconsejó que se buscaran buenos abogados y que preferiblemente lo hicieran fuera del país, ya que el había revisado los documentos de la Corte y que la cosa iba en serio, que no serían suficientes sus mediocres abogados del país, pues se requerirían abogados de renombre internacional para su defensa. Al final del año, circuló la noticia que el ex presidente Maduro había sido detenido en un aeropuerto extranjero para entregarle un citatorio de la CPI. Esta noticia aunque no circuló en los medios masivos, corrió como reguero de pólvora a lo largo y ancho del país. Aunque no se pueda por ahora confirmar su autenticidad, solamente el rumor hace acrecentar geométricamente su miedo, cuando se podría constatar en carne propia y en la persona de uno de los más conspicuos representantes de la burguesía que la Corte Penal no esta jugando ni mucho menos.
Así que ni militares ni civiles involucrados en el golpe están muy convencidos de tener que dejar el poder en manos de quien sea, porque dispondrán a partir de ese momento de menos poder que se traducirá instantáneamente en menos recursos para su seguridad y defensa jurídica. Seguramente deben recordar a cada momento, cómo otros celebres personajes que antes sirvieron muy bien a sus amos acabaron bastante mal sus últimos días. Por sus cabezas deben dar vuelta los nombres de Noriega, Hussein, entre otros. Saben muy bien que mal paga el diablo a quien bien le sirve. Así que la cosa no esta nada fácil para ellos. Los gringos por su parte necesitan con urgencia lavarle la cara al golpe y para eso están dispuestos a sacrificar a algunos de sus peones. ¿Quiénes estarán en esa lista? La presión crece día a día y la olla parece estar a punto de reventar.
Por si fuera poco esto, la crisis económica que abate al país y que se agravó enormemente con el golpe de Estado obligará al gobierno ilegitimo entrante a tomar medidas que agravarán la situación de la mayoría de la población. Será como echar sal en la herida abierta de este pueblo.
La caída brutal en sectores como el turismo calculada en aproximadamente 80% y que tiene una tibia recuperación y en el sector servicios asociado a éste y lo que representa en términos de perdida de empleos, pobreza y precariedad, es otra herencia con la que Lobo deberá lidiar. Sumado a esto, se ha anunciado una reducción en el monto de las remesas que los migrantes hondureños han estado enviando por años para mantener a sus familias desde el exterior. La reducción afectará principalmente a las familias más pobres y en general al país entero.
Al mismo tiempo, las reservas internacionales de Honduras se redujeron en aproximadamente 100 millones de dólares mensuales desde el golpe de estado, totalizando a diciembre alrededor de 600 millones de dólares menos. Esto ha puesto en precario la liquidez de la economía del país y la capacidad de nuestra moneda de mantener su valor. Se menciona públicamente la posibilidad que el nuevo gobierno denunciará el Tratado del ALBA que fue firmado por el Presidente Zelaya y ratificado por el Congreso Nacional. Nada se dice de los recursos obtenidos a través de esa iniciativa, pero son muchos los rumores de que una gran cantidad de los recursos obtenidos a través de Petrocaribe han sido dilapidados. Éstos estaban previstos para programas sociales, especialmente para la construcción de viviendas populares para familias de bajos ingresos. La precariedad de esta situación afectara indudablemente a la mayoría de la población.
No sólo estos recursos se han estado usando para sostener el régimen golpista. Los gremios magisteriales han denunciado fuertemente que desde el golpe de estado no se están haciendo las transferencias -que el gobierno esta obligado por ley- a su instituto de previsión. Tampoco se han hecho pagos de salarios, aguinaldos, pagos de zonaje y otros relacionados a su sistema de escalafón. El monto no transferido asciende ya a más de cinco mil millones de Lempiras, aproximadamente. El IMPREMA ha sido uno de los fondos de jubilación más codiciados por los grupos de poder para privatizarlo. Ahora están haciendo lo posible para quebrarlo y pasarlo después a manos privadas. Por supuesto que los maestros no se quedaran con las manos cruzadas y se han declarado en rebeldía y en pie de lucha para defender sus conquistas. Lobo sabe que el magisterio unido alrededor de esos temas será muy difícil de derrotar, pero también sabe que no tiene de dónde echar mano para apagar los incendios que el régimen de facto le esta legando. ¿Reprimirá a los maestros? Que no les quepa la menor duda.
La política fiscal hondureña es una de las más injustas de la región. Aquí el que más tiene es el que menos paga. El ex Presidente Maduro en su primer paquetazo identificado como decreto ejecutivo 194-2002 denominado rimbombantemente “Ley de Ajuste Financiero y Protección Social” redujo el impuesto a la importación de vehículos nuevos y lo incrementó para los vehículos usados. Pero aún más importante que eso es que en un período de 3 años, entre 2002 y 2004, redujo desde el 15% hasta el 0% el impuesto a quienes tienen rentas, utilidades, dividendos o cualquier forma de participación de utilidades o reserva, es decir, a los más ricos del país les eliminaron los impuestos a sus ganancias. Ésta es otra de las razones del golpe: mantener esta clase de privilegios que ya casi no se ven en ningún país del mundo.
El paquetazo es ya un secreto a voces, el que entre otras cosas incluiría una devaluación de medio grado entre el 20 y 25% del valor nominal actual del Lempira, lo que beneficiaría al sector exportador y castigaría a los asalariados y clase media. La indexación de los préstamos será una realidad, no así la de los salarios y ahorros. En palabras comunes se castigará a la población corriente incautándole alrededor de la cuarta parte de sus ingresos.
También se menciona el incremento a algunos impuestos, particularmente el ISV (impuesto sobre ventas) que actualmente es del 12% sobre el valor de los bienes y servicios, subirá a 15%. Este impuesto ha sido usado por las elites para enriquecerse pues lo retienen a los compradores y no lo restituyen al Estado, usando para ello doble contabilidad, sobornos, etc. El golpe redujo en un monto muy importante el ingreso fiscal.
El paquetazo de Lobo también incluirá el incremento al coste de la factura eléctrica residencial y del servicio de agua. En los últimos meses del año éstos se han ido incrementando de facto. La fórmula para poner el precio a los combustibles, una conquista de la Coalición Patriótica y del gobierno Zelaya que acabó con el monopolio de la importación, serán cancelados. Ahora se volvió al monopolio y ya se anunció la vuelta a la misma fórmula que enriquecía a una empresa por la importación y a las distribuidoras y el gobierno. El desmontaje de los beneficios sociales del gobierno Zelaya es más que evidente. Las empresas estatales como la ENEE (Energía) y Hondutel (Telefonía) serán privatizas tardíamente cuando ha quedado demostrado en otros países de la región la ineficacia del paradigma neoliberal y aún mas el empobrecimiento masivo de la población a partir de la puesta en marcha de sus recetas.
Esta difícil situación se agravará aún más porque el golpe ha aislado al país de la comunidad internacional. Muchos países y foros internacionales han declarado que no reconocerán al gobierno surgido de las elecciones ilegitimas realizadas en medio del golpe de Estado. Esto significa que importantes recursos de cooperación se mantendrán congelados en tanto no se resuelva la situación de ilegalidad en que esta el país. Y este aspecto esta ligado fuertemente a la situación de creciente violación de Derechos Humanos que preocupa a buena parte de esa comunidad internacional. Las denuncias de ejecuciones, secuestros, torturas, amenazas e intimidaciones van en aumento.
Las organizaciones de Derechos Humanos y otras instancias de la sociedad civil, han anunciado ya que no se sentarán en ningún diálogo en tanto no se resuelvan los casos de violaciones cada vez más brutales que estamos viviendo. El trabajo coordinado y cada vez mas concienzudo de estas organizaciones esta poniendo en evidencia la implementación de la nueva doctrina de seguridad nacional (NDSN), reeditada de los 80 y maquillada y perfeccionada para aplacar la resistencia contra el golpe. Sus métodos nos recuerdan el cinismo, la impunidad y la naturaleza criminal de sus implementadores y de sus patrones. Por ello se esta haciendo un esfuerzo por documentar con mayor detalle cada caso para que, llegado el momento, se conviertan en evidencias irrefutables con las cuales se podrá enjuiciar y condenar a los criminales que hoy creen erróneamente estar fuera del alcance de la ley y la justicia.
Lobo ha dado muy mal sus primeros pasos y ha mandado mensajes a quienes lo tienen de su lado y a quienes se le oponen. Parece que ha optado por el camino fácil de complacer a quienes ahora tienen el poder y le han advertido que ahora no le tolerarán sus deslices juveniles. Ha tenido que mostrarse dócil y complaciente con la cúpula militar, con la cámara empresarial y con los gringos. Por eso dejó de hacer lo que estaba en sus manos para mostrar la posibilidad de un camino de negociación a través del control de su bancada. Queda claro que los grupos de poder le han advertido que el sólo tiene una cuota mínima del poder que ellos quieren cederle.
Pero también ha desperdiciado una oportunidad para sentarse a hablar con La Resistencia. Su precariedad es tal que le han prohibido hacerlo so pena de no dejarlo sentarse en la silla que tanto ha ansiado. La Resistencia ha leído muy bien el gesto y sus dirigentes no se han dejado embaucar con los cantos de sirena del diálogo, rechazando las invitaciones a titulo individual. A estas alturas, no reconocer a La Resistencia es un error que pagará con creces. Pronto le harán saber su poder de convocatoria y su capacidad de lucha. Su careta caerá y se verá obligado a mostrar la mano dura que tanto le gustó empuñar en la contienda que perdió con Mel.
El laberinto de Lobo esta cada vez más difícil. La promiscuidad con los chafas y las elites por la que ha apostado le llevará -pese a lo que parece- por el camino duro. La bomba social que está a punto de estallar le salpicará en la cara y muy fuerte remeciendo lo poco de decencia si es que aún le queda alguna. La justicia internacional vendrá a cobrarse lo que el triste remedo judicial que tenemos dentro no es capaz de hacer porque es parte de lo mismo. El miedo de los golpistas se tornará en asombro y en incredulidad al principio y en llanto después. Será demasiado tarde. Las víctimas y sus familiares serán compensadas con el castigo a los criminales.
El presidente Zelaya, mientras tanto, seguirá usando su guitarra, su carisma y todos los medios a su disposición para conquistar más corazones y mentes como ya lo ha hecho en abundancia. El valor que ha mostrado y la contundencia de sus acciones no tienen parangón en la reciente historia política del país. Su estatura ha crecido enormemente y será indudablemente el dolor de cabeza que enfrentarán los grupos de poder y sus criados en el futuro cercano. Su poder reside en la justicia de su lucha y de su planteamiento y en la imperiosa necesidad de acabar el apartheid contra los pobres como modelo de gobierno. El pueblo hondureño tiene muy arraigado ese sentido y no tolera la injusticia. La Resistencia avanzará hacia la construcción de un frente amplio y de ahí presentará la lucha en cualquier campo. De su seno surgirán nuevos líderes que fortalecerán su estructura y dinamismo. Si quienes tienen secuestrado el Estado para su uso patrimonial persisten en cerrar los caminos políticos y democráticos e insisten en incrementar la campaña de terror será el último error que cometerán. Poco a poco pero de forma decisiva la paciencia se va acabando. El país no volverá a ser nunca el mismo. Los pobres serán reivindicados con la refundación de Honduras.

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La víspera de Navidad, el New York Times se puso a batir tambores de guerra. “Sólo hay una forma de parar a Irán”, declaraba Alan J. Kuperman, y “es mediante ataques aéreos del ejército contra sus instalaciones nucleares”.
Suele designarse a Kuperman como “director del Programa para la Prevención de la Proliferación Nuclear”, pero su llamamiento a la guerra en la víspera de Navidad se basaba en la desinformación y en las contradicciones, no en un análisis académicamente objetivo.
Por ejemplo, afirmando que Irán tiene un programa de armas nucleares, Kuperman contradice el unánime informe elaborado por dieciséis agencias de inteligencia de EEUU, los informes de la Agencia Internacional para la Energía Atómica y los de la inteligencia rusa. Sorprende mucho que a Kuperman no se le ocurra que los lectores pueden preguntarse como un burócrata académico de Austin, Texas, tiene mejor información que todas esas autoridades juntas.
Kuperman está tan empeñado en condenar el plan del Presidente Obama de hacer que otros países enriquezcan el uranio de Irán para su programa de energía nuclear e isótopos médicos, que comete increíbles errores garrafales. Después de afirmar que Irán tiene un “programa para la bomba”, Kuperman proclama que “el uranio de Irán contiene impurezas” y que la amenaza de Ahmadineyad “de enriquecer uranio a nivel doméstico hasta el nivel del 20%... es un farol, porque aunque Irán pudiera enriquecer más aún su impuro uranio, carece de capacidad para fabricar el uranio para los elementos del fuel”.
¿En qué estaba pensando el editor de de opinión del New York Times cuando aprobó el texto de Kuperman? Irán, escribe Kuperman, necesita “un 90% de uranio enriquecido” para tener el material necesario para el armamento, pero no puede llegar al 20%, ni siquiera fabricar elementos de fuel para su energía nuclear. Entonces, ¿cómo es que Irán va a poder fabricar una bomba? Sin embargo, Kuperman escribe que “hemos llegado a un punto donde los ataques aéreos son la única opción plausible con alguna posibilidad de impedir que Irán adquiera armas nucleares. ¡Cuanto antes actúe EEUU, mejor!".
No podía dejarse más claro que, al igual que en la invasión estadounidense de Iraq, un ataque militar contra Irán no tiene nada que ver con armas de destrucción masiva. Las “armas nucleares iraníes” son tan solo otro bulo más detrás del que se esconde una agenda que se pretende ocultar.
A uno le surgen muchos interrogantes acerca de las credenciales del interés de Kuperman por impedir la proliferación nuclear. ¿Cómo es que un ataque sin sentido contra un país va a impedir la proliferación? ¿Acaso las amenazas intimidatorias y actos belicistas de EEUU no están animando a los países a buscar armas nucleares?
Estados Unidos, al finalizar la primera década del siglo XXI, tiene varias guerras en marcha: en Iraq, donde la antigua comunidad cristiano-caldea ha sido destruida –no por Saddam Hussein sino por la ilegal invasión de Iraq de los neocon estadounidenses-, en Afganistán, en Pakistán, en Yemen y en Sudán. EEUU inició también una guerra, que perdió, entre su gobernante-títere en la ex provincia soviética de Georgia y Rusia.
EEUU, el mayor promotor del mundo del terrorismo, es el principal financiero de los grupos terroristas que organizan ataques desde el interior de Irán. Fueron el dinero, las armas y la cobertura diplomática estadounidenses los que posibilitaron los crímenes de guerra israelíes contra el pueblo libanés durante 2006 y contra los civiles palestinos en Gaza durante 2008-2009, crímenes documentados por el Informe Goldstone.
Irán no ha interferido nunca en los asuntos internos estadounidenses, pero EEUU sí tiene una larga experiencia de intromisión en los asuntos iraníes. En 1953, EEUU derrocó al popular primer ministro de Irán, Mohammed Mossadeq, instalando allí un títere que se dedicó a torturar a los iraníes que deseaban una independencia política.
A pesar de esta y de otras ofensas estadounidenses contra Irán, Ahmadineyad ha expresado en numerosas ocasiones el interés de Irán por llegar a buenos términos con EEUU, para ser repetidamente rechazado. EEUU quiere la guerra con Irán para extender la hegemonía mundial estadounidense.
Cabría esperar que un experto en proliferación nuclear hubiera tenido algo en cuenta la historia. A Kuperman tampoco se le ocurre nada que decir sobre las armas nucleares de Israel, la India y Pakistán. Al contrario que Irán, ninguno de esos países son signatarios del Tratado de No Proliferación Nuclear. Israel, la India y Pakistán han desarrollado todos ellos en secreto sus armas nucleares, y muchos expertos creen que Israel tuvo para ello ayuda estadounidense, lo que representa un acto de traición. Todos esos tres países han sido recompensados por Washington a pesar de su perfidia. ¿Por qué se preocupa Kuperman de Irán, que se somete a las inspecciones de la AIEA, y no de Israel, un país que no ha permitido jamás inspección alguna?
La respuesta es que el lobby de Israel, el complejo securitario-militar estadounidense y los sionistas “cristianos” han conseguido demonizar a Irán con éxito total. Cualquier experto auténtico sabe que un arma nuclear iraní no tendría otra función que disuadir de un ataque contra Irán. Desde que EEUU perdió su monopolio en las armas nucleares, tras utilizarlas ofensivamente e inútilmente contra un derrotado Japón, las armas nucleares no han servido para otro propósito que la disuasión.
EEUU no tiene intereses económicos en conflicto con Irán. Irán es sencillamente un suministrador de petróleo, uno importante. Un ataque de EEUU contra Irán, como el que defendía Kuperman, es muy probable que cerrara los flujos de petróleo hacia Occidente a través del Estrecho de Ormuz. Esto podría beneficiar a las refinerías que venden gasolina a Occidente y supondría un aumento enorme de los precios, pero nadie más saldría beneficiado.
A los tambores de guerra se han incorporado las congregaciones de falsos cristianos. Gran número de ellos, organizados por el dinero de alguien con el lema: “Dirigentes cristianos por un Irán libre de nuclear”, han escrito al Congreso exigiendo sanciones tales contra Irán que de por sí representan un acto de guerra. En el llamamiento se incluye el sionista “cristiano” John Hagee, quien, según informaciones, denigra a Jesucristo y predica a su congregación que es la voluntad de Dios que los estadounidenses luchen y mueran por Israel, el opresor del pueblo palestino.
Entre los signatarios de los “cristianos” que exigen un acto de guerra contra Irán, están el Dr. Pat Robertson, presidente del Christian Broadcasting Network, el criminal de la era Nixon Chuck Colson, y Richard Land, presidente de la Comisión de Ética y Libertad Religiosa de la Convención Baptista del Sur. Obviamente, para los baptistas del Sur la ética significa asesinar a islamistas, y de la libertad religiosa están todos excluidos salvo los cristianos “sionistas”.
Para una persona educada, formada, resulta fácil considerar locos a todos esos tarados que dicen ser cristianos. Sin embargo, esos tarados tienen audiencias inmensas que alcanzan cifras de decenas de millones de estadounidenses. Hay, de hecho, otras muchas personas que son inteligentes, que están informadas, que tienen moral y que son auténticos estadounidenses cristianos.
Sin embargo, prevalecerán los votos de los tarados.
En la segunda década del siglo XXI se extenderán las guerras sionistas de EEUU contra el Islam. Las guerras estadounidenses en nombre de la expansión territorial de Israel completarán la bancarrota de EEUU. Los bonos del Tesoro que se puedan emitir para financiar los inmensos déficits del gobierno de EEUU no van a encontrar compradores. Por tanto, la Reserva Federal monetizará los bonos. La consecuencia de todo serán tasas crecientes de inflación. La inflación destruirá el dólar como moneda reserva mundial, y EEUU no podrá ya pagar sus importaciones.
Habrá escasez, incluidas las de alimentos y gasolina, y la “Superpotencia de EEUU” se encontrará contra la pared como tercer país incapaz de pagar sus deudas.
EUU ha caído muy bajo, a nivel moral y económico, a causa de su obediencia y seguimiento respecto al lobby de Israel. Incluso Jimmy Carter, ex presidente de EEUU y gobernador de Georgia, tuvo recientemente que pedir disculpas ante el lobby de Israel por sus honestas críticas al trato inhumano de Israel hacia los ocupados palestinos, para que su nieto pudiera presentarse a un escaño al senado por el estado de Georgia.
Esto podría servir para enseñarles a esos machos tan gallitos de la superpotencia estadounidense quién gobierna realmente en “su” país.
Paul Craig Roberts fue Subsecretario del Tesoro durante la administración Reagan. Es coautor de The Tyranny of Good Intentions. Su Nuevo libro,How the Economy was Lost, saldrá publicado en enero por by AK Press / CounterPunch. Puede contactarse con él: PaulCraigRoberts@yahoo.com
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández
Fuente: http://www.counterpunch.com/
En 2010, el Rey cobrará 8.896.920 euros, la misma cantidad que el año pasado, y 233.900 euros más que en 2008, una cifra de la que podrá disponer sin ningún control público. El artículo 65.1 de la Constitución establece que el monarca "recibe de los Presupuestos del Estado una cantidad global para el sostenimiento de su familia y Casa, y distribuye libremente la misma".
Pero el Rey no sólo recibe nueve millones de euros. Hay gastos que no paga y que están agazapados en los Presupuestos del Estado, entre ellos, los sueldos de los 127 funcionarios y ocho trabajadores eventuales que dependen de la Casa Real, y que suman un total de 6.209.130 euros. La partida se recoge en el programa 911Q de las Cuentas de 2010, en el apartado titulado “Apoyo a la gestión administrativa de la Jefatura del Estado, que incluye, además, 321.640 euros para gastos corrientes.Fuente: http://www.elplural.com/politica/detail.php?id=41865