miércoles, 7 de abril de 2010

EL PUEBLO BRASILEÑO ESPERA QUE LA NUEVA PRESIDENTA PROFUNDICE LOS LOGROS EN MATERIA ECONÓMICA Y SOCIAL IMPULSADOS POR LULA.

Brasil después de Lula

Debate...07/04/2010


Mientras en el fresco verano de Río las reparadoras “aguas de marzo” limpian las calles de Ipanema y las almas de los cariocas después del carnaval, la política está empezando a calentarse. Unos meses después del próximo gran acontecimiento que tantos brasileños esperan con ansiedad -el Mundial de Fútbol que se disputará en junio en Sudáfrica-, el país se sumergirá, el 3 de octubre, en una serie de elecciones: parlamentarias, de gobernadores estatales y de presidente, y en este último caso, de ser necesario, también habrá una segunda vuelta el 31 de ese mes.

Lo que torna tanto más fascinante a la elección presidencial es que por primera vez desde 1984 una de las grandes figuras de la moderna política brasileña, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, no será candidato. Después de afrontar tres elecciones que le resultaron adversas (las de 1989, 1994 y 1998), Lula fue elegido presidente en 2002 y ha gobernado durante dos períodos que transformaron en más de un sentido a su país. Ahora se retira del centro de la escena, ya que la Constitución brasileña impide un tercer mandato presidencial consecutivo. Sin embargo, la gestión de Lula ha sido tan exitosa que no se debe descartar la posibilidad de que vuelva a postularse en 2014. En todo caso, los brasileños se enfrentan ahora a un test democrático en el que nuevas figuras -en muchos casos, por lo demás, bien conocidas para el electorado- ocuparán el primer plano de la escena.

¿Qué nos revela este momento acerca de la naturaleza de la democracia brasileña en 2010, y acerca del impacto y del legado de Lula?

Una dinámica de la continuidad

La campaña comenzará oficialmente a principios de abril. Los principales partidos se están preparando intensamente para la pelea, sobre todo los dos gigantes: el PT (Partido de los Trabajadores) del presidente Lula y el PSDB (Partido de la Social Democracia Brasileña) del ex presidente Fernando Henrique Cardoso. La competencia entre ellos promete ser uno de los aspectos más interesantes de la elección.

Los candidatos de los otros partidos ya están desplegando su parafernalia y haciendo todo lo que pueden para atraer la atención de los medios. Pocos días después de las glamorosas jornadas que acapararon la atención pública en el Sambódromo de Río, Marina Silva, ex ministra de medio ambiente de Lula y actualmente senadora, que se postulará a la presidencia encabezando las boletas del PV (Partido Verde), aterriza en el Santos Dumont, el aeropuerto carioca, y como el enmarañado tráfico demora su llegada a los estudios de la poderosa emisora radial CBN, envía un tweetpara avisar que está en camino.
En la entrevista, declara que su campaña representa un “realineamiento de la política brasileña” que podría quebrar la polarización entre el PT y el PSDB: “
Mi misión es mostrarle al pueblo que tenemos que componer una sinfonía y crear una orquesta, algo que cambie nuestro modo de producir, de consumir y de relacionarnos con la naturaleza”.

Es una imagen atractiva que, además, apunta a una verdad más profunda acerca de las próximas elecciones. Porque, en mi opinión, lo más probable es que en la elección presidencial de 2010, en realidad, la actual polarización entre las dos principales fuerzas de la arena política brasileña se consolide, lo que conducirá a estos partidos y a sus políticos más destacados -y no me refiero necesariamente a sus candidatos- a jugar un papel decisivo en el resultado. Ésa es la lógica que subyace al deseo de la senadora verde de forzar un alineamiento diferente y, al mismo tiempo, la razón por la cual no tiene la más mínima chance de ganar.

Además, yo sostendría que este actual punto muerto PT/PSDB representa una tendencia muy positiva para la organización política brasileña, una tendencia que apuntala el actual progreso económico del país que tanta atención mundial ha despertado, y, haya o no una segunda vuelta el 31 de octubre, asegura una continuidad sin fisuras. También vale la pena señalar la sustancia política de esta continuidad: hoy, en Brasil, nadie quiere estar “a la derecha”.

Serra y Rousseff

Una pista que indica la posible configuración del Brasil pos Lula es que los candidatos más seguros de los dos partidos mayoritarios han sido, ambos, funcionarios del área presidencial. José Serra, el gobernador de San Pablo, que representa al PSDB, es un político muy experimentado de altísimo perfil en el estado más rico del país; pero también alcanzó visibilidad y poder en el plano nacional como ministro de salud del gobierno de Fernando Henrique Cardoso (1994-2002). Por lo demás, en 2002, tras superar en la interna a otro de los ministros de Cardoso, Serra se convirtió en el candidato presidencial de su partido, aunque finalmente sería derrotado por Lula en la que sería la primera victoria del ex obrero metalúrgico.
Por su parte Dilma Rousseff, jefa de gabinete del gobierno de Lula, no ha sido nunca candidata en elecciones nacionales. Su ascenso al poder se vio facilitado por los escándalos de corrupción de 2006-2007 -que estallaron al hacerse públicos los
mensalaos, los sobornos que recibieron varios diputados para favorecer proyectos del Ejecutivo-, que sepultaron a figuras influyentes del PT como José Dirceu, antecesor de Roussef en el cargo de jefe de gabinete, y Antonio Palocci, ex ministro de economía, que de no haber sido por aquellos escándalos habrían sido candidatos seguros a la presidencia.

Dilma Rousseff, que como su nombre lo sugiere es producto de la gran diáspora búlgara, ha estado esforzándose al máximo durante meses por capitalizar los beneficios de su cercanía con un presidente que goza de una enorme popularidad. De hecho, la influyente consultora Datafolha ha difundido los resultados de una encuesta según la cual el nivel de aprobación pública conque cuenta Lula es el más alto que haya alcanzado un presidente brasileño desde 1990: el 73 por ciento de los brasileños dicen que el gobierno de Lula es “bueno” o “muy bueno”. No habrá que sorprenderse si Dilma recorre el país flanqueada por Lula y aparece a menudo fotografiada junto a él.

Sin embargo, ya es evidente que se está haciendo un esfuerzo por convertir la elección de 2010 en una comparación entre los dos gobiernos más largos de Brasil, desde que en 1985 concluyera la dictadura militar: el de Cardoso (1994-2002) y el de Lula (2002-2010). La exaltación retórica no ha esperado el comienzo oficial de la campaña: el nuevo jefe del PT, José Eduardo Dutra, dijo en noviembre de 2009 que los brasileños “compararán dos proyectos que ya conocen”, en tanto que Cardoso le replicó que “Lula está pasando por un momento de euforia que lo conduce a distorsionar lo que ocurrió en mi gobierno”.
Esta comparación terminará agotándose en los próximos meses, y en ello jugarán un papel clave los logros económicos (muy similares) que caracterizaron a ambos gobiernos. Los que defienden a Cardoso se verán obligados a sostener que el contexto lo es todo: porque fue el Plan Real de Cardoso el que equilibró la economía brasileña después de décadas de inestabilidad crónica y le dejó a Lula una libertad de maniobra envidiable.

Un camino compartido

La tendencia a la consolidación de un duopolio político estable en el corazón de la democracia brasileña, también resulta favorecida por el carácter pragmático de la política tal como se desarrolló en el país desde la restauración de la democracia. Las dos últimas décadas han fortalecido a los partidos políticos y -aun con un líder popular como Lula-, han disminuido la tendencia alguna vez dominante a la “personalización” que exaltaba al carisma como principio político. De hecho, el politólogo brasileño César Romero Jacob ha escrito que, en Brasil, cualquiera sea el candidato a la presidencia deberá trabajar teniendo en cuenta por lo menos cuatro “estructuras de poder”: la clase media urbana educada, los evangélicos, el populismo de la periferia y las oligarquías regionales.

Lula, por ejemplo, hizo una alianza con los evangélicos cuando eligió a José Alencar para el cargo de vicepresidente. Alencar, del PRB (Partido Republicano Brasileño), es un político conservador que ha criticado públicamente la homosexualidad y el casamiento entre personas del mismo sexo. El actual presidente, siempre amado por la clase media urbana brasileña, cosechó muchos votos en la periferia y entre las oligarquías regionales (a menudo a través del apoyo de políticos que cuentan con una fuerte base regional, como el ex presidente José Sarney en el norte y el nordeste de Brasil).
Además, el éxito de los programas sociales de Lula, como el de la “Bolsa Familia” -que distribuye una pequeña suma de dinero a quince millones de familias brasileñas y ha tenido un enorme impacto en la mejora de su nivel de vida- no sólo ayuda a reducir la pobreza sino que también fortalece a las autoridades políticas locales en regiones muy pobres en las que las oligarquías tradicionales cuentan con un enorme poder, garantizándole así al gobierno apoyo político (y votos) en la periferia.

Números y alianzas

Es cierto que este proceso comenzó durante el gobierno de Cardoso, pero se consolidó y expandió durante el de Lula, y esto puede favorecer a Dilma Rousseff. De hecho, algunas encuestas sugieren que el 40 por ciento de los que reciben la Bolsa Familia votarán por Dilma Rousseff, contra un 25 por ciento que prefieren a José Serra. En un sentido amplio, las mismas alianzas y estrategias que hicieron posibles los triunfos de Lula en 2002 y 2006 –después de tres derrotas sucesivas-, serán el soporte de Dilma Rousseff en 2010.

El PSDB, por su parte, sin el beneficio que implica estar en la cima del poder, también intenta construir una coalición que lo lleve a la victoria. La figura clave para la estrategia política del partido es Aécio Neves, gobernador del estado de Minas Gerais. Neves es el nieto de Tancredo Neves, un político de predicamento histórico estrechamente ligado al proceso de democratización del país: había sido elegido presidente por el Congreso brasileño en 1985, en la primera elección libre después de dos décadas de gobierno del régimen militar, pero murió antes de asumir el cargo.

Aécio Neves ha cumplido dos mandatos como gobernador de Minas Gerais, cuyo caudal electoral sólo es superado por el del estado de San Pablo, y logró conservar más de un 70 por ciento de popularidad entre los mineiros. Aunque nunca ha ocultado su deseo de ser el candidato presidencial del PSDB en la elección del 3 de octubre próximo, el hecho de ser más joven que Serra, una figura señera del partido, no le ha permitido por ahora superarlo en la interna. Esta circunstancia hace que la perspectiva de una fórmula José Serra-Aécio Neves resulte muy atractiva para el PSDB, aunque todavía habrá que convencer a Neves de las virtudes de ser un candidato a vicepresidente. Esta sociedad podría asegurarle al PSDB una mayoría electoral en Minas Gerais y un fuerte apoyo de los políticos vinculados con el poderoso gobernador y, además, morigerar las críticas de aquellos que consideran a Serra demasiado paulista y lo ven como un político más bien arrogante.

En el PSDB hay incluso quienes imaginan que una fórmula así abriría un camino glorioso hacia una hegemonía política que podría extenderse a lo largo de dieciséis años: una reelección de Serra en 2014, y luego una transmisión del mando de éste a Neves para completar dos mandatos más. Evidentemente, en la era Lula los brasileños han aprendido a soñar.

En esta etapa preliminar, lo que está en juego es el resultado en 2010. José Serra va adelante en las encuestas, aunque Dilma Rousseff se le está acercando: según Datafolha, cuenta ahora con un 32 por ciento de apoyo contra un 28 por ciento para Dilma, en tanto que en diciembre de 2009 la brecha era mayor: 37 por ciento para Serra y 23 por ciento para Dilma. Pero estos dos grandes rivales no aparecen como muy diferentes en el plano político: ambos son centralistas y, como políticos, valoran la capacidad de gestión.

Pero sea cual fuere el resultado de la elección, el actual mapa político de Brasil garantiza la existencia de una oposición fuerte y de una fuente alternativa de poder, lo que fortalece las instituciones políticas del país y la continuidad política.

En términos generales, los gobiernos de Cardoso y de Lula fueron muy similares. Ambos mantuvieron la estabilidad económica y aplicaron políticas en áreas sociales que habían sido completamente descuidadas durante décadas. Cardoso puso más énfasis en la salud pública y la educación primaria, Lula en el nivel universitario, la Bolsa Familia y la infraestructura.

También puede ser que el Partido de los Trabajadores crea más que el Partido de la Social Democracia Brasileña en la capacidad del Estado a la hora de resolver problemas económicos y sociales. Los dos partidos también tienen enfoques relativamente diferentes en cuanto a la política exterior, aunque esto también tiene sus límites; tanto Serra como Cardoso podrían ser considerados “liberales” en el sentido que tiene este adjetivo en Estados Unidos.

Así, el PSDB no es de ninguna manera un partido de la “derecha” política brasileña, aun cuando eso es lo que el PT querría que fuera. Lospesedebistas son mucho más socialdemócratas que liberales o conservadores. Pero también es cierto que la necesidad de celebrar alianzas políticas ha llevado al PT a desplazarse de la izquierda hacia el centro, y a mantenerse allí.

En este contexto, la polarización partidaria no sólo garantiza una continuidad sino que convierte a la centroizquierda en la fuerza dominante en el país, y aunque pueda parecer paradójico, esto hace que la elección de 2010 resulte más interesante que cualquier otra de su historia política. Por eso podemos volver a decir: bienvenido a la política, Brasil.

Arthur Ituassu es Profesor de relaciones internacionales en la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro, Brasil. Copyright Open Democracy y Debate

Fuente original: http://www.revistadebate.com.ar/2010/03/31/2767.php

martes, 6 de abril de 2010

LOS CRÍMENES COMETIDOS POR LAS AUC SE PIERDEN DE VISTA, DESPUÉS DE TANTAS DENUNCIAS EN SU CONTRA.

Los paramilitares reclutaron más de 2.800 menores para la guerra

Verdad Abierta...06/04/2010

La Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía ha documentado hasta la fecha 2.824 casos de reclutamientos ilegales por parte de los diferentes grupos de las Auc


El último informe de la Fiscalía señala que los reclutamientos se realizaron entre el 1990 y 2005, tiempo en el que los menores de edad fueron obligados a delinquir y sufrieron malos tratos por parte de los paramilitares.

Luego de la desmovilización de los últimos grupos de las Auc, alrededor de 1.735 paramilitares dejaron las armas, tras ser reclutados como menores de edad.

Asimismo, durante el proceso de desmovilización, 234 niños fueron enviados a sus casas sin que quedara constancia de ello en ningún registro oficial, lo que dificulta la localización de los responsables de su reclutamiento.

El informe señala que los paramilitares reclutaron en mayor número a menores de 12 años, procedentes en su mayoría de Antioquía. Hasta la fecha, 43 de los más de tres mil postulados a la Ley de Justicia y Paz, han reconocido su participación en estos delitos.

El grupo paramilitar que más menores reclutó, según el informe, fue el Bloque Norte con 443 niños, seguido por el Élmer Cárdenas con 428, el Bloque Centauros con 137 y el Bloque Catatumbo con 107.

Este es listado completo:

BLOQUECANTIDAD
BLOQUE ELMER CÁRDENAS428
BLOQUE HÉROES DE LOS MONTES DE MARÍA42
BLOQUE LA MOJANA1
BLOQUE CÓRDOBA20
BLOQUE HÉROES DE TOLOVÁ31
BLOQUE RESISTENCIA TAYRONA145
BLOQUE NORTE433
BLOQUE CACIQUE NUTIBARA57
BLOQUE HÉROES DE GRANADA61
BLOQUE MINEROS70
BLOQUE NOROCCIDENTE ANTIOQUEÑO16
BLOQUE BANANERO7
BLOQUE SUROESTE ANTIOQUEÑO6
BLOQUE CALIMA28
BLOQUE VENCEDORES DE ARAUCA58
BLOQUE CHOCÓ Y PACÍFICO11
BLOQUE TOLIMA39
BLOQUE CATATUMBO107
BLOQUE CENTAUROS Y HEROES DEL LLANO Y GUAVIARE137
BLOQUE SUR DE PUTUMAYO22
BLOQUE NORDESTE ANTIOQUEÑO91
BLOQUE SUR DE BOLÍVAR239
BLOQUE HÉROES Y MÁRTIRES DE GUÁTICA6
FRENTE CACIQUE PIPINTÁ0
BLOQUE LIBERTADORES DEL SUR63
BLOQUE SUR DE LOS ANDAQUÍES32
CASA CASTAÑO3
FRENTE VICHADA11
BLOQUE MAGDALENA MEDIO151
BLOQUE PUERTO BOYACÁ162
BLOQUE CUNDINAMARCA14
BLOQUE METRO1
BLOQUE SUR DEL MAGDALENA E ISLA DE SAN FERNANDO0
AUTODEFENSAS CAMPESINAS DE ORTEGA0
BLOQUE META Y VICHADA76
BLOQUE JULIO PEINADO BECERRA0
GRUPOS DE AUTODEFENSA SIN IDENTIFICAR256
TOTAL2824

http://www.verdadabierta.com/nunca-mas/nuncamas/2324-los-paramilitares-reclutaron-mas-de-2800-menores-de-edad

EN VENEZUELA ESTA LA ÚNICA DICTADURA QUE CONVOCA ELECCIONES PARA LOS CARGOS PÚBLICOS Y DONDE SE PUEDE REVOCAR EL PRESIDENTE MEDIANTE UN REFERÉNDUM.

Entrevista al sociólogo Juan Agulló
"Se habla mucho de Chávez pero poco de Venezuela"

Rebelión...06/04/82010


Juan Agulló (Madrid, 1971), licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense de Madrid (1995). Se doctoró en Sociología por la Escuela de Estudios Superiores en Ciencias Sociales, París (EHESS, 2003). Actualmente es Académico a Tiempo Completo de la Universidad Iberoamericana de México. Está preparando un postdoctorado sobre movilización social y cambio político en la Venezuela contemporánea.

Con la periodista Manola Romalo (Frankfurt) habló sobre algunos desafíos y logros del gobierno bolivarianos en los últimos 12 años.

Manola Romalo: Desde su elección en 1998, los medios de comunicación neoliberales suelen calificar al Presidente Hugo Chávez de “dictador” ¿Por qué?

Juan Agulló: Atacar a Chávez, decir que se “informa” sobre lo que ocurre en Venezuela cuando en realidad se desinforma, es una forma de ocultar la realidad. Hasta 1998, Venezuela era uno de los países latinoamericanos sobre los que menos se hablaba en la prensa internacional. Actualmente sigue siendo así: se habla mucho de Chávez, pero poco de Venezuela. Cuando se habla de Chávez “se olvida”, por ejemplo, que en 11 años ha ganado 15 elecciones y ha perdido una. ¿A cuántos dictadores conoce usted que ganen elecciones internacionalmente vigiladas pero, sobre todo, que también las pierdan?

Lo que por otro lado se oculta en la prensa internacional al hablar poco de Venezuela, es que una agenda política y económica heterodoxa, contrapuesta a las recetas monetaristas habituales, no solo es viable sino que –como en el caso de Venezuela- puede transformar positivamente la realidad. Venezuela demuestra que la única alternativa para salir de situaciones económicamente desastrosas, no son planes de ajuste, como el que se le está imponiendo, en la actualidad, a Grecia…

MR: En 1996, en Venezuela, el índice de pobreza era de 70%; en 2009 había disminuido hasta un 23 %, cifras reconocidas por el Banco Mundial. ¿Cuáles son los principales logros?

JA : El principal logro del actual Gobierno venezolano es haber desarticulado una forma de segregación mucho más grave, típica de América Latina: la exclusión.

El caso de Venezuela es peculiar por el petróleo: en los años 70 su PIB llegó a ser similar al de Italia. La pobreza disminuyó. Pero en sólo 20 años, como consecuencia del descenso en los precios del petróleo, de la crisis de la deuda externa y de la aplicación de planes de ajuste estructural , su PIB se emparejó con el de Colombia. La pobreza volvió a dispararse precisamente porque estaba asociada a la exclusión.

De hecho, ése es el auténtico reto: no sólo se trata de luchar contra la pobreza, sino contra la exclusión. ¿Cómo se hace? Pues, en el caso de la Venezuela actual, institucionalizando derechos; llevando las políticas de bienestar hasta zonas a las que antes sólo llegaba la represión; pasando de lo policial a lo político. De gente que no podía acudir a hospitales o a Universidades excluyentes, a módulos sanitarios y misiones educativas en zonas periféricas (a las que los periodistas extranjeros, con la excusa de la “seguridad”, no suelen ir). El Gobierno bolivariano trata de integrar, de incorporar a todo el mundo: el número de estudiantes, en estos años, ha pasado ¡de medio millón a dos millones! Integrar, para el actual Gobierno venezolano es una opción de desarrollo: no se trata de seguir perpetuando un Apartheid sino de que 26 millones de personas piensen, intercambien, consuman, produzcan en un mismo circuito. Fuera de Venezuela poca gente entiende la verdadera filosofía de este proyecto político.

MR: Usted ha investigado en zonas rurales de Venezuela, ¿qué cambió la Revolución bolivariana para los campesinos?

JA: El principal logro del actual Gobierno venezolano en las zonas rurales es tan sencillo que abruma: se ha puesto a producir al campo que, desde el boom petrolero de los años 1960, no estaba produciendo. Prácticamente se importaba todo, ¡a precio de oro!

En la década de los 60 hubo una reforma agraria. Pero corrupción mediante y violando la legalidad, muchas tierras regresaron a sus antiguos propietarios, o a otros nuevos, ligados a la estructura clientelista. ¿Qué hacían los propietarios con esas tierras? Como mucho, dedicarlas a cultivos altamente rentables pero erosivos, como la caña de azúcar. Venezuela tiene uno de los mejores rones del mundo, pero al precio de erosionar tierras muy productivas. Muchos de esos propietarios estaban ligados a mafias importadoras.

Suena increíble pero cuando uno pisa el terreno se da cuenta de que, en ocasiones, poseer tierras era una forma de excluir, de condicionar, de dominar… Cuando dominas el estómago de la gente dominas su cabeza. De hecho es curioso pero, por una parte, La Ley de Tierras de 2001 fue uno de los detonantes del golpe contra Chávez y por la otra, precisamente los Estados más agrícolas, fueron los que más tardaron en apoyar políticamente a Chávez, aunque ahora son los más chavistas.

¿Qué ha ocurrido? Más allá de la reforma agraria, grandes procesos de empoderamiento colectivo. La concentración de tierras en el campo había propiciado grandes flujos migratorios hacia las ciudades. Pero el olvido, todavía, no había sido total: el campo seguía presente en la memoria colectiva, sobre todo de ciudades de provincia en las que vivían muchos de los “nuevos” campesinos (hijos y nietos de viejos agricultores, que en las ciudades se ganaban la vida como taxistas, electricistas, fontaneros, etc.). Ahora, no sólo han tenido que volver a aprender técnicas productivas, por demás orgánicas, sino que están retomando el control de sus propias vidas lejos de un salario, de un patrón, de un horario, de una computadora, etc.

Algo parecido está ocurriendo en las costas con la pesca artesanal. Además, lo mejor es que la reforma no se ha limitado al campo sino que se ha pensado globalmente. En la Venezuela actual, el Estado está haciéndose cargo de la distribución. Hay una cadena estatal de supermercados a precios muy accesibles para la población de productos básicos que, más que eliminar el hambre, lo que está eliminando es la posibilidad de limitar la capacidad de pensar de la gente mediante el control de sus canastas básicas y por ende, de sus estómagos…

MR: El 26 de septiembre se celebrarán elecciones parlamentarias. La misma oposición que promovió un golpe militar entre el 11 y el 13 de abril 2002 llama en sus medios de comunicación, -como en el canal tv Globovisión- a “una solución militar” contra el presidente Chávez. ¿Qué proyecto politico tiene la derecha?

Hay una complejidad ideológica muy grande en la oposición venezolana: gente que viene de la socialdemocracia, de la democracia cristiana, del liberalismo, del conservadurismo e incluso del propio chavismo. La falta de identad política es uno de sus mayores problemas. Además hay otro obstáculo: los proyectos políticos abiertamente neoliberales tienen muy mala fama en el país. Por esa razón, el discurso anti-Chávez, tan fuerte, es lo único que amalgama el universo opositor.

Por otro lado está la cuestión del liderazgo opositor, que en estos 12 años nunca ha sido el mismo. Al principio estuvo formado por la vieja clase política, socialmente "odiadísima". Su fracaso, después de la aprobación de la nueva Constitución (¡por un 71% de los votos!) propició el ascenso del empresariado que había sostenido a la vieja clase política. El empresariado demostró su impericia haciendo gala de un radicalismo muy torpe: promovió el golpe de Estado, el paro petrolero, el sabotaje. No hay que olvidar que el líder golpista, Pedro Carmona Estanga, era presidente de la Fedecamara, la organización patronal. Para los empresarios había que sacar a Chávez del poder como fuera, casi a cualquier precio. Por eso la oposición perdió el favor del pueblo y poco a poco el de sus propias bases. Eso propició la aparición de un tercer liderazgo, que es el actual. Está conformado, sobre todo, por antiguas clases medias: estudiantes, médicos, profesores, comerciantes, etc. Conoce mucho mejor el país y a su gente y por eso, en teoría, es menos radical. Pero tiene un problema: financieramente depende del empresariado y sobre todo del “exilio” de Miami e incluso de agencias extranjeras, con agendas propias, prisas e intereses radicales. Hasta ahora eso ha limitado mucho su independencia y ha lastrado su crecimiento.

lunes, 5 de abril de 2010

LA ULTRADERECHA MAS REACCIONARIA SE HA VENIDO COLANDO DISFRAZADA DE MANSOS CORDERITOS. ALERTA EL FASCISMO SE REACOMODA.

El auge de la ultraderecha en Europa
Las barbas del vecino

L'informatiu...05/04/2010


Ayer resultaba curioso escuchar las reacciones de los contertulios de los medios a propósito de los resultados de las últimas elecciones regionales en Italia, especialmente en lo relativo al aumento del peso político en el país de un partido de ultraderecha como la Liga Norte. La mayoría oscilaban entre la estupefacción y la indignación -aunque no las escuché, dudo que no hubiera quien lo justificara-, aunque era difícil no percibir de fondo en casi todas las voces un cierto tono de autosuficiencia, como dejando entrever que, mientras Italia se suma a la larga lista de países europeos con siglas ultraderechistas en los escaños de sus instituciones, "eso aquí no pasa".

Y efectivamente, no pasa. Leyendo el libro de Joan Cantarero La huella de la bota, uno asiste a las sucesivas intentonas de los partidos españoles netamente de ultraderecha en los últimos comicios y cómo se han dado de bruces una y otra vez, salvo contadas y muy alarmantes excepciones, frente a la indiferencia del electorado. Han tratado de camuflar su aspecto, escondiendo su simbología bajo polos y camisas, sustituyendo botas por bambas, y dejando crecer el pelo sobre sus huecas cabezas, al tiempo que suavizaban como podían su mensaje xenófobo y de odio. Sin embargo, el principal handicap para trascender que han encontrado estas formaciones es que, por desgracia, el mensaje más moderado que pueden vender para triunfar ya lo tienen asumido sectores de otros partidos con amplio respaldo electoral.

Efectivamente, en países como Austria, Holanda y el Reino Unido, en los que los partidos conservadores no se permitirían coquetear con mensajes xenófobos, han aparecido partidos que ya gozan de representación haciendo bandera de ellos; mientras en otros como Francia o Italia, esos coqueteos desde hace lustros han normalizado el mensaje y potenciado que ambos países sufran hoy la presión de fuerzas políticas tan perniciosas como el Frente Nacional o la Liga Norte. En España, por desgracia, el coqueteo de los grandes partidos con el mensaje absurdo y simplista propio de la ultraderecha también se ha dado (cada vez es más frecuente que, ante una situación de crisis como la que padecemos, no falten voces que apelen a la inmigración como una de sus causantes, a pesar de ser una idea absolutamente absurda), pero afortunadamente ningún partido que base su fuerza en el odio ha conseguido destacar. Sin embargo, situaciones como la italiana, o vergonzantes episodios como el sucedido en Vic recientemente, deberían llevarnos, antes que a colgarnos medallas que no nos merecemos, a realizar un ejercicio de responsabilidad y firmeza -especialmente por parte de los responsables de PSOE y PP- frente a estas posiciones, condenado su terrorífico ideario y manteniéndolo en la marginalidad.

Fuente: http://www.linformatiu.com/nc/opinio/detalle/articulo/las-barbas-del-vecino/

DESPUÉS DE LA "DESMOVILIZACION" ESTAS BANDAS ARMADAS SIGUEN OPERANDO CON LA MISMA FRECUENCIA DE ANTES, SUS CRIMINALES ACCIONES SE HAN INCREMENTADO.



Córdoba después de los 'paras'

Verdad Abierta...05/04/2010


En los últimos cuatros años, luego de la desmovilización de los paramilitares, los homicidios, extorsiones, amenazas y hurtos contra la población, el comercio y las residencias se dispararon. Bandas criminales, guerrilla y narcotráfico buscan heredar el territorio y los negocios que dejaron las Auc.

Contrario a lo que se esperaba con la desmovilización de las Autodefensas, la violencia en Córdoba- cuna de los paramilitares- ha vuelto a resurgir.

Las dos últimas masacres en Montelíbano y Puerto Libertador, que en un solo fin de semana dejaron 16 muertos, no son hechos aislados, sino la evidencia de que en Córdoba los paramilitares, guerrillas, bandas criminales y narcotráfico siguen vigentes en la región. La disputa por el control de negocios lícitos e ilícitos amenazan con superar la época de terror de las desmovilizadas Autodefensas Unidas de Colombia.

Es así como en Córdoba el desplazamiento, el reclutamiento, el robo de tierras a campesinos y las extorsiones continúan. Aunque acciones como los secuestros, el abigeato (robo de ganado) y los actos de terrorismo han disminuido, la violencia y la pobreza son los principales retos que enfrenta el departamento para su desarrollo.

Estas son algunas de las conclusiones de un informe de la Universidad del Sinú y su Centro de Estudios Sociales y Políticos, actualizado a finales de febrero de este año, en el que identifican las amenazas a la seguridad y orden público de Córdoba tras la desmovilización de los 'paras'. El 18 de enero de 2005, 925 paramilitares del Bloque Sinú-San Jorge que delinquieron en este departamento, dejaron las armas en Santa Fe de Ralito, Tierralta.

Este bloque tuvo presencia territorial en gran parte del departamento de Córdoba. Se extendía en los municipios que cubren el sur de este departamento y particularmente en Montelíbano, Puerto Libertador, Tierralta y Valencia, hasta los límites con el Urabá antioqueño, pero disponía adicionalmente de un grupo urbano que actuaba en Montería y Cereté.

El Bloque Sinú-San Jorge surge de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá. Este grupo paramilitar dependía en última instancia de los principales mandos políticos y militares de las Auc:
Salvatore Mancuso, Vicente Castaño, Carlos Castaño. Su comandante directo en el momento de la desmovilización fue Jairo Andrés Angarita, alias 'Andrés', el segundo después de Salvatore Mancuso.

Los reductos no desmovilizados se reagruparon rápidamente y mediante acuerdos, amenazas, negociaciones y reclutamientos conformaron dos grandes grupos antagónicos (Los Paisas-Los Rastrojos y Aguilas Negras-Autodefensas Gaitanistas) ya con áreas controladas y en disputa.

Según la Policía, en Colombia existen seis bandas criminales producto del crecimiento, reestructuración, fusión y reclutamiento de las 16 que emergieron después de la desmovilización. Son conocidas con los nombres de Los Urabeños, Los Paisas, Los Machos, Renacer, Ejército Revolucionario Popular Anticomunista (Erpac) y Los Rastrojos con 3.700 hombres que manejan 1.170 redes pequeñas dedicadas a cometer delitos diversos con presencia en 159 municipios de 18 departamentos.

De acuerdo con investigaciones de la organización no gubernamental Corporación Nuevo Arco Iris los nuevos grupos armados ilegales o neoparamilitares se encuentran en 300 municipios con 11.000 efectivos aproximadamente. Por su parte la Fundación Ideas para la Paz, que también hizo una investigación sobre estas organizaciones, advierte que por acción de estos grupos el país “no está exento de la emergencia y consolidación de una tercera generación de paramilitares”.

El informe considera que subvalorarlos sería peligroso porque “tienen potencial para dar el salto hacia la búsqueda del reconocimiento político”. Human Rights Watch en su reciente estudio “Herederos de los paramilitares: la nueva cara de la violencia en Colombia”,2010, asegura que el surgimiento de estas estructuras, con más de 4.000 miembros en 24 de los 32 departamentos, citando fuentes oficiales, “coincidió con el incremento del desplazamiento, los despojos de tierras, las amenazas contra sindicalistas y otros hechos violentos en el país” y el Gobierno “no ha tomado medidas efectivas para identificar, investigar y sancionar a los funcionarios del Estado que tolerarían a los grupos sucesores”.

Esta situación ha provocado que desde 2006, según el informe, el número de homicidios se haya disparado incluso por encima del promedio nacional, 512 homicidios en 2008 y 532 en 2009, es decir, una tasa de homicidios de 34 por ciento por cada 100 mil habitantes, mientras que a nivel nacional es de 32 e internacional es de 10.

Según el reporte Montelíbano, Puerto Libertador, Tierralta y Valencia, municipios del sur de Córdoba, continúan teniendo el mayor número de asesinatos y presencia armada de grupos ilegales, pero el problema se ha extendido ahora a casi todo el departamento en poblaciones como San Antero, Lorica, San Pelayo, Puerto Escondido, San Bernardo del Viento, Buena vista, Planeta Rica y Pueblo Nuevo.

Aunque las causas de estos homicidios son diversas, muchos de ellos están asociados al enfrentamiento entre grupos armados ilegales.

Un dato preocupante es que desde 2005, 160 desmovilizados han sido asesinados, también han sido víctimas periodistas, concejales, ex alcaldes, defensores de víctimas e indígenas Embera Katios y Zenúes.

Aunque las acciones de estos grupos armados no tienen una característica, se han conocido casos en los que estos grupos amenazan constantemente a la población para que los apoyen con recursos, información, en el traslado y el cuidado de armas y drogas, utilizando a campesinos para cruzar zonas minadas, y adquiriendo tierras “a través de amenazas y extorsiones”.

Por ejemplo, habitantes de La Doctrina en el municipio de Lorica hablan de un toque de queda “no declarado” impuesto por estas bandas criminales. Además se ha conocido que en el Alto Sinú hombres armados restringieron el acceso de concejales a varias zonas durante la pasadas elecciones parlamentarias.

El Gobierno ha hecho varios consejos de seguridad en la región en los que se implementaron medidas como más hombres del Ejército y la Policía y del personal de inteligencia para combatir los grupos armados así como la creación de un centro de coordinación integral y fiscalías especializadas para investigar hechos relacionados con bandas criminales. Además se han establecido restricciones al tránsito.

Sin embargo, estas medidas han sido ineficaces pues la violencia continúa en ascenso y el estudio plantea que, más que un aumento de la fuerza pública y las medidas policiales, lo que necesita Córdoba es una política social que acabe con las raices de la violencia.

“Existe una enorme preocupación por el conflicto armado, el narcotráfico, la pobreza y la inseguridad ciudadana. Es un hecho sabido que la fuerza pública es necesaria pero insuficiente. En Córdoba tenemos estos cuatro factores operando pero no contamos con una estrategia social integral. Todos los análisis que se hacen indican que la situación persistirá o agravará si no tomamos medidas rápidas y efectivas. En consecuencia, propongo conformar un grupo interdisciplinario que elabore y presente un plan de actividades que nos permita buscar salidas a esta compleja y grave situación”, concluye el informe.

Córdoba en cifras
De acuerdo con informes de Policía Nacional, los delitos más frecuentes en Córdoba entre 2002 y 2009 son homicidios comunes (2483 casos) principalmente en Montería, Tierralta, Montelibano y Puerto Libertador; secuestros (37 casos), extorsión (77 casos) y hurtos a personas, comercio, motocicletas y residencias, perpetrados tanto por grupos armados como por delincuencia común y organizada.

Según cifras de Acción Social, hasta septiembre de 2009, el departamento había recibido a 125 mil desplazados por la violencia mientras que había expulsado a 122 mil personas (desde municipios como Tierralta, Puerto Libertador, Montelíbano, Valencia y Montería).

Frente a las desmovilizaciones, los Centros de Servicios en Montería y Tierralta registraron hasta 2009 3.783 desmovilizados pertenecientes a diversos grupos armados. El número de casos de víctimas de la violencia que solicitaron reparación individual por vía administrativa en Córdoba entre 2008 y 2009 fue de 4.342 personas.

Las autoridades erradicaron por aspersión más de 14 mil hectáreas de cultivos de uso ilícito y más de 5 mil por erradicación manual en municipios como Puerto Libertador, Tierralta, Montelíbano y Valencia. Fuentes del Ejército reportaron que al finalizar el 2009 quedaban algo más de 11 mil hectáreas con cultivos de coca, específicamente, en el Parque Nacional Paramillo.

Otras amenazas y panfletos de grupos armados se han dirigido a indigentes, drogadictos, homosexuales, prostitutas y delincuentes en municipios como Chinú, Planeta Rica, Sahagún, y algunas partes de Montería. De 2008 a 2009, el aumento de casos relacionados con panfletos amenazantes subió de 16 a 82 casos.

Según el Informe Nacional de Competitividad 2009-2010, elaborado por el Consejo Privado de Competitividad con datos de 2006 y 2008, Montería ocupa el último puesto entre 15 capitales de Colombia estudiadas. Dentro de las debilidades del departamento se encuentra su baja tasa de alfabetismo (84.1%), baja cobertura en el sistema de seguridad social en salud (60%), alta tasa de mortalidad en menores de un año, pobreza en un 44.5%, mínima inversión en innovación y desarrollo tecnológico, baja cobertura de servicios públicos domiciliarios, aunque con alta productividad laboral.

“Hay una larga lista de debilidades presentes en todas las ciudades: pobreza, inequidad, desempleo, informalidad, cobertura y calidad de la educación superior, transporte, inseguridad, impuestos e ingresos que no alcanzan”, reveló el informe.

ARTÍCULOS RELACIONADOS:

(1) Informe de la Universidad del Sinú sobre la violencia en Córdoba

(2) Asesinan campesinos que buscan sus tierras (Semana)

(3) Asesinato de líder de desplazados relacionado con reclamaciones de víctimas

(4) Relevo criminal en Córdoba (Semana.com)

(5) Asesinada líder de víctimas del conflicto armado en Córdoba

domingo, 4 de abril de 2010

LLEGO EL MOMENTO DE EXIGIR RESPONSABILIDADES A QUIENES TIENEN AUTORIDAD EN LA IGLESIA CATÓLICA.

Iglesia y sociedad en Chile

Punto Final...04/04/2010


En 1990, la Iglesia Católica chilena pudo ingresar al período de post dictadura con un inédito capital de respetabilidad e influencia, por la labor de defensa de los derechos humanos que una parte de ella realizó bajo tiranía. Esta situación no se dio en otras naciones como Argentina. La Conferencia Episcopal chilena logró instalarse ante el Estado opresivo de Pinochet como un actor decisivo en los debates y discusiones de orden político y social, y con una innegable autonomía.

Veinte años después, el capital de prestigio y relevancia pública de la Iglesia aparece muy disminuido. A lo largo de los cuatro gobiernos que han sucedido a la dictadura, la Iglesia Católica ha jugado un rol de segundo orden, lejano al protagonismo alcanzado en los años 70 y 80. En parte, este proceso es sano y esperable, ya que se supone que ahora que “las instituciones funcionan”, no es necesario que los pastores salgan de sus sacristías. Como expresaría un viejo eclesiástico, la autonomía del “orden temporal” requiere que la Iglesia se vuelque a tareas de orden espiritual y pastoral.

Esta argumentación es la que ha sostenido la línea oficial de la Iglesia chilena, que ha tendido a bajar el perfil de su relevancia pública en temas políticos y sociales. Este análisis ha justificado el énfasis en el ámbito de los debates “valóricos” (denominación asignada por la prensa a las discusiones sobre la sexualidad y la natalidad). La distinción entre debates de orden valórico y debates de orden político ha contribuido a vaciar a la política de su componente ético. El marcado énfasis que la jerarquía eclesial ha asignado a sus intervenciones en el campo de la ética sexual y familiar, ha ido en desmedro de su incidencia en el campo de la ética política y social, de la ética en las relaciones laborales y económicas, en la ética del cuidado del medio ambiente y en general, en la ética del cuidado de la vida.

No es extraño, entonces, que la imagen de la Iglesia Católica chilena que los medios de comunicación difunden a inicios del siglo XXI es la de una institución moralista y conservadora. Parodiando a un grupo roquero, si durante la dictadura la Iglesia era “la voz de los sin voz”, hoy aparece como un poder fáctico más. No es extraño que “Los Prisioneros” hayan reaparecido en escena en 2003 cantando: “Ultraderecha, vende el Estado, compra la Iglesia”. Si en 1990 nadie se atrevía a tocar a la Iglesia Católica ni con una leve ironía, hoy la prensa humorística coloca a monseñor Medina en su portada y vende miles de ejemplares.

Esta nueva posición de la Iglesia en la escena pública descoloca a muchos. Por un lado, parece entendible que la sociedad perciba a la Iglesia de este modo. Pero por otro lado, esta imagen eclesial, conservadora y prepotente, no corresponde efectivamente a toda la Iglesia chilena. En cierta manera caricaturiza la enorme diversidad y riqueza de la vida eclesial, que es fruto de un proceso de décadas en las cuales sectores importantes del catolicismo emigraron de los esquemas clericales y se insertaron en las más diversas prácticas sociales y políticas del país. En cierta forma, esta “Iglesia de base”, o “corriente liberadora”, ha ido perdiendo espacio e influencia hasta hacerse casi invisible.

Además del giro conservador en el Episcopado, esta pérdida de visibilidad está ligada a una estrategia de ocultamiento que le ha permitido a muchas prácticas eclesiales pervivir en el hostil mundo de la Iglesia post dictatorial. Así, han sobrevivido a la mirada inquisitorial variadas experiencias de base, solidarias, alternativas, transformadoras. Pero con la condición de no hacer ruido, de no notarse mucho, de no llamar la atención ni causar polémica. Tal vez por este motivo, hoy la gente distingue claramente entre la Iglesia oficial y las prácticas alternativas que se pueden estar desarrollando en el entorno de la Iglesia, pero que no se logran identificar como un elemento integrante de la misma misión eclesial. Incluso se percibe que la labor de obispos como Luis Infanti, en Aysén, Alejandro Goic, en Rancagua y Gaspar Quintana, en Copiapó, que han mostrado un fuerte compromiso en la defensa del medioambiente y la equidad social, son claras excepciones, que no son la regla en el Episcopado.

La Iglesia Católica sigue disponiendo de un enorme poder institucional, especialmente en el ámbito educativo y comunicacional, pero ha visto disminuida su fuerza en la dimensión pastoral y cultural. El auge de las Iglesias Evangélicas en el mundo popular y el creciente influjo de las nuevas corrientes esotéricas en las capas medias, demuestra que la propuesta católica no seduce. Por otro lado, las dinámicas de la modernización capitalista conllevan una creciente secularización de la población. La religión, recluida a la esfera de lo privado, se vuelve un objeto de consumo, y de consumo suntuario, en ningún caso de primera necesidad.

La estrategia oficial ante este fenómeno parece resignarse a esta situación: si la religión es un producto, hay que venderlo mejor. Y en esta lógica todo vale: desde San Expedito, en Reñaca, hasta los nuevos movimientos elitistas, donde el roce social y el estatus van de la mano de las oraciones. Para los jóvenes están los megaeventos. Para los consumidores, hay misa en el Parque Arauco. Para cada nicho de mercado un producto acorde a la demanda. Esta estrategia, en cuanto táctica de proselitismo, parece tener un cierto grado de éxito. De nuevo hay gente en las misas, y se podría reavivar la práctica sacramental. Pero tiene un precio muy alto: al mercantilizar la fe, al convertirla en un nuevo producto, su relevancia es similar a la de otras mercancías con las que compite. Se convierte en una propuesta más en el mercado de los bienes simbólicos. Y frente a productos más elaborados, rápidamente esta fe deshidratada es superada por ofertas más novedosas e interesantes. Por muy superficiales que nos parezcan los libros de autoayuda, parecen mucho más profundos que las oraciones a San Expedito. Y por mucho que nos parezca irracional el esoterismo de moda, parece tener más capacidad de dar sentido a la vida de la gente que el sacramentalismo católico.

Esta deriva light de la práctica eclesial condena al catolicismo a la irrelevancia cultural. Puede ayudar a hacer más lento el vaciamiento demográfico de las iglesias, pero no detendrá la curva descendente en las parroquias, y en las vocaciones a la vida ministerial y consagrada. Incluso algunos de los sectores conservadores del catolicismo criollo comparten este análisis. Porque a diferencia de muchos pastoralistas devenidos en expertos en marketing, lo que verdaderamente le interesa al Opus Dei o a los Legionarios de Cristo no es la masividad, sino la relevancia cultural de la Iglesia Católica. Obviamente, esta cualidad está ligada a la capacidad de incidir en la construcción de un proyecto de “nueva cristiandad”. Estos sectores captan una idea importante: el catolicismo está condenado a ser un grupo demográficamente minoritario en la sociedad del futuro, pero ser minoría no impide ser un sector determinante.

En la perspectiva conservadora, ser minoría determinante significa tener la capacidad de incidencia suficiente como para tener poder de veto sobre ciertas transformaciones de la sociedad. Ser minoría determinante es saberse situar en una sociedad tribalizada, donde todos, de una u otra forma, son parte de una minoría, y por eso el verdadero poder reside en determinar cuál es la minoría más poderosa y con mayor capacidad de hegemonía. Por lo tanto, la nueva cristiandad que los católicos conservadores aspiran a construir requiere algo más profundo que un nuevo envoltorio. Requiere de una elite adscrita a un “proyecto histórico” de largo aliento.

El medio del que dispone la Iglesia para operar como minoría determinante es su poder institucional. Mientras se vacían los templos, al menos los colegios y las universidades católicas siguen llenas. La fortaleza institucional católica permitiría que Chile se mantenga dentro de la “civilización cristiana”. Esta civilización “cristiana” se entiende de un modo cultural, no de un modo religioso. Esto se puede comprender a partir de la distinción que hoy se hace entre cristianos y “cristianistas”, que ha elaborado Rémi Brague, un profesor de filosofía árabe en la Sorbona. Tal como se puede distinguir entre musulmanes (creyentes en el Islam) e islamistas (defensores de la civilización islámica), Brague distingue entre cristianos (creyentes en Cristo) y “cristianistas” (los defensores de la cristiandad o civilización cristiana). En este marco un cristianista no necesariamente debe ser cristiano.

Los “cristianistas” no defienden la fe en Cristo y los imperativos éticos que esa fe conlleva; defienden la superioridad de la forma histórica “como hemos hecho las cosas” en este lado del mundo. Una cultura que tiene expresiones bellas y trascendentes, como las catedrales medievales, el arte barroco, el canto gregoriano o las cantatas de Bach. Pero esta misma cristiandad entraña una historia negra, que bien conocemos en Latinoamérica. Un cristianista famoso fue Augusto Pinochet, que justificó sus crímenes como respuesta al dilema del combate entre la civilización “cristiano-occidental” o la barbarie “materialista y atea”.

Por este motivo, la pregunta que los creyentes, los cristianos, debemos hacernos no es si las instituciones católicas tienen o no suficiente poder en la sociedad como para que las formas culturales católicas sigan perviviendo. La pregunta relevante es: ¿El poder institucional de la Iglesia Católica es capaz de traspasar la experiencia del Evangelio? ¿Es capaz de evangelizar por medio del actual Canal 13, o de la Universidad Católica, o desde un colegio particular de curas o monjas? ¿Permite que se desarrolle el seguimiento de Cristo o es el relicario de la civilización cristiana occidental?

En el nuevo contexto demográfico y social del siglo XXI los cristianos, en muchos lugares del mundo, serán minoría. Perderán poder y relevancia cultural. Viviremos en una sociedad compleja, diversa, y plural. La disyuntiva estará marcada por dos posibles actitudes ante este suceso: o nos aferramos al recurso del poder institucional para seguir manteniendo una hegemonía de fachada, o nos atrevemos a vivir el Evangelio a la intemperie del poder. Esta última opción requiere el coraje de ser doblemente minoría: minoría cristiana en una sociedad post cristiana y minoría “cristiana” en una Iglesia cada vez más nostálgica de la Cristiandad.

Ser minoría no significa ocultarse, o renunciar a las propias convicciones. Al contrario. Significa pararse con mayor claridad y fuerza para hacer de la Iglesia un espacio en donde se reconozcan los derechos que en toda institución se les debería reconocer a sus miembros: derecho a la información sobre la vida y las decisiones que toma la Iglesia; derecho a la libertad de expresión dentro de la Iglesia; derecho a ser consultados a todo nivel en los procedimientos de la Iglesia; derecho a exigir responsabilidades a quienes tienen autoridad en la Iglesia; derecho a no sufrir prácticas discriminatorias en la Iglesia; derecho a apelación frente a decisiones administrativas de autoridades de la Iglesia.

En cualquier institución actual estos requerimientos estarían plenamente garantizados. Lamentablemente, ante estas mínimas demandas ya sabemos cual es la respuesta: la Iglesia afirma que no es una democracia, sino una realidad teológico-dogmática, y su poder institucional no proviene del pueblo, sino de Dios mismo. Amarrados por estos argumentos y por la maraña legalista del Derecho Canónico, es imposible avanzar en la exigibilidad de estos mínimos estándares de respeto a los derechos humanos dentro de la Iglesia. Llegó el momento de debatir y cambiar este dogma.


(Publicado en “Punto Final”, edición Nº 706, 2 de abril, 2010)

punto@interaccess.cl

EL VATICANO SIEMPRE HA SIDO PARTE IMPORTANTE DEL MECANISMO DE DOMINACIÓN PLANETARIA Y MERCANTILISTA.

La encrucijada actual de la iglesia católica
Benedicto XVI: Crisis irreversible del catolicismo

Rebelión...04/04/2010


Muchos estudiosos de los asuntos vaticanos y algunos teólogos del catolicismo previeron un pontificado muy difícil dentro de la iglesia desde que Benedicto XVI fue elegido papa en abril de 2005, la razón de esas predicciones se basó en las posturas extremadamente ortodoxas y poco flexibles exhibidas por Ratzinger como cardenal y como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Benedicto XVI representa, según estos especialistas, un modelo extremadamente conservador dentro de la Iglesia, representa a una Iglesia apegada a criterios inamovibles y muy ortodoxos en la forma de manejar los asuntos del Vaticano y la forma de interpretar las doctrinas eclesiales católicas, opuestos en todo sentido a una Iglesia renovadora, abierta y liberadora no solo desde el punto de vista de la salvación espiritual de las almas, sino también desde el punto de vista de la inclusión de nuevas posturas y nuevos movimientos católicos nacidos a partir del modernismo y de la dinámica del mundo actual. Es incuestionable que al interior del Vaticano existen dos corrientes diferentes de ser Iglesia, una conservadora apegada a valores tradicionales muy poco cambiantes, que apoya el libre mercado y justifica el statu quo, y la otra mucho mas abierta, proclive a interpretar la doctrina católica en términos de cambios que deben relacionarse más con asuntos de justicia social y económica para los pueblos, es decir, no ve la religión solo como un mecanismo necesario para la salvación de las almas, sino como una oportunidad para promover transformaciones sociales pacificas que lleven a una sociedad mas justa y equilibrada.

La Iglesia católica hoy está, sin lugar a dudas, rebasada frente al actual cúmulo de desajustes y desequilibrios espirituales, sociales y económicos tanto internos como del mundo. Sus autoridades no tienen respuestas oportunas y apropiadas a esta realidad de cambios y problemas, su ortodoxia quizá le impide ver mas allá de sus hoy demostradas cortas percepciones, sus miedos a perder privilegios y preponderancia política le impide ver y analizar adecuadamente el contexto y los escenarios que hoy dinamizan, para bien o para mal, la actualidad internacional y su propia realidad interna, que está bastante deteriorada.

La Iglesia ortodoxa, tal y como la conciben Benedicto XVI y la actual realeza vaticana, es a todas luces autocrática y opresora, impone una sumisión y silencio que impiden la aplicación y el desarrollo del concepto de universalidad y lo remiten al simple ejercicio de la obediencia ciega y sin réplica a la autoridad eclesial, lo cual dificulta la conformación de espacios donde se discutan abierta y a todo nivel los problemas éticos, sociales, económicos y políticos que afectan la existencia humana y a la iglesia misma. En el Vaticano parece que están mas preocupados por el aborto, los matrimonios entre homosexuales y el uso de métodos anticonceptivos que por los millones de seres humanos que mueren anualmente victimas del hambre y la falta de facilidades para la vida; parece que les interesa mas la independencia, por ejemplo, de ese pequeño país llamado Tíbet y las quejas del Dalai Lama sobre el supuesto atropello de los derechos humanos por parte de China, que el genocidio real cometido por Israel en Gaza o los cientos de miles de muertos en Irak y Afganistán, fruto de una invasión amparada en la violación del derecho internacional y montada sobre una gran mentira por parte de los Estados Unidos y sus satélites europeos.

El Vaticano siempre ha sido parte importante del mecanismo mundial de dominación planetaria y mercantilista. Las religiones cristianas del “Status” no han sido, en lo mas mínimo, contención alguna para evitar la actual realidad de injusticias, exclusión y pobreza que azota a la mayoría de los países del tercer mundo e incluso dentro de los países mas ricos; al contrario, a pesar de su supuesta retórica en defensa de los valores cristianos, estas realidades se han acentuado a niveles de irracionalidad, no ha habido una denuncia y una lucha sincera para combatir la pobreza, la injusticia y la exclusión social simplemente porque se es sostenedor, multiplicador y beneficiario del sistema que las genera.

No solo estas posturas ortodoxas y estas cegueras conceptuales son causa importante de las muy recurrentes crisis por las que atraviesa la Iglesia católica. Hoy el Vaticano y el catolicismo enfrentan uno de los mas severos conflictos de su existencia, lo cual amenaza muy seriamente la preponderancia religiosa y política de esta organización cristiana. La causa principal de esta ultima y continuada crisis es la impunidad por los abusos sexuales cometidos por sacerdotes y prelados católicos a niños y niñas que asisten a las iglesias o están a su cuidado y amparo en variadas instituciones del catolicismo alrededor del mundo. Es tan grave la crisis actual, que ya para muchos el catolicismo ha dejado de ser una alternativa espiritual liberadora para convertirse en una entelequia a la cual le es muy difícil hacer coincidir los preceptos y la moralidad cristiana con las “particulares” posturas poco moralizantes de la cúpula vaticana y obispal, existe una peligrosa inmovilidad de acción para enfrentar las graves y reiteradas acusaciones de pedofilia y consecuente encubrimiento de estos delitos de parte las mas altas autoridades eclesiásticas en muchos países. La contradicción para el catolicismo es que siempre se ha presentado como una guía moral indiscutible que es depositaria, según ellos, de un legado sagrado heredado directamente del mismísimo Jesucristo, el problema se presenta cuando no pueden seguir esgrimiendo este legado para defender sus principios y valores, pues estos han sido violentados por sus propios miembros de forma repetitiva sin que las autoridades eclesiales hayan puesto freno a estos crímenes, que por el contrario fueron silenciados sistemáticamente, recibiendo sus autores una odiosa e insultante solidaridad automática.

En Alemania e Irlanda, por ejemplo, existen mas de 500 denuncias recientes de abusos sexuales cometidos por clérigos católicos. Hasta el propio hermano del papa ha estado involucrado en abusos y castigos a niños y niñas. Mientras surgen cada vez mas denuncias, Tarcisio Bertone, Secretario de Estado del Vaticano, planteó frente a estos escándalos que “alguien esta tratando de socavar la confianza de los jóvenes en la Iglesia católica”. Esta infeliz conclusión de este jerarca vaticano no hace sino ratificar la actual pérdida de rumbo en que se encuentra el catolicismo actual: ahora resulta que los pedófilos no son los que están propiciando con sus abominables actos el descalabro actual de la Iglesia católica, sino “alguien”, que al parecer de forma planificada está tratando de descalificarla. Por su parte, el cardenal José Saraiva Martins, asesor del papa, dijo a periodistas italianos que “existe una conspiración en contra de la Iglesia” pero no indicó a los responsables de esta supuesta conspiración. Resulta hasta infantil creer en esta excusa para tratar de esconder lo que casi todo el mundo sabe y supone. Otro prelado igualmente. hace unos meses, el obispo de Tenerife Bernardo Álvarez, en una entrevista al diario La Opinión, dijo respecto a los abusos sexuales de algunos clérigos: “Puede haber menores que lo consientan y de hecho sí los hay. Hay adolescentes de 13 años que están perfectamente de acuerdo y además deseándolo. Incluso si te descuidas te provocan. Esto de la sexualidad es algo mas complejo de lo que parece”. Esta descalificación de las victimas no hace sino enlodar aun mas la credibilidad y la seriedad de las altas autoridades del catolicismo, que recurren a estas insultantes respuestas para defender lo que a todas luces no tiene defensa.

La impúdica ley del silencio y la sumisión que ha prevalecido en la Iglesia católica parece que esta llegando a su fin. Son muchas voces internas que se levantan y de forma crítica denuncian la imposición que las autoridades vaticanas pretenden seguir manteniendo en el manejo del catolicismo frente a la actual crisis. Existe una evidente contradicción entre las posturas actuales de Benedicto XVI y el Cardenal Ratzinger cuando fue prefecto de la poderosa Congregación para la Doctrina de la Fe respecto a los escándalos de abusos sexuales dentro de la Iglesia. Antes de ser nombrado papa, el cardenal Ratzinger fue durante casi 24 años, desde 1981, director del Santo Oficio, el cual tiene como una de sus finalidades promover y vigilar la aplicación de la “correcta” doctrina de la fe , las costumbres y la moral cristianas en todo el mundo del catolicismo. Por lo tanto todo aquello que tuviese relación o atentara contra estos principios de fe, moral y costumbres cristianas dentro de la Iglesia católica estaban bajo su directa y exclusiva jurisdicción (Articulo 48 de la Constitución Apostólica de la Curia Romana).

Dadas estas responsabilidades, es casi imposible que el actual papa no conociera la problemática y los detalles de los abusos sexuales denunciados y cometidos por prelados y sacerdotes católicos en diferentes diócesis del mundo, y que durante años la mayoría de estos pederastas fueron encubiertos por la jerarquía eclesiástica al amparo del documento ”Crimine Solicitationis”, en el que se exige mantener en estricto secreto las denuncias sobre abusos sexuales cometidas por clérigos de la Iglesia católica, amén de instar a las autoridades de las diócesis para que convenzan a las victimas que no denuncien dichos crímenes a las autoridades civiles. Al respecto el capellán norteamericano en Alemania Tomas Doyle, experto en derecho canónico, tras evaluar el documento, expresó: “Es ciertamente un indicativo de la obsesión que la Iglesia católica tiene con el secreto y ciertamente si ha representado (este documento) el establecimiento de una política continua para encubrir a toda costa los crímenes cometidos por el clero. Hay demasiados informes autentificados de victimas que han sido seriamente intimadas al silencio por autoridades de la Iglesia, no es posible por tanto considerar que tal intimidación es una excepción y no la norma”.

En el 2006 la BBC de Londres acusó a Ratzinger de haber ocultado deliberadamente muchos escándalos de abusos sexuales cometidos por sacerdotes en muchos países del mundo, por lo cual se demostraba, según ellos, que el Vaticano había promovido una conspiración de silencio en torno a los casos de pederastia y abusos sexuales generalizados dentro de la Iglesia católica.

En el año 2007 el diario británico The Observer sacó a la luz una carta fechada en mayo de 2001 y firmada por el Cardenal Joseph Ratzinger, prefecto del Santo Oficio, en la que se reafirma la voluntad del Vaticano de que los obispos mantengan en estricto secreto las investigaciones que involucren a sacerdotes católicos en asuntos de abusos sexuales y obliga a que dichas investigaciones sean enviadas a la oficina de Ratzinger quien tomaría todas las decisiones necesarias para enfrentar y decidir qué hacer frente a estas denuncias.

La mas reciente “conspiración”, como dice el Cardenal José Saraiva Martins, salió en las páginas del New York Times, periódico que denunció que un sacerdote llamado Lawrence Murphy había sido acusado de abusar sexualmente de muchos niños en una escuela para sordos en Wisconsin entre 1950 y 1974. Según las victimas, el Vaticano ocultó durante años estos crímenes, y lo mas censurable fue que no sancionó a este monstruo; cuando murió, en 1998, ya Ratzinger tenia 16 años de regentar el Santo Oficio. La única recomendación que hizo el Vaticano a la diócesis donde ejercía el cura Murphy fue que se le limitara su ministerio. Luego le trasladaron a otras diócesis, donde continuaba teniendo contacto con niños y jóvenes a pesar de su oprobioso expediente. Otro caso denunciado por este periódico es el del sacerdote alemán Peter Hullermann, acusado de abusar sexualmente de niños y jóvenes cuando el ahora pontífice era obispo de Múnich y aprobó su traslado en 1980 a su diócesis con el fin de que recibiera tratamiento psicológico. Fue después trasladado a otra parroquia, donde continuó cometiendo sus crímenes. Hullermann fue declarado culpable de abusar de un menor en 1986, pero siguió dentro de la Iglesia católica durante muchos años.

Todos estos hechos demuestran que existía y existe de parte de las autoridades vaticanas y de sus obispos una sistemática política para silenciar estas atrocidades, y que en muchos casos eran del conocimiento del actual papa, que participó activamente en la promoción de esta política de silencio desde hace muchos años. Si bien es cierto que estos crímenes no son generalizados dentro de la Iglesia católica, tampoco constituyen hechos aislados; cada vez son mayores las denuncias en este sentido y ha sido evidente el empeño en minimizarlas. Esta odiosa impunidad y estas despreciables prácticas contradicen abiertamente al Evangelio, vulneran la dignidad del pueblo de Dios y ponen en amplísima duda la confianza, la honestidad y la misión de la Iglesia católica y sus autoridades.

Hoy la Iglesia católica ha perdido gran parte de su credibilidad institucional, su autoridad moral se derrumba progresivamente por efecto de los gravísimos errores cometidos en su conducción, por las actitudes y desviaciones éticas de sus autoridades y sacerdotes, por defender sus propios intereses apartándose de los valores y principios enunciados en el Evangelio que dicen promulgar y representar, por defender y aplicar a ultranza los postulados mercantiles del capitalismo dentro de su propia organización muy por encima de los principios espirituales-morales necesarios para mantener la cohesión entre pueblo e Iglesia. Las estructuras jerárquicas del catolicismo no están respondiendo a las necesidades de su feligresía, están alejadas de las personas, son estructuras politizadas y centralizadas en el mejor sentido stalinista y al servicio del statu quo.

Toda esta problemática ha agudizado una masiva pérdida de fieles y es sin lugar a dudas la mayor preocupación de las autoridades vaticanas, pues otras sectas y creencias religiosas están absorbiendo a esta decepcionada feligresía. La fe cristiana católica, que en otros tiempos proveía sentido espiritual a muchas personas, está en evidente decadencia. Muchos seminaristas y novicias abandonan con más frecuencia que antes los institutos de formación católica, muchos obispos y sacerdotes también cuelgan los hábitos por diferentes causas, otros viven en abierta violación a la norma del celibato a la vista de sus fieles y hasta de las autoridades de la diócesis pero son aceptados por la evidente escasez de clérigos para atender los templos. Este problema de pérdida de fieles pareciera estarse analizando desde el punto de vista netamente mercantilista publicitario, se está tratando de atacar esta pérdida con nuevos y modernos métodos mediáticos de atracción y convencimiento, sin tomar en cuenta las necesidades espirituales de las personas ni las opiniones y experiencias pastorales de las organizaciones católicas de base que conocen esas necesidades espirituales y materiales de los pueblos.

No hay que ser experto para ver que el catolicismo está en fase de evidente declive, ni profeta para augurar una situación mas aguda en el corto plazo. Para amainar esta recurrente crisis se requiere un serio compromiso por parte de las autoridades vaticanas en corregir estas desviaciones. Mientras no haya identificación plena y convincente con los postulados y la moralidad cristianas heredadas de las prédicas de Jesucristo, mientras exista el evidente divorcio que hoy impera entre las autoridades eclesiales y los lideres y las comunidades católicas de base en la mayoría de los países, mientras no se perciba de manera contundente y creíble una convergencia entre acción y discurso para corregir a fondo esta problemática, mientras no se reconozca que las actuales injusticias sociales y económicas deben ser denunciadas y que debe también ser parte de la misión de la Iglesia trabajar para corregirlas, mientras no se asuman estas verdades, no será posible lograr una comunión entre pueblo e Iglesia. Benedicto XVI tendrá que hacer más que un “Mea Culpa” un esfuerzo muy importante para cambiar la imagen del catolicismo actual y su imagen personal de “Genuflexo Guardián de la Ortodoxia” que tantos desequilibrios ha ocasionado en este su papado, aunque creemos que parece haber comenzado el irreversible Apocalipsis para el catolicismo y que será muy difícil su recomposición.